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PASARELA VALPARAÍSO, SlowModa 2011

02.04.2011 | 0 Comments

Como todos sabemos, la ciudad de Valparaíso fue declarada el 2003 como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, bajo la categoría de Paisaje Cultural. Esta categoría alude específicamente al  modo de ser y de hacer que aquí se  manifiesta.
En esta ciudad  se han desarrollado  en los últimos años, distintos emprendimientos relacionados con diseño y moda, los que se han ido tomando ciertos barrios y sectores, potenciando  de paso el desarrollo del  turismo cultural y  apoyando  una  oferta turística y gastronómica  asociada  a intereses locales.
Sin embargo, a Valparaíso le hacía falta un gran evento de Moda, acorde con  su calidad de referente a nivel nacional e internacional de ciudad con una  identidad particular. Importantes  ciudades orientadas al turismo cultural, tales como Barcelona, Buenos Aires y otras, tienen dentro de su oferta eventos de moda independiente que las distinguen.
Dentro de este  marco se realizó el 22 de enero, Pasarela  Valparaíso, SlowModa 2011.
Cumpliendo con los objetivos de hacer visible el quehacer de emprendedores creativos locales , poniendo en valor la identidad particular de esta ciudad patrimonial, así como también instalar una cultura de la calidad asociada al diseño independiente, generando  referentes  y potenciando vínculos que fomentaran  el  crecimiento y consolidación de las marcas locales, el primer gran evento de moda independiente en esta ciudad patrimonial  contó con un montaje al aire libre y de gran  presencia escénica en pleno corazón patrimonial de Valparaíso , la Plaza Aníbal Pinto


Bajo el concepto de  "slow fashion" o moda lenta,  se canalizó una  mirada  a partir de tendencias globales cruzadas por una visión local, en sintonía con una visión de Valparaíso que  gira en torno al concepto de Slow City, de ciudad alternativa.


Esta nueva corriente de pensamiento  se contrapone al consumo desenfrenado  y a  sus consecuencias negativas para la cultura y el medio ambiente, propiciando la generación de productos para valorar, conservar y compartir.


Pitti Palacios, Ropa del Alma, Makinita de Coser, Gaytán y Neón presentaron  sus propuestas de indumentaria  y productos  de corte contemporáneo,  pero enraizados  en el imaginario e identidad  de esta ciudad patrimonial.
Cinco diseñadoras locales referentes  que han transitado  desde el estado desde un estado de  emergentes hacia  su consolidación como marca de matiz regional.
Estas  diseñadoras  ,  íntimamente conectadas a su trabajo, orientan su producción a la generación de  productos en series pequeñas o  medianas, pero nunca en cantidades desmedidas. Se involucran en todo el proceso de diseño, confección  y comercialización de sus productos, llegando a un público que valora y practica un nuevo modelo  de consumo, mucho más pausado y sustentable para la sociedad. Un mercado más culto y amable.


Las acompañaron propuestas de estudiantes de Diseño de Vestuario DuocUC, los que representan el  semillero de los nuevos  diseñadores de moda  del futuro.
En los productos presentados  traslucieron el tiempo dedicado a la experimentación, al estudio de los materiales y al cuestionamiento de la forma. Apelando a técnicas textiles  y métodos de confección  innovadores, apoyados por la incorporación de la deconstrucción, el uso creativo de retazos, la reutilización y el reciclaje, nos mostraron prendas de ropa con identidad única,  que reafirman una postura ante la vida y  que transmiten  personalidad. 


En Plaza Aníbal Pinto, corazón del barrio cultural de Valparaíso, y con una producción de  un alto estándar  de calidad, más de 1400  asistentes pudieron  apreciar lo más innovador y selecto de la movida de la moda porteña, a través de esta vitrina  desatinada a presentar  el quehacer de los emprendedores creativos locales, canalizando el potencial  y la identidad  de esta ciudad patrimonial.


Este desfile fue  organizado por la I Municipalidad de Valparaíso en conjunto con la carrera Diseño de Vestuario DuocUC , con la colaboración de Diseño de Ambientes, Comunicación Audiovisual y Tecnología en Sonido,  y contó  con el patrocinio del Programa de Industrias Creativas  Valparaíso CORFO , el Museo de la Moda y Cinema from Chile, entre otros.


Toda una experiencia de diseño independiente en Valparaíso.

Dando lugar a una buena urbanidad

09.14.2010 | 2 Comments

Vivimos inmersos en espacios construidos por el hombre, los que a su vez están poblados de objetos, mobiliario y productos de variada especie, elementos tangibles, unitarios,  móviles   y repetibles, que definen la actividad del hombre dentro de lo que llamamos la escala humana. Su elección, así como su  acomodo dentro del  espacio, se manifiestan  como actos de voluntad, sean estos individuales  o grupales.
El  factor de medida dentro del espacio es la persona que habita, reconocida como cuerpo (medidas, proporciones, movimiento), percepción (sentidos, canales de entrada de la información) y actitud  (relación con otros).



Sin embargo, también estamos permanentemente expuestos a experiencias asociadas con la interpretación que damos a este  hábitat humano.
El término habitante alude a un cuerpo social dentro del cual  se co-habita.
Los modos y las formas que regulan esta cohabitación se conocen como la urbanidad.



Aún hoy no se tiene conciencia real del nivel de incidencia que el Diseño puede tener en la forma de actuar y  de convivir de las personas.  Un espacio equipado  en forma irreflexiva se diferencia de uno diseñado,  útil, en que este último se constituye  declarando una relación particular  entre las personas y su  entorno. Mirado en perspectiva, podría considerarse como un modo de interface.
Aparece entonces una relación íntima entre  factores relacionados  tanto con la conducta y como con el Diseño.


Ejemplo de esto son los términos derivados: Modo- modal, Forma-  formal.
Como coordinador entre habitante  y  entorno,  el Diseño  va construyendo  los modos de la urbanidad, que se manifiestan en  formas de actuar, en  modales formales  que facilitan actitudes virtuosas (amabilidad, respeto, cuidado, atención, consideración)
El Diseño de Ambientes, en su definición más amplia, se relaciona en con  el dominio eficiente de  variables de habitabilidad, ergonomía, ecología, tecnologías eficaces e instalaciones amigables, así como también con la comunicación de mensajes transparentes (no verbales, basados en la interpretación de presencias y/o las ausencias).
Propone un orden para los soportes para la actividad humana, pero  trasluce también aspiraciones e inclinaciones del habitante: presenta, implementa, reseña, contextualiza.



Un buen Diseño, orientado a construir una escala humana sustentable, puede ser capaz de aportar mejoras para que las personas habiten dentro de un contexto de “buena urbanidad”.



