Matrimonios y cuentas corrientes, Por Pelayo Bezanilla
Feb. 21 , 2010
Una casa es como una empresa. Necesita recursos para funcionar y alguien que los administre, digamos un gerente. También requiere de un directorio, que se encargue de fiscalizar la gestión del gerente y comprobar que el presupuesto marche bien.
En muchos de los "matrimonios-empresa" que conozco, el gerente y el director tienen problemas, especialmente cuando el marido-director es quien aporta los ingresos y la mujer-gerente es quien los administra bajo la modalidad de "mesada". En estos casos, el primero suele considerar que la segunda gasta más de lo necesario y, peor aún, destina demasiados recursos a gastos ajenos al "giro" familiar de la empresa, gastos "superfluos", como ropa, carteras, zapatos, etc.
La mujer-gerente, en cambio, reclama que el presupuesto le alcanza apenas para la casa y no le deja excedente para sus necesidades personales. "Es bien injusto porque casi no me queda plata para mí". "¡A otras mujeres sus maridos les dan el doble para la casa y además para ellas!". "Claro, tú puedes comprarte lo que quieras, pero yo no".
Si además se trata de una mujer-gerente del subtipo "consumista compulsiva", esas que caen en trance cuando se cruzan en un mall ante un letrero de "TODO A 50%", la cosa se vislumbra mucho peor. El marido-director deberá estar todo el tiempo esforzándose por evitar que su "subalterna" desangre la cuenta corriente. "¡¿Te compraste otra cartera!?". "¡Con razón la plata no nos alcanza para nada!". "¡Por culpa tuya nos sobregiramos de nuevo!".
Por suerte, en mi empresa las cosas funcionan mejor, por dos motivos. Primero, mi mujer no es una consumista peligrosa. Más aún, tiene la muy extraña costumbre de ir a una tienda sólo cuando "necesita" comprarse algo, rara vez se entrega al abominable vicio del "vitrineo" y compra sólo si considera que el precio se justifica.
Sólo una vez en nuestros 13 años de matrimonio ha traicionado esta virtud que amigos y parientes me envidian: en un arrebato de derroche que aún no me explico, compró una modernísima aspiradora que no necesitábamos, a un precio tan desorbitado que, hasta entonces, yo sólo creía posible pagar por la aspiradora que utilizan para asear los transbordadores espaciales de la Nasa.
La culpa, en todo caso, fue suya sólo en parte, porque el vendedor que la visitó para presentarle el producto tenía dotes de oratoria y persuasión que le envidiaría el mejor de los políticos. Después de convencerla de que sobrevivíamos en un ambiente rodeado de peligrosos "ácaros", le mostró cómo el artefacto los absorbía y aniquilaba hasta dejar la casa tan higienizada como una sala de operaciones. ¿Resultado? El talentoso vendedor se ganó su comisión y nosotros, se supone, vivimos libres de bicharracos en una pulcritud total.
La segunda razón de nuestra prosperidad como empresa es que yo no tengo cargo en ella: no soy su director y ni siquiera ocupo la gerencia, salvo en situaciones de suplencia temporal forzada. Mi mujer ejerce ambos puestos, a los que yo renuncié voluntariamente y sin mediar presión, aburrido como terminé de la burocracia hogareña: llevar las cuentas, conseguir maestros para arreglar lavadoras, estar al día en el pago del jardinero, encargar la comida del perro, etc. Más bien soy una especie de accionista: aporto recursos y cada cierto tiempo veo si hay o no "utilidades".
Para mí es un alivio que ella tenga la doble función de gerenta y directora, porque de lo contrario, si yo fuera el fiscalizador y ella la administradora, nadie me fiscalizaría a mí mismo, y podría entonces dar rienda suelta a mi compulsión patológica por acumular libros que no siempre termino de leer o comprar blackberrys y notebooks cada vez que una nueva tecnología me hace sentir en la prehistoria.
Además, en caso de que uno de los dos sufriera un repentino ataque de consumismo, tenemos un excelente mecanismo de control recíproco: la cuenta corriente bipersonal, algo extrañísimo en la mayoría de las empresas familiares. Ni ella puede salirse de madre con los gastos sin que yo me entere, ni yo sin que ella me descubra. Y como los aportes de ambos se mezclan en un fondo común empresarial, por deferencia ninguno puede llegar y gastárselos, dado que parte de ellos le pertenece al otro.
Por eso, cada vez que me obsesiono con algún aparato que no necesito, le aviso antes para que no se entere al final por la cartola. Como me conoce bien y sabe que me arrepiento cuando cedo a mis obsesiones, me hace recapacitar y renunciar al gasto hasta la siguiente obsesión.
Mis amigos y parientes, sin embargo, repudian mi sistema de cuenta bipersonal. Lo consideran una renuncia a la legítima independencia económica del pater familia y a mí, un sometido de la peor calaña. Puede ser, les digo yo, pero prefiero eso a temblar cada vez que llega la cartola de la tarjeta de crédito o tener que encomendarse al Más Allá cuando sus mujeres-gerente parten al mall o descubren una nueva tienda en Alonso de Córdova.





Posted by Paula on February 22, 2010 at 07:42 AM CLST #
Posted by mariel on February 22, 2010 at 11:40 AM CLST #
Realmente malo, pero malo malo... y más encima generalizando con ese tipo de situaciones "cotidianas"
Posted by gonzalo on February 23, 2010 at 11:32 AM CLST #
Posted by eduardo on February 24, 2010 at 02:54 PM CLST #
Posted by Mauro on February 24, 2010 at 05:11 PM CLST #
Bueno todo ello lo aprendí luego de 2 operaciones de mi hija donde nuestro flujo de caja quedó por el suelo y con un par de años negros hasta que logramos salir a flote y renacer como el ave fénix para tener ahora saldos azules cada mes manejados por mi esposa - gerenta - directora y socia
Posted by Mauro on February 24, 2010 at 05:13 PM CLST #
Despierta de tu sueño AB, porque hasta el C1 creo que no se rie tu esquema y el resto, te aclaro la realidad, nunca lo ha vivido.
Posted by Maria Laura Perez on February 25, 2010 at 10:07 AM CLST #
Posted by Pato on February 25, 2010 at 06:11 PM CLST #
Le comunico que esas personas existen, y están más cerca de lo que crees, lo que pasa es que no las ves.
Piensa en el sueldo de tu nana, del jardinero, del chofer etc. Probablemente no les alcance para tu solución.En ese caso ¿Cuál sería la solución?...
Posted by matias on February 26, 2010 at 09:58 AM CLST #
pues yo sin ser escritor periodista podria escribir de mis habitos sin fijarme en el entorno cotidiano..
jajajajaja
este joven pelayo debe estar buscando al brujo que le otorgo el titulo
Posted by sebastian on February 26, 2010 at 02:05 PM CLST #
¿ la rutina matrimonial encajará con la de una empresa naviera??
Posted by sandra on March 04, 2010 at 01:21 PM CLST #
Si es así, agréguelo al título por favor para no leer las estupideces de la clase alta. Gracias.
Posted by Francesca on March 04, 2010 at 09:29 PM CLST #
Posted by Marcela on March 05, 2010 at 11:36 AM CLST #
Posted by Liss on March 08, 2010 at 11:21 PM CLST #
JA!
Posted by Felipe on March 09, 2010 at 06:28 PM CLST #