Patrimonio: después de la fiesta
May. 31 , 2009
Hoy se cumplen 10 años de la creación del Día del Patrimonio, iniciativa liderada por el Consejo de Monumentos Nacionales y la Dibam, que este año celebra la Fiesta del Patrimonio, donde una multiplicidad de instituciones públicas y privadas comparten el legado de nuestra cultura visibilizado en obras de arquitectura, textos, museos y otras expresiones que permiten revisar nuestras raíces, entender la identidad nacional y proyectarnos a futuro. Para algunos puede ser una inefable conmemoración más, así como existe el Día de la Tierra, el del Pisco y tantas otras. Sin embargo, lo que ocurre cada fin de mayo debiera llenarnos de orgullo y también preocupación.
Hoy en todo Chile los grandes edificios públicos e institucionales que están registrados como obras patrimoniales abrirán sus puertas para que la ciudadanía los conozca por dentro, los recorra, entienda su contexto histórico, sus usos actuales y su valor. Esta simple fecha se ha convertido en una verdadera fiesta de la civilidad. Si no me creen, los invito a revisar los noticiarios de esta noche, y de seguro se alegrarán de ver las colas de familias esperando para visitar el interior del Palacio de La Moneda, el Banco Central, decenas de museos (que este mes son gratuitos), instituciones y barrios que han sobrevivido con dignidad a los tiempos de escasez, donde no había recursos para mantenerlos, así como los tiempos de bonanza donde los bulldozers acechan para dar paso a torres y barrios "modernos". Si usted no estaba al tanto de esta fecha, lo invito a revisar las listas de instituciones que abrirán sus puertas hoy en www.dibam.cl.
Aquellos que participen en esta experiencia, de seguro podrán experimentar de primera fuente aquellos casos ejemplares de conservación y gestión, así como otros rincones donde el deterioro acusa la precariedad de herramientas, recursos e incentivos para gestionar mejor su recuperación o mantención. Y eso que estamos hablando de aquellos pocos edificios que han tenido la suerte de albergar instituciones viables, ya que existen cientos, sino miles de obras, edificios y barrios que permanecen en manos de particulares y en peligro de demolición por falta de incentivos y normas claras para su recuperación. Si ya estamos celebrando que la ciudadanía ha reconocido y revalorado el patrimonio, es hora de actuar y preocuparnos de cómo viabilizar una política de recuperación patrimonial.
Cada vez que se realiza un foro o discusión sobre este tema, saltan a la luz las limitaciones legales, incentivos perversos y fallas de los actuales instrumentos y, pese a que existe el interés y hay claridad respecto de los cuellos de botella, son pocos los que avanzan en hacer propuestas concretas.
En esta misma columna, hace cerca de un año, comentamos la propuesta que entregó a la Presidenta el ex alcalde de Santiago y ex ministro de Vivienda, Urbanismo y Bienes Nacionales Jaime Ravinet. Su proyecto planteaba que mediante decreto supremo se declaren áreas de rehabilitación de centros históricos, donde se apliquen una serie de incentivos tributarios y depreciación acelerada para aquellos contribuyentes que inviertan en obras de rehabilitación, renovación, ampliación, reparación o transformación de inmuebles habitacionales, comerciales o de servicios que sean declarados monumentos nacionales o estén emplazados en zonas típicas o pintorescas, o de conservación histórica. El monto mínimo propuesto sería equivalente al 20% del avalúo fiscal, y tanto el presupuesto como el proyecto serían verificados por las direcciones de obras municipales respectivas. Aquellos inmuebles que califiquen no estarán afectos a procesos de reavalúo durante cinco años y aquellas nuevas obras comerciales o de servicio que se localicen en áreas de rehabilitación podrán acogerse a un régimen especial de depreciación acelerada por el 100% del valor de las obras.
Esta propuesta está en manos del Ejecutivo desde hace casi un año y poco hemos sabido de su acogida. Por otro lado, dentro de los grupos Tantauco de Sebastián Piñera estamos abordando este tema en forma similar a lo planteado por Ravinet y espero que los Océanos Azules de Frei estén en lo mismo. Por último, si Enríquez-Ominami se atreve a plantear la exención de IVA a los libros, confío en que también le esté dando una vuelta a este tema. Es cierto que la disciplina tributaria es una virtud de nuestro país, pero es hora de usar estas herramientas sin temor o tabúes.
Si el gobierno y todos los presidenciables están conscientes de la importancia del patrimonio, y en sus programas se están articulando soluciones concretas para revitalizar nuestro patrimonio, es de esperar que el próximo año, en pleno Bicentenario de la República, no sólo estemos celebrando la fiesta, sino que la implementación concreta de una política real y efectiva para que podamos preservar nuestro patrimonio hacia el futuro.
