Muro de Cultura

 

"Oscar 2010: La galería de las buenas costumbres", por Jorge Letelier

Mar. 08 , 2010

0 Comments

De no ser por la sorpresiva irrupción del argentino Juan José Campanella recibiendo un Oscar al mejor filme extranjero por El secreto de sus ojos, y su aún menos esperada alusión a nuestro país ("Un abrazo a los hermanos de Chile" ), la edición número 82 de la ceremonia del Oscar iba directo a ser olvidada al día siguiente. Plana y sin brillo, la premiación del Kodak Theatre reiteró la tradicional falta de riesgo en los premios y demostró que los presentadores, Steve Martin y Alec Baldwin, reclutados por su supuesta "comicidad", fueron presas de la rigidez excesiva del libreto y tuvieron la sombra de Hugh Jackman, el brillante anfitrión de la edición 2009.

Se sabía de antemano que la supuesta novedad de tener a diez filmes compitiendo en el apartado de Mejor Película, era en realidad una carrera entre dos: Avatar y Vivir al límite. Y también ya había trascendido que el megafilme de James Cameron no las tenía todas consigo y que la cinta ambientada en Irak llegaba a la ceremonia con el favoritismo de la prensa y de los sectores progresistas de Hollywood.

Por ello, la lógica de los equilibrios y las tendencias de las semanas previas indicaban que la disputa entre el filme de Cameron y el de Bigelow se iba a resolver entregando el de dirección a la realizadora de Vivir al límite, y el de película a Avatar. Extremando las cosas, la Academia de Hollywood podía imitar al Bafta inglés, y cargar la balanza hacia la cinta bélica. La vieja dicotomía entre mensaje y entretención no tenía esta vez mayores matices: un triunfo de Avatar significaba una burda sumisión al cine más comercial levantando una vez más las dudas sobre la falta de criterio de la Academia al ningunear repetidamente a cintas de certificada calidad. Afortunadamente la lucidez prevaleció, aunque quedó dando vueltas qué hubiera pasado si Hollywood premiaba a la cinta más emotiva, redonda y entrañable de todas las que postulaban a película del año: Up.

Dadas así las cosas, sólo había que sentarse y esperar. Desfilaron sin sobresalto alguno los premios Oscar de Up (mejor filme animado, categoría que a Pixar a estas alturas ya le quedó corta), y todos los premios de actuación (Jeff Bridges, Sandra Bullock, Mo'Nique y Christoph Waltz) sin entregar sorpresa alguna. Algunos fueron muy merecidos, como el de Bridges y Waltz, otros sobredimensionados como el Bullock, pero ajustados a lo que se esperaba.

Sobre los anfitriones, también quedó la duda de qué hubiera pasado si no hubieran censurado a Sacha Baron Cohen. Esa sana cuota de desparpajo e incorrección tan propio del autor de Borat habría tenido la posibilidad de despercudir en gran medida la lista de calculados chistes con que la pareja de Martin/Baldwin intentaron agilizar sin éxito la ceremonia. Al final, la condescendencia inundó cada rincón del Kodak Theatre con el insólito acto de RRPP que hicieron algunas figuras con los nominados a mejor actor y actriz, enumerando sus virtudes humanas y profesionales como si tratara de voluntarios de la Cruz Roja.

En un año en que los blockbusters de Hollywood dominaron como nunca los cines del mundo, y la estela de Avatar parece haber redirigido los objetivos del cine masivo, la Academia ungió a un filme con "mensaje" como es Vivir al límite, pero sin correr grandes contratiempos. Se sabe que para premiar a las mejores o a las que remecen, es mejor mirar para otra parte.

Jorge Letelier
Editor Contenidos Cultura latercera.com



Comments:

Post a Comment:
  • Quedan 500 caracteres

  • HTML Syntax: NOT allowed

Enlaces

Feeds