Sara Arenas

Rumbo Norte

 

Feliz día madres

May. 03 , 2011

1 Comments

Año a año, en una sociedad mariana como la nuestra, el día de la madre se transforma  en un hito que mueve a las personas y al  mercado. Las románticas imágenes de las féminas que dan todo por sus hijos, en las que se pretende reconocer y premiar el esfuerzo, el desgaste, la entrega, etc., son enarboladas como baluartes y  ejemplo del deber ser, “cueste lo que cueste”. Pero no se cuestiona que esas prácticas subyacen un modelo de desigualdad de género asociado a un tipo de crecimiento económico que nos vemos arrastradas a cumplir.

El modelo que está por debajo de las prácticas sociales de nuestra sociedad es aún el del “proveedor masculino”. A pesar de “ciertos avances” los hombres mayoritariamente se continúan percibiendo como el cabeza de familia y por lo tanto como principales «ganadores del pan», y  mientra a las mujeres  se las  considera como “responsables y guardianas del quehacer doméstico-familiar”. Esto lleva a que los hombres continúen gozando de la máxima disponibilidad laboral, contando con que siempre habrá mujeres en posición de subordinación, para solventar las necesidades que surgen de dicha disponibilidad completa. Es decir, hay hombres para trabajar porque hay mujeres (esposas, hermanas, hijas, madres, etc.) en el hogar procurando desarrollar el trabajo de cuidado a aquellas cargas que están fuera del modelo productivo, como los hijos menores, los adultos mayores fuera del mercado, etc.

La incidencia de ello en el mercado laboral de las mujeres y en la familia ha llevado en las últimas décadas a una alta producción argumentos a favor y en contra. Pero se olvida reconocer que las mujeres chilenas especialmente aquellas de los sectores populares rurales y urbanos  han estado desarrollando trabajo productivo  por décadas en una economía sumergida, y que solo en parte se ha ido formalizando con los años.

El problema no es el aumento de la actividad laboral femenina durante las últimas décadas, sino que esta condición productiva no se ha visto acompañado por un incremento de la participación masculina en la esfera doméstica (Torns, 2001). La mujer contemporánea debe coordinar el trabajo doméstico familiar (trabajo reproductivo) y el trabajo remunerado (trabajo productivo), sumándose entonce una mayor carga total de trabajo que los hombres. Esto no es menor, pues el trabajo reproductivo siendo cotidiano, agotador y rutinario no es visto como un trabajo (Torns, 2005), sino más bien como tiempo libre de libre disposición.

Es importante subrayar la importancia del trabajo reproductivo en una sociedad como la nuestra, pues es este tipo de trabajo, invisibilizado salvo en estas fechas de celebración donde queda en evidencia sutilmente su dureza, es estratégico para un país en desarrollo. Pues sin trabajo reproductivo no habrá trabajo productivo a futuro, por lo mismo, su valoración y reconocimiento debe ser  abordado de otra forma.

Las mujeres terminan siendo “malabaristas de sus tiempos”. La mayoría de las jóvenes, después de formarse, deben abandonar su ocupación al tener un hijo/a, es decir, viven la maternidad como un paréntesis laboral, con ausencia en ele mercado alargadas a veces mediante licencias  y/o renuncias temporales o definitivas.

Se dice que la forma de entrada y salida de las mujeres al mercado del trabajo después de la maternidad es una característica de la trayectoria laboral de la generación de madres actuales, la cuales suman posteriormente una mayor cantidad de  trabajo productivo más flexibilizado que sus homólogos hombres (Moreno, 2009)  ¿Por qué? ¿Es solo porque las mujeres “deben” cuidar?  Esto llevaría finalmente a las mujeres desarrollar una mayor carga total de trabajo en la cotidianeidad, caracterizado por una doble presencia (Torns, 2001), “presencia de trabajo en la casa y fuera de ella”.

Estos  datos nos hablan del  mantenimiento de los roles tradicionales de género. A pesar de los “avances”, este trabajo de cuidado, reconocido casi exclusivamente a las mujeres, refuerza la división sexual del trabajo y permitiría a la vez consolidar las brechas de género ya arraigadas en nuestra sociedad.  Se insiste que hay hombres que participan más hoy en los cuidados que en antaño,  pero la reproducción de los roles tradicionales parece persistir.