Ambientar
1.tr. Reproducir de forma detallada el marco histórico o social en que se desarrolla la acción de una obra
2. crear un ambiente determinado o proporcionarlo
3. tr. y prnl. Introducir o adaptar a una persona a un nuevo medio, situación, etc.
hábitat
1.m. ecol. Lugar que ocupa una especie animal o vegetal
2.ecol. Conjunto de condiciones geofísicas en que se desarrolla la vida de una especie o de una comunidad animal o vegetal
habitare
Vivir, morar permanente, que considera y permite  la permanencia
urbanidad
1.f. Corrección y cortesía en el trato con los demás
diccionario de la lengua española © 2005 espasa-calpe

SlowModo en Valparaíso

08.30.2010 | 0 Comments

SlowModo  en Valparaíso


La moda busca filosofía. No le basta con la estética; requiere de éticas que orienten elecciones de indumentaria.La filosofía actual es el "slow fashion" o moda lenta, que se impuso a consecuencia de la crisis global económica-financiera de 2009. El  Slow no significa pasividad, sino una redistribución de nuestra energía vital hacia valores y actitudes fundamentales con el fin de alcanzar una mejor calidad de vida.


Se trata de  una reacción  al "fast fashion" o moda rápida, que desde los años 90 promueve que los consumidores adquirieran muchas prendas por temporada,  tentados con ofertas y rebajas de las grandes tiendas . Con  liquidaciones  de hasta el 50 %, los consumidores priorizaron la oportunidad de comprar varias prendas a precios muy  bajos, satisfaciendo su pulsión por comprar  y desechando la oportunidad  de poseer ropa de calidad, valorada estética-  y éticamente.


A nivel mundial eso genera una rueda imparable de producción y un consumo acelerado de indumentaria , por el que anualmente se desechan millones de toneladas de ropa.  El ciclo de compra se ha acelerado tanto que se calcula que  la gente ha aumentado la compra de ropa en un 30%. La mayoría es ropa barata ni siquiera dura un año en los armarios. Usamos más ropa y nos deshacemos de ella cada vez más rápido. Este consumo continuado de ropa que acaba desechada se ha convertido en un fenómeno internacional; un comportamiento de compra que podría ser comparado con la bulimia, según Kate Fletcher , investigadora y consultora sobre moda.


Esta situación, que podría pensarse que  beneficia  a los actores de la industria (empresarios, diseñadores, modelistas, operarios), finalmente los perjudica, pues la producción de orienta  hacia productos  de baja calidad y reproducción mecánica, la oferta se estandariza  y homogeniza,  el mercado  es  dominado por grandes  empresas y marcas globales . Las iniciativas y emprendimientos locales se ven desfavorecidos, e incluso sucumben ante esta estructura perversa,  generándose  impactos sociales, medioambientales, económicos y culturales de gran proporción.


Kate Fletcher  ve en nuestro comportamiento con la ropa un síntoma de un problema mayor, relacionado con la felicidad, la identidad y nuestro modo de comunicarnos.


Pero la moda rápida es retada por una llamada a la calma: menos cantidad y más calidad. La nueva corriente de pensamiento  se contrapone al consumo desenfrenado  y a  sus consecuencias negativas para la cultura y el medio ambiente, que  la "cultura Slow"  viene manifestando en varios otros rubros también.


En moda, el concepto promueve una elección y “construcción”  del propio  guardarropas (ropero), donde la identidad sea el eje rector, destituyendo a la cantidad por la calidad. Menos  prendas, pero que duren más, de textiles  nobles y cortes impecables. Ropa con identidad, que reafirme una postura ante la vida, que  transmita personalidad y linaje, que sea heredable.  Tender hacia un consumo responsable y una conciencia medioambiental-ecológica.


Se propicia en desarrollo de métodos de cruce, complemento  y evolución, con el fin de no cambiar radicalmente los productos de una  temporada a otra, sino continuar desarrollando productos  en forma escalada, a partir de una idea o concepto en proceso. Esto permitiría conectar distintas generaciones de productos, generando mixturas y combinatorias mas asentadas en la vida y necesidades de cada uno, y no solo en la intención de reproducir una imagen de revista o vitrina.


Diseño  en Valparaíso


Como todos sabemos, la ciudad de Valparaíso fue declarada el 02 de Julio de 2003 como Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), bajo la categoría de Paisaje Cultural. Esta categoría alude específicamente al  modo de ser y  de hacer que en este lugar se manifiesta. Considerando las características de Valparaíso como punto geográfico  y referente formal ,  y al quehacer de Diseño que desde aquí se deriva, podemos afirmar  que en Valparaíso se  trabaja naturalmente bajo el  concepto Slow.


En los productos locales se trasluce una intención de preservar las tradiciones y materiales locales, de recurrir a la mano de obra local, emplear métodos tradicionales y evitar la utilización de productos  foráneos. En ellos vemos reflejada la materia prima local,  las habilidades y costumbres regionales.


Moda real, la que no pasa de moda. Moda lenta, sucu- lenta. 


Los diseñadores  porteños no pueden evitar estar íntimamente conectados a su trabajo. Orientan su producción a la generación de  piezas de ropa en series pequeñas o  medianas, pero nunca en cantidades desmedidas. Se involucran en todo el proceso de generación, especificación, producción y comercialización, procesos  que se llevan a cabo del modo más natural posible. Conectan  a la gente con el concepto de usar  la ropa durante más tiempo, que  tiene que ver con un cambio en el modo de consumo  y con el  desafío de  aprovechar "la emotividad de las prendas de manera que el usuario pueda valorar más el producto y conservarlo durante más tiempo."


La profesora de moda y pionera de la moda ecológica Lynda Gross cree que todos tenemos una prenda que hemos conservado durante un largo tiempo y que se debe investigar qué hace especiales las cosas que guardamos. "Si investigamos por qué la gente conserva algunas prendas y cuáles son las cualidades de éstas, podremos trasladar esas características al producto desde el principio."  Generar   oportunidades de contribuir a un modelo sustentable para la sociedad, producir ropa para conservar y compartir, que ha sido el modelo aplicado por generaciones durante toda la historia de nuestra cultura.


También es importante considerar que una marca  puede  aprovechar como herramienta de marketing la notoriedad que proporciona aparecer asociada al término Slow, que constituye una  tendencia en alza. Quizá la llamada Slow Fashion nunca llegue a las masas, pero tiene el  poder de cuestionar  el comportamiento de los compradores  y de aportar como un agente de cambio, y es posible que Valparaíso tenga harto que aportar al respecto.



Este texto  contiene citas y referencias presentes en la web.


 


 


 


 


 


 

Carmen 1810 1910 2010

04.03.2010 | 3 Comments

En estos días estamos presentando al FONDART Bicentenario, un proyecto para el montaje de la obra  La Carmen Porteña,  para el cuál desarrollo la propuesta conceptual para escenografía  y vestuario.

Esta obra  es una reinterpretación del personaje de Carmen en dos tiempos paralelos, el del acontecer relatado en la actualidad , y el de un montaje de la Opera Carmen situado en  el Valparaíso de 1910.

En esta obra  , la trama oscila  entre estos  dos tiempos ,  inicios del siglo XX e inicios de siglo XXI.

Sin  embargo, la acción de la ópera original  se desarrolla en Sevilla, a principios del siglo XIX.


