Tecnología matapasiones, por Sonia Lira.
Aug. 14 , 2010
Publicado en suplemento Tendencias de La Tercera, sábado 14/08/2010
La escena no tenía nada que envidiarle a una sacada de Lo que el viento se llevó. Con los perfiles de Scarlett O'Hara y Rhett Butler recortados contra una ciudad del viejo sur de los Estados Unidos en llamas. Y eso que la escena de la que hablamos apenas ocurrió en un almacén de Santiago; claro que en uno de esos chic que ahora llaman emporio gourmet .
Ana esperaba a su marido rodeada de cochayuyo premium.
Pero Juan Cristóbal no llegaba.
Casi a los 20 minutos apareció su amiga Paula, quien no aguantó preguntarle qué hacía allí plantada y por qué no mejor llamaba a Juan Cristóbal al celular. Eso era lo obvio en situaciones de tal naturaleza.
Ana le respondió con una frase que remeció hasta la soya (siempre tan zen) que vendían en el mercado: "Es que entre nosotros no usamos celular", le dijo.
Entonces pasó como en las películas. Juan Cristóbal apareció ipso facto con un ramo de proteas (flor que representa la rareza y el salvajismo) en la mano, a modo de disculpas por el atraso, y Paula fue testigo del momento en que a Ana se le iluminaron los ojos como si protagonizara un romance lleno de chispa adolescente.
Paula no entendía nada. Y no porque sus amigos treintones y con más de cinco años de casados no usaran celular ya avanzado el siglo XXI, sino porque le pareció que Ana y Juan Cristóbal de verdad experimentaban en ese momento la sensación de incertidumbre tan propia de los enamorados y de los loros en el alambre.
Acto seguido, se acordó de su propio matrimonio y, no sin inquietud, se dio cuenta de lo mucho que la lateaba ver a su propio marido en cuanta página Facebook de su círculo de amistades abría cuando sentía ganas de copuchar. Tenía la sensación de que Fernando -que así se llama- se le aparecía hasta en la sopa ciberespacial. Como buen geek, él estaba en Twitter; tenía la costumbre de reportarse vía mensajes de texto cada dos horas y, ahora último, gracias a Foursquare, hasta por GPS podían ubicarse como si fueran dos presos cumpliendo cadena perpetua. "Hasta que la muerte los separe", pensó Paula.
¿Y dónde había quedado el misterio, la intriga, el echarse de menos, ahhh?
Como si el estrés, el exceso de trabajo y la televisión no fueran suficientes, la sicología ya identificó a un nuevo matapasiones de la modernidad: la hiperconectividad amorosa.
Se trata de parejas que pasan todo el día llamándose por sus celulares (hasta dentro de su propia casa), enviándose mensajes de texto y, peor aún, recaditos a través de las redes sociales a vista y paciencia de quien quiera enterarse de sus aburridas vidas "de a dos". Aunque, en realidad, debería ser aburrida vida "de a tres".
Según explicó a ABC News Harris Stratyner -profesor asociado de siquiatra del Mount Sinai Medical Center (Estados Unidos)-, el gadget tecnológico pasa en los casos de adicción a ser un tercero en la relación de pareja. Se forma así un triángulo amoroso donde el convidado de piedra es frío, cibernético y repetitivo. Lo más parecido a tener a Arturito, el androide de la Guerra de las Galaxias, como patas negras. Tal cual.
Tanto se ha extendido este fenómeno, que algunos terapeutas recomiendan a las parejas que atienden practicar un tipo de abstinencia tecnológica para recuperar (siempre en la medida de lo posible) el interés romántico, como se dice. Incluso, taquilleros programas de Estados Unidos del estilo Good Morning América, han desafiado a matrimonios tecnoadictos a ver cuánto tiempo logran mantenerse desconectados sin entrar en la desesperación que -paradoja- implica tener que contarse las cosas "cara a cara".
Son tres los comportamientos que, según Stratyner, se busca que las parejas hiperconectadas retomen:
-El viejo teléfono familiar, cada vez más en desuso, pero con la ventaja de ser un objeto separado del propio cuerpo.
-Las relaciones "cara a cara".
- El silencio.
Sí, el silencio. Qué importante es el silencio. Quizá sea la prueba de fuego en toda relación, porque estar cómodos y sin abrir la boca no lo logran quienes no disfrutan de auténtica intimidad.
Por todo esto, cuando Paula sintió el bip bip del SMS en su cartera, deseó con toda el alma que fuera el Correcaminos y no el latero de su marido informándole, como gran cosa, que había sorteado un taco en la Avenida Kennedy gracias al retwitteo de no sé quién siempre tan informado.
Miró con envidia cómo Ana y Juan Cristóbal partían a buscar soya con el amor reseteado, mientras que a ella no le quedó más remedio que ir a comprar cochayuyo premium para festejar la media hazaña de su marido.





¿Me podrian explicar cual es la diferencia entre esperar que alguien llame a un telefono "familiar" o a un celular?
De acuerdo en que los excesos de estar conectados pueden afectar las relaciones humana -y no solo las de pareja-, pero no veo la diferencia entre estar dependiente de las nuevas tecnologias o de las ultimas.
Atte. Jordi
Posted by Jordi on August 14, 2010 at 02:10 PM CLT #
Posted by Claudio Fernández on August 14, 2010 at 06:47 PM CLT #
La real diferencia, JORDI, es saber usar las tecnologías. Si no quieres servir de carne a los publicistas o empresas, simplemente no te metas en Foursquare o s no quieres escuchar mensajes vacíos, elige bien a quien sigues en twitter. Lo mismo para el telèfono fijo: SI NO QUIERES HABLAR, SIMPLEMENTE NO CONTESTES.
Posted by Tecno Who on August 14, 2010 at 08:12 PM CLT #
Posted by Gabriel L. on August 15, 2010 at 12:49 PM CLT #
Posted by TERE LAGOS W. on August 15, 2010 at 05:03 PM CLT #
Posted by Andres Acuña on August 16, 2010 at 10:26 AM CLT #
Posted by E. L. on August 16, 2010 at 01:12 PM CLT #
Posted by Juan Pablo Moreti on August 17, 2010 at 12:28 PM CLT #
Posted by F. Andrés Castro Z. on August 17, 2010 at 01:50 PM CLT #
gracias
Posted by pelaito on August 18, 2010 at 01:30 PM CLT #
Posted by Daniel on August 19, 2010 at 12:17 PM CLT #
No concuerdo con las críticas de los demás comentarios q te han dejado, no creo q sea "arcaico" No está mal usar teléfonos, pero el llamarse compulsivamente, tener que saber dónde y cuando está la otra persona en cada segundo como queriendo controlarla, el publicar TODO en internet... Me recuerda un poco al gran Hermano en 1984 de Orwell.
Si son sentimientos; mejor cara a cara. Si es trabajo u otras cosas; el teléfono
Posted by Valentina on August 21, 2010 at 07:01 PM CLT #
Posted by evelyn on August 23, 2010 at 09:07 AM CLT #
Posted by juan ernesto on August 28, 2010 at 03:36 PM CLT #