Terremoto: "Reflexiones desde California", por Sebastián Edwards
Mar. 01 , 2010
Publicado en La Tercera, 01/03/2010
M i último terremoto fue el de julio de 1971. A pesar de ser chileno y haber vivido durante más de 30 años en California -otra zona afectada por profundas fallas geológicas-, he tenido la suerte de haber escapado a estas calamidades.
En 1985, para el gran terremoto de la Zona Central en Chile, ya vivía en Los Angeles, y seguí los acontecimientos a través de los periódicos y de lo que me contaban durante cortas y ansiosas llamadas a amigos y familiares. Durante el terremoto de Los Angeles (Northridge) de enero de 1994, en el que colapsó la súper carretera de la Santa Mónica Freeway, me encontraba en Washington DC. Le había arrendado mi casa a un médico argentino, quien me llamó desesperado en la mitad de la noche, porque no podía encontrar la llave de paso del gas. Mi primera reacción al recibir la llamada fue, "estos argentinos, siempre tan exagerados". Sólo a la mañana siguiente entendí la magnitud del sismo.
Esta vez tampoco estaba en Chile. Me encontraba en mi casa de California. Pero a pesar de esta distancia de 10 mil kilómetros, esta vez lo he vivido muy de cerca. Es mi primer terremoto por televisión, repleto de imágenes horroríficas transmitidas a través de TVN. Es curioso, porque sólo me había suscrito a la señal internacional del canal público el día anterior. Y no lo hice por una premonición. La razón fue mucho más mundana. Quería ver a mi hijo Benjamín, quien desde hace dos años es el bajista de Beto Cuevas, tocar en el Festival de Viña. Y, claro, no vi ni a Beto ni a Ben. Sólo vi la devastación y el horror. Vi a gente estoica y valiente. También a héroes que arriesgaron su vida por salvar a un vecino e, incluso, a un desconocido. Vi el profesionalismo de los periodistas, y la calma de la Presidenta Bachelet al llegar a la oficina de emergencia. Volví a entender su popularidad, y el amor que por ella siente nuestro pueblo.
También recordé la alocución tranquilizadora del Presidente Allende durante la noche del 8 de julio de 1971. En el momento de ese sacudón, hace casi 40 años, yo tenía 17 años y me encontraba, en compañía de amigos -Jorge Bande y Máximo Pacheco - en un automóvil. A los tres nos impactó enormemente lo que dijo Allende. Su llamado a la calma, su presencia, su compromiso con los afectados.
Pero el terremoto de 2010 ha sido mucho más fuerte, y mucho más devastador que el de 1971. Y lo que quizás lo haga más impactante es la inmediatez que adquiere la tragedia a través de las imágenes del cable, de los mensajes instantáneos, y de internet.
Las partes feas, los saqueos, las construcciones defectuosas, también han sido impactantes, y dolorosas. Dolorosas porque uno siempre tiene la esperanza de que esas actitudes terribles no se dan en el país de uno. Pero se dieron, y fue triste. Varios periodistas internacionales me han llamado para preguntarme sobre el impacto económico del terremoto.
Mi respuesta ha sido simple y directa: aún no conocemos toda la profundidad del daño y de la destrucción, pero lo que no cabe duda es que es mayúsculo. El esfuerzo de reconstrucción tendrá que ser enorme.
Al respecto, creo que las autoridades deben seguir una serie de principios. El primero ,y posiblemente el más importante, es que este no es el momento para rigideces ni para actitudes principistas en lo fiscal. Reconstruir el país va a ser caro, y hay que asumirlo. El Estado deberá pagar una parte no trivial del costo. Y debe hacerlo sin trepidar.
Lo importante es entender que, a pesar de lo que han dicho algunos, es posible aumentar enormemente el gasto público sin poner en peligro la estabilidad macro, ni la reputación del país. Y esto es por un par de razones simples: gracias a la estupenda labor de los ministros Eyzaguirre y Velasco, Chile no tiene, para todo efecto práctico, deuda pública. Vale decir, el gobierno tiene una enorme capacidad para endeudarse en los mercados de capitales a costos bajísimos. Y esta capacidad debe usarse. A esto hay que agregarle el hecho de que las tareas de reconstrucción son gastos de "una vez", y en ese sentido no representan una presión permanente sobre el presupuesto.
Un segundo punto importante tiene que ver con los códigos y los reglamentos de construcción. Este es el momento de revisarlos y mejorarlos. Pero mi impresión es que los códigos actuales son, en términos generales, adecuados. El problema parece ser que algunos constructores, un grupo minúsculo, decidieron tomar atajos y no respetar las normativas. Estas compañías debieran ser sancionadas con todo el rigor de la ley. Sólo sanciones ejemplares asegurarán que esto no vuelva a repetirse.
Un tercer aspecto del proceso de reconstrucción es reconocer que el sistema de concesiones, iniciado cuando Ricardo Lagos era ministro de transportes, ha funcionado perfectamente bien. Es verdad que podría afiatarse aquí o allá, pero es esencial seguir usando esa modalidad de construcción para la reparación y mejoramiento de la infraestructura.
