Mundos Opuestos: cara y sello
Jan. 29 , 2012
Publicado por La Tercera, 29 de enero de 2012
Es el primer reality show sobre lucha de clases y el factor que diferencia a Mundos opuestos de todos sus antecesores. Con un éxito arrollador e inusual para un programa durante el verano (25,9 puntos promedio en sus dos semanas al aire, con peaks de 38 unidades cerca de la una de la madrugada), pone en pantalla, quizás sin que sus creadores lo pensaran así, al país de las diferencias sociales, el resentimiento, el exitismo y lo aspiracional. El espacio divide con un vidrio -gran idea- al "pasado" con el"futuro", pero bien podría entenderse como las clases bajas versus las altas, a los que deben lidiar con la incomodidad, el hacinamiento, la alimentación restringida y el esfuerzo por salir de esa condición con los que aparentemente tienen sólo comodidades: desde abundancia de comida y una cómoda cama hasta "lujos" como tener profesores y múltiple diversión.
Ante el dilema, los televidentes son llevados a empatizar con uno u otro bando, que puede cambiar de una semana para otra su condición, dependiendo del grupo que gana la prueba, y ahí está la otra clave de su éxito: comprometer a quien está tras la pantalla y convertirlo en parte del juego. Porque el reality, por cierto, no busca hacer un estudio sociológico sobre los que tienen mucho versus los que tienen poco, sino que se centra exclusivamente en lo que promete, que es entretener.
Rara vez ocurre: que un programa de televisión logre conectar a tantos y tan diversos en edad y estrato socioeconómico. Se convierten en fenómeno, que es lo que está pasando con el nuevo show de Canal 13. Quienes insisten en que el género está muerto, la noticia es que no tienen idea de lo que hablan. Los que majaderamente dicen que los reality son "pura basura" o "lo peor de la televisión actual", tienen legítimo derecho a pensarlo (aunque se nota que ven poca TV), pero otra cosa es querer imponer sus gustos y ningunear a quienes sí quieren verlos. Porque, a juzgar por la sintonía, vaya que hay muchos dispuestos.
La telerrealidad, género ninguneado y exitoso por partes iguales, suele apostar por el cara y sello, tal como se llamaba uno de los programas pioneros del género en Chile, que Rodrigo Leiva creó en Mega: enfrentar literalmente a mundos opuestos, una fórmula que el mismo realizador repite ahora en Perla (los "cuicos" y los"flaites", los "gitanos" y los "chilenos" ) y que el productor Sergio Nakasone arriesga para darle un giro al formato, con una edición formidable y un casting certero en caras "conocidas" -pero relativamente débil en los "desconocidos", salvo tres personajes-, que tiene a la mayoría de los televidentes de señal abierta viéndolo.





Lo peor de nuestra sociedad, con alto rating, lo vemos y no somos capaces de reconocernos en él. Debe ser porque está en nuestras propias narices.
Posted by Namibio on January 29, 2012 at 11:48 AM CLST #
Posted by Joan Montt on January 30, 2012 at 03:05 AM CLST #
Posted by Fantomas Critica on January 30, 2012 at 09:23 AM CLST #