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Cisarro: Un niño que conmovió a Chile

08.07.2009 | 14 Comments

Por fin la opinión pública ha reaccionado de manera humanista, poniéndose del lado del niño Cristóbal, más conocido como Cisarro. Entienden que es un niño y que su familia y la sociedad tienen como responsabilidad darle protección y rehabilitación e, incluso, protegerlo de sus propios impulsos.



 



La reacción de los medios y de la opinión pública recoge, en este caso, el sentido común de que un niño no es imputable y la sociedad tiene que asumir su responsabilidad y hacerse cargo de los niños infractores de la ley. Esa es nuestra legislación, y qué bueno que sea así: una actitud solidaria ante un niño que llega a delinquir porque su familia y la sociedad no le prestaron la atención en las múltiples oportunidades que Cristóbal tuvo comportamientos y actitudes antisociales.



 



Cristóbal, de 10 años y cuerpo de niño, mostró una realidad que escondemos diariamente debajo de la alfombra o que condenamos y sobre la cual exigimos cárcel para los infractores. Tantos casos semejantes son juzgados bajo otras miradas porque esos otros niños o preadolescentes tienen cuerpos de adultos, aunque siguen siendo niños.



 



La detención de Cisarro dejó en evidencia la falta de políticas públicas destinadas a acoger, acompañar y rehabilitar a niños y jóvenes infractores de la ley. A pesar de ello, se continúa poniendo la atención en Cristóbal, en el individuo, como si el problema estuviera solamente ahí.



 



Atrevámonos a analizar el caso de Cristóbal desde la perspectiva del abandono, de la falta de familia, de la falta de cariño y de la ausencia de autoridad en las estructuras  sociales, en definitiva, del aislamiento de un niño que tiene necesidades básicas de orden afectivo que busca refugio junto a otros pares, constituyendo una célula básica que busca sobrevivir.



 



Lamentablemente, esa célula básica se transforma en una pandilla, espacio donde se crean lazos afectivos, pero donde también se transmiten conductas antisociales, estimuladas por instintos de supervivencia. Las pandillas son atractivas en tanto reemplazan las estructuras sociales y mientras la sociedad no ofrezca alternativas, éstas seguirán reproduciéndose en nuestra sociedad con el consiguiente aumento de la violencia delictual.



 



A los niños hay que tratarlos como tal y cuando la familia falla es ahí donde el Estado, como protector del bien común tiene que asumir su responsabilidad. Para esos niños, como Cristóbal, llegar a la adultez sin que nadie se haya preocupado de ellos significa que ya es demasiado tarde.

¿Chile nuevamente dividido?

08.01.2009 | 14 Comments

Ayer en Antofagasta, con ocasión del Encuentro Nacional de Alcaldes, vimos un hecho increíble, pero que ilustra muy bien lo que está pasando en la clase política tradicional de nuestro país. Los candidatos oficiales a la Presidencia de la República, de la Alianza y la Concertación, se reunieron en lugares diferentes con los alcaldes militantes de sus partidos políticos y no tuvieron la capacidad de recibir a los candidatos en su asamblea plena para escuchar sus planteamientos.

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Cota mil: ¿Integrar o segregar?

01.19.2009 | 9 Comments

Durante las últimas semanas, se ha abierto el debate respecto  de las universidades privadas santiaguinas que están por sobre la cota mil y la segregación socio espacial que ello significa.


Esta observación abre la posibilidad de discutir el tipo de ciudad que estamos construyendo y cuál es la ciudad que queremos. Y se trata no solo de Santiago sino de todas las ciudades de Chile y su modelo de desarrollo.


Porque ¿acaso no son las universidades sobre la cota mil el reflejo de una ciudad segregadora?  Ciertamente sí.


Hoy, nuestras ciudades se desarrollan sobre las indicaciones del mercado; es decir el precio del suelo y el valor relativo del metro cuadrado en diferentes lugares de la ciudad. Hoy, la integración no es un valor que se tiene en cuenta como un bien social que debe ser resguardado y promovido por todos.


La segregación en las ciudades crea desconfianza entre sus habitantes, profundiza las diferencias, genera desigualdad en las oportunidades, deteriora la convivencia, en definitiva crea islas dentro de las ciudades en que cunde la violencia, la desesperanza y la frustración, mientras que en otros lugares cunde el aislamiento, los cercos eléctricos, los guardias privados, los clubes y colegios particulares. Así, se van creando diferentes grupos sociales que se alejan unos de otros y que no tienen posibilidad de reconocerse como conciudadanos de una misma patria.


No se trata solo del esfuerzo individual, sino del lugar de la ciudad en que se nace y se crece. Se parte con ventaja o con desventajas permanentes dependiendo del lugar en que se vive.


Tenemos que tener la valentía de enarbolar el valor de la integración como un bien social que abre las puertas al encuentro social.


La integración ha sido el remedio para terminar con la violencia y la droga en lugares tan diferentes y distantes como Boston, Los Ángeles, Nueva York,  París o Medellín.


