Raphael Bergoeing

Macroeconomía y desarrollo

 

La dolce vita

Dec. 16 , 2008

8 Comments

Pronto podremos decir: ¡vacaciones al fin! Este es entonces el momento preciso para escribir sobre ocio. Pero hoy no es fácil parar. Y por eso muchos esperan el regreso de las vacaciones para tomarse unas vacaciones. Singular en un mundo con crecientes horas libres.


Etimológicamente el ocio es estudio, escuela, paz, tranquilidad, liberación; pero también es pereza, lentitud, dilación, inactividad, indecisión, demora. Simplemente, la tensión entre ocio y neg-ocio, la negación del ocio, ha estado siempre presente, aunque el énfasis ha cambiado en el tiempo y entre sociedades.


Pero el ocio y el no ocio son complementarios. De hecho, Aristóteles usa scholés – griego para ocio - para referirse a “estar liberado”. En griego, el verbo scholázein tiene la doble acepción de “estar liberado de” y “estar liberado para”. Séneca lo aclara: “En ocio el hombre puede alcanzar su fin propio, la felicidad intelectual, pero también, si permanece inerte, el peor de los estados.”  Y Nietzsche va más allá al sostener que quien no dispone de las tres cuartas partes de su tiempo para sí mismo es un esclavo.


Al menos nos estamos liberando, porque las horas trabajadas han caído significativamente. A comienzos del siglo XIX en Inglaterra se trabajaba 4000 horas anuales. Esto es cerca de 15 horas diarias, de lunes a sábado, y el domingo, después de la tradicional ceremonia religiosa, quedaba sólo un breve momento para descansar y recuperar fuerzas para volver a empezar. Pero desde entonces las cosas han cambiado. En 1848 en Francia surge la jornada laboral diaria de 12 horas; y en 1868, en Baltimore, con la Guerra Civil, no sólo se liberan los esclavos, sino también se propone por primera vez la jornada diaria más común en la actualidad, de 8 horas.  Finalmente, en 1944, en la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, queda plasmado el derecho al tiempo libre.   


Pero recientemente Francia, que redujo su jornada laboral semanal desde 40 a 35 horas, está debatiendo volver atrás.  Y en Chile, hoy se trabaja 10% menos que en 1998 y 8% menos que en 1990. Si desde 1998 el empleo hubiese mantenido su contribución pre crisis asiática al crecimiento, la economía chilena se habría expandido cada año 1,6 puntos porcentuales adicionales. 


Esta es la actual tensión entre ocio y crecimiento. Porque desde la perspectiva del nivel de desarrollo, medido como ingreso per cápita, es evidente que, fija la productividad, menos horas trabajadas conducen a menos producción para todos.


En el ámbito familiar es igual. Muchos no están dispuestos a trabajar menos si eso les impide comprar una casa más grande, aunque raramente tengan tiempo para estar en ella.


La caída en el tiempo formal destinado al trabajo se explica por preferencias, dados los niveles de ingreso alcanzados, por avances tecnológicos y por políticas. Con respecto a la tecnología, por ejemplo, en 1900 las mujeres en Estados Unidos ocupaban 44 horas semanales en actividades de limpieza y preparación de comida en la casa. Hoy, sólo usan 5,5 horas para ello.


Pero es la política pública la que parece haber sido más relevante para explicar la enorme caída en las horas trabajadas. Con la revolución industrial y los millones de trabajadores que quedaron desocupados, los países desarrollados decidieron reducir la jornada laboral, intentado atenuar el costo de la mano de obra y, con ello, el número de personas sin trabajo. Trabajando menos se gana menos, pero se trabaja. Algo similar ha ocurrido en Europa desde los años 70s. Con campañas públicas que legitiman el ocio, las autoridades han intentado evitar el despido de muchos. Esto, sumado a los impuestos al ingreso laboral europeo, han forzado y promovido la reducción observada en las horas formales trabajadas.


Por ejemplo, en 1970 los franceses, alemanes, italianos y norteamericanos trabajaban anualmente cerca de 2000 horas. Hoy, las horas totales por persona en estos países europeos son la mitad que en Estados Unidos. ¿Por qué? Cerca de un 75% por menos horas trabajadas cada semana y menos semanas trabajadas por año. El resto por menor empleo. Por ejemplo, en Estados Unidos un 71% de la población en edad de trabajar lo hace, las horas semanales alcanzan a 40 y las semanas trabajadas en el año a 46. En Francia, sólo un 63% trabaja, 36 horas a la semana y durante sólo 40 semanas al año.


