Teresa Valdés Echenique

Observando desde una plaza pública

 

Piñera y el recurso a los militares: ¿por la razón o la fuerza?

Mar. 30 , 2010

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¿Estamos de nuevo frente a un gobierno de
derecha que requiere a los militares para llevar a adelante su proyecto
político, que no mide las consecuencias de sus actos ni saca lecciones
de
nuestra historia reciente?

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Piñera: Crónica de un retroceso anunciado

Feb. 11 , 2010

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Una de las innovaciones de la Presidenta Bachelet fue la designación de un gabinete paritario, el aumento de las mujeres en todos los cargos de designación presidencial y la implementación de políticas decididas para avanzar en igualdad de oportunidades y resultados para mujeres y hombres. El gabinete presidencial del nuevo gobierno marca un retroceso. ¿Corresponde este hecho a la "nueva forma de gobernar"? ¿Debemos esperar las mujeres nuevos retrocesos?

 

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Por una ciudadanía activa y vigilante

Jan. 26 , 2010

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Para quienes hemos luchado por décadas por la ampliación de los derechos de las mujeres, la igualdad entre hombres y mujeres, el fin  de las discriminaciones y la justicia social, la elección del candidato de la derecha, Sebastián Piñera, representa un enorme desafío.

Su programa de gobierno da luces contradictorias sobre el lugar que asigna a las mujeres en la sociedad, en sus objetivos políticos y en las políticas públicas. No existe en él compromiso con una mayor participación de las mujeres en los espacios de poder, ni se les reconoce un rol activo en la construcción de la sociedad.

Si bien reconoce las discriminaciones que viven miles de mujeres en el mercado laboral, el énfasis en el conjunto del programa está en flexibilizar las jornadas y tipos de trabajo para favorecer, facilitar y reforzar su rol como cuidadoras en la familia. 

También realiza propuestas en le ámbito de la violencia, en las que las mujeres aparecen como victimas y receptoras pasivas de programas sociales, enfatizando su "vulnerabilidad", sin soluciones certeras ni herramientas que le permitan modificar estas vivencias por sí mimas. El asistencialismo es la tónica en los temas sociales.

Al SERNAM, organismo de gobierno con rango ministerial, le asigna un rol como ejecutor de programas sociales bajo una Subsecretaria de Servicios en un "Ministerio Social". Nada se habla de sur rol como garante de la Convención de Naciones Unidas sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), de la Convención para Erradicar la Violencia contra las Mujeres de Belem o Pará y de los numerosos compromisos contraídos a nivel intencional. Tampoco recoge als exitosas políticas desarrolladas hasta la fecha en virtud de ese mandato, ni de la incorporación transversal del enfoque de igualdad de género en las políticas públicas, acciones y servicios de las entidades del Estado, ni del Consejo de Ministras-os para la  Igualdad de Oportunidades  y sus metas anuales.

Frente a este panorama y a la espera de conocer el gabinete ministerial y los lineamientos de las políticas que afectan la igualdad entre mujeres y hombres, nos declaramos en estado de alerta. Mantendremos nuestro compromiso ciudadano y vigilante para defender lo conquistado, para fortalecernos como actor social y para avanzar hacia una sociedad que garantice el ejercicio de los derechos ciudadanos y la autonomía de mujeres y hombres para construir su proyecto de vida.

Ser progresista: no bastan las palabras

Dec. 28 , 2009

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El "progresismo" refiere a aquellas posturas políticas que se fundamentan en la igualdad, la justicia social, la vigencia plena de los derechos humanos y la promoción de un desarrollo sustentable. Busca no sólo la igualdad de oportunidades, sino la igualdad efectiva de las ciudadanas y ciudadanos que forman la comunidad política.

Eso significa, por ejemplo, el reconocimiento de los pueblos indígenas, paridad de mujeres y hombres en los cargos de representación y decisión, fortalecimiento de los sindicatos y la negociación colectica, cambio del sistema binominal por uno proporcional, derechos de las minorías sexuales, acceso igualitario a los medios de comunicación, nacionalización del agua y protección de los recursos naturales no renovables. Significa privilegiar el soporte solidario por sobre la acumulación individual en la previsión social, apoyar y fortalecer a las organizaciones sociales, no discriminar por origen social en los colegios y los empleos, etc.

Para reconocer a las y los progresistas hay que investigar las actuaciones públicas, los debates en el Parlamento, las declaraciones y entrevistas en los medios de comunicación a través de los años.

Las mujeres hemos sido uno de los pilares fundamentales del progresismo en Chile a lo largo de su historia. Por ejemplo, cuando luchamos por el derecho a sufragio y la plena ciudadanía, o cuando formulamos propuestas de gobierno en 1989, a través de la Concertación de Mujeres por la Democracia, en la campaña "Soy mujer, tengo derechos", bajo la consigna "democracia en el país y en la casa", propuestas que fueron recogidas por el gobierno del Presidente Aylwin y los gobiernos posteriores con la creación del SERNAM y las sucesivas políticas para la igualdad entre mujeres y hombres, la no discriminación, la no violencia hacia las mujeres, que hoy ponen a Chile en un lugar privilegiado en toda América Latina.

No se ha logrado avanzar más en aquellos ámbitos que requieren mayorías parlamentarias, puesto que la derecha se ha negado a concurir con sus votos: la ley marco de derechos sexuales y reproductivos, la ley de representación equilibrada -tímida ley de cuotas, entre otras. La presentación al Tribunal Constitucional sobre la distribución de la píldora del día después en consultorios dejó muy claro donde está y donde NO está el progresismo.

