Principios, política y medios
Posted on December 28, 2008 by Rolando Jiménez
A una parte del movimiento social siempre le ha llamado la atención las conexiones que las autoridades, de cualquier poder del Estado o tendencia ideológica, hacen entre principios, política y medios.

Con profundo malestar se aprecia que muchas intervenciones políticas se definen en función de lo mediático, obviando a los principios que ellas mismas dicen defender en varios de sus discursos y promesas, las que abundan en períodos electorales.
En más de una ocasión, al solicitar el apoyo de una autoridad frente a un caso de vulneración de derechos, la respuesta es tibia si está no es antecedida o acompañada por algún impacto mediático.
La fuerza y la convicción por un mundo mejor aflora, empero, si el tema es de interés de la prensa, aún cuando el impacto en todo ser humano por la vulneración de cualquiera de sus derechos no es ni más, ni menos grave porque estén involucrados los medios. Todo lo contrario, a mayor invisibilidad de un determinado hecho o tema en el debate público, la vulnerabilidad de los afectados aumenta, pues lo que no se comenta, no existe en los planes de corrección de las políticas públicas.
Es justamente bajo panoramas como esos cuando el servicio social y público; destinado a la construcción de sociedades más justas, democráticas y respetuosas de toda su diversidad; se pone a prueba y demuestra que tan genuino y verdadero es. Sin medias tintas.
Los dirigentes sociales que ya tienen años de trabajo; en especial aquellos que han colaborado de manera voluntaria en diversas áreas y no sólo en temas por las cuales son conocidos, bien saben que los principios de muchas autoridades se hacen agua si no hay parafernalia de por medio.
Las luces que encandilan a los “políticos polilla” además de explicitar un compromiso condicionado mediáticamente, tienen el desastroso y más grave efecto de frivolizar toda intervención o propuesta, importando más las formas llamativas que el fondo. Algunos se escudan en que lo importante es “generar debate”. ¿Pero qué debate es constructivo si nace para morir?
En innumerables ocasiones los chilenos y chilenas hemos visto como supuestas “grandes” propuestas de autoridades alcanzan gran notoriedad, pero desaparecen al mismo momento que se apaga el televisor, la radio o se bota la edición del diario. Ello, porque al entrar al fondo muchas ideas, por muy progresistas o vanguardistas que sean, no van acompañadas de metodologías o estrategias bien estudiadas que le den vida.
Todo lo contrario, un gran porcentaje de las “ofertas políticas” no mueren por diferencias de principios en los debates democráticos que lógicamente después les deben seguir en el Parlamento o en otras esferas. Este tipo de propuestas mueren por deficiencias técnicas de alta irresponsabilidad y desconocimiento sobre el tema que se expone, a un punto que rayan en un ridículo efectismo. Nada más, ni nada menos. Es como hacer una tarea aspirando al 4, pero bien se sabe que intenciones como esas o terminan en rojo, o con el tiempo son desaprobadas.
Y por supuesto que hay excepciones. Hermosas excepciones de autoridades políticas que tienen como primer norte de acción sus principios y luego la definición de pasos estudiados a fondo para hacerlos realidad. Y es que cuando se persiguen ideales, se entiende que pocas cosas pueden ser al azar, o depender de la mera coyuntura.
Y para esto, se pueden o no contar con la colaboración de los medios. En los últimos meses he tenido la oportunidad de sorprenderme gratamente y con emoción de señales de ese tipo en mis continuas gestiones ante en el Congreso para que se apruebe el Proyecto de Ley que Establece Medidas contra la Discriminación.
He sabido como parlamentarios/as, sin nunca antes haber comprometido apoyos mediáticos a esta ley, la defienden con fuerza, con más fuerza que otros que usan y abusan en los espacios públicos del principio de la “no discriminación”, por dar un ejemplo, pero que luego, en un acto totalmente incomprensible y repudiable, están ausentes de los debates más claves que se dan en el Parlamento, incluidas inasistencias a votaciones claves.
La única advertencia que desde la sociedad civil organizada se puede hacer respecto a estos hechos, es decir que lo sabemos. Se digan o no, lo sabemos. Ello, porque los informados/as evaluamos en la práctica que tan cierto es lo que se promete o dice, y luego en las urnas, pasamos la cuenta.
De ahí la importancia de estar informado/a. Caso contrario, los ciudadanos/as también potenciamos y multiplicamos los errores de nuestras autoridades.





De paso, que bueno verlo escribir de otros temas que no sean de la diversidad sexual, así lo vamos conociendo...
Posted by Valentin Garrido on December 28, 2008 at 03:01 PM CLST #