¿Por qué habría de conocer a un tipo llamado Phil Spector?
Es cierto, un nombre como el de Phil Spector puede no ser gravitante en la cabeza de una persona que viva en un país como Chile.
Acá, los que compran discos son cada vez menos y somos, al mismo tiempo, amenaza oficial para el material discográfico y audiovisual, según índices internacionales. Y si hacemos una rápida observación respecto de qué usa hoy la gente para escuchar música (celulares, parlantes montados en equipos de pésima amplificación, audífonos que matan la percepción de algunas frecuencias, autos con subwoofer demasiado activo) menos nos puede interesar saber acerca de la vida de un productor que acaban de ser encontrado culpable de la muerte de una actriz de poca monta en su mansión, en 2003.
Pero es Phil Spector. Y aunque usted no lo crea, importa bastante. Para eso, tenemos que enterarnos acerca de qué hace el productor de un disco. Y lo mejor es contar la historia de Let it be, el disco de 1970 de los Beatles.
El cuarteto de Liverpool ya no se soportaba. Al terminar las grabaciones, parte cada uno por su lado sin siquiera despedirse. Se les ocurrió la pésima idea de documentarlo visualmente todo así que mientras grababan ellos, los grababan también. La tensión fue sumamente agotadora. Y a continuación, John Lennon, con las maquetas de los temas del disco bajo el brazo, decide ir a visitar al productor discográfico Phil Spector, entonces de un prestigio enorme por el sello que le imprimió a los registros de sus discos, para ver qué podía hacer para mejorar estas canciones nuevas que tenían.
Acá podemos entregar un par de datos: Phil había creado este estilo unos ocho años antes, y lo había plasmado en las grabaciones de las bandas vocales de chicas como las Ronettes (se casó con una de ellas de pasada) y que le significaron 25 canciones entre las 40 más tocadas de los años 60 en Estados Unidos. Coescribió algunas de ellas, pero nunca fue músico después de un intento cuando más joven. El tipo estaba a cargo de las perillas. Y en esa ruta, la de productor, definió cómo debían sonar las canciones para que fueran exitosas. Su sello o marca registrada fue lo que se conoció como Wall of Sound, una técnica de grabación en la que múltiples capas de instrumentos convertían una canción sencilla en una de alta densidad sonora, emulando el sonido de las radios que transmitían en AM, con un sonido muy comprimido. Spector dominó como nadie la mesa de grabación para multiplicar instrumentos y crear esa sensación del muro sonoro. Ahora, más allá de la técnica, las canciones funcionaban. Ejemplos hay decenas. Más aún, todo el pop, desde los 60 hasta hoy (y piensen en todos los nombres importantes) poseen esta influencia sonora.
John Lennon le dice entonces: “Oye, Phil, mira, yo creo que las canciones del disco salvan pero, suena pelado todo y a mi me gusta cómo tú le das solemnidad a las canciones. Quiero darles un estilo y mejorarlas”.
Spector escucha el disco y dice: “John, acá tienes puros hits, basta con adornarlos un poquito”.
A espaldas de Paul, quien jamás hubiese pedido a Spector que canciones como “Let it be”, “The Long and Winding Road” y “Across the Universe” se hubiesen enmurallado, John Lennon presentó el disco con este giro sonoro y el éxito fue descollante una vez más para el cuarteto de Liverpool.
La venganza sólo pudo venir décadas más tarde, cuando McCartney decide presentar Let it be Naked, el mismo disco de entonces, pero sin la producción de Phil Spector. Más allá de la venganza personal del bajista zurdo, el evento discográfico tuvo poca repercusión y lo que sigue sonando, cuando suenan esas viejas canciones, son las versiones producidas por Phil Spector.
Entonces, si hacemos el ejercicio, entenderemos muy bien no solo lo que hacía Phil Spector con su tarea de productor. También nos percataremos que un productor le saca el jugo a una banda, le saca su mejor lado, sobre todo cuando la banda misma no tiene una clara dirección artística.
Escuche las canciones del disco Let it be en un receptor decente y luego escuche Let it be Naked. Saque sus conclusiones. Un productor es determinante.
Le pasa, por ejemplo, a Metallica, que buscó a Rick Rubin para reinventarse. Le pasa a Weezer, que renació con Rick Okasek para su disco verde. Le pasa al mismo McCartney para su disco solista Chaos and Creation in the Backyard, cuando Nigel Godrich (el productor y sonidista de Radiohead) le recomienda que toque todos los instrumentos.
Le pasa también a una banda desconocida como Starsailor, que estuvo en Chile hace un par de años. Ya retirado en el ostracismo de su mansión, jugando a la ruleta rusa con novias ocasionales, Phil Spector gustó de Starsailor y fue el único disco que produjo (Silence is Easy) luego de años en que no hizo nada. El resto del tiempo, sumido en la opulencia y la soledad, habiendo trabajado con gente tan diferente como The Ramones (inolvidable "Baby I love you" ) o Tina Turner, Phil Spector queda preso de sus locuras y se enreda en un confuso incidente donde muere esta actriz desconocida.
Phil Spector, después de todo esto, a sus casi 70 años, tendrá que terminar sus días entre otras murallas.


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