Nicolás Emilfork

Cultura

 

Humanidades y arte: Enclaustramiento y responsabilidades

May. 04 , 2010

7 Comments

Cuando uno pregunta sobre la importancia de las humanidades y las artes, la gran mayoría de la gente tiende a señalar que efectivamente sí lo son. Sin embargo, al analizar el estado de éstas en la educación, las propuestas públicas relacionadas, y sobre todo su importancia en la proyección de del país con miras al desarrollo, nos damos cuenta que éstas dos ni siquiera son abordadas tangencialmente. Por el contrario, son excluidas sobre las visiones que ven en la innovación, la tecnología y el emprendimiento las principales formas de desarrollar el país, ya que las universidades que agrupan en su gran mayoría a las personas que se dedican a éstas disciplinas han estado ausentes del debate. Por el contrario, el gran punto de preocupación son los fondos de cultura por un lado y los fondos de investigación por el otro, lo que es altamente respetable. ¿Pero de qué manera conectamos los proyectos de ambos con la gran mayoría de la población? ¿De qué manera logramos que la élite de estas dos áreas se preocupe de enviar su mensaje a tantos receptores que no conocen o no tienen las herramientas para aprender y entender  ambas manifestaciones?


 


Hay que señalar que indudablemente los principales desafíos de nuestro país son la superación de la pobreza y el mejoramiento de la educación, sobre a todo a nivel escolar. Y es en este punto dónde justamente las artes y las humanidades tienen algo que decir, ya que ambas han contribuido a lo largo de la historia a formar tradición cultural. La música y las matemáticas son lenguajes abstractos, que en la antigua Grecia dialogaban sin problemas. La Filosofía y la historia han construido muchas bases de las teorías económicas. El conocimiento humano es un cubo con disciplinas que dialogan constantemente entre sí, interacción que se ha visto mermada por una especialización en muchas ocasiones mal entendida, lo que ha tendido a unificar criterios de evaluación, muchas veces cuantitativos, que difícilmente son aplicables a disciplinas como las que señalamos anteriormente.


 


Los numerosos problemas que encuentran las artes y las humanidades en su desarrollo, como la falta de financiamiento y la inexistencia de proyectos a largo plazo, se deben en gran medida a la poca importancia que tienen éstas áreas en el proceso escolar y por consiguiente, en el proceso educativo universitario. ¿Por qué? Porque además de la familia, los colegios son las principales instituciones que entregan las primera nociones de arte, literatura e historia al individuo. Y si esa entrega se realiza mal o ni siquiera se lleva a cabo, es poco probable que los niños formados en nuestra aulas logren interesarse o captar las infinitas ventajas que supone una formación humanístico artística. (Ver columna)


 


Una de las grandes falencias en este sentido ha sido la dicotomía existente entre docencia universitaria de humanidades y artes, con sus pedagogías respectivas y sobre todo con los programas que se enseñan en los colegios en relación a éstas áreas. Por un lado tenemos departamentos académicos de excelencia, con profesores con doctorados, que hacen investigación, que dictan conferencias, etc. Y por otro, tenemos profesores que no pueden hacer a sus alumnos entender sus materias;  tenemos estudiantes que cada vez leen menos, que entienden poco lo que leen y que cada vez más ven en la lectura un cortapiso, más que un elemento que les de herramientas para enfrentar el futuro. ¿Por qué? Porque muchas de las pedagogías que se imparten no poseen una formación acabada de la disciplina como si la tienen las personas que se desarrollaran en la misma disciplina, pero en el mundo universitario. Y al parecer da la impresión de que fueran de mundo distintos, sin darse cuenta que ambos deben convivir recíprocamente, ya que las investigaciones de unos serán difundidas por los otros durante los años de enseñanza. Si a esto le sumamos la disminución en horas de las asignaturas artísticas y el giro de las asignaturas humanísticas hacia resultados más que a procesos, podemos afirmar que la importancia de estas áreas en la enseñanza ha ido disminuyendo paulatinamente.


 


Más aún, si se considera que los programas escolares son extensos en contenido, pero poco avezados en materia de experiencia, las dificultades aumentan. Por ejemplo, en el área de música se busca que los niños aprendan de ésta con énfasis en aspectos teóricos y de historia, pero tienen su primera experiencia instrumental cuando están en sexto básico, pudiendo haber comenzado varios años antes.


 


Este enclaustramiento es un círculo vicioso, debido a que el luchar por la sobrevivencia, impide muchas veces que se pelee por convencer a la sociedad de su importancia a través de proyectos de impacto a largo plazo en la población. Se buscan proyectos de efecto, eventos culturales más que la creación de políticas públicas y mediciones que nos señalen los caminos a dónde debemos apuntar.  ¿En qué momento se dejó a la deriva todos los procesos? Sin lugar a dudas los ambientes en lo cuáles artistas, nos desarrollamos son competitivos lo que nos hace luchar día a día por un lugar desde el cual crear. Fondos concursables, fondos de investigación, proyectos, financiamiento, son palabras que cubren el ambiente cotidiano, y que reemplazaron palabras como objetivos, ideas, metas y desarrollo. Lo que es pan el día de hoy, puede ser hambre para mañana en muchos aspectos.


