Kindle y yo: flechazo total, Por Sonia Lira
Feb. 17 , 2010

Un libro electrónico no existía en mi lista de prioridades. Y así fue (como ocurre con lo que uno no desea) que sin querer queriendo cayó un Kindle en mis manos.
Celebrábamos la Navidad con dos semanas de atraso en la casa de mis suegros, en Ohio; con mucha nieve y regalos escondidos en calcetines de franela gigantes. Cuando mi marido abrió el suyo, puso cara de niño decepcionado con su juguete. Sólo alcancé a ver la parte de atrás de una caja.
Cuando volvimos a estar solos me dijo: "Me regalaron una especie de calculadora gigante. Te la doy. Ya tengo".
Debo aclarar que, a pesar de estar en la flor de la edad, el susodicho pertenece a esa raza que le hace el quite a la tecnología. Simplemente, le da lata. Y yo no lo hago nada de mal.
Pero esta vez fue distinto. La tecnología me sedujo. Y tal como ocurre en las películas, me enamoré del "chico malo" de la historia (de mi historia, claro), porque el libro electrónico se me aparecía hasta ese momento como la peor de las amenazas a esos objetos de cartón y papel que tanto amo y acumulo en todos los rincones de mi casa.
-"¿Me lo regalas en serio? Es un Kindle-, le respondí, mientras sostenía el aparatito que me parecía ligero, como una novela de 150 páginas.
Y desde ese momento no me separé de ese "chico malo" vestido de cuero negro, que llevo en mi cartera como si fuera la prueba de una traición. Todavía no lo sabía usar y me divertía esperar qué imagen de autor clásico aparecería en la portada vía whispernet, como un dibujo fantasma. Porque los cerebros detrás del e-book saben que un porcentaje importante de quienes deben convencer con su invento son fetichistas confesos del papel, las encuadernaciones y -por qué negarlo- de tomar caldo de cabeza. Entonces aparecen en una pantalla de tinta electrónica -que imita la opacidad del papel-, ilustraciones de Julio Verne, Mark Twain y otros. Y uno hasta se convence de que lo que tiene entre sus manos es un incunable.
Una noche de insomnio lo encendí a oscuras. No pude leerlo porque no tiene luz propia -como un computador, esa que irrita los ojos- y se debe usar una lámpara como con un libro "real".
Este detalle me mató.
Debo aclarar, eso sí, que con todo lo fantástico que puede ser, un e-book jamás será 100% homologable a uno tradicional. Los avances no se miden en páginas, sino que en un porcentaje que aparece abajo de la pantalla. Así es que la pregunta ahora es ¿qué porcentaje has leído de Crimen y castigo? (primer título que escogí, bien clásico, por el contraste). Y si usted es uno de esos que hace anotaciones al margen, estas deben ajustarse a la nomenclatura del teclado. Nada de arrebatos.
Tampoco la historia de su lectura quedará registrada con una mancha de café, porque si esto ocurre no estoy segura de que siga funcionando. Y si algo que ha leído le da rabia, adiós a la costumbre de arrugar un par de páginas. Sí puede tirar su e-book al suelo y pisotearlo, pero ante este tipo de impulso asesino, no piense después en estirarlo y reconciliarse con su libro.
Así son estos "chicos malos": irremplazables cuando se requiere la información o el dato urgente, pero pocos dados a un romance con idas y vueltas. Con historia. En ese sentido, el papel es único. Piense en una emergencia como sonarse la nariz, por ejemplo, y que haga imperiosa la necesidad de pedir un par de páginas prestadas al autor de turno (nadie sabe de lo que es capaz en un caso extremo). Esto es lo que los hace tan humanos. ¿Y alguien podría envolver una palta con la edición digital de un diario?





Posted by Carola on February 17, 2010 at 06:45 PM CLST #
Posted by J.A. on February 17, 2010 at 08:15 PM CLST #
Posted by Justo on February 17, 2010 at 11:09 PM CLST #
Posted by Patricio López on February 18, 2010 at 09:15 AM CLST #
Posted by Rodrigo on February 18, 2010 at 01:08 PM CLST #
Posted by Lucy on February 18, 2010 at 06:03 PM CLST #
Posted by charly on February 18, 2010 at 08:17 PM CLST #
Posted by Raca on February 20, 2010 at 03:50 PM CLST #
No porque seamos pocos a los que nos interesa, no lo vamos a debatir.
Posted by Pato on February 21, 2010 at 02:04 PM CLST #
Por otro lado no creo elitista la columna, la autora dijo que se lo regalaron, ademas una familia norteamericana. Para ellos pagar los US$200 y fraccion no es gran cosa.
Posted by Rodrigo Arriagada on February 22, 2010 at 08:42 PM CLST #
Posted by Fernando Tatio Castillo on March 05, 2010 at 02:53 PM CLST #
Posted by J. P. on March 05, 2010 at 04:15 PM CLST #
Posted by Iso on March 07, 2010 at 02:41 PM CLST #
Posted by Claudio on March 08, 2010 at 01:42 AM CLST #
Posted by J.P. on March 08, 2010 at 12:54 PM CLST #
Posted by Mario Muñoz on March 15, 2010 at 12:23 PM CLT #