¡Una de cada dos personas posee intolerancia a la lactosa!
Nov. 26 , 2009
Más de la mitad de nuestra población presenta algún grado de intolerancia a la lactosa. En ocasiones pasa desapercibida o produce una sintomatología que va desde una suave distensión abdominal hasta una franca diarrea después de ingerir algún producto lácteo.
La intolerancia a la lactosa fue descrita en 1958, a pesar que ya en el año 169, el médico y filósofo griego Galenus ya había sospechado de una cierta relación entre el consumo de leche y algunas molestias intestinales.
La leche, además de contener proteínas y grasa contiene un tipo especial de azúcar: la lactosa. La lactosa esta formada por glucosa y galactosa y serán estos los que serán absorbidos desde el intestino delgado.
Para lograr lo anterior, en la superficie del intestino, en íntimo contacto con los alimentos, se ubican unas sustancias químicas conocidas como enzimas lactasa. La función de estas enzimas es desdoblar la lactosa en glucosa y galactosa. La glucosa viajará a los músculos y demás tejidos del cuerpo donde será ocupada como energía inmediata , mientras que la galactosa llegará al hígado donde se almacenará en forma de glicógeno, formado así un verdadero depósito de energía disponible para cuando los niveles de glucosa en la sangre desciendan.
Si bien tal ubicación intestinal de la lactasa, permite una rápida acción de esta enzima, está más expuesta a los daños que se pueden presentar en el intestino. Esto explica porqué se puede producir una intolerancia a la lactosa en forma secundaria a una infección intestinal.
Las personas que carecen de la lactasa, no desdoblan la lactosa y esta azúcar viaja por el intestino delgado, provocando por osmosis una retención de agua y gases, los que explican la sintomatología clásica de la intolerancia a la lactosa: dolor y distensión abdominal, acumulación y expulsión de gases y diarrea.
La aparición de tales síntomas es rápida. Y se presentan antes de la primera hora de haber comido algún alimento con lactosa. Y serán mas intensos mientras mayor sea la ingesta de algún lácteo. Conviene decir que la mayoría de las personas intolerantes a la lactosa soportan casi sin problema una carga de hasta 200 cc de leche, que equivale a 10 gramos de lactosa.
Como ocurre con otras tantas proteínas, existe un gen responsable de la
codificación y ulterior "fabricación" de la lactasa. Lo interesante
es que se ha producido una verdadera selección natural en las
poblaciones respecto a la presencia de lactasa intestinal y el consumo
de alimentos lácteos. Esto ha llevado a que el gen de la lactasa se
haya transmitido preferentemente en aquellas regiones con un alto
consumo de leche, como son EEUU, Australia, Nueva Zelandia y muchos de
los países europeos. Por otro lado, ciertas regiones del Asia y
Africa, donde el consumo de leche ha sido tradicionalmente escaso,
carecen del gen de la lactasa, existiendo una alta prevalencia de
intolerancia a la lactosa que en algunos países supera el 70%.
El tratamiento para estas personas es relativamente sencillo, basta suprimir o restringir lo más que se pueda el consumo de leche y sus derivados. Es factible que la tolerancia a porciones pequeñas de alimentos lácteos se mejora cuando esta tibia a caliente o cuando forma parte de un yogurt. La leche natural entera, no descremada, es mejor tolerada que la descremada, ya que la grasa enlentece el transito intestinal permitiendo así un mayor tiempo para que actúe la lactasa.
Últimamente han aparecido en el comercio leches y yogurt sin lactosa. A su vez, en las farmacias es posible encontrar lactasa en cápsulas, la que tomada correctamente le permite a la persona disfrutar de sus alimentos lácteos.
La Sal, ¿Amiga o Enemiga?
Nov. 11 , 2009
La mayoría de los artículos que han aparecido en la prensa en los últimos años, han otorgado a la sal la categoría de bio-terrorista, como una especie de veneno para nuestro cuerpo. ¿Es tan dañina?
Partamos revisando nuestro origen como especie, desde el punto de vista evolutivo. Tal origen sucedió en un mundo salado: el agua de los océanos. En efecto nuestra historia se origina en el mar, rico en sodio.
Nuestro cuerpo ha evolucionado mucho, sin embargo aún mantenemos nuestra dependencia con la sal. Nuestro desarrollo embrionario sucedió en el útero de nuestras madres, donde nadábamos en un líquido: el líquido amniótico. Este contiene una concentración de sal semejante a la del mar.
La sal está compuesta por dos elementos: el sodio y el cloro. Siendo el sodio el que más interesa. La estructura química de la sal de los mares y de los yacimientos es cloruro de sodio (NaCl). Dónde 1 gramo de sal contiene 0,393 gramo de sodio.
Dado a que sobre el 90% de nuestros ingresos de sodio, corresponde al NaCl; me referiré en este artículo en forma indistinta al sodio como a la sal.
