Teresa Valdés Echenique

Observando desde una plaza pública

 

Legislación para la igualdad de género ¿es posible avanzar?

Nov. 30 , 2011

5 Comments


En septiembre pasado se cumplieron 30 años desde que la Convención para la Eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer (CEDAW), aprobada por la Organización de Naciones Unidas en 1979, entrara en vigencia. Chile la ratificó en 1989, obligándose a cumplir lo que establece su articulado y lo que periódicamente le indica el Comité de Expertas a cargo de su cumplimiento, tras evaluar los informes que debe presentar.

La eliminación de la discriminación, entendida como "toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer,  independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, cultural y civil o en cualquiera otra esfera" (art. 1), requiere la acción mancomunada del Estado. La legislación, que consagra el orden de la sociedad considera adecuado y justo, que establece los derechos de sus integrantes y entrega herramientas para la acción del Estado destinadas a materializar ese orden es clave para cumplir con el mandato de la CEDAW.

Sin duda, y ya lo hemos examinado al cumplirse 20 años de políticas públicas para la igualdad de hombre  y mujeres, los avances en nuestro país han sido significativos. Ello no hubiera sido posible sin las propuestas del Movimiento de Mujeres, de sus organizaciones y líderes, que cristalizaron en los años 80 en una agenda para avanzar en democracia e igualdad.  "Democracia en el País y en la Casa", rezaba la consigna en sus marchas multitudinarias. La iniciativa de los Gobiernos también fue fundamental, pero también del Parlamento, donde se han consagrado los nuevos derechos y la eliminación de numerosas discriminaciones basadas en el género. Las mociones de parlamentarias y parlamentarios y su concurso a la hora de elaborar y aprobar nuevas leyes han sido clave.      

Pero bien sabemos que la democracia chilena cojea, que su capacidad de representación es limitada y que hoy día vive un visible cuestionamiento desde la ciudadanía. La subrepresentación de las mujeres en el Parlamento es evidente, la que se agrega a los déficits o ausencia de amplios sectores de la sociedad en la toma de decisiones, con un sistema electoral que privilegia a los sectores conservadores. El presidencialismo excesivo y el centralismo que le imprimió la Constitución impuesta en 1980 han dificultado, y a veces imposibilitado, contar con derechos y leyes que la ciudadanía espera, como se manifiesta en incontables encuestas de opinión año tras año.

La distancia entre la ciudadanía y el Parlamento -y entre el Parlamento y la ciudadanía- es causa y efecto de la institucionalidad vigente, con graves consecuencias. De hecho, al tiempo que frena la agenda por la igualdad de género, ha deteriorado el respaldo de las mujeres a la política y sus instituciones, como se aprecia en la 8° Encuesta Nacional de Corporación Humanas "Percepciones de las Mujeres sobre su situación y condiciones de vida en Chile 2011". Cerrar esta brecha es un desafío mayor que requiere reformas institucionales de fondo, como son una nueva Constitución elaborada con el concurso de mujeres de todos los sectores políticos y sociales, la reforma al sistema electoral binominal -incluyendo la representación equilibrada de mujeres y hombres-, la reforma de los partidos políticos, etc. La aprobación de la inscripción automática en los registros electorales -y su implementación para las próximas elecciones municipales- podría ser un anuncio de la voluntad de los actores políticos de abrirse plenamente a la ciudadanía.

Paralelamente, la experiencia reciente nos muestra que es posible avanzar a partir de la voluntad compartida de los actores involucrados, en este caso, las y los parlamentarios y las organizaciones de mujeres. El reconocimiento de las organizaciones y sus líderes, la invitación a las comisiones de trabajo de ambas Cámaras legislativas, la solicitud de asesoría técnica a expertas/os, por una parte, pero también la búsqueda de interlocución desde las organizaciones y movimientos, y la fiscalización y presión desde los medios de comunicación, en las redes sociales, en las antesalas y bancas del Parlamento son los caminos que han mostrado eficacia para el logro de nuevos derechos .         

