Los niños, un tigre y el tren
Mar. 29 , 2009
No es intención de esta columna comentar panoramas de fin de semana, pero no puedo dejar de citar esta historia como ejemplo de las oportunidades y memorias que dan valor a la experiencia urbana. Aquellos que tenemos hijos pequeños, en mi caso entre los 10 y 2 años, lidiamos día a día con nuestros temores a la vía pública, la posibilidad que nuestros niños sufran un accidente si juegan en la calle, la escasez de parques y, finalmente, la batalla contra el internet, los monitos del cable 24 horas y los juegos de video.
Poco queda de aquellos recuerdos de nuestra niñez urbana, con sus pandillas de barrio, cicletadas o aquel paseo en trole con mi abuelo por las calles de Valparaíso. Cuando creemos que aquello ya está perdido en la nostalgia, y poco a poco nos encerramos en nuestros propios miedos bajo cercos eléctricos, comunidades enrejadas y pasajes cerrados, dejamos pasar frente a nuestras narices oportunidades magníficas de recuperar la ciudad para nosotros y nuestros hijos. Esto es precisamente lo que experimenté tiempo atrás cuando un amigo nos invitó al Zoológico de Buin.
La planificación del viaje consistía en colmar nuestros 4x4 de sillas de niños, picnic y toallas húmedas desinfectantes, de manera de tener todo bajo control. Hasta que el plano en internet muestra que el Metrotren tenía una parada específica en el BuinZoo, abriendo la posibilidad de extender la aventura para los niños con un viaje inicial en Metro, conocer la Estación Central, viajar en tren y recorrer el Zoo. Luego de negociaciones con las otras familias, lo que siguió ha sido una de las experiencias más memorables en la corta vida de mis hijos.
Conocer el Metro para ellos era como entrar en una película de ciencia ficción: estaciones que parecían bases subterráneas llenas de pasajes, escaleras y pantallas con información. Preguntaron mucho por el Transantiago y decidimos hacer el trasbordo y seguir el viaje en troncal, que por ser sábado venía holgado y cómodo. Al mirar sus ojos me ponía en el lugar de mi abuelo, 30 años atrás en ese extinto trole porteño. Llegamos a la Estación Central y su asombro era incontenible, corrían para ver los "trenes de verdad", preguntaban la altura de la nave central y cuántos años tenía el centenario edificio. Vale la pena destacar el notable trabajo de renovación de la estación, con el retranqueo de los andenes y la apertura de la plaza cubierta. Pese a los problemas evidentes de EFE, el lugar estaba limpio, bien mantenido y el Metrotren salió a la hora.
El viaje a Buin nos guardaba otras lecciones. A la euforia desatada por el patio de operaciones de San Eugenio, el trazado de la línea permitió recorrer la realidad de los barrios populares de Lo Espejo y responder a preguntas difíciles, hasta pasar por San Bernardo, conocer su antigua maestranza y compartir con un grupo de niños de Linderos que venían en el tren. Al llegar al Zoo, celebramos que la estación estuviese engalanada con temas asociados a los animales. Cruzar la autopista por la pasarela y reconocer lo innecesario de los 4x4 para este viaje nos hizo reflexionar, mientras los niños corrían al encuentro de otra grata sorpresa: la calidad y cariño con que los propietarios han desarrollado un jardín zoológico en las afueras de la ciudad.
El Metrotren sirve diariamente a miles de chilenos que tienen la oportunidad de vivir en Rancagua o localidades intermedias y trabajar en Santiago, y es un medio eficiente que reduce la congestión y contaminación. Su funcionamiento ha sido de gran utilidad para la comunidad y cuando falla, genera serios problemas para los usuarios y el sistema de transporte en general.
Bien vale la pena preguntarse cuándo podremos desarrollar un sistema de trenes de cercanías que sea rentable y permita replicar estas experiencias hacia Melipilla, Tiltil o, incluso, Valparaíso. Mientras pienso en ello, mis hijos visitan la jaula del tigre de Bengala, un hermoso ejemplar en una cómoda celda que replica su hábitat, pero lo mantiene cautivo. Tan cautivo como muchos nos sentimos de nuestro temor a vivir y disfrutar la ciudad real.




Posted by José Tapia on March 29, 2009 at 03:12 PM CLT #