Lidice: Que no se olvide jamás
Detalle del monumento a los niños de Lidice en el propio lugar de los hechos
Santiago Centro, como tantos otros corazones urbanos del mundo, es un museo al aire libre de mensajes y testimonios. Monumentos, edificios, plazas, inscripciones y tantas obras más tienen un cometido tan silencioso y discreto como importante: mantener la memoria de hechos y personas que no merecen ser abandonados en el olvido. Pasa que sus susurros llegan a nuestros oídos a ratos sordos o acaso solo distraídos.
Quien camine por la Calle San Antonio de Santiago Centro, entre Esmeralda y Santo Domingo, debe buscar un pequeño pasaje llamado Lidice. Allí se encuentra, desconocido por muchos santiaguinos, un memorial cuya belleza y atractivo no radican ni en su tamaño, ni en su elevación ni en su colorido, precisamente porque son tres características que no tiene. Se encuentran, en realidad, en su significado, en su ingenioso concepto y en su capacidad de transmitir lo que representa. Se trata de un original luche de dimensiones considerables, pero no gigantescas, fabricado en metal e instalado en el pavimento. Esta obra del artista Filip Carrasco Haman, auspiciada por el Círculo Chileno Checo y la Embajada de la República Checa en Chile, está, desde su inauguración en 2009, dedicada a las víctimas de uno de los incontables y más despiadados delitos que las ideas totalitarias han perpetrado contra la humanidad. He aquí la historia:
Es 9 de junio de 1942. Reinhard Heydrich, máxima autoridad del Tercer Reich en las checoslovacas Bohemia y Moravia ocupadas por los nacionalsocialistas, se encuentra en Berlín. Está en su propio funeral. La Operace Anthropoid, un atentado llevado a cabo el 27 de mayo de ese año por los paracaidistas checoslovacos Jozef Gabcík y Jan Kubiš, ha acabado con su vida. El Führer, enterado de la desgraciada suerte final de uno de sus más importantes lugartenientes, arde en cólera. Han desafiado la autoridad de la Hakenkreuz. Karl Hermann Frank, Secretario de Estado del Reichsprotektorat Böhmen und Mähren (Protectorado de Bohemia y Moravia o Protektorát Cechy a Morava), sin datos útiles para dar con el paradero de Gabcík y Kubiš (e incapaz de reconocerlo ante el dictador), asegura contar con indicios que apuntan a una aldea próxima a Kladno, en Stredoceský kraj (Bohemia Central). Su nombre es Lidice.

El mismo día, faltando un cuarto para las 20 horas, Frank se comunica con Praga e informa que es preciso arrasar Lidice inmediatamente, fusilar a la población masculina en el sitio, deportar a las mujeres a los Konzentrationslager (KZ; campos de concentración) y someter a los niños aptos – seleccionados bajo criterios raciales – para su arianización. La obediente respuesta se empieza a cumplir. Alrededor de las 22 horas la policía nacionalsocialista inicia el tendido de un cerco para bloquear las salidas del poblado.

Durante la operación, los habitantes salen forzosamente de sus casas. Las mujeres son llevadas al KZ Ravensbrück en el que 60 de ellas encontrará la muerte. La mayor parte de los niños fallece en las cámaras de gas del campo de exterminio de Chelmno, próximo a Lódz, en la también ocupada Polonia.
La totalidad de la población masculina de Lidice es ejecutada en un espeluznante festín sangriento. 172 hombres caen abatidos el 10 de junio en la finca de los Horák. Los fusilados reciben dos disparos en el pecho y uno en la cabeza, no habiendo cumplido el más joven los 15 años. El mayor tiene 84. Espantosa y al extremo insoportable, hasta para los propios verdugos, ha sido la carnicería, pues tres integrantes de los pelotones de fusilamiento piden ser relevados, alegando no poder más.

Con el amanecer de ese día aparecen las primeras llamas en Lidice. La pequeña aldea arde. Graneros, casas, establos y otras instalaciones son incendiados, no sin antes extraer bienes de cierto valor: muebles, máquinas de coser, bicicletas, motos, entre otros. Todo fue hurtado o vendido. A los altos cargos de la Geheime Staatspolizei (GESTAPO) no les incomoda demasiado apropiarse de las pertenencias de las víctimas. Thomsen, el subjefe de la oficina de la GESTAPO en Kladno, se apodera de una gran cantidad de aves de corral, mientras otro alto oficial nazi hurta las estatuillas de la iglesia de Lidice. Más tarde adornarían su hogar. El dinero en efectivo y los ahorros de los habitantes depositados en el banco son confiscados por el régimen. La GESTAPO, siempre eficaz y eficiente, consigue aproximadamente la tercera parte de tales fondos para cubrir los gastos en los que ha incurrido para arrasar la aldea.
Destruido el lugar, el Servicio de Trabajo del Reich altera el cauce del arroyo que pasaba por el lugar, destruye el cementerio y la carretera y entierra los escombros de las casas. Lidice deja de existir. Una manipulación de dudosos datos a partir de una carta, sumada a una serie de situaciones circunstanciales, desencadenó la represalia. Pero aún cuando los funcionarios nazis entendieron que la pista conducente a Lidice era falsa, no renunciaron a castigar brutalmente al pueblo checoslovaco, quedando la atrocidad en una grabación realizada por los propios agresores. La filmación se convertiría luego en el documento No. 379 durante los juicios de Nürnberg.
En lo que una vez fue Lidice existe uno de los más conmovedores memoriales checos. En Santiago de Chile también hay uno, donde hoy se puede leer: "El totalitarismo nacionalsocialista ejecutó a sus hombres y arrastró a sus mujeres a campos de concentración. Los niños que no fueron exterminados debían ser convertidos a la misma ideología que saqueó sus vidas y confiscó sus seres. Aquí yace lo que no pudieron ser y vive el amor por la libertad".
Lidice es, así, una lección y una advertencia de lo que las más oprobiosas e infames ideas políticas pueden hacernos. Bien lo demostraron el comunismo y el nacionalsocialismo. Quiénes como los checos, eslovacos o polacos conocieron a ambos regímenes totalitarios - quienes conocieron Katyn y Lidice - saben cuán semejantes e inhumanos son. Que no se olvide.