El tiempo está a favor de los pequeños

Jul. 25 , 2011

1 Comments

Corren tiempos de “indignación” social y no es casualidad. Florecen en el mundo los movimientos empeñados en lograr grandes cambios, cambios necesarios por décadas, pero que no habían adquirido la prioridad y urgencia que cobran hoy.

Entre crisis y crisis, políticas, económicas o sociales, está sucediendo lo que Silvio Rodríguez tan bellamente nos cantó, que “el tiempo está a favor de los pequeños, de los desnudos, de los olvidados, el tiempo está a favor de buenos sueños y se pronuncia a golpes apurados”.

En nuestro país se han agotado las esperas, distintos grupos y sectores van despertando, se renuevan los sueños en una mejor democracia, porque ya no basta votar cada cuatro años.


Urge poner en el centro el bien común, el bien de todos, el bien de las mayorías, que se funda en la vigencia plena de los derechos humanos, que exige participación de verdad y rendición de cuentas de quienes son elegidos.

El tiempo descorre cortinas y descubre lo que ha costado ver: por ejemplo, que por 20 años avanzamos “en la medida de lo posible” porque mantuvieron el poder real el mercado y quienes hoy día gobiernan, que los amarres de la dictadura que ellos sustentaron fueron eficaces –en la educación, en la salud, en la banca y el retail, por mencionar algunos ámbitos-, que la transición aún está pendiente porque la responsabilidad de gobernar ató de manos y voz a muchos y porque otros se acomodaron en un “maridaje” política.

Pero se acabó la fiesta, como tan bien lo dijo Patricio Bañados, y está en el aire que ha llegado el momento de desplazar el horizonte de lo posible y avanzar hacia esos sueños de igualdad, justicia y libertad.

¿Qué dicen los actores, nuevos y antiguos, movilizados en este nuevo escenario?

¿Qué los mueve por miles a salir las calles, a escribir en las redes sociales, a mandar columnas a los medios alternativos?

Rostros nuevos y también renovados –mujeres y hombres- nos dicen que esta es la hora y el tiempo, que tienen las fuerzas para avanzar, que no cejarán en exigir de la democracia lo que dice ser: el gobierno del pueblo para el pueblo.

Lo más importante ahora es debatir, escuchar y opinar, hablar fuerte para que todo el país escuche y para que tanta energía creativa no se pierda o sea “reciclada” por métodos y actores que fracasaron en los últimos años.

“El tiempo está a favor de los pequeños…”

El Sernam y las políticas de igualdad a la deriva

Jan. 06 , 2011

17 Comments

Construir la igualdad y poner fin a la discriminación no es una asunto de sentido común, requiere experticia, visión estratégica y voluntad política. Todo ello falta en el gobierno de Sebastián Piñera.

[Read More]

La nueva forma de... ¿torturar?

Dec. 14 , 2010

11 Comments

Ya lo habíamos escuchado los últimos meses, pero ahora se hizo masivo
al cumplirse el plazo de muchos contratos de funcionarios y
funcionarias "a contrata" en la administración pública. Son cientos las
y los funcionarios públicos que, independientemente de su calidad
profesional, de la calidad de su trabajo, de su experiencia y rango del
cargo que ocupaban, han sido despedidos, sin aviso de un mes ni pago de
indemnización. Pero quienes han comunicado estos despidos han ido más
allá, además de incumplir la promesa de campaña del Presidente Piñera...

[Read More]

El postnatal de seis meses: lo que está en juego

May. 19 , 2010

25 Comments

Con el fin de favorecer la autonomía económica de las mujeres dichos gobiernos propusieron y promulgaron leyes antidiscriminatorias y desarrollaron diversos políticas y programas. Entre destacan la red de jardines infantiles, la ley contra la discriminación salarial, conscientes de que la maternidad es uno de los factores de mayor discriminación contra las mujeres en el mercado de trabajo.

[Read More]

Piñera y el recurso a los militares: ¿por la razón o la fuerza?

