Pablo Jeffs Munizaga

Patiperro perpetuo

 

La historia del perro que finalmente se mordió la cola – otro momento Kodak

Feb. 02 , 2012

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Aun cuando algunos se sorprendieran con la reciente quiebra
voluntaria de Kodak, este no es más que el resultado de sistemáticos
pasos que le han conducido en esa dirección. El imperio fotográfico que
se forjó tras el lema de “Presione un botón, nosotros hacemos el resto”
nos mostraba el más espectacular de “los momentos Kodak” en una larga
historia de innovaciones y arriesgadas apuestas.


La fotografía ya llevaba casi medio siglo y un empresario visionario
decide inventar un sistema que hiciera la experiencia más accesible para
la gente, George Eastman introduce el concepto modular en el proceso
fotográfico separando las responsabilidades entre la toma y el revelado.
Decide llamar Kodak a la primera cámara que comercializa bajo este
esquema en el año 1.888 y con un precio de US$ 25 es lanzada al mercado.


Tenía capacidad para lograr hasta 100 fotografías y seducir a un
público deseoso de experimentar y registrar momentos de su vida a un
relativamente bajo costo.


La primera Kodak y sus posteriores modelos 1, 2, 3 y 4 vienen con la
película pre-cargada desde fábrica y deben ser devueltas a esta para su
procesado. Esta revolucionaria innovación no sólo acercó la fotografía
al usuario básico, además marco el comienzo de una larga carrera en la
que se consolidó casi como el único competidor.


Para llegar a esto fue necesario innovar en el campo de las
emulsiones fotográficas y así en el año 1886 desarrolla el American
Stripping Film y en 1889 junto a Reichenbach consigue fabricar la
primera película flexible.


Es en 1900 que aparece la primera Brownie que con el precio de un
dólar más los 15 centavos de la película acercaba definitivamente la
fotografía al público consumidor.


Desde ese momento el destino de Kodak parecía depender de lo que
desease el público, y así es como en muy pocos años se sucedieron una
gran cantidad de modelos de cámaras dispuestas a satisfacer las
necesidades y gustos de clientes ansiosos por registrar los momentos
cotidianos de su vida. La imagen de Kodak se asociaba a bajos precios y
la calidad, bueno acorde a esos precios.


Kodachrome

Un gran salto tecnológico se consigue con la aparición de este material
para diapositivas. La nitidez, definición y reproducción del color
alcanzan límites que hoy se asocian con imágenes como las de Steve
McCurry y su retrato de la niña afgana que fue portada del National
Geographic.


Esta película se desarrollo en la década de los 30’ y se mantuvo
hasta junio del 2009, cuando producto de una serie de restructuraciones e
intentos por salvar el desplome de la empresa se cerró su línea de
producción y el último laboratorio que la podía procesar.

En algún momento de esta etapa Kodak crea su propia competencia y rival
con la película Ektachrome, más fácil de procesar y un poco más
económica, como si inconscientemente desease acabar con sus productos
distinguidos.


El instante digital

La empresa fue creciendo y en algún momento de su historia se sintió
omnipotente, y quien sabe por que motivo dejó de estar atenta a lo que
deseaban sus clientes.


Durante la década de los 70, Texas Instruments patentaba el sistema
pionero de fotografía electrónica y Kodak presentaba el prototipo de la
primera cámara operativa con un CCD (esta contemplaba un sensor blanco y
negro de 100 x 100 pixeles de resolución). Todas las cámaras requerían
de un dispositivo externo para convertir la señal eléctrica del sensor
en una imagen digital.


Ansiosa de acaparar la totalidad del mercado Kodak decide realizar
grandes aportes económicos a la investigación y reconversión
tecnológica.


En 1986 ya disponía de un CCD de 1 Megapíxel que sólo quedó como
prototipo. El año siguiente propone un completo sistema de fotografía
digital que contaba con dispositivo de captura, almacenamiento,
visualización, impresión y transmisión que sufre la misma suerte.


Kodak arremete en el mercado fotográfico con una gran apuesta. Sobre
la base de la Nikon F3 desarrolla la DCS100 con sorprendentes 1,3
Megapíxeles para 1990. Se presenta en dos versiones: una para fotos en
blanco y negro y otra para tomas en color.


La cámara ya era bastante pesada y a eso debía agregarse una gran
unidad necesaria para baterías y almacenar, visualizar las fotografías
llegando a sobrepasar los 25 kilos de peso.

La serie DCS comienza a sufrir notables cambios y en 1994 adopta el
cuerpo de la Nikon F90x. Se aliviana el equipo, pero este todavía se
encuentra orientado a reporteros gráficos.


Ese mismo año Nikon parece romper la unión con Kodak al comenzar a producir la serie E, antecesora de la actual D.


Fujifilm aporta al mercado con una versión casi idéntica que bautiza
como DS-505. En ese momento aparecen las primeras tarjetas Compact Flash
y SmartMedia.


Kodak se asocia a Canon y nace la EOS DSC-1 en 1995, compatible con
su sistema de lentes y con un sensor de 6 Megapíxeles. De esta unión
surgirán luego la DSC-3 y la DSC-5 sólo pensados para el exigente
público profesional editorial.


Fueron los primeros en destinar recursos a la investigación para
desarrollar la tecnología necesaria, pero todo parece indicar que su
actitud fue similar a la de un niño que pierde el interés por un juguete
nuevo después de un rato.


Finales del siglo XX

Kodak continúa desarrollando modelos digitales a partir de cuerpos de
Nikon y Canon, al mismo tiempo que comienza a tener balances sin
utilidades y baja su nivel de ventas en copias sobre papel.


Su competencia directa

FujiFilm fue su competencia directa, ambas empresas vieron como el
advenimiento de la era digital hacia tambalear sus negocios, pero la
primera supo moverse con rapidez y adaptarse al cambio, cosa que Kodak
no pudo lograr.

La adhesión de Kodak al capítulo 11 significa que la empresa se acoge de
forma voluntaria a la quiebra y no se declara en bancarrota, quizás en
los últimos estertores antes de su cierre definitivo.




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