1810 - 1910-  2010 



El espacio escénico y el vestuario abordados aluden a una  relación  entre carácter ,  cuerpo y  movimiento, y el personaje de Carmen, ícono de mujer fuerte e independiente, se nos presenta como un posible eje de interpretación de la mujer en estos tres tramos de siglo. Tiempos complejos, escenario de movimientos  sociales, culturales, tecnológicos, económicos que sacuden el imaginario  y las conciencias. Pero también tiempos acechados por expectativas y  miedos muy potentes. 



La Carmen de Bizet, situada a inicios del siglo XIX, es una mujer que para ser libre solo puede  ser gitana. Juega con la suerte y se relaciona con fuerzas ocultas, prohibidas para la sociedad que la alberga. Es  desinhibida,  “suelta de cuerpo”, guerrera.  Un corsé  enfatiza las curvas de su cuerpo, y alimenta un escote que provoca a destajo.   

Sin embargo, ella paga un precio muy alto por esta libertad. La pasión la consume, no hay soporte social ni cultural que la contenga.



En 1910, la mujer está en pleno proceso de apertura y cambio, de asimilación de su libertad corporal y  espiritual.   Un nuevo tipo de desinhibición  se cuela  en la sociedad, y se evidencia a través del largo de las faldas, del apego del  traje al cuerpo y la  liberación del corsé. Mujer que baila y fuma, que sale a la calle, que tiene opinión. Los hombres observan sorprendidos y consternados este cambio que se inaugura. Coco Chanel es el símbolo histórico de esta actitud.



2010 nos encuentra con una mujer cien por ciento autónoma, que ha ganado un  lugar, que ha  obtenido victorias de todo tipo. Hace ya 100 años que no usa corsé, pero su  relación con el cuerpo sigue siendo inquietante.

¿Cómo se manifiestaría   la Carmen actual ?  

 

Hoy,la belleza tiende a ser cuidado del cuerpo que se proyecta como un cuidado del alma también.

Salud ,  buena alimentación, ejercicio, buen ánimo. Sintonía en la  relación con el entorno, la familia y el ámbito laboral.  

Sin embargo,el  ámbito de complejidad transita hacia una asimilación u ocultamiento del paso de tiempo a través del cuerpo.El cuerpo parece estar cercado, debe ser joven, esbelto, perfecto.Abundan  todo tipo de telas elasticadas, ropa interior correctiva, cosméticos que  sintetizan los beneficios de la naturaleza para torcerle la mano al tiempo.La masificación de la cirugía plástica se vuelve un problema ético generacional.



El dilema es entre como me veo versus como soy.



Es así como el  vestuario se plantea no solo como una envolvente visual- funcional , sino como una instancia de relación estrecha con la  intimidad corporal . 

Puede contener, proteger , manifestar o transmutar el estado anímico y la personalidad. 



A través de  formas, movimiento, texturas  y colores, juegos entre ajustes y holguras, composición a partir  de fragmentos, sobreposiciones y capas, va conformando los  requerimientos expresivos  y el modo en que nuestra Carmen se presenta  ante los demás.  



Compleja mixtura ante la desnudez del alma.


PROYECTOS florero

01.25.2010 | 0 Comments

Según Wikipedia, la enciclopedia libre, sostenibilidad y sustentabilidad son sinónimos.
Se refieren al equilibrio de una especie con los recursos de su entorno. Por extensión se aplica a la explotación de un recurso por debajo del límite de renovación del mismo. 
Se plantea que el ámbito del desarrollo sostenible puede dividirse conceptualmente en tres partes: ambiental, económico  y social. 
¿Qué validez puede tener  una  definición  proveniente de Wikipedia? 
Pues, simplemente ,que nace del consenso.

La  sustentabilidad se ha convertido en un concepto políticamente correcto, que orienta artículos periodísticos, ejercicios académicos, concursos y  emprendimientos.
El ámbito del Diseño no ha quedado  ajeno a esta nueva ola de energía y buenas intenciones, y los diseñadores participan gustosos en esta noble lucha por el bien común.
Sin embargo, me parece importante dar a este tipo de proyectos  un marco adecuado, enfatizando el verdadero sentido que subyace bajo el concepto de sustentabilidad.

La pregunta de fondo sigue siendo: ¿Cómo satisfacer las necesidades de la actual generación sin sacrificar la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades? (Principio 3.º de la Declaración de Río, 1992).

 

Me refiero a este tema, porque me parece un peligro el  extremo protagonismo que está cobrando del  mal llamado reciclaje, como base para el desarrollo  de productos orientados a generar sustentabilidad.Considero que nos estamos enredando un poco, y  que, como colectividad de Diseño, asumimos este tema desde una perspectiva  algo simplista.

Al parecer, nos estamos deteniendo demasiado en lo que podríamos llamar  “proyectos florero”. 

Hay muchos blogs y sitios web de diseño inundados de ingeniosos productos realizados con materiales de desecho.Interesantes, vistosos, generalmente bien planteados, consistentes estética- y gráficamente, pero finalmente,iniciativas que muchas veces carecen de  un contexto productivo y comercial que las avale.   

El reciclaje real es algo complejo. Lo que se realiza comúnmente es reutilización , transformación, rediseño.

Como definición individual (en Diccionario de la Lengua Española),  sustentable  es un adjetivo  que alude a algo que se puede sustentar o defender con razones. ¡Por ahí andamos bien!  Tenemos base para la argumentación. Es importante responder a los desafíos éticos y estéticos que demanda la capacidad del medio ambiente para absorber los efectos de la actividad humana. http://es.wikipedia.org/wiki/Desarrollo_sostenible.

Sin embargo, sostenible es otro adjetivo, pero que alude a un proceso  que puede mantenerse por sí mismo, como lo hace, p. ej., un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes.  

Y es por aquí que el proceso de debilita un poco.

 

¿Cuánto impacto tienen en realidad estos productos?
¿Se insertan realmente dentro de  redes de uso reales ? ¿Alteran costumbres  dañinas? 
¿Se ocupan de temas como el uso de agua en la producción, el gasto de energía en transporte, el ciclo de vida del material? ¿Se siguen  produciendo en el tiempo, en cantidades adecuadas y con ventas suficientes como  para “mantener el negocio andando”?

Por favor, entiéndanme bien: no estoy en contra de las banderas de lucha ni  de que iniciativas particulares aparezcan en los medios, pero necesitamos más que eso. 
Necesitamos ocuparnos del tema en toda su magnitud. Ojala podamos  promover  casos referentes  y documentar sus procesos,  con el fin de presentarlos en su real dimensión.

Ser responsables  con  los proyectos académicos en ésta línea, para enfatizar lo verdaderamente importante y valorar en el resultado, aspectos  que trasciendan  la anécdota.

Necesitamos  proyectos - ícono  que trasciendan, que abran caminos y que  cambien conciencias. 

 

El Diseño tiene mucho que aportar en este sentido.

La gratuidad del adorno

12.27.2009 | 2 Comments

En la actualidad,  la palabra adorno no se usa mucho.  
Tiene un aire de otro tiempo, nos suena anticuada.

Define algo usado para embellecer, sin uso práctico, y en el siglo XX  las cosas no utilitarias fueron pasando a una especie de desprestigio,  por su aparente banalidad.
En música, en cambio, designa una nota que no forma parte de la estructura musical y sólo tiene un fin expresivo.
Me parece un acercamiento interesante: la distinción para potenciar la expresión.