Mar. 30 , 2010

314 Comments

¿Estamos de nuevo frente a un gobierno de
derecha que requiere a los militares para llevar a adelante su proyecto
político, que no mide las consecuencias de sus actos ni saca lecciones
de
nuestra historia reciente?

[Read More]

Día de la Mujer y desafíos tras el terremoto

Mar. 10 , 2010

1 Comments

Este 8 de marzo se cumplieron 100 años desde que se inició la celebración del Día Internacional de la Mujer. La instauración de esta fecha se produjo antes de la Primera Gierra Mundial y la Revolución Rusa, en medio de la lucha por el sufragio femenino y la creciente sindicalización de trabajadoras en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Desde 1980, las mujeres del Partido Socialista norteamericano habían desarrollado el "Woman`s Day", unas jornadas de reflxión y acción para promover el sufragio femenino y contra la esclavitud sexual. Estas demandas, junto a la defensa de sus derechos laborales y la movilización contra la guerra estuvieron en el origen del Día Internacional de la Mujer.

En 1920 se realizó en Copenhague, Dinamarca, la Segunda Conferencia
Internacional de Mujeres Socialistas. Allí las mujeres nortamericanas propusieron establecer el Día Internacional de la Mujer, recibiendo el apoyo de Clara Zetkin, líder alemana de la Internacional Socialista. La Conferencia acordó, "siguiendo el ejemplo de las camaradas norteamericanas", dedicar un día especial para promover el sufragio femenino entre las obreras, la limitación de la jornada de trabajo a ocho horas, la prohibición del trabajo infantil, el reposo ininterrumipo de 36 horas, e igual salario por igual trabajo.

A contar de 1911 se celebra en Europa el Día Internacional de la Mujer, que poco a poco se extendió a Rusia, Estados Unidos y Latinoamérica, quedando el 8 de marzo como fecha compartida. En Chile se celebró por primera vez en 1939, a iniciativa del Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena (MEMCh), y en 1944 lo celebraron diversas organizaciones que acordaron convocar al congreso unitario que daría origen a la Federación Chilena de Instituciones Femeninas (Fechif), liderada por Amanda Labarca, organización que condujo la etapa final de la conquista del voto por las mujeres en nuestro país.

Desde entonces se ha seguido conmemorando -con interrupciones- para simbolizar las luchas de las trabajadoras y sus mártires, particularmente las 146 trabajadoras que murieron en el incendio de la fábrica de blusas Triangle (Nueva York), que carecía de salidas de emergencia y escaleras de seguridad, situación que había dado origen a una larga huelga en 1910, junto con el rechazo de la costumbre de mantener las puertas cerradas durante la jornada laboral.

Tras el golpe militar, recién en 1978 se reunió un grupo de mujeres a celebrarlo, y entre 1980 y 1988 las organizaciones de mujeres fueron reprimidas en las calles por hacerlo. En 1990 más de 30 mil mujeres se reunieron en el estadio Santa Laura para conmemorar las luchas femeninas y dar la bienvenida a la democracia. De eso hace 20 años. 

Este año, el 8 de marzo encuentra a Chile sumido en la tarea de reconstruir el país tras el peor terremoto en 50 años. Las organizaciones y el gobierno se aprestaban a conmemorar las luchas de las mujeres, coincidiendo con el término del mandato de la primera mujer Presidenta de la República, reconocida y apoyada por 84% de chilenas y chilenos. Era el momento de evaluar los avances logrados en 20 años de democracia, de comprometer la defensa de los derechos ganados y exigir aquellos derechos aún no reconocidos institucionalmente.

Pero el terremoto no sólo ha cambiado todas las agendas, sino que ha puesto al descubierto las tremendas falencias de una sociedad civil -y de un movimiento de mujeres- que se fragmentó, perdió consistencia y liderazgo en estos años, pudiendo ejercer limitadamente su rol dinamizador de la respuesta social. Las mujeres siguen siendo motor de la solidaridad, pero sin articularse a un tejido que sustente en el tiempo la lucha por sus derechos y los de toda la ciudadanía. Desconectadas del quehacer político, cientos de organizaciones actúan sin un horizonte que permita capitalizar su energía creadora y ser sujetos plenos en la construcción de un país sin violencias hacia las mujeres, con igualdad de derechos económicos, políticos, sexuales y reproductivos.

