Columnas de Negocios

 

"Producción de cobre, los desafíos que vienen", por Diego Hernández

Feb. 15 , 2010

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Chile ha tenido actividad minera desde siempre. Su importancia ha sido a veces sólo marginal y en otros períodos muy relevante. El período actual es de los significativos. Las etapas anteriores realmente importantes son las del cobre en el siglo XIX, la del salitre desde el último cuarto del siglo XIX hasta la Gran Depresión, y las de las cuatro grandes minas de cobre operadas por empresas norteamericanas a lo largo del siglo XX y que fueron la base de lo que hoy es Codelco.


Antes y después de la nacionalización de estas minas no había condiciones ni apetito para que capitales extranjeros invirtieran en el país, e internamente no había posibilidades de emprendimiento ni de acceso a recursos que permitieran enfrentar una actividad que es de uso intensivo de tecnología y capital, y que requiere plazos largos de maduración.


Los cambios institucionales que dieron garantías y certeza jurídica fomentaron una nueva ola de inversiones que comenzaron a materializarse desde los años 80, pero en forma contundente en los 90. En esa década, la inversión extranjera tomó el liderazgo, representando el 70% de la inversión minera en Chile, con más de US$ 18.000 millones. Cada año se abría una nueva mina en nuestro país y Chile estaba en los titulares de todos los ranking mundiales de minería. En esta primera década del siglo XXI, la inversión ha seguido a un ritmo menor, pero aún importante, con más de US$ 14.000 millones acumulados a la fecha.


Esto ha permitido, desde principios de los 90, un crecimiento promedio anual de 3,7 % de la producción chilena de cobre, pasando desde una participación de mercado del 17% (1,6 millón de toneladas anuales) al 35% (5,6 millones de toneladas anuales). Hemos construido así un enorme parque productivo minero que demostró su competitividad a principios del año pasado, cuando la crisis mundial provocó una brusca caída del precio y, como consecuencia, hubo cierres de minas por una capacidad productiva de 640 mil toneladas/año. Los cierres en Chile sólo representaron 5% de ese total.


Hasta ahora hemos hablado de la situación actual, ¿pero qué pasa con el futuro? Un significativo 35% de nuestras minas de cobre ha estado en operación por más de medio siglo, y 70% de su capacidad productiva está madura. Operaciones maduras significa, entre otros aspectos, leyes decrecientes, trayectos de transporte de mineral más largos, menor disponibilidad de enriquecimiento secundario y material lixiviable, y un mayor foco en minerales primarios que son de menor ley. En definitiva, costos crecientes y competitividad menguante. Para compensar esto necesitamos mayor inversión, que permita mantener nuestros niveles de producción y continuar competitivos en el negocio: proyectos de ampliación para tener mayor capacidad de procesamiento de mineral en las plantas, aumentodel tamaño de flota en la mina, e infraestructura adicional, particularmente en energía y agua.


En el  futuro cercano no se ven grandes nuevos proyectos del tamaño que nos acostumbró la década de los 90, pero sí posibilidades de ampliaciones en las minas en operación para mantener o aumentar los niveles actuales de producción de cobre.


En resumen, la producción en Chile está alcanzando madurez, pero es sólida y está bien establecida; y con precios del cobre razonables, debiera continuar produciendo a niveles acordes con la capacidad nominal instalada. Tendremos, eso sí, que usar flujos de caja significativos para cubrir requerimientos de inversión adicional, con el solo objeto de mantenernos en el negocio con las producciones actuales, a costos de producción más altos.


En conclusión, la industria del cobre en Chile es todavía competitiva y debiese mantener una participación de mercado significativa por muchos años más,a pesar de estar perdiendo dicha competitividad debido a la madurez de los yacimientos.  Para que esto ocurra es necesario continuar realizando importantes inversiones, las que serán posibles, entre otros factores, gracias a la transparencia y estabilidad de la institucionalidad vigente, que ha dado condiciones para que los inversionistas tomen los riesgos en este negocio que es de largo plazo de maduración.


Presidente de BHP Billiton Metales Base



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