Nicolás Espejo

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Liberales y Caníbales

Aug. 18 , 2009

7 Comments

El titulo no es mío, sino de Steven Lukes (Liberalismo para los Liberales, Canibalismo para los Caníbales) pero se me vino a la mente entre tanto que se escribe y comenta sobre el conflicto entre el Estado de Chile y el Pueblo Mapuche. Si, partamos por lo obvio: Para que exista un conflicto se requiere, a lo menos, de dos partes. Por eso es que las cosas no pintan para nada bien si, para comenzar describiendo lo que ocurre en el sur de Chile, identificamos la dimensión conflictiva sólo con el pueblo Mapuche. El uso de la expresión “conflicto mapuche” no es, entonces, casual, y por eso vale la pena llamar la atención sobre la misma.

De vuelta a la distinción entre Liberales y Caníbales. La idea de canibalismo ha jugado un rol fundamental en la cultura occidental como estrategia de distinción social entre un nosotros racional, universal y civilizado versus un ellos irracional, contextual y salvaje. La idea del canibalismo como un objeto primario de construcción social no es caprichosa, sino que se encuentra incluso justificada por el acuerdo entre varios arqueólogos como Renfrew y Bahn o entre antropólogos como Rawson.

¿Que tiene que la idea del canibalismo con el conflicto entre el Estado de Chile y el Pueblo Mapuche? Mucho. Tras la distinción entre liberales y caníbales subyace una forma de pensamiento que se sostiene continuamente en el discurso público en Chile. Estamos nosotros, los defensores coherentes del estado de derecho, de los derechos fundamentales, de las reglas de mercado, del uso reglado y prudente de la fuerza, en fin, el occidente pacificador. Y están ellos, chillones, violentos, borrachos, intransigentes, incluso feos. Andan “apatotados”, se nutren del terrorismo internacional y no representan en realidad, “las verdaderas aspiraciones del Pueblo Mapuche”.   

Patrañas. Ni nosotros somos eso, ni ellos, lo otro. La representación de la idea de una suerte de cultura occidental claramente definida, asociada a patrones de conducta derivados de la ilustración y, por otro lado, el perfil de una cultura indígena, indómita, anclada exclusivamente en la tierra o las luchas por el reconocimiento de la identidad diferenciada constituyen el nudo ciego que no podemos desatar. Por ello es que el primer paso para salir de este nudo ciego esta en evitar los lugares comunes.  Lo leo en los periódicos de día domingo: “Olvídese del estado nación”, “el tema no es la pobreza, sino el reconocimiento de la identidad”. Pero esa eso es una sociología pobre y lo peor, errada.

Las culturas no conforman unidades homogéneas, coherentes, cerradas y asociadas a patrones de conducta identificables “desde afuera”. Al contrario, cuando se asume la perspectiva de los participantes concretos de las culturas es que advertimos que ellas son siempre el resultado de procesos de hibridizacion, de influencia reciproca con otros horizontes de significado y cuyos contornos se encuentran permanentemente bajo redefinición. Por eso es que el que se apresura en reconocer al otro, tal y como lo describen las novelas que ha leído, incurre en el mismo acto de violencia que pretende solucionar.

Asociar las luchas por el reconocimiento a la dimensión simbólica de la identidad es creer que Benetton dio en clavo: el genio Italiano soluciona el problema sacando una foto de un niño Japonés, al lado de uno Noruego, de una niña Brasilera y de una Aymara, todos juntos a la entrada de un Mall. ¿Lindo, no? Lo que la foto no dice, en todo caso, es quien es el fotógrafo. ¿Lo adivinó? Si, uno de los nuestros que, tal y como el amo benevolente de Hegel, concede al esclavo un espacio de concesión, puramente estético (y de pasada se compra algún articulo “folk” para adornar el living de su casa). A mi, por lo menos, me suena a paternalismo trasnochado o, como diría Zizek, a un racismo inverso.

¿Cómo desatar el nudo?

No apurando las cosas. El reconocimiento “desde arriba” de los derechos diferenciados de los pueblos indígenas, o de los derechos de las mujeres, o de los derechos de las minorías sexuales o de cualquier otro grupo devaluado simbólica y materialmente, conduce a su “pacificación”, a nada más. Por eso es que Hegel no habla de reconocimiento a secas, sino de una lucha por el reconocimiento. Es la motivación moral por el reconocimiento lo que lleva a las subjetividades dominadas a avanzar hacia su emancipación, por vía de la lucha, y no recibiendo concesiones graciosas. Luchas que, en todo caso, no son ni exclusiva ni primordialmente simbólicas.