A mí me gusta la palabra adorno. 
Sin embargo, me gusta ahora, que estoy … digamos…, más madura. 
Cuando era más joven  me parecía impresentable.
Como toda  forma  tenía que tener un  fundamento consistente ,  los adornos no se insertaban dentro de un proceso creativo respetable. 
Creía que algunas palabras  eran livianas en sí mismas, y que adornar  era una de ellas.  

Suena cursi, pero la vida me llevó a reencontrarme con  los adornos, y ahora son fundamentales  para mí, pues representan mi  quehacer creativo. La palabra adorno es más directa , efectiva y clara que decir accesorio, ornamento, joya,  bisutería, para definir lo que hago.

 

Yo antes dibujaba harto y bastante bien. Entonces estudié  arquitectura. También hacía ropa.Siempre me gustó  también la orfebrería, pero sabía que no tenía la paciencia , la disciplina ni el rigor que exigía este oficio.     

Sin embargo, de a poco y bajo las más insólitas circunstancias, me fui acercando al material  y  al proceso constructivo -manual por el único camino que conocía (desde niña), las técnicas textiles. Después de mucho tiempo de trabajo más bien intelectual, retomé el textil  y usé como herramientas  alicates, agujas, crochet,  tijeras. Luego sumé el hilo cobre y plata, el metal, vidrios y piedras,  tejiendo,  cosiendo, bordando y anudando.

Técnicas femeninas, desde siempre. 

 

Comencé a hacer  adornos para mí, y los demás comenzaron a valorarlos y a desearlos, y también  a comprarlos.

Y yo comencé, entonces, a interesarme por su significado para las personas. 

 

Porque los adornos, al ser absolutamente innecesarios (desde una perspectiva puramente funcional), nos conectan directamente con el ámbito de la gratuidad.  
Los adornos son siempre regalos, para uno mismo o para los demás . 

Es bonito pensar, como en la música, en  los adornos como en  una especie de  acento. 

Como una entonación, una  intensidad  en la pronunciación de uno mismo.

 

 http://www.flickr.com/photos/lucia_vi



ARQUITECTO-DISEÑADOR, ¿el que puede más, puede menos?

10.12.2009 | 0 Comments

¿El que puede más, puede menos?  
Esta es para mí una de las afirmaciones más polémicas asociadas con  la formación profesional  en Chile. La  Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) la considera para la regulación del  Sistema de Educación Superior Chileno, y entrega  atribuciones, confianzas y recursos según este principio.


Introducción autorreferente pero necesaria para contextualizar el tema:
Yo estudié arquitectura. Después de titularme, trabajé un año en la oficina de Julián Larraín, en Viña del Mar. Luego, junto a 2 socios arquitectos,  mis amigos Emilio Soto y Luis Ramírez, ejercimos en  forma independiente por un tiempo.
En forma paralela, con mi amiga diseñadora Carmen Gloria Beyer y mi amiga arquitecto Cazú Zegers armamos un taller de productos de vestuario .Producíamos cortavientos en textiles “tecnológicos” (nylon recubierto en poliuretano o acrílico), diseñados geométricamente y en  colores contrastantes, muy en sintonía con la silueta vigente en los 80-90. AIRA  fue nuestro primer nombre, el que derivó en NIREO después de una reestructuración y la separación de una de las socias.
Comencé también a practicar la docencia en Diseño .Hice clases por varios años, hasta que mis funciones  como Directora de Carrera me absorbieron  en un 100%.
He diseñado ropa, espacios, escenografía, montajes, y ahora mi “cuento” son los accesorios http://www.flickr.com/photos/lucia_vi.

¿Acaso voy de más a menos?

Normalmente se consideraría que es mucho  más importante diseñar un edificio que, por ejemplo, un par de zapatos. Que las intervenciones a nivel de ciudad generan un impacto mucho mayor que los productos de uso personal. Que las grandes construcciones afectan a mucha gente, cambian el paisaje urbano y permanecen en el tiempo, mientras que las “cosas” son efímeras, utilitarias, funcionales,  y muchas  veces responden a gustos y a modas pasajeras .Ahora, si nos acercamos al mundo de los accesorios, incluso nos adentramos en el terreno de las vanidades (horror de horrores, que banal)

Sin embargo, me parece pertinente plantear una simple la pregunta: ¿Por qué?
¿Cuál es el trasfondo y el énfasis de esta “importancia”?  

¿Es algo más importante solo por ser más grande? ¿Por influir a más gente " junta"?

También se puede impactar a gente “por separado”, y los efectos pueden ser tan buenos, así como  también tan peligrosos si se comete errores.

Nuestro entorno está  formado por anillos concéntricos: la ciudad, en barrio, la casa, las habitaciones, la ropa, el perfume, los alimentos que comes. El centro es uno mismo, y desde la intimidad de nosotros mismos es que  nos relacionamos con lo demás.

Los objetos que conforman tu casa, tu hábitat personal, conviven contigo. Los  elegiste, o por lo menos los aceptaste si te fueron impuestos. A través de ellos realizas tu vida cotidiana, recibes a tus amigos, manifiestas tu personalidad.  Los acomodas según tu ánimo, los cambias cuando te superan.
La elección de tu vestuario te sitúa  como ser social, te presenta como profesional, te evidencia como ciudadano. Permite que te entendamos  según tus preferencias, que nos cuentes algo de ti mismo, acerca de quiénes son tus pares y con  qué estilo de vida te identificas.
Lo mismo con tu auto, la revista que lees, los lentes o los aros que usas.

El Diseño es distinto de la arquitectura, no es mejor o peor, no es menor  ni mayor, solo distinto.

Mientras la arquitectura construye urbanismo, el Diseño construye urbanidad.
Mientras la arquitectura manifiesta ciudad, el Diseño evidencia interacción.

Es muy posible que si yo hubiera estudiado Diseño y no arquitectura (en el tiempo en que yo estudié, las opciones eran mucho menores), me hubiera tomado mucho menos tiempo llegar a dominar plástica-  y técnicamente algunos materiales.
Creo que el diseño se basa en el  manejo de los materiales, es desde adentro hacia afuera, mientras que la arquitectura se desarrolla  desde afuera hacia adentro.

Ambas disciplinas se  realizan a través de una definición formal que se configura y se comunica a través de planos (la moldería para confección no es más que eso) y  especificaciones técnicas, sin embargo, mi experiencia me sugiere  que la Arquitectura es  mas “mediata”, mientras que el Diseño se acerca a lo “inmediato”. Se relaciona con “cada uno” en forma directa.
Nace del conocimiento profundo del material, de la ergonomía, del “con-tacto”, y así es como impacta también en la intimidad de los usuarios. Te hace “actuar y sentir” mejor (o peor), manifiesta tu  identidad y sentido común.

