Mitos y deseos de la vida en pareja
Sep. 16 , 2009
La base de la pareja se establece sobre una trama desarrollada a partir de los sentimientos amorosos. Esa es su fortaleza, pero también su debilidad.
Cuando se ama se cree que ese amor será continuo o por lo menos eso es lo que se anhela, y aún cuando las personas no pequen de inocentes, en el sentido de creer en la eternidad de la pasión, tienen la secreta expectativa de lograr la continuidad del sentimiento amoroso. Este es, dicho en otras palabras, el ideal de amor romántico, que es especialmente dominante en el mundo occidental.
Este mito fundacional señala que tú conoces a alguien, te enamoras, te unes a esa persona y si el amor se sostiene vivirán felices para siempre. La verdad es diferente, algunas parejas necesitan tiempo para conocerse en profundidad, algunas tendrán que trabajar sobre ciertos temas conflictivos para armonizarse, y otras jamás tendrían que haber pensado en estar juntos.
Un Segundo mito declara que todas las personas son capaces de constituirse en pareja y que ello se funda en una capacidad natural de los seres humanos, lamentablemente esto tampoco es cierto, porque se requiere de una mínima capacidad aprendida de adaptación y tolerancia. Estar y permanecer en pareja depende de un aprendizaje básicamente emocional y a partir de este es posible el desarrollo de habilidades y capacidades específicas que facilitarán el proceso o que por el contrario lo harán arduo.
Estas habilidades y capacidades son las siguientes:
• La habilidad para seleccionar una pareja adecuada. Compleja combinación entre intuición y suerte.
• La capacidad para hacer al otro un legítimo otro en la convivencia.
• La capacidad para comprometerse en una relación íntima.
• La capacidad para mantener un cierto grado de integridad personal que permite respetar los compromisos asumidos.
• La capacidad para mantener cierta coherencia valórica.
• La habilidad para regular cierto tipo de emociones (particularmente la rabia y el rencor).
• La habilidad para regular cierto tipo de impulsos (particularmente sexuales)
• La habilidad de llevarse bien o armónicamente con otra persona por un período extendido de tiempo.
• La habilidad para sintonizarse con las emociones y necesidades afectivas de la otra persona.
• Y el último pero no el menos importante, la capacidad y habilidad para amar a otra persona y manifestar ese amor.
Un tercer mito que afirma que estar y permanecer en pareja es un signo de madurez, obviamente no se ajusta a la realidad, porque este hecho por sí mismo no es garantía de madurez, aquí aparecen dos teorías explicativas; la que señala que las parejas se buscan por niveles de maduración emocional similares, de modo que pueden estar en cualquier punto evolutivo de su desarrollo emocional como sujetos. La segunda teoría en cambio señala que las personas se unen en pareja como modo de complementar sus propias carencias. Lo cierto es que la capacidad para constituir una pareja permanente y monógama se vincula con determinadas estructuras de personalidad, con los modelos relacionales provenientes de las familias de origen y con cierto grado de salud mental.
Las personas que logran establecer este nexo en forma rápida y armónica tienen una biografía similar, los otros pueden desembocar en situaciones de incomprensión mutua; esto sucede porque sus necesidades de afecto y comunicación se ubican en niveles diferentes.
Las características individuales no son las únicas que permiten explicar el ajuste de la pareja, porque cada par de sujetos constituyen una combinación única, capaz de extraer lo mejor y lo peor de cada uno. La dinámica de la relación de pareja produce interacciones en diferentes niveles, y exige de ambos los cambios necesarios para armonizar las diferencias. Para ello parece evidente que la vida en pareja requiere de inteligencia emocional, principalmente en lo que se refiere a la capacidad de sintonizarse con las emociones y necesidades afectivas de la otra persona, esta capacidad no es un atributo genético y mucho menos una característica diferencial estructural entre mujeres y varones, es una habilidad que se aprende y se desarrolla.
Los investigadores han intentado a través del seguimiento de diferentes parejas, determinar los factores que permitirían realizar un ejercicio predictivo del futuro de un proyecto de unión.
