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¿Una "nueva forma" de gobernar? El rasgo utópico en la política chilena
01.24.2011 | 34 Comments
Uno de los signos distintivos de nuestra curiosa identidad consiste en pensar que basta añadir el epíteto “nuevo” a una idea, proyecto, programa, tendencia o costumbre, para que surjan espontáneamente en el imaginario colectivo una impresionante cantidad de sueños, aspiraciones, obsesiones y devociones casi religiosas, ante la utopía constante de un “Mundo Nuevo” que pondría fin de manera mágica a decenios de frustraciones, amarguras, dolores y tantos anhelos postergados… ¡Qué cándida ingenuidad! Esto es propio de un país donde todavía predomina la cultura oral con todas sus fortalezas y debilidades sobre la cultura del texto o de la argumentación que es lo propio del mundo que solemos llamar “desarrollado”. Esto no obstante que algunos sigan pensando que Chile debiera asemejarse a países como Japón, Nueva Zelanda o Finlandia. Como me señalaba con cierto dejo de lamento el Director Ejecutivo de una importante empresa de sondeos y encuestas de opinión: “mientras el electorado europeo en general vota según lo que piensa el electorado chileno en un 80% vota según lo que siente”.
Por esto, el vínculo entre política y cultura resulta fundamental para comprender nuestros fenómenos y procesos políticos, caracterizados como tantas cosas, por el “realismo mágico” propio del universo “macondiano”. Entre estos fenómenos quisiera mencionar uno en particular, la idea promovida por el gobierno actual de implementar una “nueva forma” de gobernar. Este ha sido el gran tema del primer año de gobierno y la gran tarea que ha intentado realizar la Coalición por el Cambio encabezada por Sebastián Piñera. Sin embargo, la promesa hoy día pareciera pertenecer más propiamente al campo de la utopía que de la realidad.
Curiosamente cuando ha transcurrido un año de gobierno, Sebastián Piñera debe enfrentarse con el mismo “síndrome político” que afectó a la ex presidenta Michel Bachelet. Mientras en el primer caso, Piñera se comprometió con encarnar el proyecto de una “nueva forma” de gobernar cuya expresión concreta sería un gobierno de “técnicos” o “tecnócratas” caracterizado por rostros nuevos, ojalá economistas o ingenieros comerciales, sin ningún vínculo con figuras del pasado y sin “contaminación” política –como si la política fuese algo intrínsecamente malo-. En el segundo caso, la ex presidenta Bachelet iniciaba su mandato prometiendo una verdadera “revolución” en la política chilena instaurando lo que ella llamaba un “gobierno ciudadano”, también encarnado por figuras jóvenes y sobre todo por mujeres y en lo posible ajenos al mundo de la política. En ambos casos, al cabo de un año la dura realidad cultural y social ha terminado mostrando que estos proyectos utópicos están condenados a un rotundo fracaso. No se puede pretender gobernar a un pueblo (en el sentido propio del término) al margen de la política como si esto se hubiese dado alguna vez en la historia de las culturas, civilizaciones o sociedades que existen o han existido a través del tiempo. Los griegos tenían claro que si el hombre es un animal racional necesariamente es un animal político.
¿Qué significa una “nueva forma” de gobernar? ¿Qué implicaría un gobierno ciudadano? Detrás de ambas nociones o “proyectos” se encuentra un noble anhelo: devolverle a la actividad política su genuina dignidad como el arte y la praxis del bien común. Su carácter ético orientado al servicio de las personas concretas, particularmente de los más postergados o marginados de la sociedad ¿Es esto posible en el Chile actual? Nadie podría cuestionar la legitimidad de un proyecto de esta naturaleza, sobre todo en un contexto caracterizado por una desconfianza creciente hacia la clase política que hoy día pareciera ser más bien una casta, es decir sin movilidad alguna y con vínculos de parentesco cada vez más escandalosos. Los últimos cambios de gabinete en el cual se designó a miembros del poder legislativo en cargos del poder ejecutivo es un claro signo de inmadurez política y de falta de cultura democrática. Esto explica el razonable descontento de la ciudadanía al encontrarse de un momento a otro representada por parlamentarios que nunca eligieron ¿En esto consiste la “nueva forma” de gobernar?
Aquí se hace necesario preguntarse con cierto rigor ¿Qué implicaría la instauración de una “nueva forma” de gobernar tal como se la entiende en una democracia moderna? A nuestro entender, ella se sustenta al menos sobre dos puntos ejes. En primer término, un necesario y prudente equilibrio –que siempre resulta frágil- entre lo público y lo privado. Dicho en términos menos sociológicos y más políticos, una justa relación entre el Estado y el mercado, es decir entre el bien común y el bien de los privados, para evitar tanto el estatismo tan a la moda en nuestro vecindario, como la privatización del espacio público o del mismo bien común. Desgraciadamente en nuestro país ese equilibrio está muy lejos de poder realizarse y sigue permaneciendo en el mundo de los ideales y no de las realidades. Los hechos recientemente ocurridos en Punta Arenas son un ejemplo dramático de lo que señalamos.
