Don cachito, Por Marcelo Con
Mar. 28 , 2010
Aló, Marcelito?, soy Roberto, fui cliente tuyo hace años", escuché en mi celular. "Sí claro, ¿cómo estás?", pregunté. "Muy bien, me independicé", respondió, "te felicito, y cuéntame ¿qué necesitas?". "Nada, llamaba para saludarte…" (sí, claro, a otro redactor con ese texto pensé) "…y para invitarte a almorzar, necesito que me des una manito", ahí sí le creí. "Disculpa, pero por ahora no estoy haciendo nada de publicidad", contesté, "sólo necesito una opinión, no más de cinco minutitos", insistió, y aunque algo olía mal, como ando con el corazón del porte de una sandía desde el terremoto, acepté.
Después de cortar, pude recordar que Roberto, mientras fue cliente, constantemente le metía goles a la agencia encargando pegas personales, desde el afiche para la semana del colegio de su hijo, hasta el parte de matrimonio de su hija, todo, sin pagar un peso extra. Era un verdadero pichichi de la frescura. Ahora ya no sólo había un leve perfume, estaba hediondo a vacunazo, pero ya me había comprometido.
Cuando nos juntamos, el artillero del cacho inmediatamente chuteó al arco de mi buena voluntad. "Mira, la empresa importa artículos de computación, imitaciones chinas", y me mostró una serie de cachivaches que, al igual que su negocio, no eran nada original. "Tú que eres bueno para los textitos, invéntame un nombrecito poh", dijo muy sonriente.
En ese momento supe que la comida me caería mal. Me cae pesado lo poco que se valora el trabajo creativo en este país, muchos creen que porque alguien es bueno para el dibujo, no le cuesta nada diseñar un logo, o por el hecho de ser publicista, no significa un gran esfuerzo crear una campaña.
También es irritante que desmerezcan el trabajo usando diminutivos, como si esos supuestos "monitos" no le dieran mucho valor a una marca. Imagino que la minimización es para poder pagar menos de lo que vale el trabajo realmente, entonces, ¿por qué estas personas cuando van al dentista no le piden a sus doctores que les tapen una cariesita?, ¿o a sus siquiatras que les hagan un sicoanalisito?, ahorrarían mucho más. Para los diseñadores, redactores, ilustradores y todos los que trabajamos en creatividad, nuestros activos también son los minutos y gastar tiempo significa plata. Aunque algunos anden vestidos (y se comporten) como payasos, esto es un trabajo serio.
El que mejor graficó este problema fue obviamente un dibujante, en un programa en vivo Raúl Matas le pidió a Lukas que hiciera un dibujito frente a las cámaras, pero la respuesta de don Renzo fue un tajante "NO". El público presente en el estudio pensó que era uno de sus chistes, incluso hubo un par de risitas, así que don Raúl insistió. Al escuchar nuevamente la negativa, extrañado, el entrevistador replicó: "¿Pero cómo? si no le cuesta nada", "claro que cuesta" contestó Lukas, "este es mi trabajo y lo que usted me pide no corresponde, o acaso, cuando traiga a un boxeador al programa ¿también le va a pedir que le pegue un combito?". Aunque en esa época la tele era en blanco y negro, las carcajadas del respetable hicieron que la vergüenza del conductor se viera a todo color.
Mi ex cliente, en todo caso, nunca se puso colorado en pedir (y rechazar) los nombres que propuse por culpa de mi corazón de sandía (incluso hasta le di una buena idea para un folleto). Ya estábamos en los descuentos, tomando el café, pero como todo buen goleador de la sinvergüenzura, antes de que el árbitro-mozo diera el pitazo final trayendo la cuenta, sacó un disparo justo al ángulo de mi paciencia: "Bueno ¿y?, ¿cuándo podemos ver algo?". "Algo de qué", respondí tratando de atajar ese gol olímpico. "Del folletito, ¿cuándo lo presentas?". "Cuando tú me deposites un milloncito", contesté en un feroz contragolpe. "Pero eso es mucha plata", dijo, y entonces aproveché esa pelota rebotando en el área y rematé: "Mira Roberto, lo único que voy a hacer es recomendarte un par de creativos que no te van a cobrar caro por esta pega, nada más".
Obviamente se sintió derrotado. Con mala gana revisó la cuenta y sin levantar la vista del vale dijo: "Son 11 mil por nuca" (¿quería hacerme un gol con la mano?). En ese momento sentí que otras partes de mi cuerpo también se hinchaban, así que me paré de la mesa y anulé la jugada diciendo: "Después del tiempo que te regalé, lo mínimo es que me invites el almuercito", y me fui feliz, por el partido ganado y, sobre todo, por haberlo mandado a la cresta un ratito.





Muy buena publicación Marcelo!
Posted by Mariana Fernánde F. on March 28, 2010 at 07:14 PM CLT #
Posted by ignacio on March 29, 2010 at 08:54 AM CLT #
nunca faltan los goleadores de primera...
Posted by ReNGo_CaLLeJeRo on March 29, 2010 at 01:57 PM CLT #
Que yo sepa uno cobra lo que corresponde cobrar, como en todos lados.
Posted by mara on March 30, 2010 at 05:39 PM CLT #
No puede pedir usted que los demás miembros de la sociedad valoremos un trabajo, si quienes lo ejecutan no lo hacen valer…
Posted by Rolando on March 31, 2010 at 11:19 AM CLT #
Es verdad que nosotros mismos debemos subirle el respeto a nuestro trabajo al menos cuando trabajamos independiente.
Posted by Caro on March 31, 2010 at 01:14 PM CLT #
Alf
Posted by A_G_P on March 31, 2010 at 03:04 PM CLT #
Posted by Sebastian R.I. on April 05, 2010 at 09:22 PM CLT #
Posted by carmen gloria on April 07, 2010 at 09:36 AM CLT #
Un abrazo Marcelo.
Posted by Eduardo jara on April 09, 2010 at 10:55 AM CLT #
Posted by Martin on April 09, 2010 at 02:31 PM CLT #
Toda la razón.
(estudiante de Diseño en Comunicación Visual, 5to año)
Posted by Carolina on May 22, 2010 at 06:53 PM CLT #