Columnas de Negocios

 

"Codelco, quien vende se empobrece", por Eugenio Claro

Feb. 01 , 2010

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Durante el 2009 Codelco produjo 1,7 millón de toneladas de cobre, un 15% más que en el 2008. Para Chile fue una muy buena noticia, ya que nutrió las arcas fiscales y permitió paliar la baja en la actividad privada producto de la crisis financiera internacional a través de un mayor gasto público.


La intención de la corporación estatal, que aporta el total de sus utilidades al Fisco, es seguir expandiendo su producción en el 2010 a través del desarrollo de nuevos proyectos estructurales. Sin embargo, sus propios ejecutivos han reconocido que, una vez superada la peor etapa de la crisis, la competencia por levantar recursos a través de la sola emisión de deuda o créditos internacionales será más dura, debido a la reactivación de una serie de proyectos de empresas privadas que también necesitan capital.


¿Cuál es la alternativa entonces para que Codelco siga elevando su producción y no deje que sus competidoras, tanto a nivel local como internacional, le arrebaten su rol preponderante en el mercado?


En los últimos días se ha reabierto el debate sobre la conveniencia de permitir el ingreso de privados a la propiedad de la empresa, a partir de declaraciones del Presidente electo, Sebastián Piñera.


Quienes rechazan esta idea, aseguran que abrir la compañía a otros inversionistas que no sean el Estado chileno redundaría en disminuir los sustanciales aportes que hace año a año la empresa al presupuesto público y que permiten, entre otras cosas, financiar gran parte de los proyectos sociales. Ello ocurriría, según los detractores, al vender un porcentaje, aunque sea minoritario, de los actuales activos de Codelco.


Pero no necesariamente debe ser así.  Al margen de los avances en eficiencia que se podrían lograr al implementar una gestión visada por más de un solo dueño, es crucial pensar en el potencial de expansión que podría alcanzar la empresa, tal como lo han hecho ya varias transnacionales que operan en el mismo rubro.


No se trata de desprenderse de una parte de lo que Codelco ya posee, sino de ampliar su base de capital para el desarrollo de nuevos proyectos dentro y fuera de Chile. Si se enajenara una porción, ello podría traducirse en una entrada extraordinaria de caja para el Fisco. Y es ahí donde tengo algunas aprensiones del posterior uso de esos cuantiosos recursos. Mejor invertir en proyectos con alta rentabilidad social con el beneficio anual de la empresa. "Quien vende se empobrece", dicen en el campo.


Esa visión, de crecer en nuevos proyectos, no es antojadiza si se considera que el cobre es un recurso no renovable y que la subsistencia de las firmas mineras a lo largo del tiempo está sujeta a los esfuerzos de exploración y explotación de nuevas minas en distintos lugares del orbe.


En las últimas décadas Chile ha avanzado con fuerza por la senda de la globalización, abriendo su economía a la competencia externa para fortalecer su crecimiento y mejorar el nivel de ingresos de su población.


¿Por qué privar a la mayor empresa de Chile de esa opción? No parece tener mucho sentido desde un punto de vista práctico, social y siquiera ideológico. Más aún, no es necesario mirar muy lejos para aquilatar los buenos resultados que han tenido países como Brasil, bajo el mandato del presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, al abrir el cerrojo de la propiedad de sus gigantescas empresas estatales, como Petrobras o Vale do Rio Doce, para que se expandan dentro y fuera de sus fronteras.


En el caso de Codelco, los detractores de abrir la compañía señalan que la propiedad de los chilenos disminuiría, empobreciendo al país a costa de los nuevos accionistas. Pero ello es una falacia. Si se eleva el capital con recursos privados, éstos buscarán que las cosas se hagan bien, con miras a rentabilizar adecuadamente los fondos invertidos.


Todo esto me hace pensar que aumentar el capital con una participación de nuevos inversionistas sería positivo para su gestión, ya que se vería incentivado a modernizar sus prácticas y a mantener su liderazgo como la principal productora de cobre.


¿Podemos seguir esperando? Lamentablemente, la experiencia nos ha enseñado que las oportunidades son pocas. Veamos lo que ha hecho Antofagasta Minerals los últimos dos años: ha tomado oportunidades en Paquistán, EE.UU., Colombia y Eritrea, además de terminar  y financiar el proyecto Esperanza en Chile. Codelco debiera hacer más.



Socio de Munita, Cruzat & Claro



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