Roberto Rosenzvaig

Sexualidad y pareja

 

Estabilidad y cambio, dos caras de la vida en pareja

Jul. 13 , 2009

8 Comments

Vamos a partir de una premisa esencial: todo el mundo cambia con el paso del tiempo, algunos con sentido positivo y otros negativos. Una amiga periodista, Paula Olmedo, escribió estas palabras que transcribo aquí:
“Conozco una persona que apenas ve televisión y no disfruta demasiado yendo al cine. Le atrae la música, eso sí, y los bailes. Reconoce cuando un actor sabe hacer su trabajo. Un día, va al cine y ve un film clásico; Cantando Bajo la Lluvia. Se fascina. No puede creer lo que está viendo. Una película fantástica, un gran actor, bella música, coreografías perfectas, gracia, encanto y alegría.
Sale feliz del cine y guarda esas imágenes en su mente durante años.
Es que no tienen idea cómo disfrutó esa película.

Por eso cuando años más tarde vio que la vendían en video, no dudó en comprarla. Y se emocionó como la primera vez cuando vio aparecer a Gene Kelly. Gozó viéndolo bailar, moverse, cantar. La vió muchas veces, siempre en el mismo living, siempre sentado en el mismo sillón, tomando Coca Cola con hielo. Le encantaba repetir el rito: película, sillón, Coca Cola con hielo.

Hasta que un día, dejó de disfrutar las canciones, los bailes y empezó a verla como una película tonta, una comedia inútil, simple, ingenua y hasta mal hecha. Empezó a creer que había muy poco de espontaneidad en el trabajo del actor y notó que había ensayado sus pasos mil veces, hasta saber exactamente en qué punto iba a poner el pie y cuánta agua iba a saltar con su gesto. Cómo iba a mover el paraguas y qué tenía que hacer para que en ese instante el actor que hacía de policía supiera que debía entrar en escena y mirarlo feo por estar saltando de posa en posa. Ya no creyó nunca más que Gene Kelly estaba contento y enamorado. Lo había visto tantas veces repetir lo mismo, que nada le parecía natural. Era todo una gran opereta.  Le desilusionó el set de cartón piedra, el agua que caía exageradamente sobre los adoquines y el actor que nunca, nunca olvidó su canción ni tropezó. Lo aburrió su rutina perfecta”.

Personalmente he visto lo mismo en decenas de parejas. Empiezan felices y fascinados uno con el otro, llenos de emociones positivas. Pero luego de años de convivencia recuerdan los primeros tiempos como un sueño que se desvaneció. Lo que les pasó es que con los años evolucionaron, cambiaron y en algún momento miraron al otro y en vez de ver a esa persona que los hacía vibrar y saltar de contentos, encontraron a un extraño.
No todos están condenados a este final, porque ello depende de la capacidad de entender y acompañar los cambios que cada uno va produciendo en las distintas áreas de la vida. La evolución y el progreso individual se expresa de distintas maneras, las necesidades se modifican y lo que fue suficiente deja de serlo. Es casi imposible mantenerse estático.

“Antes no eras así”, esa es una frase demoledora, que quiere expresar la angustia frente a las diferencias que no se entienden.
Una pareja está compuesta (como su nombre lo indica) por dos personas y como tal está expuesta tanto a los cambios individuales como los que afectan a la relación en sí misma. Los estudios sociales muestran que a lo largo de la vida el cambio es más común que la estabilidad, particularmente en el campo de las creencias, valores y actitudes, de allí que muchas personas se vuelven prácticamente irreconocibles a su pareja, que no comprende ni recuerda aquello que hizo nacer el amor y la pasión en el principio de la relación.

 ¿Que es lo que se modifica en una pareja con el correr del tiempo? ¿Que es lo que mejora y que empeora?  Sólo teniendo estos aspectos claros parece posible para las parejas prever los sucesos desfavorables y promover los deseables.

Una idea general asocia incorrectamente la prolongación de la vida en común como un elemento principalmente negativo para el vínculo amoroso. El cansancio y el aburrimiento no dependen de los años en si sino de las acciones que las parejas llevan a cabo durante ese período. Muchos creen que los vínculos que se inician tienen una sexualidad más placentera que otras con un largo período de convivencia. Esta suposición parte de la falsa premisa de asociar buen sexo con  el apasionamiento de cuerpos jóvenes y formados y principalmente con el rendimiento atlético en la cama, herencia de una cultura que ha instaurado como modelo único de belleza y éxito sexual a aquel que se asocia con la juventud y la exterioridad. De acuerdo a este mito la sexualidad quedaría supeditada a la calidad de la erección y al número de repeticiones sexuales que sea capaz de alcanzar una pareja.