Si el gran objetivo es mejorar la “calidad de la vida” y que todos seamos “más felices” (un gran objetivo, ¿vedad?, un objetivo superior), entreguemos su dignidad y autoridad propia a cada uno  de los eslabones de esta cadena (de valor).  Formemos a cada profesional para cumplir en propiedad sus propias funciones, y preocupémonos de  mejorar la calidad de la formación (universitaria, profesional, técnica  o como se llame) para que cada uno haga su tarea de la mejor manera posible, sintonizados con los requerimientos de la sociedad  de hoy y con las necesidades  sociales, culturales e   “intimas “ de las personas.  

Vamos que se puede…


COLEGAS PEDANTES

09.28.2009 | 7 Comments

¿No es demasiado pedirle al diseño que "cambie el mundo"? ¿No hay en ese pedido una exageración  de sus objetivos (y de los diseñadores),  por encima de sus posibilidades y competencias reales?  


Con estas lúcidas preguntas planteadas por el argentino Andrés Muglia  en su artículo Un Ombligo Demasiado Grande, publicado el ForoAlfa (http://foroalfa.org/es/autor/26/Andres_Muglia ),  quiero adentrarme en terrenos socialmente riesgosos y hasta políticamente incorrectos.


Quiero referirme explícitamente a la pedantería que invade a algunos diseñadores de cierto renombre, y también a muchos “de los otros”.  


Hace un tiempo, mientras  escuchaba en la radio del auto uno esos programas en los que gente con onda  conversa con otra gente muy entretenida también, me topé con un entrevistado que era Director de una Escuela de Diseño.
Interesada, puse atención; la conversa prometía estar buena.
 Los anfitriones del programa lo presentaron en forma muy entusiasta, enumerando sus atributos académicos y profesionales.
Todo bien, hasta que comenzaron a comentar acerca de su experiencia como docente.


Locutor: “Parece que los alumnos te tienen miedo, dicen que eres un profesor tremendamente  exigente
Diseñador: “Si claro, es que yo pienso que se debe entregar todo por el Diseño, siempre  ir mas allá de los límites. Yo casi nunca pongo buenas notas. Los alumnos saben que soy así, que tienen que trabajar las 24 horas del día en mi ramo para poder avanzar, y aún así muchas veces no  es suficiente. Repruebo a muchos, pero la cosa es así conmigo, y ellos lo saben. Tienen que trasnochar, que  trabajar bajo presión, no me importa que tengan mas ramos, tendrán que ver como lo hacen, porque  yo les doy harto trabajo. Porque estos cabros de ahora no saben nada, no tienen nivel, no saben de diseñadores, de productos, no saben  de historia, nada de nada.”


¡Plop!


Me quedé pensando en estas palabras, que reflejan claramente un estilo de docencia presente  en algunas Escuelas de Diseño, pero principalmente en algunos Diseñadores (y arquitectos también).


Yo, en principio, estoy de acuerdo con la exigencia, y también con el desarrollo de actitudes que fortalezcan al estudiante, porque el ejercicio profesional es complejo, y el contexto nacional no está lo suficientemente maduro como para que un diseñador pueda tener éxito basado solo en sus talentos personales.


Sin embargo, hay que situarse dentro de un escenario realista: ¿Qué es realmente exigencia? Exigencia  respecto de alumnos chilenos, jóvenes que provienen de una educación que no privilegia precisamente la curiosidad y la creatividad. Estudiantes que quizás nunca han tenido la oportunidad de tener contacto con el mundo del Diseño.
¿Puede un profesor recriminar a sus alumnos por no conocer  lo que posiblemente nunca se les presentó?
¿Puede demandarles una dedicación completa (desmedida), sin entregarles las herramientas adecuadas para poder alcanzar los niveles de  aprendizaje esperados?


Porque, si sus alumnos reprueban en tan alto grado, algo queda pendiente respecto de la efectividad del docente.


Creo que, a estas alturas del siglo XXI, no se puede (enseñar) aprender en base al miedo.
Y menos en una carrera que tiene como objetivo generar propuestas y soluciones que propicien la innovación. 
Los alumnos responden mejor, cuando saben qué se espera de ellos. Cuando se ajustan metodologías, procesos y actividades en función de sus potenciales específicos. La planificación es responsabilidad del docente, así como la gestión del tiempo, de  recursos y energía. Esto es parte de una docencia efectiva.


Hay muchos diseñadores que reclaman respecto del nivel de  sus alumnos, pero que no se sitúan empáticamente respecto de su propio contexto de aprendizaje. Por cierto que hoy, con toda su experiencia profesional y de vida, para estos docentes  hay cosas que parecen obvias, pero a los 18-20  años, el mundo es otro.


Considero que exigencia no es autoritarismo, y que el profesor no puede ser una “estrella  de rock”. Como profesional, no hay problemas, pero no en la docencia.


Entiendo  más bien como exigencia un contexto de reglas claras, objetivos concretos, aprendizajes bien establecidos y evaluaciones fundadas en requerimientos explícitos, alineados  con las características propias de los estudiantes  y al nivel de avance dentro del plan de estudios. 


Diseñadores para construir el futuro, ¡Sí!, pero bien formados.
Con autoestima alta, proyectando sus potenciales, entendiendo el cómo y el porqué de lo que hacen.
Paso a paso, motivando con ganas, entusiasmo y energía, es tarea del docente formar nuevas generaciones de diseñadores positivos, proactivos y útiles para la sociedad.




Los Poderes de Hipermán (reloaded)

09.11.2009 | 2 Comments

En pleno almuerzo del sábado, mientras conversábamos acerca de las características de la  realeza, la naturaleza del dinero y las utopías de la primera mitad del siglo XX, Raimundo, mi hijo de 13 años, pregunta enfáticamente : "¿entonces, qué poderes tienen  los reyes de ahora?"
 
Difícil respuesta. Las explicaciones comienzan a confundirse y a disgregarse, tocando temas como la autoridad, la representatividad, la fama y la farándula.
 
"¿Poderes, superpoderes o hiperpoderes?" insiste, “como ahora todo es híper". 
 
De vuelta camino a casa, en el auto, retomo el tema y lanzo la pregunta:
¿Entonces, cuáles serían los poderes de Hipermán?
 
Silencio…
“Ya pues, pero díganme algo” 
 ”No sé,…convertirse en árbol”,  me responde Tomás, de 15, algo contrariado. 

”Exacto”, digo yo.
 
Eso calzaba justo con lo que estaba pensando en ese mismo instante, pues simultáneamente se me había producido una de esas asociaciones de ideas a mil en las que uno relaciona  todo, y  aparece la lógica de las cosas. 
 
Estábamos hablando de la evolución de Superman en Hipermán.
Superman representa claramente  las aspiraciones de modernidad y progreso de la primera mitad del siglo XX: …más fuerte, más alto, más lejos…
El hombre de acero, caído desde otro mundo, viene a ayudarnos a combatir el mal, personificado a través de villanos ,con fuerzas también sobrehumanas ,que quieren apoderarse del mundo.
Superman oculta sus poderes para no ser discriminado, en una sociedad que privilegia la homogeneidad y la adaptación. 
 
Ya asentados en el siglo XXI, ¿Qué ha cambiado respecto de esto? 
 
Con la Revolución de las Flores de fines de los años 60, la sociedad comienza a abrirse respecto de conceptos más sistémicos y de integración, y la figura de este superhéroe, un personaje con poderes individuales y que trabaja solo, se desdibuja.
 
