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La "Nueva Derecha" quedó corta

06.17.2011 | 6 Comments

Lo que la histórica derecha pudo hacer en cuanto a renovación en sus 20
años de oposición, ahora una vez en el poder, no ha hecho otra cosa que
retroceder en su propia modernización.

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Presidente, este 21 juegue por el centro

04.26.2011 | 0 Comments

De dos cosas estoy seguro. La primera es que la Concertación fue exitosa, pero se agotó. La segunda es que la alternancia le hizo bien a Chile, era absolutamente necesaria para fundar una nueva etapa.

 

Este primer año de Sebastián Piñera ha sido un gobierno pragmático. Así lo demuestra la negación al indulto a los violadores de DDHH; la salida inmediata del embajador Otero luego de sus infundados juicios sobre la dictadura; el Royalty minero entre 6 a 14%; el paralé a la termoeléctrica en Pta. de Choros; la salida de Ximena Ossandón por sus dichos de fundamentalismo religioso; y la propuesta de derogación de la Ley Reservada del Cobre. Todos aciertos que sitúan la vocación del gobierno en el centro político y nos hacen respirar tranquilos a los desencantados de la Concertación.

 

Sin embargo también han habido errores, y en algunos casos, verdaderas cegueras: la débil instalación de los cargos en el gobierno; la amateur política comunicacional de anunciar antes de tener pájaro en mano; la no creencia en los partidos políticos y la precaria coordinación dentro de la Coalición; el personalismo excesivo del Presidente.

 

Cuentas más, cuentas menos, hasta ahí la “luna de miel” marchaba bien, sin embargo la ratificación de la Intendenta Van Rysselberghe fue una verdadera bofetada a las razones de por qué ese 5% de los ciudadanos, votamos por primera vez por una alternativa a la Concertación. Lo hicimos porque estábamos cansados de las malas prácticas, la inercia y las defensas corporativas. En ese sentido, la señal dada por el gobierno es una verdadera infidelidad en medio de la luna de miel. Sin embargo el caso Kodama mostró una faceta diferente. Es de esperar que de cuenta de un aprendizaje por parte del gobierno con respecto al caso JVR, y no sólo de la gran dignidad de la Ministra Matte.

 

La alternancia ha puesto nuevos aires en el país, de eso no cabe duda. Sin embargo un gobierno que aún no está instalado, que no ha pasado de la “luna de miel” a la adhesión decidida del 50+1, debe cultivar un espacio de centro político, mostrando transversalidad y espíritu crítico de sí mismo.

 

A semanas del segundo 21 de Mayo, es necesario hacer el siguiente llamado: el éxito de este gobierno estará dado por continuar los buenos consensos que la Concertación construyó en el país, y a su vez ser audaz en las materias donde la Concertación estaba frenada en sus propias inercias y mediocridades: audacia en políticas de movilidad social, vocación por la descentralización, reforma educacional en serio, competitividad e innovación, lucha contra la corrupción y disminución de las desigualdades que se han acrecentado en las últimas décadas.

 

Junto con la audacia, es de esperar que el discurso del 21 de Mayo no sea demasiado vanaglorioso y evite afirmaciones como “nunca antes en la historia de Chile” o “hemos hecho en meses lo que no se ha hecho en años”. Es de esperar, además, que el discurso sea un “guiño” a los ciudadanos centristas que sienten simpatía crítica con este gobierno y que le ofrezca razones de peso para aumentar su adhesión. 

 

Señales en el Día del Mar en La Paz

03.22.2011 | 1 Comments

El "gasolinazo" significó una fuerte caída en la popularidad del presidente Evo Morales, que al inicio de su segundo mandato rondeaba el 70% de apoyo. A pesar de haber revertido la medida que quitaba el subsidio estatal a los combustibles, las protestas que aquella medida generó pusieron en jaque al líder cocalero y lo hicieron caer fuertemente en las encuestas. Si bien su popularidad mejoró 6 puntos durante marzo (del 32 al 38%), se observa que su gobierno tiene el 60% de rechazo.

Aquel panorama en la política interna fue siempre una tentación, para los mandatarios anteriores, para instrumentalizar la demanda marítima con Chile y de esa manera afirmar la conducción política de la nación altiplánica. Morales, a diferencia de lo que muchos equivocadamente estimaron, se ha mostrado como un mandatario de gran altura cuando se trata de abordar dicha demanda histórica. Es así como en más de 5 años de gestión, el presidente Morales ha circunscrito la demanda a la relación bilateral y ha renunciado a la denuncia en foros internacionales, desechando la posibilidad de transformar la demanda en un asunto multilateral, cuestión que molesta a Santiago, tal como pretendieron sus antecesores, con excepción de muy pocos.

