La primera vez
Sep. 02 , 2009
La primera vez
En una época en la sexualidad parece cada vez más fácil y explícita, y
donde la iniciación sexual es cada vez más temprana, me pregunto si la primera
vez, la primera relación de penetración todavía importa. No solo por el
contacto físico que ella implica, sino principalmente por que no es sólo el
cuerpo, o una parte del cuerpo, lo que se pone en juego en ese instante. Es mucho
más que eso, porque representa la entrega de sí a un otro, y además señala el
instante en que se dice adiós al cuerpo infantil, en lo metafórico y lo
concreto. Hoy como ayer el primer encuentro amoroso no debiese tomarse como una
banalidad ni para el varón ni para la mujer, porque conlleva riesgos, suscita
esperanzas, despierta dudas y temores.
Representa, sin lugar a dudas un acontecimiento señalado en donde aparece la
apropiación de un saber, y la conciencia de un cuerpo con posibilidades y
límites.
Hay muchas personas que recuerdan vagamente su primera experiencia
sexual, porque pasó por sus vidas como una acción rápida, otros y otras sin
embargo la recuerdan con ternura, porque fue cuando debía y con quien se
deseaba.
Hay cuatro preguntas principales en torno a este tema: Cuando, como,
donde y con quién.
A lo largo de la historia la idea del momento adecuado se ha ido
modificando, y hoy nadie se atrevería a
asociar científicamente ese evento a una edad determinada, es más bien una
cuestión de decisión personal, en la que intervienen factores tan diversos como
madurez emocional, perspectivas religiosas o morales, oportunidad, confianza en
sí mismo y en el otro. El cómo nos
remite a la educación, que en general es escasa y deformada en los
adolescentes. Este tema no es menor por que allí parecen todos los miedos y
riesgos que comporta la iniciación sexual, y deja una marca a veces indeleble
en la vida sexual futura; cuando la torpeza, la violencia o el descuido
reemplazan al afecto y la ternura. Un embarazo inesperado es un ejemplo de este
mal principio.
Los temores más generales entre las mujeres son:
Al dolor
Al embarazo.
A que se les note -lo vivido en esa primera entrega- corporalmente.
Al objeto que va a penetrar en su espacio interior.
A ser sometidas.
Al rechazo posterior.
Al abandono.
A ser descubiertas.
A si serán capaces de gozar.
Entre los varones los temores son:
A penetrar.
Al himen y a la sangre femenina.
A no lograr la erección.
A no saber que y como hacerlo.
Al ridículo.
A hacer daño.
A ser descubiertos.
A embarazar a la mujer.
Sin ánimo de caer en esquematismos -por lo demás desaconsejables en
materia sexual-, una buena iniciación sexual debería cumplir con ciertos requisitos.
Una elección libre y responsable.
Un lugar adecuado.
Tiempo disponible.
Un método anticonceptivo seguro y confiable, fruto de un adecuado
asesoramiento médico, si es que no se desea tener hijos.
Privacidad.
La convicción de que “más rápido y mucho” no es sinónimo de “mejor”.
Tolerancia, comprensión y paciencia para con el otro y con uno mismo.
Amor.
Nadie es mejor o peor por tener una relación sexual, la diferencia reside
en que cuando adopta la forma un acto mecánico y desprovisto de afecto es en
rigor una iniciación forzada, que a veces ni siquiera resulta útil como
entrenamiento.
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Posted by Mª Cecilia on September 03, 2009 at 02:52 PM CLT #
Posted by Pilar Santos on September 03, 2009 at 04:35 PM CLT #
Posted by Julieta on September 04, 2009 at 10:00 PM CLT #
@ María Cecilia:
Entiendo que hay una diferencia clara entre 'generalizar' y 'totalizar'. En el artículo, no me parece que se haga mención a todos y, más aún, se dice que "hoy nadie se atrevería a
asociar científicamente ese evento a una edad determinada".
No sé si se ha modificado el promedio de edad, pero sí me parece que hoy, los jóvenes, tienen mucha más información que la que tuve.
Posted by Alvaro Cuadra on September 06, 2009 at 12:53 AM CLT #