Super Bowl: Más un carnaval que un partido
Feb. 05 , 2012
Publicado en La Tercera, 05 de febrero de 2012
El duelo es el perfecto final de una fiesta que dura varios días y donde no es necesario ir al estadio.
NO ES UN FERIADO nacional, pero lo parece, y de seguro tiene una importancia en el calendario de Estados Unidos superado sólo por la Navidad y el Día de Acción de Gracias. Es el "Super Bowl Sunday", mucho más que un partido de fútbol americano para definir el campeón de la temporada. Es una fiesta deportiva, musical y comercial, que se celebra cada primer domingo de febrero y que convoca -sólo en el país del Norte- a 110 millones de personas frente al televisor y más de 70 mil en la ciudad sede, que en el caso de hoy es Indianápolis.
El mejor ejemplo de la devoción que genera este partido es que las 70 mil entradas disponibles para el Estadio Lucas Oil se agotaron en pocas horas, pese a su elevado precio: US$ 2.300 (unos $ 1.150.000) costaban los asientos más "baratos" y hasta US$ 60 mil ($ 30 millones), los más caros. A ese gasto, los que vienen de afuera tienen que sumar el alojamiento y el traslado. Aun así, cada año hinchas en solitario, grupos de amigos y familias completas estiran al máximo el presupuesto, o se endeudan, para pagar el alto costo de una experiencia que todos los que la han disfrutado califican como "única" en sus vidas.
Una de las razones que explican este fenómeno de poca comparación en el deporte mundial es que no se reduce al día del partido, sino que comienza el lunes anterior. Es una semana festiva, plagada de eventos y actividades que no sólo atrae a los aficionados locales o a los hinchas que tienen un ticket para el partido, sino también a un gran número de fanáticos que aunque no pueden pagar una entrada, llegan a la ciudad para vivir la atmósfera especial que se genera durante siete días. Para ellos, desde hace 20 años la liga ideó el NFL Experience, un pabellón de fútbol americano que se levanta en el centro de convenciones y que, además de comida y todo tipo de merchandising, está especialmente dedicado para que los niños vivan este deporte, ya sea pateando a los palos, tacleando o recibiendo pases. Las filas para ingresar se hacen interminables, y aunque no es gratis, los US$ 25 que cuesta cada entrada están muchos más al alcance que el ticket para el partido.
Muchas familias viajan cientos de kilómetros desde otros estados, visitan un par de días la NFL Experience y a la hora del partido se van a un restaurante o simplemente ven el Super Bowl en la habitación del hotel con una pizza en la mano.
Este año, además, frente al NFL Experience se levantó en el centro de Indianápolis la "Super Bowl Village", con restaurantes, bares y música en vivo.
Y para el final de la fiesta: el evento deportivo que más televidentes convoca cada año, y que para la versión 46 del Super Bowl tendrá a Lenny Kravitz en el show previo y a Madonna en el entretiempo (artistas que sirven para justificar, al menos en parte, el desembolso de US$ 2,3 mil por la entrada). En la cancha, New England Patriots y New York Giants revivirán la final de 2008 para cimentar una rivalidad que puede asemejarse a la de Red Sox y Yankees en el béisbol. Hace cuatro años, los "Gigantes" acabaron con la temporada invicta de los "Patriotas", que hoy llegan por la revancha y la confirmación de su mariscal Tom Brady como uno de los más grandes de la historia. Pero enfrente tendrá al creciente Eli Manning jugando en la ciudad y el estadio donde la figura es su hermano Payton, todavía quarterback de los Indianápolis Colts... Show, música, drama y emoción es la mezcla que genera un fanatismo sin igual en Estados Unidos y llama cada vez más la atención en el resto del mundo, Chile incluido. Un evento que puede disfrutar o al menos comenzar a conocer hoy desde las 20.30.






Todo muy distinto a lo que pasa en los estadios de futbol en Chile y Latinoamérica, dominados por mafias violentas.
Posted by Pier Perez Fitzner on February 05, 2012 at 01:44 PM CLST #
Posted by Tomás on February 06, 2012 at 01:15 AM CLST #