¿Cómo? ¿Lucha? Si, es que no basta con citar a Hegel sin estar dispuestos a entender sus consecuencias. No se trata de que el Estado de Chile ratifique el Convenio 169 de la OIT, se concedan derechos especiales y estemos listos. Eso sería ideal, para los pacificadores claro está. Lo que vendrá ahora –terror de terrores para muchos- será una lucha constante por la apropiación  de los términos en lo cuales deberemos, en el futuro, referirnos a este debate. Y solo después de esta lucha, sabremos donde nos encontramos, tanto ellos como nosotros.



Comments:

Tá güeno, peñi; ahora bien, allende la lucha, la lucha entre el canibalismo hegeliano-universalizante ('occidental', 'liberal', etc.) y los particulares canibalismos del resto (mapuches, pascuenses, etc.) -- ¿qué hay de la posibilidad de una interrupción de la pulsión asimiladora, apropiadora, canibal? ¿Y tal habría traducción 'política'?

Posted by Inamible on August 18, 2009 at 09:41 AM CLT #

Interesante.
¿Cómo logra un sector generar un conflicto si no está al margen de la fragmentación social, cultural y política en la que todos estamos, y por lo cual no podemos generar - enfrentar un conflcito de mayor envergadura?

Posted by marcelo on August 18, 2009 at 03:28 PM CLT #

iba bien hasta que el problema pareciera estar en el discurso... lastima cambiando las palabras la realidad no cambia, a menos que crea cosas raras y no comprobadas que el lenguaje es realidad. Lo cierto es que el Estado de Chile a pesar los entusiastas relativistas, no puede pensar que los mapuches son una totalidad completamente separada de nos. Asimilacion o separacion aislante, parece ser que se debe buscar salir de esta via, pero eso no pasa solo por como nos referimos a nosotros y ellos

Posted by andres on August 18, 2009 at 04:21 PM CLT #

Yo no soy mapuche, ni mujer, ni homosexual: soy una persona común y corriente. ¿Y mis derechos? ¿Por ser del promedio no tengo derecho a tener derechos diferenciales o acaso mi individualidad vale nada?

Lo que plantea solamente va a llevar a una distribución injusta de los derechos; lo que plantea va a hacer que, aquellos como yo, y probablemente como usted, terminen exigiendo una homologación de derechos para ser "pacificados". Y ahí se acaba la sociedad, anárquico.

Posted by Juan Ignacio Gómez on August 18, 2009 at 09:37 PM CLT #

Muy interesante la reflexión. Me pregunto de qué maneras la irrupción del conflicto modifica la idea del conflicto en si. De qué formas sino mediante un eterno retorno a la repetición podemos encontrar salidas nuevas sino en la repetición misma. Esto reverberará al infinito sino podemos generar condiciones o al menos si las condiciones de resolución no se develan en la repetición misma. Tanto es la negación del problema que los políticos terminan peleando entre ellos.

Posted by Vicente on August 19, 2009 at 07:47 AM CLT #

Pensaba si la apropiación no consiste también en obtener del Estado reconocimiento de ciertos reclamos.
Muchos colectivos luchan por una "porción" de reconocimiento de el Estado.
En una situación de hecho en que los Estados nacionales (más o menos heterogéneos) siguien siendo "LOS ACTORES" predominantes de los procesos globales, la emancipación también consiste en obtener ese reconocimiento, amén de que también exista un movimiento hacia un reconocimiento/redistribución supra estatal. saludos

Posted by Martín Lettieri on August 19, 2009 at 10:23 AM CLT #

Sr. Espejo, su artículo es más palabrería e ignorancia que algo de utilidad pública. Los chilenos y extranjeros en nuestro país tienen derechos y también deberes, los que gobiernan y administran deben responder por todos sus actos, pero ésto no ocurre, quienes gobiernan son un asco, pésimos gobernantes y administradores, la CONADI es un organismo lleno de corrupción. Los grupos que demandan en éste conflicto usan el terror para obtener sus fines, no reconocen nada. En ésto escasea la moral.

Posted by Leandro on August 19, 2009 at 12:03 PM CLT #

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