Es oportuno precisar que no todas las mujeres se dedican de igual forma al trabajo reproductivo, ello varía según el momento y la edad que tienen, el nivel socioeconómico y si tienen o no que compartirlo con una actividad laboral remunerada (Torns, 2001). Pero son las mujeres de las clases sociales más desfavorecidas quienes deben conciliar de manera muy extrema el trabajo productivo y reproductivo.

Por necesidad y supervivencia se procura favorecer el trabajo remunerado, con ejemplos muy duros en nuestra realidad, como aquellas madres trabajadoras temporeras  agrícolas que por largos periodos de tiempo se ven obligadas a no ver a sus hijos con el fin de proveer al hogar con recursos para la subsistencia y más de alguno (en su desconocimiento) duda incluso de lo “buenas madres” que puede llegar a ser estas mujeres. Cosa que se trasforma en una nueva forma de discriminación de genero y clase que  se vive en la cotidianidad.

Para esto el país y su Estado deben mejorar las políticas existentes que permitan una mejor distribución de los tiempos, no es posible que estas “no tengan tiempo para nada” más que trabajar en la casa y fuera de ellas, es injusto y vulnerador especialmente para ciertos colectivos de mujeres y madres. Es importante recordar que ya son muchos los estados que están trabajando esta temática, pues el problema de distribución de tiempo de trabajo productivo con el reproductivo no es un problema de privados que se tiene que mediar en el seno y la intimidad familiar, es un problema de sociedad donde las mujeres proveen al modelo de producción la mano de obra y no se generan los dispositivos para hacer de esto una responsabilidad de todos.

Las políticas públicas tienen mucho que hacer. En Chile existen ciertos avances en torno a la protección maternal, es más, la discusión de post natal extendido a 6 meses, que permita distribuir la carga de cuidado tanto a hombres y mujeres, es un verdadero acierto que esperamos tenga finalmente luz verde en el Congreso, pero no deja de preocupar afirmaciones que van en sentido contrario. Por ejemplo, lo dicho por aquellas autoridades que creen que dando mayor cobertura en tiempo a los niños en los jardines infantiles o guarderías se facilitaría la desvinculación maternal o que la mujeres se fueran simplemente  “a carretear”  en el tiempo libre que les quedaría, como si esa fuera la primera opción de las mujeres, y de serlo ¿porqué condenarlas?

El tiempo para una es una carencia de las  celebradas madres, quedando reducido a un día o un espacio ínfimo en el hogar. ¿Cuántas mujeres madres afirman no tener tiempo para ellas?, dejando de lado un importante proceso de autocuidado básico para cuidar a otros. Madres agotadas, deprimidas, madres tristes por sentir que no lo hacen bien ¿por qué? y ¿por qué solas? Y ¿Dónde están los hombres? ¿Dónde está el Estado con políticas públicas que favorezcan una igualdad? Los investigadores sugieren a los estados que generen políticas orientadas a transformar la manera masculina de ver y estar en el mundo y a revalorizar las tareas del cuidado y atención a las personas (Torns, 2005).

En estas futuras celebraciones quiero desear un feliz día a las madres, tomando conciencia de que se deben cambiar ciertas cosas, donde un Estado de bienestar tiene mucho que decir, por ahora propiciar servicios, políticas y discursos que procuren realmente mayor igualdad en las cargas de trabajo entre hombres y mujeres.  Y ojalá que este día no solo se transforme, como todos los años, en un gran negocio de compra y venta de insumos que “representan” la valoración a  las mujeres madres.



Comments:

feliz día madres' ya la vamos a ver en el otro clásico, no tiene historia no tienen estadi...mm.a ver.....blog equivocado.
perdón

Posted by garrero on May 03, 2011 at 12:45 PM CLT #

Post a Comment:
  • Quedan 500 caracteres

  • HTML Syntax: NOT allowed

Enlaces

Feeds