Cuando las exigencias del bien común chocan con la lógica del mercado entendido como un fin en sí mismo, se hace imprescindible un liderazgo político que ningún “doctorado” o “posgrado” puede otorgar, liderazgo que debe siempre garantizar la primacía del bien común sobre el bien individual o particular. Hay que recurrir a la vieja sabiduría práctica que los clásicos llamaban simplemente, prudencia política -¡Créanme leer a los clásicos no hace daño!-. En este tema, como en otros, el gobierno se compró un problema donde no existía, terminó pagando por el producto y ahora tendrá que digerirlo y vivir con sus efectos y consecuencias por un largo tiempo. La prepotencia y arrogancia de algunos ministros y funcionarios del gobierno actual que consideran que sus salarios son “reguleques”, signo inequívoco de la carencia de experiencia política y en algunos casos de sensibilidad humana. Esto explica que muchas veces ellos sean parte de los problemas en vez de ser parte de las soluciones. ¡Qué contraste con la figura humana, social y política de Cecilia Morel cuya vocación de servicio y trabajo anónimo sobresale en el gobierno actual!
En segundo término, una “nueva forma” de gobernar plantea como exigencia no solamente política sino también ética para toda democracia del siglo XXI, un justo equilibrio entre representatividad y participación ciudadana. Esto parece una obviedad pero no lo es. Hoy día nadie está dispuesto a firmar un “cheque en blanco” para que un político se arrogue la total representatividad de un electorado “cautivo” por un periodo de cuatro o seis años, o el tiempo que sea, sin que sus electores tengan alguna forma de participación en la toma de decisiones en cuestiones que lo afectan directamente. La esencia de la democracia solamente se puede garantizar cuando la representatividad no es otra cosa que el momento sublime de la expresión de la participación ciudadana. Los clásicos entendieron este tema con tal profundidad, que sobre él construyeron la distinción entre el arquetipo del político (el que busca el bien de la polis) por oposición al demagogo (el que busca el bienestar propio). No tengo dudas que esta será una tendencia que irá en crecimiento como consecuencia de una demanda ciudadana que empieza a salir de su letargo dejando atrás a una obsoleta partitocracia. Hoy día tenemos Alcaldes en nuestro país que consultan a los vecinos sobre temas tan relevantes como la modificación del plan regulador de su comuna. Cierto son los menos pero van por la senda adecuada.
No podemos seguir engañándonos, una “nueva forma” de gobernar, un “gobierno ciudadano”, una “nueva” manera de entender y hacer política o como se le quiera llamar, supone necesariamente la configuración de aquellos sujetos o personas que cuenten con un sólida formación tanto intelectual como ética que les permita dotar a la política de un lenguaje creíble, y ese lenguaje solamente es creíble cuando se sustenta sobre la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, y eso es lo que llamamos el testimonio de una vida entregada al servicio de los demás. No tengo ninguna duda, lo constato todos los días en mi trabajo académico, que existe una juventud ávida por trabajar en la construcción de una sociedad más justa y solidaria, fundada en la libertad y el respeto a los derechos fundamentales del ser personal. Sin embargo ¿Hemos sido capaces de ofrecerle reales espacios para que puedan participar activamente en política más allá de solicitarle sus votos o utilizarlos en las campañas electorales como si fuesen “niños símbolos”? ¿Qué formación les hemos entregado para que asuman con seriedad su compromiso ciudadano? Al contrario, los jóvenes políticos que últimamente se han incorporado al trabajo país, la mayoría de las veces se han formado bajo el alero de las cúpulas partidarias copiando aquellos hábitos de los falsos “maestros” donde el poder, la manipulación y la mentira parecieran ser las categorías centrales de la actividad política. Por eso piensan la política como si se tratase de una carrera ‘profesional’ y no como una vocación de servicio. Cuando contemplo este triste y deprimente escenario no dejo de pensar cuan cerca estamos del advenimiento en nuestro país del tiempo de los caudillos, esos mismos que plagan nuestro vecindario con sus falsas promesas ideológicas.
Espero que el gobierno aprenda rápidamente de sus recientes errores para no tener que pasar del optimismo al desencanto, algo tan propio de la historia política chilena reciente. En todo caso, no creo que la solución pase por la salida de ministros de gran calidad humana e intelectual como Felipe Morandé. A mi entender, y en esto estoy de acuerdo con Ravinet, uno de los problemas centrales se encuentra en el segundo piso de La Moneda donde pareciera que no lo hacen peor simplemente porque no se entrenan y donde las ansias de poder parecieran no tener límite alguno ¿Quién se atreve a decirle No a la supra ministra que no ocupa ningún ministerio y sin embargo actúa como si tuviera el control sobre todos? Es justamente ahí donde el “despotismo” supuestamente “ilustrado” adquiere su máxima expresión: ¡Gobernar para los otros pero sin los otros! ¿Es esto lo que requiere nuestra democracia para alcanzar su plena madurez como garantía del desarrollo de cada persona y de toda la persona?