¿Para qué es útil la sal?
¡Para la vida! Para que cada célula ‘funcione’ requiere estar rodeada de sal, especialmente del sodio.
El sodio regula cantidad de agua de las células del cuerpo, y es fundamental para la transmisión adecuada de los impulsos nerviosos y la contracción muscular.
¿De dónde viene nuestra adicción por la sal? Pero también la sal fue una gran solución para conservar los alimentos. El cloruro de sodio por medio de un proceso conocido como osmosis, tiene la capacidad de ‘atraer’ el agua de los alimentos. Esto produce una deshidratación de los tejidos, que impide el
crecimiento de las bacterias responsables de la descomposición de los
alimentos. Para tales propósitos, la cantidad de sal a utilizar es alta y varía en los diferentes alimentos: 2% para la mantequilla y quesos, 6% para la carne y 29% para los pescados.
Esto permitió que lentamente se fuera adquiriendo el gusto por los alimentos salados, y por la sal propiamente tal. Y lentamente fueron apareciendo problemas en la salud respecto al exceso del consumo de sodio: presión alta, daño renal, retención de líquido.
Las papas fritas, la mayoría, de los snacks, los jamones y toda la fiambrería, las sopas deshidratadas, los quesos, los tarros en conserva, etc. Estos y otra lista larga de alimentos contienen una gran carga de sodio.
¡No es difícil encontrar entonces que la mayoría de la población consume más de 5 veces la cantidad recomendada!
Encontrar alguien con carencia de sal es muy raro en nuestros tiempos. Pero ocurre en situaciones de bajo consumo de sal asociado a un exceso de transpiración. Más frecuente es verlo por abusos de diuréticos, como ocurre en algunas bulímicas.
En conclusión, la sal es necesaria pero en pequeñas cantidades.
¿Cuánto engorda un "trago"?
Nov. 04 , 2009
La respuesta es… ¡mucho!
Si consideramos que 1 gramo de azúcar equivale a 4 calorías, 1 gramo de grasa a 9 calorías. ¡1 gramo de alcohol aporta 7 calorías!. Es decir el alcohol se ubica en un valor intermedio entre los hidratos de carbono y las grasas.
Desde el punto de vista nutricional, el problema se agrava dado a que el alcohol no aporta otros nutrientes, como son aminoácidos esenciales, fibras, vitaminas o minerales. Por eso que algunos nutricionistas lo clasifican como calorías ‘vacías’.
Hace excepción a esto algunos”tragos” como los vinos y cervezas, que contiene ciertas moléculas con actividad antioxidante que permitirán algunos beneficios para la salud.
¿Cómo calcular lo que engorda un trago?
Es simple, en la etiqueta de cada botella debe figurar el contenido alcohólico. A modo de ejemplo: 14 ° % en el caso del vino, 5°% en la cerveza y 45° % en el whisky. Eso significa que en 100 cc de vino encontraremos 14 gramos de alcohol, en 100 c de cerveza tendremos 5 gramos y en 100 cc de whisky , la cantidad de 45 gramos de alcohol.
Como cada 1 gramo de alcohol aporta 7 calorías:
Por lo tanto, 100 cc de vino tendrán 98 calorías, 100 de cerveza 35 calorías y 100 de whisky 315 calorías
Salta a la vista que a mayor contenido alcohólico, más engorda.
Pero, al analizar el volumen o la ‘medida’ que uno habitualmente toma, tenemos la sorpresa que no existe una gran diferencia entre tales tragos
Tipo 1medida (cc) calorías
vino 125 122
cerveza 355 117
whisky 35 110
El problema del alcohol y una dieta para adelgazar radica en:
1) Usualmente se bebe más de una medida. Se van sumando las calorías y el riesgo de marearse.
2) La sensación de mareo que el alcohol produce en algunas personas, lleva a ‘comer algo’, que generalmente es algo grasoso (queso, jamón) de gran contenido calórico.
3) Las combinaciones: Bebidas o jugos naturales ricos en azúcar. No cabe duda que de esos deliciosos tragos tropicales, lo que engorda es el gran contenido en azúcares que le incorporan.
Como conclusión.
Si quiere tomarse un trago, hágalo. Pero sólo 1. Y antes de beberlo, 'quítese' toda la sed con agua o bebida light. En lo posible, evite los combinados y las mezclas de alcohol con jugos de frutas.
Notas
1-Los licores engordan muchísimo ya que al alto grado alcohólico que contienen, se les suma una gran cantidad de azúcares.
2- El vino también contiene algo de azúcar que en ‘algo mas’ contribuye a engordar. La cantidad de azúcares que contiene 1 copa de 125 cc de vino fluctúa entre 3 a 6 gramos (12 a 24 calorías).
3- Por último: la champaña también contiene alcohol y un grado variable de azúcares y engorda igual que el vino, es un mito que no engorda