Y en este contexto con más tiempo libre, el ocio se transformó en negocio. Así, con el inicio del siglo XX las actividades puramente recreativas comenzaron a ocupar un lugar privilegiado en la vida de las personas. Henry Ford, quien no fue conocido precisamente por sus motivaciones filantrópicas, lo tuvo claro. Su fábrica fue la primera en instaurar el fin de semana de dos días libres. Mientras más tiempo libre tengamos, pensó, más demanda por mis automóviles.  


Un comentario final: dada la estructura productiva mundial actual, con países, empresas y personas globalmente unificados, es cada vez más difuso el uso del tiempo para ocio y trabajo. Hoy son muchos los que pueden decidir cuándo y cuánto trabajar. La separación entre trabajo y hogar está, por primera vez en la historia, desapareciendo.


Y BlackBerry no es el único responsable. Nuestra sociedad capitalista ha llevado a la búsqueda de mayores niveles de riqueza material, promoviendo una competencia desenfrenada. Antes, la gente jugaba tenis durante sus ratos libres, hoy entrena para mejorar su revés.


Sí, cada vez hay más tiempo para la dolce vita, pero también cada vez es más difícil saber qué hacer para que la vida sea dulce.



Comments:

"Antes, la gente jugaba tenis durante sus ratos libres, hoy entrena para mejorar su revés."

jaja...que buena frase.

Creo que Chile es un pais donde se trabaja muchas horas y se produce poco en esas horas. Entonces, quizas antes de conversar de jornada habria que hablar de productividad.

Posted by yop on December 14, 2008 at 11:15 PM CLST #

bueno tu comentario

Posted by NINO PAREGLIO on December 16, 2008 at 01:42 PM CLST #

¿como se da la ecuación que permite ese menor trabajo en europa? es solo productividad?,o hay desequilibrios en el comercio mundial, ¿hay mucho capital acumulado? ¿son rentistas?

Posted by Rodrigo on December 16, 2008 at 02:52 PM CLST #

Rodrigo

Mail 1 de 2: Los europeos han decidido reducir sus horas trabajadas. Esto ha sido implementado a través de reducciones en la jornada formal. Algunos argumentan que fue el mecanismo que encontraron para ajustar los costos laborales sin aumentar más el desempleo. Más vacaciones pero menores salarios. El impacto ha sido una reducción en el ingreso per cápita. De hecho, desde 1970, la brecha entre Europa y EEUU ha aumentado. Hoy los gringos tienen un PIB pc en torno a US$ 45 mil y los europeos de US$ 30 mil aprox. (continúa)

Posted by 200.6.105.214 on December 16, 2008 at 03:05 PM CLST #

Mail 2 de 2 (continuación del comentario anterior): Por otro lado, también es cierto que algunos estudios sociológicos muestran que sobre los US$ 20 mil per cápita se rompe la relación positiva entre ingreso y bienestar social agregado. Es decir, países como Chile todavía son parte del grupo que tiende a mejorar su bienestar social cuando aumenta su ingreso. Pero Europa no. Allí, trabajar más y conseguir mayor ingreso (Como el que tienen EEUU y Japón, por ejemplo), no necesariamente porduce un aumento del bienestar. Es posible, por lo tanto, que los europeos estén más felices con su actual ingreso per cápita y trabajando menos que lo que estarían si trabajarn más y tuviesen más ingreso.

Posted by Raphael Bergoeing on December 16, 2008 at 03:05 PM CLST #

Un pais como Chile que solo exporta materias primas y donde la productividad es notablemente baja

¿puede reducir su horas de trabajo?

¿ayuda la reduccion de horas de trabajo a disminuir las desigualdades en el ingreso?

Posted by Coke Saba on December 16, 2008 at 08:30 PM CLST #

Coke: en efecto, la productividad en Chile es muy baja. Cerca de 70% de nuestra brecha de ingresos con EEUU se explica por una menor productividad. No tengo claro que esto se deba a que exportamos materias primas. Hay evidencia que nuestro capital humano es muy bajo y que no existen las condiciones micro necesarias para facilitar la adopción e innovación de mejores procesos productivos. En este contexto, reducir las horas trabajadas, aunque deseable para todos, claramente no ayuda.

Posted by Raphael Bergoeing on December 16, 2008 at 09:11 PM CLST #

Veo con agrado que mi querido amigo Nino Pareglio participe en este tipo de foros, ya que como buen atleta sabe quien mas trabaja mejores resultados ha de tener, siempre y cuando se tenga un plan definido y claro, bajo la atenta supervisión de un buen entrenador, obviamente para efectos del ejemplo deje afuera el tema de la condición innata de cada uno.

Posted by alvaro castro utreras on December 24, 2008 at 11:31 AM CLST #

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