Posted by Esteban on January 24, 2011 at 09:29 AM CLST #
Posted by Jorge Rivera-Clerc on January 24, 2011 at 09:30 AM CLST #
Posted by Clovis on January 24, 2011 at 09:51 AM CLST #
Posted by Rodrigo Ahumada Durán on January 24, 2011 at 10:13 AM CLST #
Posted by Claudio on January 24, 2011 at 12:42 PM CLST #
Posted by Montse on January 24, 2011 at 12:45 PM CLST #
Posted by Camila on January 24, 2011 at 01:03 PM CLST #
Posted by Paolo on January 24, 2011 at 01:42 PM CLST #
Posted by Cesar Alvarez on January 24, 2011 at 02:03 PM CLST #
Posted by Paolo on January 24, 2011 at 02:04 PM CLST #
Posted by Karla on January 24, 2011 at 02:14 PM CLST #
¿ Porque no se considera que hay pago de sobresueldo en este caso y si en el caso MOPGATE cuando los sobresueldos fueron mucho menores?
Posted by victor arya on January 24, 2011 at 03:31 PM CLST #
Posted by Mariana Jorquera on January 24, 2011 at 04:36 PM CLST #
Posted by Locuaz on January 24, 2011 at 04:41 PM CLST #
LA POLITICA SE ESTA MURIENDO ES MORIBUNDA. SOLO ES MANTENIDA POR UN SEQUITO DE LADRONES DE CUELLO Y CORBATA.
Posted by Diego de la Vega on January 24, 2011 at 05:30 PM CLST #
Posted by alejandro on January 24, 2011 at 06:15 PM CLST #
Posted by Carmenchu on January 24, 2011 at 09:47 PM CLST #
Posted by Carmenchu on January 24, 2011 at 09:47 PM CLST #
Posted by Alberto on January 25, 2011 at 08:07 AM CLST #
Posted by Mariela on January 25, 2011 at 12:48 PM CLST #
Posted by Mariela on January 25, 2011 at 12:56 PM CLST #
Posted by Nostálgico on January 26, 2011 at 12:08 AM CLST #
Posted by Nostálgico on January 26, 2011 at 12:08 AM CLST #
Espero que no tropecemos con rocas importadas.
Posted by Matibrey on January 26, 2011 at 03:44 AM CLST #
Posted by Víctor on January 26, 2011 at 07:46 PM CLST #
Posted by Víctor on January 26, 2011 at 07:47 PM CLST #
Posted by Rodrigo Ahumada Durán on January 26, 2011 at 07:51 PM CLST #
Posted by Cristian Pomar M. on January 28, 2011 at 09:58 AM CLST #
La nueva forma de gobierno no es mas que un insulto a la palabra "tecnocracia" cuyo real significado es ignorado tanto por el gobierno de turno como por el escritor de la columna.
Posted by Camilo Saenz-Diez on February 04, 2011 at 10:54 PM CLST #
El absoluto de la tecnocracia es la aplicacion del metodo cienfico al orden de la sociedad, por un principio tan simple como racional. NO EXISTEN los problemas politicos todo problema es TECNICO no politico.
Posted by Camilo Saenz-Diez on February 04, 2011 at 10:59 PM CLST #
Esta nueva forma de gobierno no es mas que un monton de palabras bonitas cuyo significado ignora la gente pero adihere a las mismas por sonar "cultas".
Otra palabra que tambien sono arto en el nuevo gobierno fue la "meritocracia"... Como si la politica INTRINSICAMENTE corrupta dejase lugar al merito por sobre el negociado y el pituto.
Posted by Camilo Saenz-Diez on February 04, 2011 at 11:03 PM CLST #
¿cómo es posible eliminar la economía siendo que es lo que nos ayuda a administrar los recursos?, ¿con qué fin eliminar el gobierno o Estado, para sacar a quienes administran?, en toda grupo humano siempre hay quienes organizan, administran o guían, ¿cómo es posible eliminarlo?, si incluso el más anciano del grupo cumpliría esa función
Posted by David Hanson on March 17, 2011 at 01:51 AM CLT #
Las soluciones tecnicas vienen de manos de tecnicos y cientificos quienes hacen soluciones por la motivacion completamente humana de satisfacer y solucionar problemas, solucionan problemas.
Las soluciones politicas en cambio, de partida no existen, pero siendo infinitamente generosos digamos que si las hay... ¿Que motivaciones tienen estas?
Posted by Camilo Sanez-Diez on March 23, 2011 at 06:08 PM CLT #
La mayor parte de nuestra vida como especie hominida la vivimos y superamos sin un estado o gobierno. Guias, lideres o administradores son completamente innecesarios.
Posted by Camilo Saenz-Diez on March 23, 2011 at 06:15 PM CLT #