Este desafío no deja de ser interesante, pero como dije, el encuentro de una pareja adecuada depende de una compleja interacción entre intuición y suerte. Por otra parte lo que puede ser adecuado para hoy, puede no serlo para mañana, porque las personas cambian en sus necesidades y demandas. Si dos jóvenes deciden convivir con plena conciencia de la posible transitoriedad de esa unión, su nexo principal de unión puede ser el placer de estar juntos, el sexo o la capacidad de entretenerse. No se complican pensando sobre el futuro de ese encuentro, se aman y disfrutan la compañía.
Esta escena parece completamente diferente de otra en que los protagonistas vienen de varias relaciones frustradas y apuestan con ansiedad a que en algún lugar encontrarán la persona adecuada.
Está claro que los sujetos que tienen similitudes de edad, religión, estatus socioeconómico, pertenecen a grupos culturales parecidos y se identifican con cierto tipo de creencias y valores tienen mayores posibilidades de elegirse y de sostener una pareja a través del tiempo, que los que no los tienen.
Pero esto tampoco es una garantía, porque si así fuese, las personas debieran confeccionar un check list, como el que usan los pilotos de aviones, donde se enumeran una a una las condiciones técnicas que permiten un vuelo sin riesgos. En este caso esa lista tendría que contener todas las características deseables del sujeto buscado, de cierto modo esto es lo que hacen las agencias matrimoniales, presentar gente que se supone tienen más elementos en común entre sí mismos que con otros candidatos. Del mismo modo se producen los encuentros virtuales a través de los sitios que proclaman: “Encuentra al amor de tu vida” “Encuentra a tu alma gemela”.
Ignoro la tasa de éxitos de esos encuentros diseñados por computador, entre otras cosas porque la lista de lo que se desea en una posible pareja nunca es totalmente transparente ya que se define a partir de elementos conscientes e inconscientes. Los segundos son misteriosos e intranquilizantes si se adhiere a la teoría que afirma que las personas se buscan para completar inconscientemente a través del otro sus propias carencias.
Si se sigue el supuesto de que los factores comunes como actividades preferidas, creencias y valores básicos, suposiciones de cómo deben ser los comportamientos dentro de la pareja y la vida erótica y sexual, son los responsables de que dos personas se sientan atraídas y les permiten prolongar su relación, es necesario precisar que estas coincidencias deben sostenerse para seguir siendo válidas.
La mayor parte de las rupturas se producen cuando esos factores comunes dejan de serlo.
La vida en pareja se sostiene sobre nueve pilares que en forma amplia se pueden enumerar:
• Amor.
• Compromiso
• Continuidad.
• Cotidianeidad.
• Fidelidad.
• Intimidad.
• Proyecto vital compartido.
• Relaciones sexuales.
• Satisfacción.
Quienes deseen profundizar en estos pilares, puede hacerlo a través de mi último libro Amor y desamor en la pareja.
www.robertorosenzvaig.cl




Posted by cucho on September 16, 2009 at 05:59 PM CLT #
Posted by CECILIA FERNANDA on September 16, 2009 at 06:34 PM CLT #
La fraseología académica de este gran sexólogo, oculta el simple hecho que la felicidad es la autoexpresion del eros y del juego, del cambio, más que de la estabilidad del VINCULO, que es necesaria más para los hijos que para la totalidad de los amantes.-
Posted by Juan E Díaz N. on September 16, 2009 at 10:52 PM CLT #
GRACIAS POR QUE ALGO DE ESTE EXPERTO NOS PUEDE LLEGAR.!!
MARIA TERESA
Posted by Maria Teresa on September 17, 2009 at 09:08 AM CLT #
mARIA TERESA
Posted by Maria Teresa on September 17, 2009 at 09:12 AM CLT #
Posted by Andrea on September 17, 2009 at 07:57 PM CLT #
Sureña///
Posted by SUREÑA on September 27, 2009 at 12:03 AM CLT #