¿Qué hacer con las motos?
Apr. 05 , 2009
De niño, siempre sentí atracción por las motos. Nunca he tenido una, ya que mi afición era la bicicleta, pero no dejaba de admirar la agilidad de las motos Enduro y de Trial, la potencia de las de carrera y la mística de los motoqueros.
Si bien en los 80 la moto era privilegio de pocos o algo reservado para la adultez, debo confesar que gran parte de mis aventuras de adolescente las viví arriba de una clásica Honda 70 DAX de un compañero de curso. Recorríamos Santiago agolpados de a cuatro sobre la máquina, esquivando micros y "cucas" para llegar a la salida del colegio de nuestras amigas, acumulando porrazos y rasmillones que debíamos disimular a padres y profesores.
No recuerdo bien cuándo me bajé definitivamente de la moto. Tal vez fue esa noche de verano en Concón, cuando me tocó acompañar a una desconocida que estrelló su cráneo en la vereda y agonizaba mientras su "amigo" se daba a la fuga. No lo sé. Pese a ello sigo contemplando con pasión estas magníficas máquinas y mantengo el respeto por aquellos amigos que responsablemente mantienen viva esa pasión.
En el último tiempo, en parte gracias a Transantiago y al precio de los combustibles, el número de motos en el país ha aumentado dramáticamente. Según el Registro Civil, hay cerca de 250 mil motos, de las que 150 mil están en la capital.
Pese a la merma en las ventas de automóviles, las motos registran alzas entre el 20% y el 15%, y estas cifras no incluyen las molestas "mosquitos" o bicicletas con motor, que últimamente se han masificado sin mayor fiscalización.
Este aumento explosivo genera mayor complejidad al ya saturado sistema vial urbano, y surgen debates sobre si las motos deben o no pagar peaje o permiso de circulación, o si debieran usar pistas dedicadas.
Nadie duda que la moto es un medio práctico de transporte, pero, en términos de congestión, es poco lo que ayudan. Pese a su tamaño, el espacio vial que ocupan es relativamente similar al de un automóvil pequeño, si se consideran las distancias necesarias entre vehículos (principal razón por la cual las autopistas insisten en cobrarles lo mismo). En una congestión, su mayor maniobrabilidad tienta a irresponsables usuarios a iniciar riesgosos adelantamientos zigzagueantes por la derecha, la pista contraria o, incluso, las veredas, que tarde o temprano terminan en un accidente. Todo, coronado por una nueva e incontrolable "tribu urbana": los mensajeros motorizados.
Los motoristas de servicios de mensajería poco a poco han colmado las calles. Sin duda, prestan raudos un servicio necesario a empresas y personas que requieren documentos o encomiendas con cierta urgencia, pero dicha urgencia no justifica la irresponsabilidad de empleados y empleadores.
Tiempo atrás tuve la mala suerte de ser impactado por uno de estos muchachos, que en un día de lluvia trató de pasarme por la derecha y erró el cálculo. Preocupado por su estado de salud, dejé mi indignación aparte y me acerqué a ayudarlo, pero su actitud me dejó perplejo. Estaba visiblemente adolorido, pero su única preocupación eran los daños en la moto, los cuales, según él, se los descontarían de su sueldo, mientras que las heridas se las tenía que tragar para seguir trabajando y no perder el turno. En ese momento regresó mi indignación: no sabía si estaba tratando de embaucarme o si realmente estas empresas imponen condiciones perversas para que sus empleados rindan más kilómetros por litro. Lo único cierto es que capacitación no tenía.
En un ambiente así, bien vale la pena revisar con cuidado el tema de las motos en nuestras ciudades.
Objetivamente, hay que tomar medidas antes que sea tarde: fiscalizar las condiciones laborales de mensajeros, regular mejor a los proveedores y usuarios de "mosquitos" que invaden aceras y plazas con sus humeantes y estruendosos motores disfrazados de bicicletas, promover motos eléctricas y, por sobre todo, exigir que los miles de ciudadanos que seguirán subiéndose a la moto en los próximos años estén capacitados y entrenados para manejar estos magníficos vehículos en forma segura y responsable.
