Pablo Jeffs Munizaga

Patiperro perpetuo

 

Fotografía de viajes. Algunas ideas sobre el equipo

Nov. 15 , 2011

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Una buena fotografía de viajes es aquella capaz de
transmitir las sensaciones, emociones y experiencias vividas por la persona que
está detrás de la cámara. Esto se puede lograr al conocer los diferentes
elementos que se pueden encontrar durante un viaje, como son las personas y su
vida diaria, la arquitectura, la flora y fauna, el paisaje. Si lo que ves a
través del visor te logra emocionar, si esa imagen la recuerdas largo tiempo
después de haberla tomado estás por buen camino, ya que parafraseando al
Principito "lo esencial es invisible a los ojos".

 

Preparar un viaje fotográfico supone considerar varios
aspectos, desde la lectura para conocer el lugar y sus costumbres, hasta la
elección del equipo más adecuado existe una gran cantidad de decisiones que
deben ser tomadas antes de salir con nuestra mochila en la espalda, y a eso se
le debe agregar una gran capacidad de improvisación y adaptación.

 

Este tema será abordado en varías entregas y en esta
oportunidad le corresponde a la elección del equipo.

 

La cámara

Debe ser resistente y sencilla de operar, pero me debe
ofrecer las opciones de poder trabajar en manual o a lo menos con prioridades
de abertura y velocidad. Para esta llevaré varias baterías de repuesto con su
correspondiente cargador.

 

Los lentes

En la actualidad lo que más fotografío es lo que cae dentro
del género de fotografía de viajes y mi equipo debe ser resistente, liviano e
idealmente luminoso, curiosamente este se parece bastante al equipo que usaba
cuando comencé a trabajar profesionalmente como reportero gráfico para la
Agence France Presse en los años 80, pero si me tocase elegir nada más que un
sólo lente aceptaría un 50 mm o quizás un 35 mm de gran abertura.

 

Si puedo llevar más equipo incluiría un par de lentes zoom
que me permitan cubrir un gran rango de distancias focales (por ejemplo uno que
cubra las distancias gran angulares y el otro el rango de teleobjetivo).

 

Si me seduce fotografiar detalles agregaré a mi bolsa de equipos
un lente para macrofotografía. Ahora, si mi tema pasa por la fauna salvaje
deberé considerar un potente teleobjetivo.

 

Cada lente debería considerar su correspondiente filtro del
tipo UV y parasol.

 

Tarjetas de memoria

Por precaución prefiero actuar
conservadoramente y utilizar tarjetas de mediana capacidad. Si se me pierde o
falla alguna no pierdo demasiadas fotos. Siempre mantengo varias de ellas en mi
mochila ya formateadas por mi cámara y listas para ser utilizadas.



Si piensas trabajar bajo condiciones adversas considera adquirir, si tu cámara
acepta, por ejemplo las de tipo Extreme III y IV de SanDisk (la de tipo III
tiene una velocidad de lectura/escritura de 200x), que fueron especialmente
diseñadas para trabajar en ambientes extremos como la Antártica y el Desierto
del Sahara. Son más caras, pero su rendimiento y duración está probado.

 

Otros accesorios

Un flash externo y si es posible un cable para poder
retirarlo de la cámara, junto con pequeños difusores y una pantalla reflectora
me permiten llevar un mini estudio al terreno.

 

Un trípode robusto y eventualmente un monopié, junto a
cables de obturación nos permitirán continuar trabajando cuando la luz sea
escasa, y además controlar cuidadosamente el encuadre y la distribución de los
diferentes elementos visuales en la imagen.

 

Si cambiamos frecuentemente de lentes
en terreno el sensor de la cámara comenzará a atraer polvo y suciedad y eso
terminará degradando la calidad de nuestras fotografías. Por más cuidado que se
ponga esto ocurrirá tarde o temprano y para minimizar sus efectos se encuentra
el kit de limpieza.



Debe ser simple, pero eficiente. Una pera de aire, líquido para limpiar lentes
y papel tisúe, además de un paño para secar la humedad es suficiente.

 

Si viajamos a lugares donde llueve intempestivamente
se deberá considerar una capa de agua para nuestro equipo.

La bolsa de transporte

Cuando vemos fotografías de
espectaculares paisajes, realizadas muchas veces en lugares de difícil acceso
no deja de inquietarnos el cómo se debe transportar el equipo para que llegue
sin sufrir ningún daño y sin ser una pesada e incomoda carga para quien debe
llevarlo.

A lo largo de la
historia de la fotografía han sido los fotógrafos quienes diseñaron y adaptaron
bolsas, morrales y mochilas para cumplir con su destino de descubridores del
mundo, y nombres como el de Jim Domke y Greg Lowe llenan páginas de catálogos
dedicados a situaciones específicas y fotógrafos de intereses especiales.



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