Posted by Patricio A. Godoy on June 10, 2011 at 02:59 PM CLT #
Posted by I Zamudio on June 10, 2011 at 04:35 PM CLT #
Posted by gordo delgado on June 10, 2011 at 06:45 PM CLT #
La verdad es que por ambos bandos hubo atrocidades terribles. Pero como la historia la escribieron los vencedores.... La Segunda Guerra Mundial ocurrió porque debido a que Alemania y la Unión Sovietica invadieron Polonia, Inglaterra y francia decidieron declarar la guerra, pero solo a Alemania. Movidas políticas. Intereses. Obviamente no les importaban los judios..
Posted by Felipe Muñoz on June 10, 2011 at 07:49 PM CLT #
Alemania comenzó por anexar Austria y nadie dijo nada. Después invadió el Sudetenland en Checoeslovaquia. Inglaterra estaba tan asustada con los recuerdos de la 1ª Guerra Mundial que asintió. Hitler decía que no tenía más ambiciones territoriales. Luego invadió la totalidad de Checoeslovaquia. Hubo una reunión en Munich con Chamberlain de nuevo que "autorizó" esa invasión, pero le dió una garantía a Polonia.Luego Alemania hizo un pacto de no agresión con URSS y ambos invadieron Polonia.
Posted by Ernesto on June 10, 2011 at 09:03 PM CLT #
Posted by Marcela Müller on June 11, 2011 at 12:36 AM CLT #
-amanerados- que suelen escribir sobre lugares como Treblinka, Lidice, Oradour-sur-Glane, etc etc nunca jamás van a escribir del asesinato atroz de Victor Jara por ejemplo (en el estadio) o de los muertos de Lonquen, ni de las penurias y represión vivida por la clase OBRERA chilena. Ok ??
Posted by I Zamudio on June 11, 2011 at 03:53 AM CLT #
Nunca la muerte de una persona, sea colorada, blanca o negra, se podrá justificar con nada. La causa hay buscarla en los que originan las desgracias en la humanidad. Los hechos son el resultado de un mal pensamiento o de una fe erronea. Chile lo sabe muy bien. Hoy son muchos los que claman justicia, pero se olvidan que llevaron al pais a un insoportable estado de violaciones, saqueos, robos y lo peor impunidad y saltandose el estado de derecho. Dicen defender los derechos.
Posted by juan mariangel on June 11, 2011 at 05:23 AM CLT #
Posted by juan mariangel on June 11, 2011 at 05:31 AM CLT #
do Sr.
Posted by romano on June 11, 2011 at 09:57 AM CLT #
Posted by I Zamudio on June 11, 2011 at 05:23 PM CLT #
Eso de héroe LO ACEPTO. Efectivamente Victor Jara es un heroe para muchos, aunque no todos los muertos y asesinados, por la cobarde dictadura y sus esbirros, tuvieron una muerte heroica ni fueron heroes, sino que victimas de la represión. Algunos heroicos, otros no. Quién hace el franco ridículo es Ud. por meter su problema político-judicial (en ESTUDIO) con el tema de los genocidios y asesinatos COMPROBADOS ocurridos en Chile. Su ignorancia infinita le juegan una muy mala pasada. Ok?
Posted by I Zamudio on June 11, 2011 at 05:50 PM CLT #
Posted by I Zamudio on June 11, 2011 at 05:54 PM CLT #
Posted by Ernesto on June 12, 2011 at 02:36 AM CLT #
Posted by I Zamudio on June 12, 2011 at 08:13 PM CLT #
-sospechoso-, dada las caracteristicas e historia fatídica del propio pais de Chile desde el cual escriben. No hay para que hacer ese esfuerzo de mirar al exterior para describir esa maldad y genocidios que se relatan. Muchos de estos sujetos seudo expertos en el nazismo viven colgados pidiendo ayudas y todo tipo de facilidades al estado alemán e instituciones germanas.
Posted by I Zamudio on June 12, 2011 at 08:16 PM CLT #
Posted by Rob on June 15, 2011 at 12:21 AM CLT #
Posted by Marcos on June 15, 2011 at 09:49 AM CLT #
Posted by Mariana on June 16, 2011 at 02:11 PM CLT #
Posted by Mariana on June 16, 2011 at 02:12 PM CLT #
Posted by Quintás on June 16, 2011 at 04:21 PM CLT #
Posted by Filip Carrasco H on June 23, 2011 at 03:46 AM CLT #