Si bien en los 80 la moto era privilegio de pocos o algo reservado para la adultez, debo confesar que gran parte de mis aventuras de adolescente las viví arriba de una clásica Honda 70 DAX de un compañero de curso. Recorríamos Santiago agolpados de a cuatro sobre la máquina, esquivando micros y "cucas" para llegar a la salida del colegio de nuestras amigas, acumulando porrazos y rasmillones que debíamos disimular a padres y profesores.
No recuerdo bien cuándo me bajé definitivamente de la moto. Tal vez fue esa noche de verano en Concón, cuando me tocó acompañar a una desconocida que estrelló su cráneo en la vereda y agonizaba mientras su "amigo" se daba a la fuga. No lo sé. Pese a ello sigo contemplando con pasión estas magníficas máquinas y mantengo el respeto por aquellos amigos que responsablemente mantienen viva esa pasión.
En el último tiempo, en parte gracias a Transantiago y al precio de los combustibles, el número de motos en el país ha aumentado dramáticamente. Según el Registro Civil, hay cerca de 250 mil motos, de las que 150 mil están en la capital.
Pese a la merma en las ventas de automóviles, las motos registran alzas entre el 20% y el 15%, y estas cifras no incluyen las molestas "mosquitos" o bicicletas con motor, que últimamente se han masificado sin mayor fiscalización.
Este aumento explosivo genera mayor complejidad al ya saturado sistema vial urbano, y surgen debates sobre si las motos deben o no pagar peaje o permiso de circulación, o si debieran usar pistas dedicadas.
Nadie duda que la moto es un medio práctico de transporte, pero, en términos de congestión, es poco lo que ayudan. Pese a su tamaño, el espacio vial que ocupan es relativamente similar al de un automóvil pequeño, si se consideran las distancias necesarias entre vehículos (principal razón por la cual las autopistas insisten en cobrarles lo mismo). En una congestión, su mayor maniobrabilidad tienta a irresponsables usuarios a iniciar riesgosos adelantamientos zigzagueantes por la derecha, la pista contraria o, incluso, las veredas, que tarde o temprano terminan en un accidente. Todo, coronado por una nueva e incontrolable "tribu urbana": los mensajeros motorizados.
Los motoristas de servicios de mensajería poco a poco han colmado las calles. Sin duda, prestan raudos un servicio necesario a empresas y personas que requieren documentos o encomiendas con cierta urgencia, pero dicha urgencia no justifica la irresponsabilidad de empleados y empleadores.
Tiempo atrás tuve la mala suerte de ser impactado por uno de estos muchachos, que en un día de lluvia trató de pasarme por la derecha y erró el cálculo. Preocupado por su estado de salud, dejé mi indignación aparte y me acerqué a ayudarlo, pero su actitud me dejó perplejo. Estaba visiblemente adolorido, pero su única preocupación eran los daños en la moto, los cuales, según él, se los descontarían de su sueldo, mientras que las heridas se las tenía que tragar para seguir trabajando y no perder el turno. En ese momento regresó mi indignación: no sabía si estaba tratando de embaucarme o si realmente estas empresas imponen condiciones perversas para que sus empleados rindan más kilómetros por litro. Lo único cierto es que capacitación no tenía.
En un ambiente así, bien vale la pena revisar con cuidado el tema de las motos en nuestras ciudades.
Objetivamente, hay que tomar medidas antes que sea tarde: fiscalizar las condiciones laborales de mensajeros, regular mejor a los proveedores y usuarios de "mosquitos" que invaden aceras y plazas con sus humeantes y estruendosos motores disfrazados de bicicletas, promover motos eléctricas y, por sobre todo, exigir que los miles de ciudadanos que seguirán subiéndose a la moto en los próximos años estén capacitados y entrenados para manejar estos magníficos vehículos en forma segura y responsable.