 


Por otro lado, uno de los grandes objetivos de nuestras universidades es estar entre las mejores del mundo. Se habla por lo tanto de que se debe invertir sobre todo en ciencia, tecnología e innovación. Sin embargo este último concepto no es sólo aplicable al ámbito científico si no es que también los es a todo el espectro del conocimiento, incluyendo las artes y la humanidades. Si uno observa los rankings internacionales, se puede ver que las universidades líderes lo son en todas las áreas del conocimiento y no sólo en algunas (ver link). La gran diferencia con sus pares chilenas es que los departamentos de humanidades no sólo se preocupan de sus carreras de pregrado y postgrado, sino que también se involucran en los procesos educativos de las otras áreas, lo que les permite intervenir en la formación de científicos, ingenieros, economistas, etc.; gente que a priori podría parecer desligada de este mundo.


 


Sin lugar a dudas que la innovación tecnológica es fundamental, pero difícilmente podremos avanzar si nuestros niños no entienden lo que leen; si no pueden escuchar con paciencia; si no pueden trabajar en equipo; si no pueden entender que en muchas ocasiones el camino largo es el correcto. Las humanidades y las artes nos ayudan a desarrollar justamente estos aspectos y muchos más. Permiten experimentar experiencias comunitarias y sobre todo valorar más allá de elementos prácticos muchas experiencias de vida, que ayudarán de una u otra forma en los desafíos futuros.


 


¿De qué manera se puede cambiar esta realidad? Primero que nada, reconocer nuestras responsabilidades en la poca importancia que se percibe en relación a las artes y las humanidades, preguntándonos que hicimos mal y en qué momento convertimos nuestras disciplinas en herméticas y las alejamos de la sociedad. Posteriormente,  tenemos que ser capaces de ver qué ocurre dentro del aula, ver si los procesos están acordes a nuestra era y ver si los profesores que siguen enseñando la literatura, la música, etc., lo realizan como hace cincuenta años o utilizan herramientas actualizadas. Una vez que sepamos que ocurre con las artes y las humanidades dentro de las aulas podremos decidir si los programas impactan positivamente en los niños y si efectivamente logran desarrollar en estas áreas a los estudiantes. Y por último, debemos generar instancias universitarias interdisciplinarias serias, que vayan más allá de un taller, con el fin de que la formación de pregrado tienda a enriquecerse. Porque los recursos son necesarios, pero no constituyen por sí solos una política pública. Se necesitan decisiones que le permitan a la sociedad en general dialogar de manera más sencilla y cotidiana con estas disciplinas que tienden en encerrarse en las frías salas de la academia.



Comments:

Tienes toda la razón, las artes y humanidades son importantes y de todas maneras deberían estar presentes en el aula para el aprendizaje de los estudiantes. Ahora, ¿para qué estudiantes? Para aquellos que tengan un interés en las artes y humanidades. Creo que es peligroso una introducción de estas áreas en el curriculum ya que este es obligatorio y provocaría un aprendizaje forzado. Ya son cientos de miles de estudiantes que odian leer porque se les forzó a aprender... (sigue)

Posted by Nicolás on May 04, 2010 at 02:27 PM CLT #

El lamentable letargo en el cual se encuentran las humanidades y las artes se debe a nuestra equivocada visión economicista de la sociedad y del trabajo, mirando todo desde una perspectiva trabajo/ producción material, a la que lamentablemente pocos se escapan. Es hora ya de recuperar el prestigio que tuvieron las humanidades. Un profesional del área económico/ científica estará cojo intelectualmente sin una buena formación humanística. El humanismo enriquece al hombre. Gracias por la columna.

Posted by Aníbal on May 04, 2010 at 03:26 PM CLT #

Escuchen este tema que trata del sistema en el que estamos.

Posted by LUIS (VIdeo AQUI) on May 04, 2010 at 08:23 PM CLT #

Muy acertado, gracias por la columna.

Posted by Maca on May 05, 2010 at 01:15 AM CLT #

Estimado comentario 1, me imagino que no solo dejarías estudiar matemáticas o física solo a los alumnos interesados en ella. Las humanidades (incluye artes) nos son tan útiles a diario como las ciencias, incluso en cosas tan paqueñas como comprender un manual de instrucciones. Así, señor Emilfork, hay que considerar a las humanidades al mismo nivel que cualquier otra área del conocimiento, sin necesidad de comparación o mezcla, eso me parece fundamental.

Posted by Daniel Fernández on May 05, 2010 at 04:28 AM CLT #

Nico, súper interesante la mirada. Pienso que la enseñanza del área más científica desde pequeños favorece el razonamiento, si a esto se le sumara un buen desarrollo de la enseñanza humanista/artística, también desde pequeños, tendríamos niños con capacidad de razonamiento, pero también y más importante, con capacidad de contemplación!!! Sin duda un gran desafío para nuestro país, la mejora de la educación en un sentido HOLÍSTICO, no sólo viendo a los sujetos como 'entes pensantes'...

Posted by Francisca Fernández on May 05, 2010 at 10:07 AM CLT #

Un aplauso te mereces. Pensaba que estaba solo con mi desazón en torno al papel que "lo público" en torno a las humanidades.
Gracias por alegra mi tarde.

Posted by Marcelo on May 07, 2010 at 04:08 PM CLT #

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