Columnas de Negocios

 

"Reactivación tras el desastre", por Rolf Lüders

Mar. 06 , 2010

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El terremoto ha dejado una secuela de daños humanos y materiales.  La magnitud de la destrucción física ha sido enorme. Además, en parte importante como consecuencia de lo anterior, se resentirá la calidad de la coordinación económica.  ¿Qué nos dicen los datos históricos respecto de estos fenómenos y sus magnitudes?  

 Antes de contestar la pregunta, debemos referirnos a algunas cifras y conceptos para precisar cuáles son algunas de las consecuencias económicas de un terremoto y sus magnitudes. Haré lo último en referencia al actual terremoto, a pesar de que es imposible estimar todavía, con precisión, las pérdidas materiales causadas por éste.

Sin embargo, si entre un cinco y 10% de las viviendas en la zona afectada fue destruido o severamente dañado, y consultando inversiones para reparar obras públicas y facilidades de producción, es posible estimar -muy a grosso modo- un costo de reconstrucción de entre US$5 mil y US$10 mil millones.  

Si entonces usamos la última cifra para hacer algunos cálculos muy gruesos, es posible aseverar que el terremoto redujo la riqueza física de Chile en algo así como un 2 % y, a muy corto plazo, también lo hizo con la capacidad de producción de la economía en, al menos, entre un 0,5 % y un 1 %. Estos porcentajes serán mayores, mientas más "cuellos de botella" se hayan producido. Afortunadamente, esta vez, al contrario de lo que sucedió en 1985, los puertos -salvo los de la Octava Región- están operando con cierta normalidad.  

¿Qué se debiera esperar que  suceda con la economía chilena en el corto y mediano plazo en relación a lo que habría sucedido si no hubiéramos tenido el terremoto?  A muy corto plazo, cabe esperar -todo en términos relativos a la tendencia del momento- una baja en la tasa de crecimiento del PIB, un alza de la tasa de inflación, una disminución de la demanda por empleo y una caída en las remuneraciones reales o un aumento del desempleo. Se debiera, además, esperar una caída en el comercio exterior.

A medida que el país se reorganiza e inicia la reconstrucción, el comportamiento de estas variables debiera empezar a revertirse casi totalmente. Tanto así, que a un año plazo la situación debiera estar tendiendo a volver a la "normalidad", si ésta se corrige por los efectos de la mencionada pérdida de riqueza del país.  

¿Qué nos dicen los números históricos sobre la materia?  Utilizando cifras del Economic History ClioLab de la PUC, comparamos, para los terremotos de 1835, 1906, 1939, 1960 y 1985, las tendencias de las tasas de crecimiento del PIB, del comercio exterior, de los salarios reales y de las tasas de inflación, con sus valores efectivamente observados.  Ello nos da una medida muy cruda de la desviación producida por los respectivos terremotos. La medida no es precisa, porque obviamente los valores mencionados se vieron afectados también, entre otras cosas, por las políticas económicas aplicadas.  

En definitiva, los datos muestran que durante el año siguiente al terremoto se produjo -en general- una caída de la tasa de crecimiento del PIB, que en ocasiones fue significativa, y una caída notoria en los volúmenes de comercio exterior. 

No ha habido, sin embargo, una relación obvia y simple entre los terremotos y las tasas de inflación, como tampoco entre los primeros y los salarios reales. Lo anterior sugiere que la política económica que se aplique juega un rol muy importante en la recuperación de la economía de los efectos de un sismo.


Profesor del Instituto de Economía, Pontificia Universidad Católica.



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