Los millonarios costos de acabar con el taco del peaje
Apr. 12 , 2009
Este fin de semana viviremos una nueva movilización masiva de personas, que pone a prueba no sólo la paciencia de los conductores y pasajeros, sino además la limitada capacidad de nuestras autopistas interurbanas, particularmente en aquellos tramos de entrada y salida a la ciudad.
En un contexto como este, no hay ruta que aguante. El taco en peajes, túneles, cuestas y cualquier "cuello de botella" se hace insoportable. De todos estos, las plazas de peaje se llevan la peor parte, particularmente ahora que los santiaguinos se han acostumbrado al sistema de cobro remoto vía tag. Parecería obvio y de sentido común, que los peajes interurbanos incorporen esta tecnología que permite procesar el cobro a un vehículo sin detención y a velocidades por sobre los 100 km/h. En teoría, una idea plausible y, pese a que debiéramos llegar a su implementación pronto, la solución no es tan simple.
El principal problema de instalar pórticos de cobro remoto en plazas de peaje interurbanas tiene que ver con el alto costo de ejecución y consecuencias financieras para los operadores. No es que los concesionarios no estén dispuestos a instalarlos, sino que estas rutas están determinadas por estrictos contratos que definen el tipo de obras y fijan las tarifas y condiciones económicas. Si una autopista decide invertir en un sistema como éste y recuperar la inversión con un alza en la tarifa, ello requiere intensas renegociaciones y significarán un impacto importante en muchos usuarios regulares que no viajan en fin de semana. Un pórtico electrónico de alta velocidad podría llegar a costar varios millones de dólares, y a ello hay que sumar el tendido de fibra óptica, la central de control y el sistema de cobranza.
Una de las ventajas de las plazas de peaje tradicionales es que la concesionaria tiene un flujo de caja seguro día a día, dado que operan con dinero "constante y sonante". Esta particularidad les da una liquidez que permitió proyectar y ajustar sus compromisos financieros al momento de licitar la ruta, para lograr las utilidades y mantener la calidad de servicio comprometida en los contratos para los 20 a 30 años que dure la concesión. Pese a ser un sistema arcaico, los peajes manuales tienen para sus operadores otras virtudes, como reducir la evasión prácticamente a cero, evitar costosos procesos de cobranza y, finalmente, han permitido generar negocios secundarios tan desconocidos como la venta de monedas para la industria del retail.
Las autopistas interurbanas están conscientes que tarde o temprano deberán incorporar esta tecnología, pero alguien tendrá que pagar los costos de este "upgrade", ya sean ellos, los usuarios o el Fisco.
Los operadores de autopistas interurbanas han propuesto a la autoridad una serie de alternativas. Santiago-Talca está experimentando con una tarjeta de pre-pago, Ruta 68 propuso un sistema híbrido que utiliza el tag, pero con una tecnología más económica, que adosada a las bahías requiere una breve detención para ser detectado y activar la barrera. Todas estas soluciones mejoran el flujo, pero estarán lejos del óptimo mientras no haya alguien dispuesto a pagar.
Por último, aunque solucionemos el flujo expedito en las plazas de peaje, todavía estaremos lejos de dejar los tacos atrás. Hay medidas e inversiones más urgentes para aliviar la saturación de nuestras interurbanas: mejorar el estándar a lo largo de todas las rutas, implementar inversiones menores como bahías especiales para detención de buses, aumentar capacidad (terceras pistas) en los tramos más saturados de estas rutas y, por último, incentivar una campaña educativa que insista en que tanto el lento como el prepotente circulen por las vías que les corresponde. Mientras no mejoremos en estos frentes, es probable que la odiosa caseta de peaje siga siendo de gran utilidad, ya que al menos ayuda a regular el ingreso de los vehículos en forma ordenada a la ruta. Si tenemos pórticos y no solucionamos los "cuellos de botella" en el resto de la ruta, terminaremos peor que como estamos hoy.




...el costo de demorar su implementación es alto y lo estamos pagado los usuarios via tacos que implican mayor costo de viaje (tiempo y costo de operación vehículos). Cada taco en Angostura vale más de US$ 1 millón.
Para las Concesionarias el costo financiero es sólo 30 dias mirado en el largo plazo, más la eventual evasión,que el Estado puede pagar por cuenta nuestra.
Posted by Marcelo Cox Vial on April 12, 2009 at 05:42 PM CLT #
Posted by Zico Henriquez on April 12, 2009 at 07:03 PM CLT #
Posted by rodrigo on April 12, 2009 at 07:27 PM CLT #
Posted by Rafael Echeverría Subercaseaux on April 12, 2009 at 08:29 PM CLT #
Esta solución también sería ideal para aplicar en accesos como por ejemplo a Rancagua, que desde el sur se arma un taco de unos cuantos kilómetros.
Posted by Tomás Thoms Huerta on April 12, 2009 at 10:26 PM CLT #