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DESAFORTUNADOS COMENTARIOS DE ESTE ARQUITECTO. SUS APRECIACIONES MUESTRAN UNA AVERSIÓN DE CRÁCTER EXCLUSIVAMENTE PERSONAL A ESTE MEDIO DE TRANSPORTE, QUE EN EL DÍA DE HOY SE REQUIERE , AL CONTRARIO DE SUS NEFASTAS Y DESINFORMADAS IDEAS, INCENTIVAR AL MÁXIMO, DE MODO DE PALIAR LAS DEFICIENCIAS DE UNA ARQUITECTURA DEL TRANSPORTE QUE HOY POR HOY, CLARAMENTE BENEFICIA A LOS GRANDES VEHÍCULOS..LAS CONSECUENCIAS ESTÁN A LA VISTA...
Posted by Rodrigo Suárez on April 05, 2009 at 10:40 PM CLT #
Cita:<br />
<i>
...en términos de congestión, es poco lo que ayudan. Pese a su tamaño, el espacio vial que ocupan es relativamente similar al de un automóvil pequeño...
</b></i>
Estimado,
he estado en tacos con motos a cada costado en el espacio que usa un auto, auto que normalmente lleva solo una persona.
Cabe destacar el ingreso al mercado por parte de marcas Chinas que hicieron más accesibles la compra de una moto.
Pensé que solo los periodistas hablaban sin saber nada del tema, una pena.
Posted by Rodrigo Alarcon on April 07, 2009 at 11:59 AM CLT #
El periodista debe tener muy poca experiencia arriba de una moto para decir que en términos de congestión es poco lo que ayudan: Las motos viajan por la ciudad más o menos al doble de la velocidad del resto del tráfico, y si es así quiere decir que están descongestionando, es tema de matemáticas.
Posted by José Pedro Espinosa on April 07, 2009 at 12:43 PM CLT #
Yo lei virtudes (que las destaca claramente) y tb debilidades de las motocicletas.
Nadie fiscaliza la explotacion de los motoboys, acaso quieren llegar
al nivel de Brasil donde son considerados como escoria por parte de
los demas usuarios de la via.
Los mosquitos andan sin dios ni ley.
La saturacion en horario punta es tal que ni en una Dax, te salvas del atochamiento.
Esto no para señores, las calles siguen iguales... y los vehiculo de 2 y 4 aumentan.
Posted by Rodrigo Onetto on April 07, 2009 at 01:06 PM CLT #
Posted by MAX POWER on April 07, 2009 at 01:45 PM CLT #
Posted by Nathan on April 07, 2009 at 02:28 PM CLT #
La principal razón por la que las autopistas insisten en cobrar lo mismo a motos y autos en las autopistas urbanas es por que el MOP estableció eso en las bases de licitación y con estas bases consiguieron su financiamiento, por lo que los financistas no aceptarían un cambio en las reglas del juego.
Y no me quedan caracteres para seguir fundamentando mi respuesta. Revise el link en mi nombr
Posted by Ignacio Larrain on April 07, 2009 at 05:19 PM CLT #
Lamentablemente Pablo, al igual que el otro arquitecto De Groote, parecen ver una ciudad idealizada desde los ventanales de sus elegantes oficinas de los ultimos pisos de edificios top.
Prefiero 30 motos a un bus.
Posted by Cristián on April 07, 2009 at 05:23 PM CLT #
Posted by Luis Candella on April 07, 2009 at 06:24 PM CLT #
Ando hace más de 12 años en moto, obviamente a cambiado la relacion con los autos, antes eramos pocos en motos, hoy son varios. preocupate por aprender a convivir, a educar a tus cercanos a respetar, que nosotros tambien pagamos y tenemos derechos en las calles. no desconozco mis obligaciones, pero derechos los tenemos tambien.
Posted by Cristobal on April 08, 2009 at 08:35 AM CLT #
Posted by jorge on April 10, 2009 at 07:19 PM CLT #