 Sin embargo, lo cierto es que nadie nace sabiendo, y que la madurez también puede hacer a las personas más sabias a la hora de hacer el amor, tal como lo demuestran las investigaciones realizadas con parejas que se declaran conformes y satisfechas de su vida sexual. Estas personas creen  que con el paso de los años sus relaciones han mejorado. Cuando se les preguntan  por las razones de este cambio positivo ellos dicen que ambos se conocen más profundamente, que han explorado sus gustos y sus rechazos. Saben que hacer, y como hacerlo. Saben hablar de sus deseos, de aquellas cosas que agradan y de lo que se rechaza. Han aprendido que una sexualidad sin falsas inhibiciones permite una relación más transparente y estrecha. Han aprendido principalmente a respetar sus límites.
De las parejas que hablan de sí mismas como felices y apasionadas se hace posible aprender algunos secretos eróticos:
Estas parejas sostienen la importancia del contacto corporal que utilizan con un sentido emocional y sexual. Recuerdan tocarse mutuamente de una manera suave o apasionada, pero acariciarse siempre porque el contacto afectivo e íntimo marca la diferencia entre amarse sexualmente o simplemente tener sexo. A través de las caricias se pueden transmitir todas las emociones y todos los deseos. Tocar representa interés, apoyo, intimidad, proximidad; por ello vale la pena practicar sin vergüenza gestos de contacto afectivo. Estas parejas se besan, no solo como un gesto social de contacto de mejillas, sino como un mensaje de apego constante. Esto en si mismo es maravilloso,  y debiera mantenerse en el recuerdo por siempre, porque si se compara estas acciones con la actividad sexual genital, esta última está condenada por el imperio de la fisiología a un final, que puede ser más o menos glorioso, pero que cesa y separa, por lo menos temporalmente a los amantes. En cambio, los intercambios de caricias, en los que los besos ocupan un lugar de privilegio, señalan la posibilidad de que el deseo y la excitación se sostengan casi indefinidamente. Esta verdad no debería ser olvidada nunca, particularmente por aquellas parejas que opacan su vida erótica en acciones cada vez más genitales, que desplazan y secundarizan los besos apasionados.

Los besos no son solo prólogo y promesa de un paraíso soñado, son los ladrillos del edificio de la sensualidad, y si se los suprime tambalea toda la estructura.
La calidad del vínculo afectivo y erótico de una pareja puede ser rápidamente evaluado solo constatando la presencia o ausencia de los besos amorosos. No hablo aquí de aquellos que misteriosamente son insensibles a este contacto; se que existen, y que parecen padecer de una limitación crónica de sus posibilidades sensoriales. Más bien me refiero a quienes han besado y ya no

lo hacen, ni con la frecuencia ni la intensidad con que lo practicaban en el pasado. Son amantes en desuso, aunque unan sus genitales con regularidad placentera.
Al amante se lo besa, se le absorbe el alma a través de la boca, se le entrega el propio sabor en un remolino de lenguas, porque el beso es una fiesta de los sentidos.
Los terapeutas de pareja sabemos que lamentablemente las parejas que se alejan afectivamente usualmente dejan de acariciarse y besarse, y aún cuando puedan continuar manteniendo relaciones sexuales, van como directo al punto y el punto siempre es lo genital. ¡Cuántas veces he escuchado como queja que todos los contactos se limitan en ese tipo de relaciones a caricias por debajo de la cintura!

Si se observa con atención a las parejas de enamorados se percibe que se miran siempre a los ojos, que se contemplan mientras se tocan, y que también eso ocurre cuando hacen el amor. Otros dejan de mirarse, y ello le sucede a muchas parejas que comienzan a oscurecer la habitación cuando tienen relaciones; esta acción tiene dos vertientes: la primera por cierta vergüenza frente a los cambios corporales que traen los años y el poco cuidado que tienen algunas personas de sí mismas, la segunda para ocultarse de la mirada del otro por temor a la autoexposición, tal vez porque mirar representa tener conciencia de la relación y de los cambios de la pareja que alimentan los propios cambios en un sentido positivo o negativo. Cuando uno mira la excitación del otro la propia excitación crece, como en un espejo que acrecienta las sensaciones personales, tal vez por ello muchas parejas encuentran en los moteles (siempre llenos de espejos) un buen amplificador de emociones sexuales.
Otra receta recomendada por los expertos consiste en hablar todos los días, no sólo para intercambiar informaciones como un noticioso de televisión, sino para saber del otro, para conocer sus sensaciones y sus ideas, incluyendo el tema sexual. Mucha gente cree que del sexo no se habla, sólo se ejecuta. Otros sienten inhibiciones a hablar de sexo fuera de la propia situación sexual. ¿De que es lo que hay que hablar? Se preguntan. Tal vez porque imaginan que se trata de una especie de comentario de tipo descriptivo sobre los sucesos acaecidos en la cama. Cuando uno habla y escucha aprende a expresar sensaciones, emociones e ideas a través de la palabra. “Me gustas cuando callas porque estás como ausente” decía Neruda en un verso inmortal, pero al menos en la intimidad y entre las sábanas no parece una máxima aplicable a rajatabla. Me gustas cuando hablas porque te siento más mía, parece un verso más adecuado para una escena de amor compartido.
Cuando se está abierto al otro los cambios son un instrumento de crecimiento de la intimidad de la pareja; por ello es que los años pueden agregar condimentos que - como secretos de cocina - acrecientan el sabor final de un plato - que aunque simple - tiene ese sabor oculto de la experiencia.

