Entre "rechas" y "popus", Por Pelayo Bezanilla
Nov. 14 , 2009
El mundo se divide entre "rechas" y "popus". El mundo de mi hija mayor, al menos. Me lo contó ella misma (12 años) hace algunas semanas, mientras conversábamos sobre la vida escolar puertas adentro.
"¿Y qué son las rechas y popus?", pregunté. "Las popus son las populares, las taquilleras, y las rechas son las rechazadas", me dijo.
"¿En qué grupo estás tú?", insistí ilusionado. "Entre las rechas, papá".
Ése fue el comienzo.
Nada nuevo, dirán ustedes. Porque antes que los libros o los profesores o las salas de clase, lo que realmente caracteriza a un colegio es esa suerte de microcosmos darwiniano donde unos, los supuestamente fuertes, se imponen a otros, los supuestamente débiles.
Salvo por un detalle: es mi hija la que ahora está metida en ese microcosmos. Y soy yo el llamado a explicarle que estas clasificaciones dan lo mismo y que la gente vale por otras cosas y que la vida no es cosa de "rechas" y "popus"… en fin, las lecciones propias de un padre sereno y maduro.
Pero como la sicopedagogía no está entre mis lecturas, reconozco que mi primera reacción no fue particularmente iluminadora. "¿Y qué se creen estos cabros de m…?". Por suerte, me contuve a tiempo y busqué una mejor forma de salir del paso bajo la mirada atenta -y censora- de mi mujer, más avezada que yo en esto del consejo sabio.
Creí que era el momento de despacharme una frase épica express. Le dije que no les diera importancia a estas nimiedades, porque los "rechas de hoy serán los… mmm ¡Bill Gates del mañana!".
"¿Bill Gates?", preguntó. Entonces no me quedó más que improvisar. "Sí, una persona muy importante que creó una empresa de tecnología y una fundación y de joven fue recha, bueno, creo que fue recha o en realidad parecía recha…". Todavía no terminaba mi frenética exposición cuando caí en la cuenta de que Gates no estaba resultando un buen ejemplo. Pensé entonces en un líder político. ¿Churchill? No, mejor una figura local… ¿Arturo Prat habrá sido "recha"? No, alguien actual… en eso estaba cuando mi hija, entre
confundida y aburrida, se fue a ver televisión.
Mi primera estrategia había sido un desastre. Esa noche emergió mi versión culposa. ¿Estará pagando mi pobre hija por mis pecados escolares? No fui "recha". Ni "popu". Tal vez un híbrido, pero en ningún caso un santón. Más de algún compañero cuya infancia atormenté leerá estas líneas con sabor a venganza.
Al día siguiente, camino al colegio, regresé al asunto y le pedí que me explicara bien los "perfiles sociológicos" de ambos grupos. "Cuéntame más de las popu", pregunté trivialmente mientras cambiaba la radio. Entonces la vida comenzó a sonreírme de nuevo, y el sol se coló brillante entre las nubes de Santiago: "A las popus les gusta perrear, y dicen que las que no perreamos somos niñitas".
No necesitaba más información. La sola idea del "perreo" -cuyos vaivenes seguramente habría celebrado en mi adolescencia- sacó a relucir el alter ego conservador que llevo dentro y que, en situaciones como ésta, se asoma entre los barrotes. En este caso debo admitir que lo liberé con entusiasmo, y de un momento a otro me sorprendí haciendo gala de una inspirada oratoria sobre la importancia de la niñez, que cada cosa tiene su tiempo, que las "rechas" están bien, porque esos bailes no corresponden a su edad…
Creo que esa mañana se esfumaron mis pretensiones de "padre moderno". Bastó que la "modernidad" en versión "perreo" llegara hasta las puertas de mi casa para claudicar y pasarme al otro bando. Qué le voy a hacer. Es mi hija. ¿Y Bill Gates? "Recha", seguro.




