Paula Schmidt

Políticamente (In)Correcta

 

¿Desconfiada? ¿Yo? Nooo...

Nov. 19 , 2009

3 Comments

Por séptimo año consecutivo descendimos en el índice de percepción sobre la corrupción que realiza todos los años Transparencia Internacional.  Estamos en el sitial 25.

La salvaguarda en los medios es que somos “líderes” (junto a Uruguay, que también cayó) en la región, pero poco se analiza sobre porqué, si estábamos número 17 en el 2002, vamos en picada, año tras año.

Relacionado a este tema ha corrido harta agua bajo el puente, durante los últimos 7 años.  Comenzando por el bullado caso coimas y MOP-Gate que desveló sobresueldos en diversos ministerios provenientes de los gastos reservados;  irregularidades o mala gestión en EFE (¿el tren al sur? ¿cuándo?), ENAP, Conadi y Chiledeportes;  desvíos de dineros públicos del Programa de Generación de Empleos (PGE) a campañas electorales oficialistas en Valparaíso, Viña del Mar, Quillota y San Felipe;  el caso Mirage; el colapso del puente Loncomilla por estar sobre sedimentos fluviales, en vez de roca;  las casas Chubis en Peñalolén;  la bochornosa inauguración del hospital de Curepto;  la utilización de dietas parlamentarias para gastos personales… En fin, un desorden feroz en donde el tráfico de influencias (aún no se logra legislar sobre el lobby) y pagos ilícitos, entre otros, de asesorías por adelantado, pero que nunca se realizaron, facturas falsas y discrecionalidad al contratar personas en reparticiones públicas bajo criterios que obedecen al mañoso cuoteo político, a parte de engrosar la burocracia del poder estatal, generan incertidumbre y cargan desconfianza.

Ahora pasemos a la Protección Social, eje de los últimos tres gobiernos.

Educación: A partir de 1991, un nuevo, pero rígido estatuto docente;  la creación de un Consejo Asesor Presidencial compuesto por más de 80 personas tras la revolución pingüina del 2006 para entregar calidad (¿ahora sí?) a la educación y el último revuelo: la “deuda histórica” cuyos únicos endeudados siguen siendo aquellos niños y sus padres cuyo futuro depende de la educación estatal para ojalá, algún día, poseer mayor autonomía e igualdad de oportunidades.  Eterno conflicto, dos décadas de democracia y tiempo de sobra para “reflexionar”.  Todos hablan, pero nadie resuelve.  ¿Voluntarismo político por sobre bien común?

Delincuencia: Desde el 2000 ha habido un aumento de un 88% en el costo para solventar la delincuencia.  Esto equivale al 2,3% del PIB y se traduce en un gasto, tanto público como privado, sobre los 3 mil millones de dólares.  El Gobierno recibe un 84,7% de rechazo en este tema y, según la última encuesta de Paz Ciudadana y Adimark, en los últimos seis meses, uno de cada cinco hogares ha sido víctima de asaltos o robo más de una vez con un 60% de los delitos concentrados en los hogares que han sido víctimas en tres o más ocasiones.  El sector social más afectado en su día a día por la delincuencia es el socioeconómico más bajo.  Según Francisca Werth, directora ejecutiva de Paz Ciudadana, las personas de este grupo son las que más han dejado de salir, deben llegar más temprano a su casa o sienten alto temor de tener que realizar tareas que, necesariamente deben hacer, como tomar micro.  Para qué hablar del casuismo (resolver caso a caso y de forma reactiva) en torno al conflicto que se arrastra desde los 90 en la Araucanía…

Salud: Más del 60% del presupuesto se destina a pagar los sueldos de funcionarios que no necesariamente son los que demanda el sistema, pero que siempre están dispuestos a presionar y reclamar por mejores condiciones  ¿Cuántos paros del sector llevamos en lo que corre de este año?  Por otra parte, nuestro gasto per cápita en salud alcanza a US$668, cuatro veces por debajo  del promedio de la OECD (Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo) y los principales problemas y soluciones siguen asociados a las famosas (odiosas) listas de espera.  ¿Cuántos altos funcionarios públicos hacen cola y toman número para resolver su problema de salud?

La desconfianza de los chilenos

Estamos en el escaño 85 (de 104 países) en el Índice de Prosperidad Legatum lo que indica que poseemos bajo capital social, pero esto no es de extrañar.  

¿Quién(es) de los que han ejercido liderazgo en el ámbito sociopolítico, durante la última década, han alterado realmente la vara con que se mide y sanciona algunos de los actos inescrupulosos del pasado dentro de los ámbitos, tanto público como privado? Y ¿Cuántos, en política, han canjeado esa retórica excluyente y polarizante de “rico versus pobre” por otra que cohesione nuestra sociedad y refuerce los vínculos de confianza y cooperación de manera transversal?  

El Bicentenario llega con mil propuestas, concursos e ideas para su celebración, pero la consolidación de la vida económica (la que otorga desarrollo, disminuye la brecha social y otorga igualdad de oportunidades) no se vislumbra por ninguna parte.

Quien haya cometido un error y no lo corrige comete otro (error) mayor, ya que aprender sin pensar es inútil, pero pensar sin aprender, peligroso.  

 



Comments:

Bien Paula

Posted by Francisco on November 19, 2009 at 12:30 PM CLST #

Gracias Paula! Buenísimo el artículo!

Posted by Marta Salazar on November 19, 2009 at 02:44 PM CLST #

Hola Paula,un analísis muy profesional e imparcial,la felicito y la insto a seguir por esa senda,lo que muchos(as)no han podido hacer,que es obviar sus preferencias politicas,Ud lo a podido hacer con profesionalismo,elegancia y asertividad.necesariamente nuestro País necesita de mentes brillantes como la suya sin caer en la mediocridad de tratar de imponer las ideas propias utilizando los medios de comunicación y sin el debido respeto que se merece el lector.

Posted by Edgardo Jacobs on November 19, 2009 at 03:51 PM CLST #

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