http://www.robertorosenzvaig.cl




Comments:

Estimado Dr. Rrosenzvaig,
Me ha apasionado e identificado su defensa y argumentación acerc de las caricias y los besos. He sido formada en el marco de una profesión de Ciencia dura y fecuentemente al hablar de ese preciso tema con amigos o mi esposo (científico también) choco contra el prejuicio y el paradigma del "sentimentalismo". Sus argumentos, en cambio, no sólo son claros, sino que razonables, escuetos y fáciles de explicar... En verdad que la exeriencia su transparenta en la sencillez.

Posted by Paola on July 13, 2009 at 10:12 AM CLT #

Me encantó la columna, espero nunca olvidarla, muchas gracias, ahora entiendo mucho.

Posted by Juan González on July 13, 2009 at 11:17 AM CLT #

Me parece que lo que dice este señor es bien poco científico. Así cualquiera puede escribir. En definitiva, no dice nada respecto de cómo superar las crisis de pareja. Lo convierte todo en técnicas. Claro, también podría haber agregado lo importante que es para la mujer que le acaricien el clítoris. Pero, ¿acaso eso sirve para superar las diferencias de pareja? Poco serio y me parece que es escribir por escribir.

Posted by catrina on July 13, 2009 at 01:44 PM CLT #

Le preguntaban a un hombre que había permanecido más de 40 años casado, si seguía enamorado de su señora. El respondió que sí, pero que había amado a todas las mujeres que había sido: la amiga, polola, novia, esposa, madre y profesional. El había simplemente querido a todas esas mujeres, amado sus cambios, apoyándola y admirándola. El verdadero amor no se basa en el sexo, es un complemento de detalles, una palabra, una sonrisa, un gesto... lo sé, por qué el amor es todo eso y mucho más.

Posted by Pilar Santos on July 13, 2009 at 05:11 PM CLT #

Estimado Doctor, Su presentación me parece muy analítica de mucho ver y escuchar a muchas parejas
y en la simpleza de la explicación hay mucho de verdad y si lo aplico a mi diario vivir en pareja
me veo como un espejo en muchas de las explicaciones
que Ud. entrega. Gracias el artículo me ha dejado una gran enseñanza,para no caer en lo que dice la canción: Esa tremenda armonía que pone viejo el corazón

Posted by Judith on July 13, 2009 at 05:26 PM CLT #

Me encanto el tema y tiene toda la razón, los besos son muy importantes a travez de ellos transmitimos muchas emociones al otro y simpre le digo a mi marido que alguna vez pense que con los años tal vez ya no serian iguales y aun asi son los mejores, no son sus besos o los mios, son nuestros besos, especiales, esos que cada vez nos hacen sentir ese algo rico y que uno siempre es poco.

Posted by carla on July 15, 2009 at 02:14 PM CLT #

-roberto: sou urólogo, y me toca en la practica apreciar lo cierto de sus palabras, en especial en torno a las disfunciones masculinas-pero por sobre todo me quedo en lo personal, mirando los cambios de mi mujer en los 22 años de matrimonio que tenemos, sigo amando sus ojos de niña, y aunque ella no sepa nunca de estas lineas, yo las escribo, para contar que esposible el amor en el camino de los años-gracias por su articulo-dió en el clavo-

Posted by oscar eduardo sanchez varas on July 15, 2009 at 05:29 PM CLT #

Me encantan demasiado la mayoria de sus escritos.
Son claros y con palabras sencillas permiten comprender y reforzar dinamicas que a veces no las hacemos nuestras.
Gracias por difundir sus conocimientos y experiencia en torno a temas importantes.... por lo menos para mi....

Posted by ange on July 26, 2009 at 02:25 AM CLT #

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