El miércoles 23 de marzo se celebra en La Paz el Día del Mar. Oportunidad en la cuál los mandatarios bolivianos aprovechaban de despertar animosidad contra la injusta negación chilena en torno a una salida al mar. Todo aquello hasta que llegó Morales al poder y fue capaz de transformarse en un interlocutor válido para Chile, ya que era un presidente que representaba -por primera vez en muchos años- a la mayoría del pueblo boliviano. Si bien anteriormente Morales no ha hecho uso de dicha conmemoración para despertar nacionalismos, tampoco nunca había tenido la necesidad de hacerlo, ya que durante su primer y segundo periodo no había bajado del 50% de apoyo. Hoy la situación es distinta. A pesar de la posible tentación, las palabras del Ministro vocero del gobierno boliviano Iván Canelas y del vicepresidente García Linera han tranquilizado a la Cancillería chilena. Las autoridades altiplánicas afirmaron que el discurso de Morales en el Día del Mar no se alejará de lo que ha sido en ocasiones anteriores, donde no se ha expresado una enemistad hacia Chile.

Ahora bien, los tiempos para una salida al mar se acortan según La Paz. En dos reuniones bilaterales, en Nueva York y Foz de Iguazú, el presidente Morales le habría pedido a su par Sebastián Piñera, que el gobierno chileno realizara una propuesta concreta con respecto a la demanda boliviana. Al parecer aquello no se habría producido aún y las tentaciones de cambio en la política exterior de La Paz crecen al compás crece el rechazo al gobierno del líder indigenista. Recordemos que algo de desesperación se notó en las autoridades bolivianas cuando el canciller Choquehuanca abrió la posibilidad de llevar la demanda a la corte internacional de La Haya. 

Una señal de unidad se daría en la primera quincena de abril, cuando ambos presidente inaugurarían el Corredor Bioceánico. Es de esperar que el discurso de Morales mantenga la sensatez y la prudencia que ha mantenido hasta ahora y que obligan a Chile a prestarle la atención necesaria.

Abrir la puerta a Bolivia

08.28.2010 | 11 Comments


 

En las relaciones bilaterales entre Chile y Bolivia han interferido dos asuntos de distinta naturaleza. Por un lado los intereses económicos y por otro los asuntos políticos. Existe una larga data de episodios donde chilenos y bolivianos han resuelto sus rencillas políticas por vía de negociaciones comerciales. Fue así como a inicios del s. XX los liberales bolivianos liderados por Ismael Montes decidieron despojarse de la demanda por el litoral del norte de Chile a cambio de la construcción del Ferrocarril de Arica-La Paz para transportar minerales bolivianos y una compensación económica por parte de Chile. Fue así como firmaron el Tratado de Paz y Amistad de 19041.

 

La tradición de la política exterior chilena con respecto a Bolivia ha sido disociar los temas de integración económica con el asunto de la demanda marítima. Así quedó claramente expresado en el enfrentamiento verbal de los presidentes Carlos Mesa y Ricardo Lagos en la Cumbre de
Monterrey en el 20032. En aquella oportunidad el Presidente Lagos afirmó “esperamos una respuesta (de Bolivia) en el ámbito comercial, pero no nos parece que podamos conversar temas de soberanía, porque no tenemos temas de soberanía pendientes”.

 

Sin embargo el proyecto gasífero y muchos otros temas han terminado estrechamente vinculados con la histórica demanda boliviana de una salida al pacífico, lo que ha hecho imposible un avance bilateral en estas materias. Por parte de Chile, el gobierno de Ricardo Lagos significó un importante acercamiento de los lazos, pero que en la medida que los conflictos internos en Bolivia se agudizaron, la relación con Chile fue un recurrido instrumento político, y por consiguiente el tema gasífero pasó a formar parte de esa larga lista de temas pendientes entre ambos países.

 

Lagos y Banzer fueron los Presidentes que seguramente más avanzaron. Estuvieron a punto de hacer pasar la exportación de gas por un puerto chileno. Para Chile la queja siempre fue que en Bolivia no existía un Presidente con la suficiente legitimidad con quién lograr acuerdos bilaterales, como fue la suerte que corrió el proyecto gasífero. Sin embargo la noche del 18 de diciembre del 2005, la historia fue distinta: Evo Morales resultó electo con la mayoría absoluta, 53,7% de los votos. Morales dio una estabilidad pocas veces vista en Bolivia, y desde ahí en adelante Chile tendría el interlocutor válido que siempre exigió.


