Hay un nuevo "The Film Zone"

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“Oye… ¿qué hacemos ahora?”  


 “No sé, estamos solitos”


“Entonces pongámonos en onda... pongamos The Film Zone”.


 Esta es una conversación tipo de hace unos meses atrás, cuando a eso de las 23 horas, comenzaban, en esa señal de cable de la grilla básica, películas de softcore prácticamente todas las noches, con mucho sexo simulado y argumentos para la risa. Imaginen los detalles: diálogos falsos y rápidos que anteceden la acción. Testimonios idiotas sobre infidelidad y deseo que desembocan en un cachondeo de segunda categoría. Algo como esto:


 “Hola, no sé qué sucede con la antena de mi televisor”, dice una rubia en baby doll transparente.


 “¿Desde cuándo que está así?”, pregunta el corpulento hombre del cable.


 “Desde anoche. Me quedé hasta muy tarde, estoy sola, no puedo dormir bien”


 “Eso no se arregla con televisión”, y paf, de pronto en la peluda alfombra color negro y con el segundo plano de la chimenea bien encendida, la pareja tostada está haciendo muecas y poniendo ojos blancos. Ahí ocurre todo a lo largo de 20 minutos.


Eso era The Film Zone. Pero lo cambiaron.


 Hace un tiempo tuve la oportunidad de ver cómo se comporta la medición online de los canales de cable (medición que se efectúa a la par que la sintonía de la tele abierta, pero que no se conoce mucho). Los más vistos suelen ser Disney Channel, Discovery Kids y Cartoon Network. Y muy cerca les seguía The Film Zone, gracias a que, sólo gracias a su segmento de softcore, marcaba varios puntos Y el resto del día nada.


 Eso era The Film Zone. No sé cómo irá ahora.


 Se le hizo un lavado de imagen, un fortalecimiento de marca, un relanzamiento, cambió el color. Entrega mejor información sobre lo que estás viendo y lo que viene, y cuándo puedes volver a verlo. Subtítulos más nítidos. Y, por cierto, su  contenido es más transversal, de mejor calidad probablemente.


 Hay, por lo tanto, objetivamente, mejores películas.


 (El columnista de este posteo en estos momentos relee lo que ha hecho hasta ahora y suspira, no con nostalgia sino con prudencia)


 Es tan delicado el tema del contenido en la nueva imagen de la señal, que ahora, se cubren, se nublan digitalmente (no sé si es la expresión correcta) las escenas de sexo en las partes íntimas al descubierto. No se cortan, que sería una falta de respeto.


 Me topé con la cinta Damage, del director Louis Malle, que presenta dentro de su contenido una escena de sexo muy particular entre los personajes de Jeremy Irons y Juliette Binoche, aparte de un desnudo masculino frontal y otros detalles. Todos esos momentos no fueron cortados, pero sí, como dije probablemente con el término inadecuado, se nublaron digitalmente las caderas de ambos. Primero pensé que era un problema de mi tele, porque se circunscribía solo a una parte del encuadre.


 Hasta me pillé diciendo algo como “hey, genial, cine arte con foco de softpornoPero no.


Es la nueva forma de refundar un canal para la familia.

Hacia un mundo sin discos

Podría provocarnos un dolor nostálgico, pero como se venden caros no se van a echar de menos: los discos compactos se despiden y también la forma ya obsoleta a la cual accedíamos a la música, pagando por ella. Este detalle de cambio de formato (antes una oportunidad de reimpulsar años y años de catálogos) es un síntoma de un montón de otras cosas que afectan toda la cadena de producción de la industria del entretenimiento.

Es a tal nivel, que podemos imaginar a Chris Martin, vocalista de Coldplay, en cama desayunando con Gwyneth a su lado. Suena su móvil. El cantante contesta y solo se remite a afirmar con gruñidos. Corta. La mujer, con una taza de té verde en las manos, le pregunta: "¿Y ahora qué?"...

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Madonna blindada

Podrían ser las indicaciones puestas en papel, o la insoportable cara de su comitiva de avanzada. Así, de antemano, Madonna podría ser una caricatura de sí misma, que llega en su avión privado y se larga en auto blindado a hacer la prueba de sonido directamente al Estadio Nacional, mientras algunos centenares de fanáticos llevan dos días mal hidratados, sin que les importe, para verla.


Pero resulta que la cantante llega relajada. Sin tanto aire de diva, más allá de estas prótesis que mencionamos. Sin exigencias sorpresivas, sin pataletas: sólo 90 minutos de ensayo y un minucioso plan para recuperar el tiempo perdido por la reprogramación de dos estadios de River en Buenos Aires.


¿Dónde está la clave de la fama entonces? A Elvis no le resultó, y muere solo, drogado y alcoholizado. Los Beatles lo enfrentan con traumático y dispar resultado: al menos se tenían ellos mismos como compañía y probablemernte no planificaron lo que vino después. Warhol lo definió como el eje de su mirada estética y lanzó al abismo a otros, nunca a sí mismo.


Pero Madonna, (con mayor o menor estatura que los ejemplos anteriores, no viene al caso) persiguió siempre la fama. Su objetivo artístico era ser famosa. Y como consecuencia de esto, controló, como ningún artista (no diré solo cantante) todos los factores de su proliferación: discografía (canciones, producción artística), videos, publicidad, instalaciones multimediales, cine. Y asímismo, colocó en todos ellos los dos elementos temáticos que no sólo la definen sino que también la persiguen: sexo y religión.


En ese trámite, la cantante es capaz de provocar, pero también de caer una y otra vez en sus mismo excesos y éxitos, como una gran redundancia que llega a ser molesta (ya no dábamos más con las frases radiales y las pegatinas de calle con la horrenda imagen de su mediocre último disco).


Aún así, se levanta y sobrevive. Y es capaz de montar el mejor espectáculo de su tipo en un Nacional rendido a su talento (serán dos finalmente), y se mueve cómodamente entre lo milimétricamente planificado (inolvidable las 4 bailarinas vestidas como Madonnas de diferentes épocas y la forma como ella las va golpeando y desarmando... "esa no soy yo", dice). Mientras tanto, en la misa de recuerdo del fallecimiento de Pinochet, el cardenal Medina no se aguanta las ganas de mencionarla sin mencionarla.


Por eso cuesta tanto entender si es o no una artista en el sentido estricto. Es difícil disociarla entre persona y personaje cuando ella decidió, a fines de los 70, buscar la fama. Por eso las comitivas, y eso de no mirarla a los ojos ni dirigirle la palabra. Por eso las nanas personales, el chef y el médico para sus tres hijos (que los mandó a Rio para esta parada). Porque debe blindarse del mundo. Si no crea ese círculo, la vida sería insportable.


En el fondo Madonna es una persona haciendo la pega, y haciéndola muy bien, más allá de la circunstancia de tener un buen o mal disco en la era en que ya no importan los discos.