La utopía se traslada al espíritu y la unión hace la fuerza. 
 
 Actualmente, ya instalada  una real conciencia de peligro asociada  al medioambiente, al cambio climático  y a la destrucción del planeta, el enemigo está plenamente identificado y es muy concreto: nosotros mismos. 
 
La posibilidad de cambio solo puede venir desde adentro.
Es entonces cuando  el poder de convertirse en árbol cobra mucho sentido para el superhéroe de la hipermodernidad. 
 
El árbol está perfectamente  integrado a su entorno, se alimenta de la tierra dentro de un sistema autorregulado y natural, da y recibe en la proporción justa.
 
Además, es bello e imponente, a veces verde y a veces desnudo, entregado al ritmo de las estaciones. Baila con el viento, ampara a sus vecinos en la tormenta, da frutos a pleno sol. 
 Y lo más importante, transforma el dióxido de carbono en oxígeno, purificando el aire que respiramos. 
 
Éstos son los poderes que esperamos de Hipermán, el héroe que podrá salvar nuestro mundo. Esperemos que comparta también con Superman una actitud fundamental: Hacer  lo correcto.
 


 

Salir en la foto

08.25.2009 | 5 Comments

Durante la primera quincena de agosto estuve en Nueva York. 

Participé  en un curso de Interiorismo, como parte del programa de Intercambio Académico que DuocUC mantiene con el School of Visual Arts  (http://www.schoolofvisualarts.edu/index.jsp). 


Fue una fantástica experiencia en una ciudad que siempre resulta  excitante y motivadora.   



Sin embargo hubo una cosa que me llamó poderosamente  la atención: la ansiedad  de la gente por sacarse fotos en los museos. 

Por ser  verano y porque, al parecer, el tipo de cambio le conviene mucho a europeos y asiáticos, los museos y galerías de arte estaban llenos de gente. Jóvenes, familias con niños, adultos mayores, en fin, coloridas multitudes que hablaban en varios idiomas, circulaban entusiastas por salas, pasillos y galerías, en un paseo cultural muy interesante desde la perspectiva  de la urbanidad. 

Pero dentro de este gentío, había muchísimos que no paraban de sacarse fotos con cada cuadro, escultura, instalación u objeto de diseño expuesto.

Al parecer, desde que las  nuevas tecnologías han permitido que las cámaras dependan menos del flash para sacar fotografías en recintos interiores, los museos han dejado de prohibir las fotos dentro de sus espacios, lo que ha provocado una verdadera  avalancha por registrar lo expuesto, con el visitante como protagonista.  

Había que esperar a que pasaran filas de personas que esperaban para sacarse una foto ante las obras más famosas, cuidarse de pasar frente a alguna cámara y mirar desde atrás, para no salir en fotos ajenas.

Me pregunto ¿Qué hace que  queramos con tanta fuerza  salir en  fotos junto a  todas esas  obras de arte ?   Imágenes de estas obras hay en libros y en internet, por lo que el tema no es el registro mismo.  La ansiedad , al parecer, está mas ligada al hecho mismo de   “salir en la foto”.


“Salir en la foto, curiosa expresión.


¿Qué de nosotros “sale “en estas foto? 



¿Será el  anhelo por  probar que  ”yo estuve ahí”, una manifestación concreta del logro, de haber llegado hasta el lugar mismo donde está el original?  ¿Autoafirmación, quizás? ¿Orgullo?  ¿Simple ansiedad?

¿Hasta qué punto hemos llegado, para postergar el momento presente y dedicarnos con tanta fuerza a capturar electrónico-digitalmente ese momento, pensando en  revisarlo luego en un futuro incierto?


Porque todos sabemos que, con la cantidad de fotografías que se toman hoy en día, es difícil verlas todas después con el tiempo y la detención  necesaria.  




Lo importante , me parece, es dedicar tiempo a apreciarlas  in situ y a escala real, dando sentido al hecho de  estar ahí.




Reconozco que la efervescencia de estar frente a un original no es menor, y la tentación de sacarse una  foto  es fuerte.Hay que parar, pensar y decidir conscientemente que “estar ahí”  es más importante. Poner el foco en la apreciación presencial, ver los detalles, las texturas, los brillos, el contexto, en fin, todo lo que nos entrega el hecho de estar con los cinco  sentidos atentos, activos y presentes.  



Dediqué el tiempo suficiente a estar frente a la Noche Estrellada de Van Gogh en el MoMA, y la maravilla sigue presente en mí  hasta hoy.


Our dear SOPAIPILLAS

06.20.2009 | 12 Comments

 

Ayer llovió por  fin, como Dios manda, en la V región. 

Ya era hora, ¿verdad?
Calles anegadas, agua chorreando  por todas partes y todo medio revuelto. ¿Se han dado cuenta que la gente se pone a un poco más torpe cuando llueve? 

Se cruzan  por donde uno camina, hablan gritando,  los autos doblan por donde no deben, en fin, es como si algo alterara el comportamiento  habitual  y nuestra  civilidad urbana.

Lo bueno es que volvieron a aparecer  las sopaipillas.

Fieles  invitadas cuando cae agua del cielo, en un momento milagrosamente están por todos partes, en toda su gloria y magestad.

Ayer nos tocaron sopaipillas de postre, y por supuesto nos alegramos y las disfrutamos.Pero en medio de la conversación,  me las quedé mirando  y no pude dejar de comentar: ¿Son bien raras las sopaipillas, ah? Incluso bien feítas, también.

 

Descritas en frío, son como unas galletas de harina de trigo con zapallo, fritas en aceite o manteca. Para “pasarlas” se sumergen en una crema  espesa, hecha de chancaca, que es un tipo de  azúcar quemada , disuelta en agua hervida, a la que se le agrega  cáscara de naranja y palillos de canela para darle gusto y aroma. 

¡Puaj! Suena pésimo: fritura sopeada en crema espesa, con cascaras y palos, zapallo con  azúcar quemada  llamada “chancaca”. ¡Ufff!

Según Wikipedia, el origen de la palabra proviene del mozárabe "sopaipa", que significaba "masa frita". El término sopaipa, a su vez, proviene del germano "suppa" que significa "pan mojado en líquido". La palabra "sopa" también se origina de esa misma expresión, que tiene como idea base caldo en el que se moja pan. 

Sin embargo , nos gustan  y harto . Y no nos gustan siempre, nos gustan cuando llueve
¿Por qué?   Quién sabe. 
Y tampoco importa.  Es tradición.

Está en nuestros genes, es natural para nosotros.
Es algo que nos traspasa, que nos atraviesa y nos une, nos miramos con cara de complicidad cuando aparecen en la mesa, en la fuente de soda, en el almacén y ahora hasta en el supermercado  (aunque no es lo mismo). Las vemos pegotes y humeantes en el plato, y nos las zampamos en un dos por tres. Las celebramos y queremos más.

Evidentemente no son sanas, pura grasa y azúcar, son una bomba. Pero bueno, son sopaipillas, que le vamos a hacer, como buenos  sudamericanos que somos, tenemos  our dear sopaipillas que nos hacen felices en el invierno. 