Corresponde, entonces, junto con la respuesta solidaria frente al terremoto, recuperar las organizaciones y movimientos de mujeres, fortalecer los lazos y actuar mancomunadamente para reconstruir el país igualitario, con plena equidad y justicia social que queremos.

El tamaño del Estado, la inversión privada y el terremoto

Mar. 03 , 2010

20 Comments

Mal nos ha tratado el año del Bicentenario, rompiendo las expectativas tanto del equipo de gobierno saliente como del gobierno que llega.

El cruel terremoto ha puesto a prueba nuestras capacidades -como país y como sociedad- de hacer frente a una tragedia que se distribuye de forma desigual, afectando a ciudades particulares, a localidades específicas a lo largo de casi 600 kms. y, especialmente, a sectores rurales costeros y a los más pobres de las ciudades del centro. Así, la naturaleza nos obliga a volver a lo principal: el interés público, la cultura ciudadana y la situación de los más afectados por sus embates.

Las necesidades resultan infinitas. ¿Cómo responder simultáneamente -en todas las localidades afectadas y en el más breve tiempo- considerando nuestra loca geografía? ¿Con qué recursos y resortes administrativos cuenta el Gobierno para atender tanta necesidad? ¿Qué aporta y cómo reacciona el sector privado?

En esta circunstancia, cuando todo el mundo demanda, reclama y presiona por atención urgente por parte del gobierno y los municipios, viene al caso preguntarse por el tamaño y la calidad del Estado que tenemos, por la calidad de la inversión privada, por los mecanismos de articulación entre los sectores público y privado, por los sistemas y tecnologías de comunicación disponibles y por la preparación que tiene la ciudadanía para actuar ante una catástrofe como esta.

Tenemos un Estado pequeño, de calidad creciente, un sector privado que aparece dinámico y que logra grandes utilidades, y regulaciones que deberían ser suficientes para asegurar un servicio continuo y de calidad de energía eléctrica, agua potable, gas, combustibles y comunicaciones, todos controlados por empresas privadas.

¿Podía el gobierno reaccionar más rápido y satisfacer las tremendas
demandas originadas en el terremoto? ¿Respondieron oportunamente y con
calidad las empresas de servicios? ¿Es aceptable que se justifique las
deficiencias en que se trataba de un fin de semana al término de las
vacaciones de verano?

Si examinamos las falencias en las comunicaciones, nos preguntamos por la calidad y autonomía de las antenas retransmisoras para los teléfonos celulares; si lo hacemos con la energía eléctríca, la pregunta es por la calidad de las conexiones y su mantenimiento; si preguntamos por el agua, aparecen las deficiencias en la capacidad de bombear y distribuir la cantidad necesaria, teniendo reservas suficientes. Para qué hablar de aquellas edificaciones nuevas que han colapsado, que nos hacen preguntarnos, por ejemplo, por la diferencia en la calidad de las construcción entre aquellas ubicadas más arriba de la calle Los Leones y las realizadas en Maipu por una misma empresa constructora.

Lo presenciado estos días revela que el sector público no cuenta, por sí mismo, con las capacidades para responder a todas las necesidades. Hace visible también que el suministro de servicios básicos depende de la calidad de las inversiones y forma de organización de empresas que son privadas. También nos muestra que aún no hemos incorporado en nuestro ADN ciudadano la forma adecuada de reaccionar frente a un terremoto.

No cabe duda que nuestro país tiene tremendos recursos de solidaridad y colaboración. Los grupos que han saqueado comercio son muy minoritarios en un país con 17 millones de habitantes. Ha habido robos por desesperación, sin duda, pero lo que ha predominado es la voluntar de ayudar, de compartir, de aminorar el dolor de tantos.