La Presidenta Bachelet hizo lo suyo con una posible solución marítima. La "agenda sin exclusiones" incorporó la solución marítima en los 13 puntos. Las conversaciones avanzaron y se discutieron varias fórmulas, sin embargo no salió humo blanco. Con el cambio de gobierno y coalición en Chile, y la reelección de Morales en Bolivia, se podría prever una cambio de política. Sin embargo los encuentros en La Paz entre el Subsecretario de Relaciones Exteriores, Fernando Schmidt y la Viceministra de de Relaciones Exteriores de Bolivia, Mónica Soriano, han dado una clara señal de que Piñera desea continuar con la Agenda de 13 puntos.

 

Tal como lo afirmó el ex canciller Juan Gabriel Valdés "Debemos sumar fuerzas para que, con pleno respeto a los intereses de todas las  partes involucradas, este esfuerzo arribe a buen puerto". Comparto la posición expuesta por Valdés en el sentido de que existe una oportunidad histórica para que ambos países acuerden una solución marítima, vía una fórmula que convenga a los intereses tanto de chilenos como de bolivianos. Los sectores políticos que somos proclives a tal solución, debemos apoyar al Presidente Piñera en aquella apertura.



1MESA, Carlos. “Historia de Bolivia”. Editorial Gisbert, La Paz, 2001.

2Información extraída de: http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/barometro_economico/newsid_3406000/3406629.stm



El 5% que hará ganar a Piñera

12.21.2009 | 13 Comments

La elección del 17 de Enero se tratará mucho más que de elegir un nuevo Presidente, será sobre todo de inaugurar un nuevo momento, una nueva etapa para Chile. No será exenta de contradicciones y desafíos, pero de seguro será una etapa que represente mejor ese Chile del Bicentenario, que aquel de 1988. 

Digo lo que digo, siendo parte de ese 5% que seguramente hará ganar a Sebastián Piñera. Ese electorado transversal e independiente pero históricamente proclive a la Concertación. Aquel 5% que no había votado anteriormente por la derecha clásica, pero que hoy día se atreve a desdibujar sus propias trincheras mentales debido a que el candidato representa una visión liberal, emprendedora y moderna dentro de su sector. Aquellos votantes de procedencia diversa pero con una pertenencia en común: sentirse parte de una cultura pro democracia y libertaria. Seguramente la totalidad de ese 5% votaron -al igual que Piñera- por el NO en el plebiscito y vieron en la Presidenta Bachelet una esperanza de cambio en el rumbo que ha tomado el oficialismo. Pero hoy, al igual que Marco Enríquez-Ominami sienten la necesidad urgente de un cambio de todo tipo.

Algunos podrán decir que ese voto hacia Piñera estará cargado de pragmatismo: castigar a la Concertación. Pero la verdad es que tiene un sentido mucho más profundo que la mera alternancia. Es un voto que también viene cargado de esperanzas y sueños para Chile. Es un voto de quienes reconocen y otorgan al pasado el lugar que corresponde, pero que anhelan que la política chilena deje la dicotomia del SI y el NO. Un gobierno de futuro es muchísimo más importante que ese castigo a los dirigentes de la Concertación. 

Pero la pregunta valiosa para esta discusión es ¿qué espera ese 5% del electorado de Sebastián Piñera? y por otra parte ¿cuáles son las precauciones que debe tener en su futuro Gobierno? 

La respuesta parece clara: un gobierno que promueva el emprendimiento para la clase media, que recuperemos la capacidad de crecer y generar nuevos empleos para las nuevas generaciones. Pero por otro lado un Chile de bienestar para todos donde se mantenga y mejore la red de protección social y se cultive la solidaridad. Así mismo un Gobierno que no ceda ante las presiones de sectores ultra-conservadores y que respete la libertad personal en materias como la píldora del día después, la educación sexual en los liceos públicos, entre otras. Junto con eso un Gobierno que no mire con recelo el mundo de la cultura, por el contrario, que la promueva fuertemente. Finalmente un Gobierno que privilegie la excelencia y no a los operadores políticos en sus  instituciones.

Será ese voto independiente, desencantado con la Concertación y marginal (5 al 6%) el que llevará a Piñera a la Presidencia. Y lo hará en el entendido de que él representa una Coalición renovada, diversa y democrática. Lo hará también con la garantía de que Sebastián Piñera es un hombre liberal y progresista.