Durante la primera quincena de agosto estuve en Nueva York.
Fue una fantástica experiencia en una ciudad que siempre resulta excitante y motivadora.
Sin embargo hubo una cosa que me llamó poderosamente la atención: la ansiedad de la gente por sacarse fotos en los museos.
Por ser verano y porque, al parecer, el tipo de cambio le conviene mucho a europeos y asiáticos, los museos y galerías de arte estaban llenos de gente. Jóvenes, familias con niños, adultos mayores, en fin, coloridas multitudes que hablaban en varios idiomas, circulaban entusiastas por salas, pasillos y galerías, en un paseo cultural muy interesante desde la perspectiva de la urbanidad.
Pero dentro de este gentío, había muchísimos que no paraban de sacarse fotos con cada cuadro, escultura, instalación u objeto de diseño expuesto.
Al parecer, desde que las nuevas tecnologías han permitido que las cámaras dependan menos del flash para sacar fotografías en recintos interiores, los museos han dejado de prohibir las fotos dentro de sus espacios, lo que ha provocado una verdadera avalancha por registrar lo expuesto, con el visitante como protagonista.
Había que esperar a que pasaran filas de personas que esperaban para sacarse una foto ante las obras más famosas, cuidarse de pasar frente a alguna cámara y mirar desde atrás, para no salir en fotos ajenas.
Me pregunto ¿Qué hace que queramos con tanta fuerza salir en fotos junto a todas esas obras de arte ? Imágenes de estas obras hay en libros y en internet, por lo que el tema no es el registro mismo. La ansiedad , al parecer, está mas ligada al hecho mismo de “salir en la foto”.
“Salir” en la foto, curiosa expresión.
¿Qué de nosotros “sale “en estas foto?
¿Será el anhelo por probar que ”yo estuve ahí”, una manifestación concreta del logro, de haber llegado hasta el lugar mismo donde está el original? ¿Autoafirmación, quizás? ¿Orgullo? ¿Simple ansiedad?
¿Hasta qué punto hemos llegado, para postergar el momento presente y dedicarnos con tanta fuerza a capturar electrónico-digitalmente ese momento, pensando en revisarlo luego en un futuro incierto?
Porque todos sabemos que, con la cantidad de fotografías que se toman hoy en día, es difícil verlas todas después con el tiempo y la detención necesaria.
Lo importante , me parece, es dedicar tiempo a apreciarlas in situ y a escala real, dando sentido al hecho de estar ahí.
Reconozco que la efervescencia de estar frente a un original no es menor, y la tentación de sacarse una foto es fuerte.Hay que parar, pensar y decidir conscientemente que “estar ahí” es más importante. Poner el foco en la apreciación presencial, ver los detalles, las texturas, los brillos, el contexto, en fin, todo lo que nos entrega el hecho de estar con los cinco sentidos atentos, activos y presentes.
Dediqué el tiempo suficiente a estar frente a la Noche Estrellada de Van Gogh en el MoMA, y la maravilla sigue presente en mí hasta hoy.
Cariños
Posted by Astrid Oppenländer on August 27, 2009 at 09:54 AM CLT #
Me parece que te molestó estar en el museo y que no toda la gente estuviera en la misma actitud que tú. Vale recordar, que no todos somos esnobs y a veces se disfruta "saliendo en al foto" en vez de estando ahí.
Posted by José on August 27, 2009 at 11:39 AM CLT #
saludos
Posted by vivian urmeneta on August 27, 2009 at 12:43 PM CLT #
Posted by mario on August 27, 2009 at 07:53 PM CLT #
Posted by edgardo arancibia on August 29, 2009 at 12:21 PM CLT #