El sexo en las vacaciones
Dec. 29 , 2008
Para muchas parejas su vida sexual se inserta en tres grandes momentos: el premarital, el posmarital y otro muy especial comprendido dentro de las vacaciones. Los dos primeros son para algunos tan diferentes entre sí, que parecen pertenecer a otra existencia, o a otro tiempo remoto donde los actores realizaban acciones entretenidas, inesperadas o riesgosas, o simplemente distintas al sexo incluido en la vida cotidiana de la pareja.
Estas diferencias no representan un pasaje automático de una sexualidad brillante premarital a otra marital opaca e insatisfactoria, por el contrario.
Hay personas capaces de enriquecer y sumar a las primeras experiencias todo un bagaje de caricias sabias (porque uno aprende con la experiencia) que hacen crecer el placer de la intimidad compartida.
El universo de parejas se divide entre los satisfechos y los insatisfechos con su vida erótica actual, pero estos estados no son permanentes sino que por lo general pasan por épocas. A mayor tensión, estrés o conflictos no resueltos menor será la satisfacción, por eso se espera el período de vacaciones con anhelo; no solo por el descanso sino también por la posibilidad de renovar el placer erótico.
¿Qué es lo que sucede en ese breve período del año? ¿Qué diferencias se establecen con la vida sexual de los meses anteriores? ¿Coincide acaso con las variaciones climáticas? Todos estos interrogantes son relevantes para que las parejas tomen conciencia de aquellas cosas distintas que les permiten disfrutar plenamente del encuentro amoroso o, por el contrario, de aquellas que les inhiben el placer.
Hay un hecho que todo el mundo ya conoce, y es que el estrés en la vida cotidiana limita y afecta la calidad de vida de la pareja y que, cuando éste se suspende, mejora la calidad de las relaciones.
Por ello, durante las vacaciones aumenta el interés sexual, la frecuencia y el placer. Esto es lo que les sucede a las parejas que tienen una buena relación de base que se perturba por la falta de oportunidades y por la ausencia de espacios de soledad compartida e intimidad.
Para otros, sin embargo, las vacaciones no representan un retorno al paraíso perdido, sino, por el contrario, agudizan las distancias y, lo que es peor, demuestran que aunque se elija el lugar más caribeño, las cosas no cambian. Nada hay más patético que contemplar a una pareja tratando de jugar una ficción de segunda luna de miel, rodeados de otras parejas que se tocan, juegan, mostrando un deseo que podría consumarse allí mismo, en la arena cálida. Mientras que ellos observan, añorando parte de esa pasión para sí mismos. Cuando se llega a ese estado, tal vez resultaría mejor tomar vacaciones por separado, y abrir una ventana a una situación sofocante.
En diciembre las vacaciones están cerca, y con ello, si la situación económica lo permite, llega el momento de tomar las decisiones del caso.
Los que han cumplido el sueño del lugar propio, en lagos, lagunas o mares, tomarán el camino conocido a un espacio que es como la continuidad del propio lugar de vivienda. Otros buscarán otros lugares, espacios libres, aventura; pero vayan donde vayan, vale la pena que escuchen algunos consejos que permitirán disfrutar de ese período, o por lo menos evitar situaciones que deterioren las tan esperadas vacaciones.
En primer lugar definir prioridades antes de elegir, lo que equivale a preguntar qué es lo que se busca: descanso, diversión, vida en familia, reencuentro de la pareja, activar una alicaída vida sexual o romance. Cada una de estas opciones tiene un camino singular, y en ocasiones, opuesto. Porque si lo que se busca es reencuentro, intimidad y sexo, es poco probable que se tenga éxito si las vacaciones incluyen a todo el grupo familiar, abuela, nana y perro.
Todos comprimidos en una pequeña casita, de paredes delgadas que dejan pasar hasta los suspiros. Toda expectativa erótica quedará librada al azar, y es poco seguro que esas vacaciones se recuerden como especialmente memorables. Tal vez resultaría mejor dividir la salida en dos tramos, el primero -aunque breve- destinado a la pareja; el segundo para la familia.
Toda pareja necesita, para realimentarse, de espacios propios. Sin nadie a su alrededor, ni hijos ni familia ni amigos ni televisor. La soledad en este caso los lleva a estar mucho más alertas de las formas en que se comunican e interactúan; también es un riesgo porque pueden darse cuenta de que se aburren mutuamente. Pero esto aunque doloroso no es necesariamente malo, porque puede activar iniciativas de cambio.
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Posted by MARIO ZUÑIGA C on December 29, 2008 at 05:40 PM CLST #
Posted by Francisco on December 29, 2008 at 06:02 PM CLST #
Posted by gonzalo schwenke on December 29, 2008 at 08:06 PM CLST #
Posted by verónica ansaldo on December 30, 2008 at 12:48 AM CLST #
Hay que aproverchar el dia , comenzando con caricias y momentos tiernos, haran que la noche sea mas excitante :)
Posted by Marcela on December 30, 2008 at 04:32 AM CLST #
Posted by Diego on December 30, 2008 at 08:00 AM CLST #