Pero esa ciudadanía requiere, para hacer su parte, una respuesta institucional eficiente. Por ello afirmamos que Chile necesita un Estado más fuerte, que amplíe sus mecanismos de control y regulación sobre las empresas de servicios básicos que están en manos de privados, sobre las inversiones que realizan y sobre la organización de su respuesta en situaciones de emergencia y desastres. Asimismo, consideramos urgente que la ciudadanía esté preparada para enfrentar un terremoto y sus posibles consecuencias de manera autónoma, sin tener que esperar alertas que pueden retrasarse o no existir si se cortan las comunicaciones.

Esta terrible experiencia debe reponer en el debate la responsabilidad social y la solidaridad, orientar las decisiones públicas y privadas y llevarnos a mejorar la educación ciudadana sobre la condición sísmica del país.


Piñera: Crónica de un retroceso anunciado

Feb. 11 , 2010

184 Comments

Una de las innovaciones de la Presidenta Bachelet fue la designación de un gabinete paritario, el aumento de las mujeres en todos los cargos de designación presidencial y la implementación de políticas decididas para avanzar en igualdad de oportunidades y resultados para mujeres y hombres. El gabinete presidencial del nuevo gobierno marca un retroceso. ¿Corresponde este hecho a la "nueva forma de gobernar"? ¿Debemos esperar las mujeres nuevos retrocesos?

 

[Read More]

Por una ciudadanía activa y vigilante

Jan. 26 , 2010

9 Comments


Para quienes hemos luchado por décadas por la ampliación de los derechos de las mujeres, la igualdad entre hombres y mujeres, el fin  de las discriminaciones y la justicia social, la elección del candidato de la derecha, Sebastián Piñera, representa un enorme desafío.

Su programa de gobierno da luces contradictorias sobre el lugar que asigna a las mujeres en la sociedad, en sus objetivos políticos y en las políticas públicas. No existe en él compromiso con una mayor participación de las mujeres en los espacios de poder, ni se les reconoce un rol activo en la construcción de la sociedad.

Si bien reconoce las discriminaciones que viven miles de mujeres en el mercado laboral, el énfasis en el conjunto del programa está en flexibilizar las jornadas y tipos de trabajo para favorecer, facilitar y reforzar su rol como cuidadoras en la familia. 

También realiza propuestas en le ámbito de la violencia, en las que las mujeres aparecen como victimas y receptoras pasivas de programas sociales, enfatizando su "vulnerabilidad", sin soluciones certeras ni herramientas que le permitan modificar estas vivencias por sí mimas. El asistencialismo es la tónica en los temas sociales.

Al SERNAM, organismo de gobierno con rango ministerial, le asigna un rol como ejecutor de programas sociales bajo una Subsecretaria de Servicios en un "Ministerio Social". Nada se habla de sur rol como garante de la Convención de Naciones Unidas sobre la Eliminación de toda forma de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), de la Convención para Erradicar la Violencia contra las Mujeres de Belem o Pará y de los numerosos compromisos contraídos a nivel intencional. Tampoco recoge als exitosas políticas desarrolladas hasta la fecha en virtud de ese mandato, ni de la incorporación transversal del enfoque de igualdad de género en las políticas públicas, acciones y servicios de las entidades del Estado, ni del Consejo de Ministras-os para la  Igualdad de Oportunidades  y sus metas anuales.

Frente a este panorama y a la espera de conocer el gabinete ministerial y los lineamientos de las políticas que afectan la igualdad entre mujeres y hombres, nos declaramos en estado de alerta. Mantendremos nuestro compromiso ciudadano y vigilante para defender lo conquistado, para fortalecernos como actor social y para avanzar hacia una sociedad que garantice el ejercicio de los derechos ciudadanos y la autonomía de mujeres y hombres para construir su proyecto de vida.