 

¿Qué tiene que ver esto con el diseño?

Pues  mucho, porque si realmente queremos hacer un diseño con identidad y raíces locales, debemos observar  atentamente cómo somos, cómo pensamos, qué valoramos  y, por sobre todo, qué es lo que efectivamente hacemos.Y que hay cosas que amamos solamente porque son "di aquí" .

Baratijas Singulares

06.15.2009 | 2 Comments

Hoy les quiero presentar el trabajo de Lucia Vi.
Ella es un alter ego.
A ella le gusta mucho el mundo de la moda.
Sin embargo,  no del modo en que se entiende habitualmente.
No le  interesa particularmente la moda de  “lo que viene”, pero si  la de “lo que se usa”.
Cree que trasluce una  estrecha relación entre   sociedad, cultura y expresión de identidad. 
La moda le interesa  como expresión de “un modo de construir lo cercano y significativo”, relativo a un momento particular, situado en un contexto, lugar y tiempo específico. 
Le interesan las expresiones epocales de la  forma, los objetos , la vestimenta, los elementos gráficos y las imágenes, el  interiorismo , la  música y por supuesto el  proceso de Diseño , que remite a un  lenguaje de comunicación e interpretación de esta realidad.

Lucía cree que a lo mejor equivocó su profesión, pero no así su oficio. 
Ella observa atentamente la relación entre personas, las  miradas cruzadas, los diversos escenarios, las manifestaciones de orden y forma.
Trabaja con las manos. Utiliza sólo procesos textiles: teje, cose, borda, enreda, anuda, tuerce. 
Lo hace solo por el placer de hacerlo. Se “toma el tiempo”. Dice que esto le permite  estar en el presente, “estar aquí”, para luego pensar mejor.  

Ella utiliza materiales y elementos simples y cotidianos, muchas veces de desecho, los que transforma, a través de procesos constructivos  singulares, en adornos
No son materiales nobles, son productos de destino efímero.
Cuando tratan de cambiarle el  término adorno, porque al parecer suena un poco superficial, ella lo defiende,  indicando que alude concretamente a  su función como ornamento, como  elemento o composición que sirve para embellecer personas o cosas.  

Los adornos tienen  dimensiones materiales y también emocionales,  y pueden  imprimir expresión, variedad, gracia y  vivacidad.

Simplemente nos gustan, ¿o no?

 

 

 

 

 

 


 

 

¿Es la CONCHA DE LOCO un exponente del DISEÑO CHILENO?

06.03.2009 | 2 Comments

 

¿QUÉ? , dirán Uds. La “concha de loco”  no es un objeto elaborado por el hombre, argumentarán,  sino un elemento de la naturaleza.


Bueno, les concedo que ésta  puede ser  una pregunta algo extraña, considerando los parámetros que tradicionalmente  asociamos a un producto de Diseño. Más aún, si con la pregunta aludimos a este elemento como digno exponente del diseño nacional.



 Pero para entrar en contexto, veamos algunas definiciones de diseño encontradas en la red:
• Tarea creativa en la que se idea una cosa útil y estética.
www.edicion.unam.mx/html/glosario/d.html
• Actividad de concepción, desarrollo y producción de bienes y servicios, haciendo uso de los recursos materiales, tecnológicos y humanos disponibles en el ambiente cercano, y que a su vez, busque solucionar un problema determinado.
www-staff.lboro.ac.uk/~cdrv/glosario.html
• Utilizado habitualmente en el contexto de las artes aplicadas, ingeniería, arquitectura y otras disciplinas creativas, diseño se define como el proceso previo de configuración mental "pre-figuración" en la búsqueda de una solución en cualquier campo.
es.wikipedia.org/wiki/Diseño 


 
En estas definiciones leemos términos como “utilidad”, “estética”, “solución de problemas”, “prefiguración mental” y “búsqueda”.
Si entonces, bajo la  luz de estas referencias, revisamos la performance  de nuestra “concha de loco”, omnipresente en casas y restaurantes chilenos del litoral, vemos que califica como cenicero (por supuesto) y  como palmatoria (también) , en su versión 1.0.
Luego se trasmuta  en versión 2.0, para transformarse en pedestal, revestimiento, adorno, “escultura”, marco, contenedor, cuenco y un “cuantohai” muy variado y florido , funcionando como  módulo base de diversas composiciones , y dando un digno sello “perejiliento” a picadas y similares.



Es parte del ingenio local, que “prefigura soluciones”, transformando este elemento natural en algo útil y estético, perfectamente coherente con nuestra forma de entender lo propio, lo “de aquí”. 
Así, no estamos hablando de un mero residuo alimenticio. Se trata más bien de un acto de rescate ,asociado a una precariedad antigua y muy nuestra. De una inteligente reutilización que comunica identidad desde el minuto mismo en que se vuelve a observar este elemento,  y se reconoce en él condiciones formales y estéticas de relevancia para el entorno.



La concha natural, en sí misma, no tiene utilidad real más que para el loco que la habitó.
La “concha de locos” que conocemos y utilizamos, más que un objeto, es una idea.
Ojos carentes y creativos le dieron un giro, para convertirla en un signo útil y coherente que representa un modo de habitar junto al mar. El tiempo le ha dado pregnancia, y dentro de los espacios que habitamos, ya la reconocemos como nuestra. Es una imagen recurrente.Es también un refrejo de los tiempos, pues con el loco en veda se ha ido transofrmando en un recurso algo mas escaso.



¿Quién define entonces la idoneidad de un diseño?
¿Quién define su valor como representante de una identidad nacional? 


Está bien..., puede que realmente no sea un exponente del  DISEÑO CHILENO, y es muy probable que también se utilice en otras latitudes en forma equivalente, pero representa condiciones que estimo sería esperable que un buen Diseño Chileno tuviera.


¿No creen ustedes?


Y además, la “concha de loco” se exporta:
Ofrecemos: Concha de concholepa concholepa, Origen: Chile, utilizado como utensilio y/o como materia prima artesanía, color blanco, Tamaño similar al de una manzana grande. Precio 420 dólares / Ton. FOB Chile.


 

A buen entendedor, pocas (pero ojalá precisas) palabras

05.09.2009 | 1 Comments

Estimado lector, estudiante y diseñador

 

Los chilenos usamos el lenguaje de un modo  funcional, centrado principalmente en la transmisión de un mensaje lógico y entendible. Creo que esto lo podrás comprobar en  forma bastante simple, escuchando cómo se conversa a tu alrededor. 

 

Sin embargo, percibimos multisensorialmente. 

Nuestros sentidos están siempre activos, esperando que los dejemos entrar en nuestro “aquí y ahora”, para entregarnos la dimensión real de la realidad. Solo hay que darles lugar y tiempo.
Pero no nos detenemos mucho en lo que nos comunican, y como tampoco solemos  verbalizar nuestras percepciones, normalmente no las tenemos presentes. 
Entonces,  generalmente no somos “buenos entendedores” de la realidad del habitar.