Hoy en todo Chile los grandes edificios públicos e institucionales que están registrados como obras patrimoniales abrirán sus puertas para que la ciudadanía los conozca por dentro, los recorra, entienda su contexto histórico, sus usos actuales y su valor. Esta simple fecha se ha convertido en una verdadera fiesta de la civilidad. Si no me creen, los invito a revisar los noticiarios de esta noche, y de seguro se alegrarán de ver las colas de familias esperando para visitar el interior del Palacio de La Moneda, el Banco Central, decenas de museos (que este mes son gratuitos), instituciones y barrios que han sobrevivido con dignidad a los tiempos de escasez, donde no había recursos para mantenerlos, así como los tiempos de bonanza donde los bulldozers acechan para dar paso a torres y barrios "modernos". Si usted no estaba al tanto de esta fecha, lo invito a revisar las listas de instituciones que abrirán sus puertas hoy en www.dibam.cl.
Aquellos que participen en esta experiencia, de seguro podrán experimentar de primera fuente aquellos casos ejemplares de conservación y gestión, así como otros rincones donde el deterioro acusa la precariedad de herramientas, recursos e incentivos para gestionar mejor su recuperación o mantención. Y eso que estamos hablando de aquellos pocos edificios que han tenido la suerte de albergar instituciones viables, ya que existen cientos, sino miles de obras, edificios y barrios que permanecen en manos de particulares y en peligro de demolición por falta de incentivos y normas claras para su recuperación. Si ya estamos celebrando que la ciudadanía ha reconocido y revalorado el patrimonio, es hora de actuar y preocuparnos de cómo viabilizar una política de recuperación patrimonial.
Cada vez que se realiza un foro o discusión sobre este tema, saltan a la luz las limitaciones legales, incentivos perversos y fallas de los actuales instrumentos y, pese a que existe el interés y hay claridad respecto de los cuellos de botella, son pocos los que avanzan en hacer propuestas concretas.
En esta misma columna, hace cerca de un año, comentamos la propuesta que entregó a la Presidenta el ex alcalde de Santiago y ex ministro de Vivienda, Urbanismo y Bienes Nacionales Jaime Ravinet. Su proyecto planteaba que mediante decreto supremo se declaren áreas de rehabilitación de centros históricos, donde se apliquen una serie de incentivos tributarios y depreciación acelerada para aquellos contribuyentes que inviertan en obras de rehabilitación, renovación, ampliación, reparación o transformación de inmuebles habitacionales, comerciales o de servicios que sean declarados monumentos nacionales o estén emplazados en zonas típicas o pintorescas, o de conservación histórica. El monto mínimo propuesto sería equivalente al 20% del avalúo fiscal, y tanto el presupuesto como el proyecto serían verificados por las direcciones de obras municipales respectivas. Aquellos inmuebles que califiquen no estarán afectos a procesos de reavalúo durante cinco años y aquellas nuevas obras comerciales o de servicio que se localicen en áreas de rehabilitación podrán acogerse a un régimen especial de depreciación acelerada por el 100% del valor de las obras.
Esta propuesta está en manos del Ejecutivo desde hace casi un año y poco hemos sabido de su acogida. Por otro lado, dentro de los grupos Tantauco de Sebastián Piñera estamos abordando este tema en forma similar a lo planteado por Ravinet y espero que los Océanos Azules de Frei estén en lo mismo. Por último, si Enríquez-Ominami se atreve a plantear la exención de IVA a los libros, confío en que también le esté dando una vuelta a este tema. Es cierto que la disciplina tributaria es una virtud de nuestro país, pero es hora de usar estas herramientas sin temor o tabúes.
Si el gobierno y todos los presidenciables están conscientes de la importancia del patrimonio, y en sus programas se están articulando soluciones concretas para revitalizar nuestro patrimonio, es de esperar que el próximo año, en pleno Bicentenario de la República, no sólo estemos celebrando la fiesta, sino que la implementación concreta de una política real y efectiva para que podamos preservar nuestro patrimonio hacia el futuro.
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Despues hablemos de Patrimonio.
Posted by Roberto on May 31, 2009 at 07:58 PM CLT #
veremos si hay preocupacion de las autoridades
o de lo contrario quedaremos tristes cuando vengan los extranjeros a invertir en lo "nuestro" que no se cuida.
Posted by juana acuña gomez on May 31, 2009 at 08:33 PM CLT #
LA OFICINA PEDRO DE VALDIVIA SE MERECE RESPETO TANTO COMO se lo merece cualquier otro patrimonio,como la moneda
Posted by cristian on June 01, 2009 at 09:04 AM CLT #