Ser progresista: no bastan las palabras

Dec. 28 , 2009

96 Comments

El "progresismo" refiere a aquellas posturas políticas que se fundamentan en la igualdad, la justicia social, la vigencia plena de los derechos humanos y la promoción de un desarrollo sustentable. Busca no sólo la igualdad de oportunidades, sino la igualdad efectiva de las ciudadanas y ciudadanos que forman la comunidad política.

Eso significa, por ejemplo, el reconocimiento de los pueblos indígenas, paridad de mujeres y hombres en los cargos de representación y decisión, fortalecimiento de los sindicatos y la negociación colectica, cambio del sistema binominal por uno proporcional, derechos de las minorías sexuales, acceso igualitario a los medios de comunicación, nacionalización del agua y protección de los recursos naturales no renovables. Significa privilegiar el soporte solidario por sobre la acumulación individual en la previsión social, apoyar y fortalecer a las organizaciones sociales, no discriminar por origen social en los colegios y los empleos, etc.

Para reconocer a las y los progresistas hay que investigar las actuaciones públicas, los debates en el Parlamento, las declaraciones y entrevistas en los medios de comunicación a través de los años.

Las mujeres hemos sido uno de los pilares fundamentales del progresismo en Chile a lo largo de su historia. Por ejemplo, cuando luchamos por el derecho a sufragio y la plena ciudadanía, o cuando formulamos propuestas de gobierno en 1989, a través de la Concertación de Mujeres por la Democracia, en la campaña "Soy mujer, tengo derechos", bajo la consigna "democracia en el país y en la casa", propuestas que fueron recogidas por el gobierno del Presidente Aylwin y los gobiernos posteriores con la creación del SERNAM y las sucesivas políticas para la igualdad entre mujeres y hombres, la no discriminación, la no violencia hacia las mujeres, que hoy ponen a Chile en un lugar privilegiado en toda América Latina.

No se ha logrado avanzar más en aquellos ámbitos que requieren mayorías parlamentarias, puesto que la derecha se ha negado a concurir con sus votos: la ley marco de derechos sexuales y reproductivos, la ley de representación equilibrada -tímida ley de cuotas, entre otras. La presentación al Tribunal Constitucional sobre la distribución de la píldora del día después en consultorios dejó muy claro donde está y donde NO está el progresismo.

Por lo tanto, el "progresismo" no es una palabra en disputa porque viste bien y chilenas y chilenos queremos más igualdad, no es una promesa de futuro con motivo de una campaña electoral, es un compromiso que se demuestra con hechos, con prácticas coherentes, con trayectoria.

Las mujeres progresistas, además de nuestra trayectoria por la igualdad y ciudadanía de las mujeres, queremos en el próximo gobierno un Ministerio de Igualdad -no un SERNAM gibarizado bajo una Subsecretaría de servicios en MIDEPLAN-, queremos paridad en los cargos públicos, de representación y en la empresa privada, queremos igualdad efectiva en las remuneraciones, ciudadanía laboral para las trabajadoras temporeras y del comercio, queremos corresponsabilidad de hombres y mujeres en las tareas de cuidadao (de niños/as, adultos mayores y discapacitados/as), con el apoyo del Estado y de leyes laborales que lo garanticen. Y queremos mucho más... porque construir la igualdad es un desafío permanente, que se apoya en lo que ya hemos construido.




Elecciones en el Chile que cambió: ¿otro efecto Bachelet?

Dec. 17 , 2009

10 Comments


La "ciudadanía habló", ha sido una frase recurrente, y todos los candidatos dicen escuchar y poder interpretar lo que dijo la ciudadanía. ¿Qué dijo la ciudadanía?

Piñera obtuvo el peor resultado de la derecha en elecciones presidenciales desde 1999 con 44.05% y Frei se empinó apenas a los 30 puntos porcentuales (29.6%), pero Arrate sacó el mejor resultado de la izquierda en 20 años (6.21%) y Marco Enríquez-Ominami se quedó con el 20.13% de las preferencias, capitalizando la frustración y el rechazo de amplios sectores de la ciudadanía la desempeño de las  cúpulas partidarias de la Concertación.