Considero que para el diseñador es muy importante percibir en completitud las dimensiones simultáneas del habitar, pues  todas interactúan en la evaluación que realizamos respecto de nuestras experiencias de interacción cotidiana con el Diseño.  

Así, el Diseñador está llamado a estar permanentemente atento. A ser  una persona atenta.

 

Esta introducción tiene como único objetivo invitarlos a leer con tiempo y detención este maravilloso poema de Arthur Rimbaud, que nos trae a presencia un momento de realidad : el transcurso del alba estival, en sus múltiples dimensiones . 

 

ALBA    Arthur Rimbaud

He abrazado el alba estival.
Nada había aún cambiado en la fachada de los palacios. El agua estaba muerta. Los campos de sombras no abandonaban la ruta  del bosque. 

Marché, despertando alientos vivos y tibios,  miraron las pedrerías, y sin ruido  las alas se elevaron. 

Fue la empresa inicial, en el sendero ya repleto de frescos y pálidos destellos, una flor que me dijo su nombre.
Reí a la rubia cascada que se desmelenó a través de los abetos: en la cima plateada reconocí a la diosa. 

Entonces levanté uno a uno los velos. En la alameda, agitando los brazos. Por la llanura, donde la he denunciado  al gallo. En la gran ciudad ella huía entre los campanarios y las cúpulas, y yo corriendo como un mendigo por los muelles de mármol, la perseguía.
En lo alto del camino, junto a un bosque de laureles, la  alcancé  , y sentí algo su cuerpo inmenso. 
El alba y el niño cayeron bajo el bosque.

Al despertar era mediodía.  

 

Expresiones de sombras , alientos, sonidos , destellos , claridad . 

Hace varios años realicé un ejercicio de iluminación con mis alumnos de Diseño de Ambientes, que incluía aprender este poema  de memoria  para traer a presencia este momento, y he comprobado que varios aún  recuerdan la experiencia  en forma muy vívida.   

 

Percepción, tiempo, realidad y  memoria  juegan juntas.


Atentamente, 
Vivian

¡VALOR!

04.19.2009 | 0 Comments

Tomando prestadas las palabras de una  buena amiga, podríamos decir que el trabajo del buen diseñador se parece al de una ama de casa: cuando todo funciona bien, no se nota el esfuerzo realizado.

Puede que a algunos no les guste esta analogía.

Si ese es tu caso, te invito a revisar tu escala de valoraciones.



Una buena ama de casa conoce bien sus dominios, dispone y  ordena  según prioridades y disponibilidades, administra, regula, maneja stock y equipos. Organiza el tiempo, planifica  tareas , define controles de calidad.Y por sobre todo, trabaja por un fin superior: el bienestar de su familia. Además, como todos sabemos, generalmente no recibe un pago monetario por su trabajo.



La  gran casa del diseñador es la ciudad y su cultura. Dentro de esa trama se configuran  sus dominios,  y su principal responsabilidad es dar orden y forma al meso ambiente dentro  del cual  interactuamos.

“El diseñador es un boy scout “, escuche decir mas de una vez a Don Oscar Ríos, en esas entretenidas charlas de historia del diseño que todavía debe dictar a sus alumnos actuales, “Está al servicio de los demás”.



Sabemos que la industria chilena necesita mejorar el nivel de diseño para  llegar a ser competitiva, y  que, como contrapartida, nuestros diseñadores necesitan trabajo.Sin  embargo, persiste un problema de valoración que dificulta una comunicación eficaz y un  acercamiento  productivo  con clientes y empresas.



Me pregunto, sin embargo, ¿cuántos diseñadores, en la actualidad, asumen verdaderamente una actitud de servicio hacia los demás? ¿Cuántos son capaces de poner las necesidades y expectativas del usuario por sobre la necesidad de reconocimiento por el trabajo realizado? ¿Será que esperan más admiración que resultados?



Desde la perspectiva del marketing, el  concepto de valor  se define por  el valor percibido, que  es producto de la ecuación entre el beneficio a recibir vrs. el costo total para el  usuario. En la dimensión  del valor positivo influyen las prestaciones funcionales del producto, los  servicios asociados, la experiencia de relación  interpersonal y  la imagen. Como costo se considera el costo monetario, de energía, de tiempo, y también el costo psíquico de la experiencia.El valor percibido se deriva de  la relación costo/ beneficio.




Por otro lado, también hay que ejercer el  valor personal para realizar  un trabajo humilde y efectivo, venciendo  las demandas del ego, para dedicar tiempo y esfuerzo a lograr efectividad y, de paso,  mejorar la calidad de vida de las personas.El verdadero éxito se manifestaría  entonces a partir de un sistema de valoración experiencial , en cuanto a beneficios reales, oportunos y eficaces.



Retomando la analogía con el ama de casa, ellas ponen en juego 2 palabras claves para la vida en comunidad: “ama” y “casa”, y a partir de estas construyen confortabilidad. Manifiestan que lo importante es la forma en que se utiliza el espacio, no tan solo para vivir en él ,sino también para disfrutarlo.



Recomiendo a los interesados en el tema de la confortabilidad  la lectura del libro La Casa. Historia de una Idea ;Rybczynski, Witold: Nerea, 1989. 


En él se plantea que un punto clave en la evolución de la casa, y por tanto también del Diseño, es el hecho de que las mujeres comenzaran a hacerse cargo de ella y a feminizarla, centrando el interés e introduciendo el concepto de domesticidad. El trabajo doméstico comenzaba a ser más eficiente y parte de este logro hay que agradecerlo a las exitosas publicaciones de mujeres como Catherine E. Beecher o Christine Frederik sobre economía doméstica y que, muy lejos de la visión puramente visual y estética que habían hecho anteriormente los hombres, estas mujeres reconocidas como ingenieras domésticas, se centraban en el aspecto mas funcional de la casa reduciendo su tamaño y extendiendo los conceptos de confort y comodidad desde el tiempo de ocio hacia el de trabajo. Esto supuso la rápida aceptación del concepto de confort ligado al de eficiencia.(Un buen acercamiento puede ser la lectura del comentario  en http://www.homines.com/palabras/casa_historia_idea/index.htm). 



¿Qué es el confort sino una invención humana para “vivir mejor”?



Hacer diseño con una visión “doméstica” puede resultar quizás muy poco cool.


Parece mucho más tentador situarse en otra esfera, quizás en una más mundana y expuesta. 



Sin embargo, el “domus“(dominio para el habitar) es una de los principios fundamentales del Diseño. Siendo estrictos en la semántica, lingüísticamente la palabra diseño proviene de la palabra griega disegnar, designio, signo. Entonces tenemos que diseñar sería señalar, dar significado o forma y, con ello, hacerlo público. Dóminus procede de domus, casa, con lo cual venimos a saber que el dóminus es el casero, es decir el amo(a) de la casa y de todo lo que en ella hay, y está emparentado con dhmoV (demos) que significa "tierra habitada por un pueblo", "territorio perteneciente a una comunidad". 



Así, nuestras decisiones de Diseño  han de incluir términos como comodidad, eficiencia, domesticidad e intimidad.

Y el que permanezca firme ante tales atributos puede llegar a ser un diseñador de valor.


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