Por lo tanto, el "progresismo" no es una palabra en disputa porque viste bien y chilenas y chilenos queremos más igualdad, no es una promesa de futuro con motivo de una campaña electoral, es un compromiso que se demuestra con hechos, con prácticas coherentes, con trayectoria.

Las mujeres progresistas, además de nuestra trayectoria por la igualdad y ciudadanía de las mujeres, queremos en el próximo gobierno un Ministerio de Igualdad -no un SERNAM gibarizado bajo una Subsecretaría de servicios en MIDEPLAN-, queremos paridad en los cargos públicos, de representación y en la empresa privada, queremos igualdad efectiva en las remuneraciones, ciudadanía laboral para las trabajadoras temporeras y del comercio, queremos corresponsabilidad de hombres y mujeres en las tareas de cuidadao (de niños/as, adultos mayores y discapacitados/as), con el apoyo del Estado y de leyes laborales que lo garanticen. Y queremos mucho más... porque construir la igualdad es un desafío permanente, que se apoya en lo que ya hemos construido.




Elecciones en el Chile que cambió: ¿otro efecto Bachelet?

Dec. 17 , 2009

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La "ciudadanía habló", ha sido una frase recurrente, y todos los candidatos dicen escuchar y poder interpretar lo que dijo la ciudadanía. ¿Qué dijo la ciudadanía?

Piñera obtuvo el peor resultado de la derecha en elecciones presidenciales desde 1999 con 44.05% y Frei se empinó apenas a los 30 puntos porcentuales (29.6%), pero Arrate sacó el mejor resultado de la izquierda en 20 años (6.21%) y Marco Enríquez-Ominami se quedó con el 20.13% de las preferencias, capitalizando la frustración y el rechazo de amplios sectores de la ciudadanía la desempeño de las  cúpulas partidarias de la Concertación.

Las mujeres no estuvieron ajenas a esta realidad, aunque se expresaron de modo diferente: votaron más por Marco Enríquez-Ominami (21.33%) y algo más por Piñera (44.16%), algo menos por Arrate y Frei, a pesar de contar estos dos candidatos con propuestas de Gobierno que recogen las históricas demandas del movimiento de mujeres.

Y los votos femeninos se notan: esta vez se emitieron votos válidos, casi 500 mil mujeres más que varones, votaron más y anularon menos. Pero no contamos con una ley de cuotas- la derecha se ha negado a apoyar sucesivos proyectos de ley en ese sentido-, y por lo tanto, es poco lo que pueden hablar a través de las candidaturas parlamentarias.

Sin embargo, y a pesar de las predicciones en contrario, tres mujeres- y pudieron ser cuatro- consiguieron un escaño en el Senado. Y lo hicieron frente a poderosos candidatos hombres, con trayectoria y peso político y buen manejo de los medios de comunicación. Es decir, una vez más, mujeres que demostraron que tenían liderazgo y capacidad para competir incluso en condiciones adversas, si se considera el hecho adicional del tipo de competencia que impone el sistema binominal. Dos de ellas recogieron una votación femenina superior al promedio, confirmando la disposición de las mujeres votantes a elegir mujeres.

En la Cámara de Diputados, se reduce en una la presencia de mujeres- de 18 a 17- y habrá una renovación parcial entre las diputadas. Se mantiene doce diputadas que ganaron su reelección y se incorporan cinco caras nuevas, una sola con trayectoria política previa, dos que capitalizan la trayectoria de familiares a través de su apellido y parentesco, una figura de la televisión, y una periodista, estas cuatro apoyadas por la derecha.

Algunas de las diputadas electas, vencieron a compañeros de lista poderosos, algunas contaron para ello con apoyo familiares y mediáticos que favorecieron que la balanza se inclinara a su favor. Destaca Alejandra Sepúlveda, diputada en ejercicio con una trayectoria política reconocida, que compitió en un pacto fuera de los bloques políticos principales y consiguió romper con la armadura del sistema binominal y ser elegida con una altísima votación.

Nueve de estas candidatas tuvieron un apoyo femenino superior al promedio, en varios casos y en forma transversal, un premio a su desempeño en la Cámara de Diputados.

Todas las candidatas demostraron lo que la Presidenta Bachelet ha instalado en nuestro país: que las mujeres pueden.

Sin embargo, al examinar los resultados es evidente que los partidos de derecha se propusieron y lograron capitalizar  el "efecto Bachelet": llevaron más candidatas, candidatas atractivas, con posibilidades de salir y con gran apoyo económico. no sucedió igual en los partidos progresistas: el Partido Comunista y el Partido Radical Socialdemócrata llevaron sólo una mujer candidata, los demás partidos de la Concertación no cumplieron con sus normativas internas que los obligan a llevar, al menos, 20% de candidatas en sus listas. En el caso de los pactos desprendidos de la Concertación, si bien llevaron un buen número de mujeres candidatas, sólo el caso mencionado tuvo éxito.

En síntesis, gran participación electoral de las mujeres y muy pocas elegidas, cautivas en un sistema electoral que privilegia la minoría y sin una ley que obligue a los partidos a representar adecuadamente a la ciudadanía sus candidaturas.

Pero sin duda, la mayor expresión del "efecto Bachelet" se ha manifestado esta semana en las candidaturas presidenciales que inician su campaña para la segunda vuelta: Frei y Piñera han incorporado como voceras y primeras figuras en sus comandos a mujeres de peso político y "exitosas", la ex Ministra Carolina Tohá, y Lily Pérez. Piñera ha sumado además, a diputadas jóvenes y mediáticas.

Está claro: Chile cambió, las mujeres decidirán el 17 de enero y entonces sabremos quién capitalizará mejor el "efecto Bachelet".


 

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