Las mujeres no estuvieron ajenas a esta realidad, aunque se expresaron de modo diferente: votaron más por Marco Enríquez-Ominami (21.33%) y algo más por Piñera (44.16%), algo menos por Arrate y Frei, a pesar de contar estos dos candidatos con propuestas de Gobierno que recogen las históricas demandas del movimiento de mujeres.

Y los votos femeninos se notan: esta vez se emitieron votos válidos, casi 500 mil mujeres más que varones, votaron más y anularon menos. Pero no contamos con una ley de cuotas- la derecha se ha negado a apoyar sucesivos proyectos de ley en ese sentido-, y por lo tanto, es poco lo que pueden hablar a través de las candidaturas parlamentarias.

Sin embargo, y a pesar de las predicciones en contrario, tres mujeres- y pudieron ser cuatro- consiguieron un escaño en el Senado. Y lo hicieron frente a poderosos candidatos hombres, con trayectoria y peso político y buen manejo de los medios de comunicación. Es decir, una vez más, mujeres que demostraron que tenían liderazgo y capacidad para competir incluso en condiciones adversas, si se considera el hecho adicional del tipo de competencia que impone el sistema binominal. Dos de ellas recogieron una votación femenina superior al promedio, confirmando la disposición de las mujeres votantes a elegir mujeres.

En la Cámara de Diputados, se reduce en una la presencia de mujeres- de 18 a 17- y habrá una renovación parcial entre las diputadas. Se mantiene doce diputadas que ganaron su reelección y se incorporan cinco caras nuevas, una sola con trayectoria política previa, dos que capitalizan la trayectoria de familiares a través de su apellido y parentesco, una figura de la televisión, y una periodista, estas cuatro apoyadas por la derecha.

Algunas de las diputadas electas, vencieron a compañeros de lista poderosos, algunas contaron para ello con apoyo familiares y mediáticos que favorecieron que la balanza se inclinara a su favor. Destaca Alejandra Sepúlveda, diputada en ejercicio con una trayectoria política reconocida, que compitió en un pacto fuera de los bloques políticos principales y consiguió romper con la armadura del sistema binominal y ser elegida con una altísima votación.

Nueve de estas candidatas tuvieron un apoyo femenino superior al promedio, en varios casos y en forma transversal, un premio a su desempeño en la Cámara de Diputados.

Todas las candidatas demostraron lo que la Presidenta Bachelet ha instalado en nuestro país: que las mujeres pueden.

Sin embargo, al examinar los resultados es evidente que los partidos de derecha se propusieron y lograron capitalizar  el "efecto Bachelet": llevaron más candidatas, candidatas atractivas, con posibilidades de salir y con gran apoyo económico. no sucedió igual en los partidos progresistas: el Partido Comunista y el Partido Radical Socialdemócrata llevaron sólo una mujer candidata, los demás partidos de la Concertación no cumplieron con sus normativas internas que los obligan a llevar, al menos, 20% de candidatas en sus listas. En el caso de los pactos desprendidos de la Concertación, si bien llevaron un buen número de mujeres candidatas, sólo el caso mencionado tuvo éxito.

En síntesis, gran participación electoral de las mujeres y muy pocas elegidas, cautivas en un sistema electoral que privilegia la minoría y sin una ley que obligue a los partidos a representar adecuadamente a la ciudadanía sus candidaturas.

Pero sin duda, la mayor expresión del "efecto Bachelet" se ha manifestado esta semana en las candidaturas presidenciales que inician su campaña para la segunda vuelta: Frei y Piñera han incorporado como voceras y primeras figuras en sus comandos a mujeres de peso político y "exitosas", la ex Ministra Carolina Tohá, y Lily Pérez. Piñera ha sumado además, a diputadas jóvenes y mediáticas.

Está claro: Chile cambió, las mujeres decidirán el 17 de enero y entonces sabremos quién capitalizará mejor el "efecto Bachelet".


 

Enlaces

Feeds