Desintoxicando al barrio universitario
Nov. 01 , 2009
Nuevamente está en debate la vida "paralela" que se experimenta en el denominado BUS o barrio universitario de Santiago. Por un lado las universidades y centros de estudio conurbados en los barrios Ejército, República, Beaucheff y Brasil se consolidan y amplían su oferta educacional con nuevas edificaciones, y por el otro se intensifica la actividad de boliches, salones de pool, pubs y discotecas 24 horas. Lugares de "evasión" que más de un dolor de cabeza les ha causado a vecinos y autoridades. Echarles la culpa a las universidades sería absurdo, ya que debemos recordar que, hace 20 años, fueron ellas las que iniciaron un proceso de recuperación y reconversión de un barrio entonces sumido en el abandono y deterioro, bajo una apuesta de "campus urbano" alineado con un proyecto académico inclusivo y pluralista. No se trata de inflamar nuevamente el debate sobre universidades cota 1.000 o cota 500, ya que desde que existen las universidades han convivido ambos modelos: el campus remoto o "ciudad universitaria" sajona o americana, donde se establecía una comunidad de excelencia dedicada al culto del conocimiento lejos de las distracciones mundanas, y por otro el modelo de universidad ciudadana europea, inserta en el tejido urbano, cultural y social de su entorno. Ambos modelos han resultado exitosos.
En este contexto, el BUS emerge como uno de los casos más exitosos de alianza público-privada a nivel local, bajo el alero de la Corporación de Desarrollo de la Municipalidad de Santiago y un grupo de universidades privadas que no sólo apostaban por el centro, sino, además, comprometían recursos para invertir en mejoras al espacio público y apoyo a la gestión municipal. Los resultados no se dejaron esperar, y la inyección de vitalidad y renovación que esta alianza produjo en el barrio es sólo comparable con el aporte que estas casas de estudio han hecho a la creación de capital humano, políticas públicas y desarrollo del país.
Junto con los estudiantes llegaron los autos, las fotocopiadoras, bazares y, lamentablemente, también los boliches, pubs y bares que tentaban a los estresados estudiantes (y a los flojos también) a evadirse por unas horas en un desenfrenado carrete.
Esto lleva a acusaciones cruzadas, y a las autoridades al dilema entre caducar patentes o apoyar a los pequeños comerciantes y locatarios. La solución no es fácil y de parte de la municipalidad debe venir acompañada de mayor capacidad de gestión, normas claras respecto del expendio de licores, y férrea fiscalización. Los centros de estudio, por su parte, no se deben contentar con campañas preventivas y claramente tienen que intensificar sus niveles de exigencia, en particular los institutos, así como implementar una política de actividades extracurriculares que pueda competir en atractivo y convocatoria con el carrete. Junto a ello, invertir en infraestructura deportiva. Por último, y el verdadero desafío que tienen estas universidades cota 500 a futuro, es el de expandirse territorial y curricularmente como universidades complejas, pasar de las ciencias sociales a las ciencias puras y aplicadas.
Una mayor diversidad de actividades y ambientes más estimulantes puede neutralizar las tentaciones del carrete y, por otro lado, puede ayudar a conquistar la nueva frontera del barrio de Avenida España como un gran polo de investigación y desarrollo. De ser así, eventualmente podremos desintoxicar el BUS, y el único alcohol que siga circulando sea el de los laboratorios.




Posted by eli on November 01, 2009 at 04:25 PM CLST #
Estoy de acuerdo con tu idea de que las Universidades deben expandirse, convirtiendo su actual "oferta" en una más compleja. Es decir, que salga de las ciencias sociales (¿hay ciencias sociales en nuestro barrio universitario?) y tecnologías y avance (aguas atrás en la cadena de la investigación) hacia las ciencias básicas y otras disciplinas (en las que yo agregaría humanidades, como es la filosofía y por ejemplo la teoría cultural).
Bueno, el problema es cómo se incentivará..
Posted by juan Espinosa on November 01, 2009 at 06:31 PM CLST #
Ahí es donde existe un problema central. ¿No crees?.
Como segundo argumento, postulo que parte del carrete (el destruirse por destruirse...) es también una reacción a la misma sociedad en la que los estudiantes se encuentran. Y eso, no se va a solucionar con actividades extraprogramáticas (aunque se puede mitigar el problema, al menos, ¿no?)...
Posted by Juan Espinosa on November 01, 2009 at 06:36 PM CLST #
Posted by Francisco on November 01, 2009 at 10:20 PM CLST #
El cambio definitivo que planteas responde, como casi siempre, a un cambio de mentalidad más que de estructura.
Posted by Juampa Ruiz de Gamboa on November 01, 2009 at 11:31 PM CLST #
Posted by Pablo on November 01, 2009 at 11:54 PM CLST #
¿cual es el problema si alguien se quiere tomar una cerveza al medio dia? tampoco creo que sea problema si gente joven y con energia planea ir a bailar con sus amigos en su tiempo libre, ¿cual es el problema con la experimentacion con drogas?. El problema que se encuentra en la base de esta situación, como siempre, es la EDUCACION, ni el alcohol ni las drogas ni las ganas de bailar van a desaparecer, siempre han estado aqui, lo que la gente necesita es información de buena calidad.
Posted by Cesar Oyarzo on November 02, 2009 at 12:48 AM CLST #
Posted by matias montenegro on November 02, 2009 at 02:26 AM CLST #
Estamos hablando de gente adulta, no de escolares. Porque este sentido tan paternalista?. Si el problema de los boliches es el ruido de causan, dejan entrar a menores, funcionan con patentes que no corresponden o hay ebrios en las calles, para eso existe ya una legislacion que hay que hacer cumplir. Bastaria con eso.
Que ridicula la idea de tratar de educar por la "fuerza", de otros tiempos...
Posted by ignacio marquez on November 02, 2009 at 07:39 AM CLST #
Posted by Pepe on November 02, 2009 at 08:00 AM CLST #
Si lo hicieran se quedan sin alumnos.
Posted by Brouwer on November 02, 2009 at 07:21 PM CLST #