Es también importante entender que este proceso de reconstrucción debiera ser aprovechado para mejorar y agilizar todo el proceso de permisos de construcción. Según el Banco Mundial, Chile está en el lugar 66 del ranking mundial en lo que a eficiencia en licencias de construcción respecta. Este lugar es mucho más bajo que el del país en el ranking general sobre facilidad de hacer negocios (lugar 49), el que en sí es bastante deficiente y hay que mejorar con urgencia. Una meta razonable en esta materia sería estar en un puesto cercano al que hoy en día tiene Nueva Zelanda (lugar 5).
En quinto término, el proceso de reconstrucción y de licitaciones de obras debe ser transparente y se debe evitar la más mínima apariencia de favoritismos o corrupción. Si el nuevo gobierno tiene que ser cuidadoso en un área, es precisamente en el de la probidad.
Finalmente, es importante reconocer que la calidad arquitectónica de los edificios dicen mucho sobre el espíritu y el temperamento de un país. Es por ello que al iniciar el proceso de reconstrucción hay que contemplar edificios que sean arquitectónicamente importantes, incluso imponentes. Edificios de los que podamos sentirnos orgullosos y que sean admirados en el mundo entero. Edificios que nos recuerden todos los días de la grandeza de nuestra gente.





Posted by eduardo patiño on March 01, 2010 at 11:00 AM CLST #
Esteban Toledo Oyarzun
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Posted by Esteban Toledo Oyarzun on March 01, 2010 at 11:06 AM CLST #
Posted by rodrigo on March 01, 2010 at 11:14 AM CLST #
Posted by Guido on March 01, 2010 at 11:37 AM CLST #
Posted by José on March 01, 2010 at 12:13 PM CLST #
Posted by Daniel on March 01, 2010 at 12:19 PM CLST #
Posted by Daniel on March 01, 2010 at 12:30 PM CLST #
Posted by Alberto on March 01, 2010 at 12:38 PM CLST #
Posted by Luis Guajardo on March 01, 2010 at 01:08 PM CLST #
ademas es inaceptable el monopolio en la distribucion electrica
Posted by rafael on March 01, 2010 at 01:24 PM CLST #
pdt. La alcaldesa de concepcion que se ubique y trabaje. No hecho nada mas que reclamar. El tiempo de asumir reponsabilidades vendra.
Posted by marco henriquez on March 01, 2010 at 01:41 PM CLST #
Posted by Suzana da Costa Outeiral on March 01, 2010 at 02:00 PM CLST #
Posted by Claudia on March 01, 2010 at 02:19 PM CLST #
Posted by Maria Reyes on March 01, 2010 at 02:31 PM CLST #
Posted by sixto lemus on March 01, 2010 at 02:54 PM CLST #
Opino lo mismo que Guido, nada que ver con la columna de Navia, descomprometida y absolutamente prescindible.
Posted by Rosa Parks on March 01, 2010 at 03:05 PM CLST #
Posted by guillermo rodriguez rodriguez on March 01, 2010 at 03:06 PM CLST #
Posted by marco henriquez on March 01, 2010 at 03:38 PM CLST #
Posted by javier I. D. on March 01, 2010 at 03:51 PM CLST #
Vivo en Alemania,y no se les ocurriría construir como nuevos ricos, lo de acá es más bien la defensa de lo que siempre han sido, es de ahí de donde nace la verdadera grandeza, de quererse a si mismos y valorar su propio trabajo.
A ver de que estamos orgullosos los chilenos, de ahí construimos.
Posted by pal on March 01, 2010 at 04:01 PM CLST #
Posted by Tomás on March 01, 2010 at 04:03 PM CLST #
Posted by JUAN on March 01, 2010 at 04:46 PM CLST #
Posted by marco henriquez on March 01, 2010 at 06:29 PM CLST #
Posted by Carlos Portocarrero on March 01, 2010 at 06:54 PM CLST #
En todas partes hay desubicados, que carajo importa ahora la construcción, mucha gente murió, y otros está sufriendo (hambre, saqueos, terror, etc.) eso es lo relevante ahora, lo demás es estupidez.
saludos
Posted by Cristóbal on March 01, 2010 at 07:25 PM CLST #
No hay que dejarse arrastrar por ideologias politicas, lo que hay que hacer es ayudar en la Teleton del viernes 5 de Marzo y demostrar que Chile es un pais desarrollado y solidario.
Posted by Valeria on March 01, 2010 at 08:13 PM CLST #
La Alcaldeza de Concepcion la vimos tirando maiz a los militares para que disparen al pueblo ambriento.
Posted by 71.119.248.189 on March 01, 2010 at 09:29 PM CLST #
Posted by arturo on March 02, 2010 at 01:23 AM CLST #
Si fuera por mi, los pondría en la plaza de armas y la misma gente a que robó los golpearía, luego tiraría sus cuerpos al mar.
Posted by Cristian G. on March 02, 2010 at 08:10 AM CLST #
Posted by Rubén Alzola on March 02, 2010 at 09:12 AM CLST #
Hace veinte años atras habia una red nacional de Radioaficionados que se preparaba TODOS LOS DIAS DEL AÑO para emergencias y otorgar comunicaciones de emergencia desde todas las localidades, llegaron "las nuevas mentes" de onemi y, por ideologias, desarmaron estas redes por que los celulares eran "mejores" para estas labores.... exijo una explicacion... <8((
Posted by Fantomas on March 02, 2010 at 09:23 AM CLST #
Posted by Maria Reyes on March 04, 2010 at 02:24 AM CLST #
Posted by Ignacio Burges on March 04, 2010 at 07:24 PM CLST #