Tendencias

de La Tercera

 

Familias unplugged, Por Pelayo Bezanilla

Dec. 26 , 2009

3 Comments

Pocos días atrás me encontré en las noticias con la historia de una familia que había optado por criar a sus hijos completamente al margen de la tecnología. Sin TV ni internet ni celular ni videojuegos ni nada que suene, brille o se prenda con botones. Algo así como una rebelión desenchufada contra el mundo "wi fi".

"Pobres niños", pensé, mientras los imaginaba tratando de lidiar, indefensos, con sus pares "conectados", esos feroces energúmenos multifuncionales que cuando no están garabateando siglas crípticas en el chat, balbucean frases risueñas por el celular o escuchan música sin apagar la televisión al mismo tiempo que bajan juegos de internet.

Devoto como soy del blackberry y el notebook, no les tengo mucha fe a las apuestas familiares "unplugged" (desenchufadas), a menos, claro, que uno cultive una onda amish y tenga el temple necesario para no recurrir, de cuando en cuando, a la magia de la TV como "sedante infantil". Pero, por otro lado, admito que los adolescentes ultra-enchufados me despiertan escasa simpatía, sobre todo aquellos que, agitando la cabeza al vaivén de los audífonos, transitan por la vida con la mirada extraviada.

Ante el riesgo de los extremos, para nuestros hijos resolvimos poner las fichas en una alternativa intermedia: la vieja y elástica política del "ni mucho ni muy poco, todo a su tiempo".

Parecía la opción más sensata. Y de hecho marchó bastante bien hasta que el "medioambiente" comenzó a jodernos el "ni mucho" y desordenarnos el "todo a su tiempo".

"Papá, soy la única del curso que no tiene celular", nos dijo nuestra hija hace ya un tiempo. "Pero si tus amigas no lo necesitan y ni siquiera saben ocuparlo ni…", alcancé a argumentar cuando de pronto la imaginé deambulando solitaria y melancólica por el patio del colegio, mientras profesores y compañeros la miraban compadecidos hablándose unos a otro por celular en un ensordecedor ruido ambiente.

Resistimos el embate varias semanas, pero ni nuestros mejores argumentos pudieron contra los estragos del temido "síndrome del bicho raro".  Poco después salimos del supermercado con su primer celular, un sencillo aparato de prepago que no estuvo, por cierto, entre sus primeras elecciones. Débiles como todos los padres al final del día, hasta nos hemos convencido mutuamente con mi mujer de que fue una inversión de gran utilidad.

Con mi hijo menor la cosa no anduvo mucho mejor. Su exposición a Playstations, Xbox y Wii en casas de amigos y parientes fue generando en él, a través del tiempo, una sensación muy parecida a la envidia, y no en su versión más sana. Tras esos baños de tecnología, regresaba a casa con el ánimo de quien retorna a la pobreza después de una temporada en Buckingham.

También dimos pelea y nos opusimos con éxito por largo tiempo a la marea de las consolas, hasta que las "gestiones emocionales" de él pudieron más. Debo señalar, en todo caso, que la irrupción del Xbox en nuestras vidas fue bajo la severa condición de mi mujer de no admitir juegos violentos -condición que cumplimos irrestrictamente hasta descubrir yo cuán relajante podía ser un atardecer de guerra virtual en Irak-.

Pese a todo, mis hijos no pasan horas absortos frente al Xbox ni creen que el celular es una prolongación del sistema auditivo ni ven TV como si en ello se les fuera la vida. Perdimos, creo, en el "todo a su tiempo", pero hemos logrado imponernos con el "ni mucho ni muy poco". Lo malo es que cada vez que abro el notebook durante el fin de semana o reviso los correos en el Blackberry entrada la noche pienso que soy yo, y no ellos, quien más cerca está de convertirse en un genuino energúmeno multifuncional. Lo mismo cree mi mujer.



Comments:

Buenísima tu columna! Creo que no se puede luchar contra la corriente, por los mismos motivos que tú expones, lo único que nos resta hacer como padres es ofrecerles alternativas para que ellos aprendan que no sólo un aparato tecnológico les permite "respirar". Yo jamás he prohibido a mi hijo usar algún aparato, pero por otra parte lo incentivo a que haga otras cosas y me ha dado estupendos resultados. Él mismo me dice "¿Salgamos? estoy aburrido de ver tele"

Posted by Julieta on December 28, 2009 at 01:55 AM CLST #

Interesante la reflexión. Si no se enseña a los hijos a balancear hasta donde usar la tecnología como una herramienta y no un fín en si, pueden crecer como alienados.

Un consejo: cambiale el color a la letra, así en azul pálido es muy poco lecturable.

Posted by Juan Pérez on December 30, 2009 at 12:11 PM CLST #

La decisión de optar por mucha o poca tecnología no parte por los hijos sino por ti mismo, quien luego dará el ejemplo.

Tener notebook y blackberry y no comprarle a los hijos un modesto celular, da para un chiste de don máximo tacaño. jaja..

Y las consolas, oh benditas consolas, con ellas yo me integré al mundo digital hace muchos, muchos años atrás. Todavía sigo pensando que es mas valiosa una hora de juego que una hora de clases con el método tradicional.

Posted by Eduardo on January 02, 2010 at 04:05 PM CLST #

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