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¡VALOR!

04.19.2009 | 0 Comments

Tomando prestadas las palabras de una  buena amiga, podríamos decir que el trabajo del buen diseñador se parece al de una ama de casa: cuando todo funciona bien, no se nota el esfuerzo realizado.

Puede que a algunos no les guste esta analogía.

Si ese es tu caso, te invito a revisar tu escala de valoraciones.



Una buena ama de casa conoce bien sus dominios, dispone y  ordena  según prioridades y disponibilidades, administra, regula, maneja stock y equipos. Organiza el tiempo, planifica  tareas , define controles de calidad.Y por sobre todo, trabaja por un fin superior: el bienestar de su familia. Además, como todos sabemos, generalmente no recibe un pago monetario por su trabajo.



La  gran casa del diseñador es la ciudad y su cultura. Dentro de esa trama se configuran  sus dominios,  y su principal responsabilidad es dar orden y forma al meso ambiente dentro  del cual  interactuamos.

“El diseñador es un boy scout “, escuche decir mas de una vez a Don Oscar Ríos, en esas entretenidas charlas de historia del diseño que todavía debe dictar a sus alumnos actuales, “Está al servicio de los demás”.



Sabemos que la industria chilena necesita mejorar el nivel de diseño para  llegar a ser competitiva, y  que, como contrapartida, nuestros diseñadores necesitan trabajo.Sin  embargo, persiste un problema de valoración que dificulta una comunicación eficaz y un  acercamiento  productivo  con clientes y empresas.



Me pregunto, sin embargo, ¿cuántos diseñadores, en la actualidad, asumen verdaderamente una actitud de servicio hacia los demás? ¿Cuántos son capaces de poner las necesidades y expectativas del usuario por sobre la necesidad de reconocimiento por el trabajo realizado? ¿Será que esperan más admiración que resultados?



Desde la perspectiva del marketing, el  concepto de valor  se define por  el valor percibido, que  es producto de la ecuación entre el beneficio a recibir vrs. el costo total para el  usuario. En la dimensión  del valor positivo influyen las prestaciones funcionales del producto, los  servicios asociados, la experiencia de relación  interpersonal y  la imagen. Como costo se considera el costo monetario, de energía, de tiempo, y también el costo psíquico de la experiencia.El valor percibido se deriva de  la relación costo/ beneficio.




Por otro lado, también hay que ejercer el  valor personal para realizar  un trabajo humilde y efectivo, venciendo  las demandas del ego, para dedicar tiempo y esfuerzo a lograr efectividad y, de paso,  mejorar la calidad de vida de las personas.El verdadero éxito se manifestaría  entonces a partir de un sistema de valoración experiencial , en cuanto a beneficios reales, oportunos y eficaces.



Retomando la analogía con el ama de casa, ellas ponen en juego 2 palabras claves para la vida en comunidad: “ama” y “casa”, y a partir de estas construyen confortabilidad. Manifiestan que lo importante es la forma en que se utiliza el espacio, no tan solo para vivir en él ,sino también para disfrutarlo.



Recomiendo a los interesados en el tema de la confortabilidad  la lectura del libro La Casa. Historia de una Idea ;Rybczynski, Witold: Nerea, 1989. 


En él se plantea que un punto clave en la evolución de la casa, y por tanto también del Diseño, es el hecho de que las mujeres comenzaran a hacerse cargo de ella y a feminizarla, centrando el interés e introduciendo el concepto de domesticidad. El trabajo doméstico comenzaba a ser más eficiente y parte de este logro hay que agradecerlo a las exitosas publicaciones de mujeres como Catherine E. Beecher o Christine Frederik sobre economía doméstica y que, muy lejos de la visión puramente visual y estética que habían hecho anteriormente los hombres, estas mujeres reconocidas como ingenieras domésticas, se centraban en el aspecto mas funcional de la casa reduciendo su tamaño y extendiendo los conceptos de confort y comodidad desde el tiempo de ocio hacia el de trabajo. Esto supuso la rápida aceptación del concepto de confort ligado al de eficiencia.(Un buen acercamiento puede ser la lectura del comentario  en http://www.homines.com/palabras/casa_historia_idea/index.htm). 



¿Qué es el confort sino una invención humana para “vivir mejor”?



Hacer diseño con una visión “doméstica” puede resultar quizás muy poco cool.


Parece mucho más tentador situarse en otra esfera, quizás en una más mundana y expuesta. 



Sin embargo, el “domus“(dominio para el habitar) es una de los principios fundamentales del Diseño. Siendo estrictos en la semántica, lingüísticamente la palabra diseño proviene de la palabra griega disegnar, designio, signo. Entonces tenemos que diseñar sería señalar, dar significado o forma y, con ello, hacerlo público. Dóminus procede de domus, casa, con lo cual venimos a saber que el dóminus es el casero, es decir el amo(a) de la casa y de todo lo que en ella hay, y está emparentado con dhmoV (demos) que significa "tierra habitada por un pueblo", "territorio perteneciente a una comunidad". 



Así, nuestras decisiones de Diseño  han de incluir términos como comodidad, eficiencia, domesticidad e intimidad.

Y el que permanezca firme ante tales atributos puede llegar a ser un diseñador de valor.


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