De música ligera
Jan. 29 , 2012
Publicado por La Tercera, 29 de enero de 2012
Cuando The Rolling Stones anunció Voodoo lounge en 1994, la prensa se burló insinuando que el tour sería en silla de ruedas. Casi 20 años después, tener edad de sobra para jubilar, promover un nuevo disco y una gira, no sorprende. Como dice Geddy Lee de Rush, nadie cuestiona la condición octogenaria de un artista plástico, así también el rock finalmente consiguió esa legitimidad. Ringo Starr tiene 71 años, toca incansable con un montón de amigos músicos a los que les pasó el cuarto de hora hace rato (pero garantes de calidad interpretativa), y lanza álbumes con regularidad. De hecho, su última década es la más prolífica desde los 70. Siempre consciente de su talento anclado en la perfomance y no la creatividad, Ringo ha montando una corte de colegas tan devotos como él del rock & roll.
Este disco no alcanza la media hora, contiene nueve temas, dos covers y un par de reversiones de canciones propias. Mantiene la buena forma de Y not (2010) que a su vez superó la ramplonería nostálgica de Liverpool 8 (2008), un disco con aspecto de postal barata. El personal es casi el mismo: se repiten Joe Walsh (Eagles) y Dave Stewart (Eurythmics) en guitarras, Van Dyke Parks en teclados, Don Was al bajo, y se suma el virtuoso guitarrista Kenny Wayne Sheperd. Ringo asume los teclados en Think it over, de Buddy Holly y, claro, todos los tambores del disco. Como siempre, sorprende con su aparente sencillez de pronto cruzada por pases de difícil réplica. Eso sin contar su sonido para este álbum, lejos el mejor que exhibe desde Revolver (1966) junto a The Beatles. En canciones como Step lightly (editada originalmente en 1977) y Wonderful, el groove es notable y exquisita la textura de la batería.
Es cierto que Ringo resulta proclive al cliché de los 60 y a rememorar a The Beatles con un toque de show de variedades. Pero también construye una discografía agradable y ligera, deudora del rock & roll clásico, cuando el sentido melódico y bailable eran indispensables. Su falta de pretensión resulta clave en su estilo, y lo que sabe hacer lo ejecuta perfecto. Este álbum no solo está interpretado por una pandilla de roqueros que viene de vuelta, sino que ofrece canciones simples y expuestas con el aplomo digno de una leyenda.