La integración no es solo voluntad, es también inversión en infraestructura, servicios como educación y salud y transporte público. Es la generación y promoción de espacios públicos, que den énfasis a los encuentros de personas, la protección del medioambiente, el fortalecimiento de las comunidades y los barrios, el deporte y la participación ciudadana. Así tendremos una ciudad a escala humana que integra a sus habitantes.


Soy un convencido que se puede y se debe trabajar para construir ciudades que integren. Para ello, es vital que las políticas públicas estén pensadas para los 100 años que vienen y no en los 100 años que pasaron. Así construiremos ciudades que sean para todos y cada uno de los chilenos.

Piñera se parece cada día más a Berlusconi

12.18.2008 | 73 Comments

Está demostrado que la palabra del empresario RN no tiene valor. Esto porque el candidato derechista se retractó de sus intenciones de dejar Chilevisión –canal del cual es dueño- si resultaba electo.


Sebastián Piñera, -quien el 15 de diciembre en una entrevista de su propio canal- señaló que no dejaría su participación en Chilevisión, en contra de un compromiso que antes había asumido.


Chile ha comprobado una vez más que la palabra de Piñera y sus compromisos no valen. Con bombos y platillos anunció hace meses que se desprendería de todas sus empresas, para dedicarse exclusivamente a su trabajo político. Anoche comprobamos que eso no era cierto.


Los chilenos saben diferenciar y reconocer cuando alguien procede mal. Piñera y la ciudadanía saben que no es necesario estar en el Directorio de una empresa para mandar. Con un llamado telefónico a su medio de comunicación basta y sobra.


Soy un convencido que todos aquellos que quieran liderar el país deben vivir y actuar día a día en base a los valores de la verdad y el trabajo bien hecho y no actuar únicamente por temor a las leyes. Piñera tiene reconocidas ambiciones económicas y ahora está sediento de poder político, acaparando empresas y medios de comunicación.


Está claro que el Candidato de la derecha quiere tener en conjunto el poder económico a través de sus empresas, poder de los medios de comunicación por medio de Chilevisión, poder popular con el Colo-Colo y poder político a través de la Presidencia de la República


No hay dudas: Piñera se parece cada día más a Berlusconi.

Creando nuevos espacios educativos

12.03.2008 | 1 Comments

Este es un video que realizó la Fundación Semilla y la OBC Chinchimen, para introducir los cursos de "Biodiversidad" y "Comunicación y Liderazgo" que se están realizando en la Escuela de Maitencillo.

 


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Unidad

11.21.2008 | 2 Comments

20 de Noviembre de 2008


En los últimos años, cada vez que la Concertación se enfrenta a un escenario de crisis o incertidumbre, surge con fuerza las voces que plantean la necesidad de unidad, unidad y más unidad. Creyendo tal vez, que por el solo hecho de decirlo –y repetirlo constantemente- va a cambiar en algo lo que está sucediendo o lo que está por suceder.


Hemos visto como la palabra unidad -en el lenguaje de los políticos tradicionales- muchas veces significa obediencia a la determinación autoritaria y antojadiza de un líder o partido político. En otras ocasiones, significa que por el bien de la unidad, es mejor no competir, sino tomar decisiones a puertas cerradas. Y en la mayoría de los casos, intentan convencernos de que el debate respetuoso de ideas a partir de los distintos puntos de vista, dañan la unidad.


Entonces uno se pregunta ¿Ayuda a la unidad imponer condiciones para ser candidatos presidenciales? ¿Sirve a la unidad no sincerar las verdaderas posiciones y moverse en la ambigüedad? ¿Qué unidad podemos construir sin un proyecto o valores comunes?


Ciertamente, en estos días, no estamos construyendo nada, sino dando un espectáculo patético sobre cómo ordenar a una coalición que carece de ideas y proyectos comunes, bajo la excusa de la unidad. Para peor, se intenta alinear a la Concertación para seguir favoreciendo a los intereses corporativos que no permiten que surjan nuevos liderazgos.


Si queremos construir una unidad que sea verdadera –y no un pacto electoral- necesitamos recuperar los valores comunes que nos llaman a actuar en política: la profundización de la democracia, la justicia social, la redistribución del poder y la solidaridad, valores que se ganaron el respeto de la ciudadanía hacia la Concertación de Partidos por la Democracia


Como Concertación, a partir de nuestros valores comunes, tenemos que trabajar fuertemente para lograr un acuerdo amplio entre todas las visiones, sin importar lo distintas que puedan aparecer hoy, para entregar a Chile un proyecto país distinto al actual, donde el centro de nuestro actuar sean las personas, sus problemas y sus sueños.


Con un programa común que establezca cuales son las metas y los objetivos que deseamos alcanzar como coalición podremos a hablar realmente de unidad.


Soy un convencido, que la unidad se construye en base a valores comunes y un proyecto compartido. Soy un convencido, que solo habrá unidad en la Concertación cuando se abran las puertas a la discusión y el debate de ideas. Cuando detrás de un proyecto inspirado en valores, unamos a la Concertación y a Chile por un fin mayor. La invitación, es para que construyamos un proyecto, para que Chile progrese con valores.

El cuento del lobo

11.14.2008 | 0 Comments

13 de Noviembre de 2008


Terminadas las elecciones municipales, nuevamente surgirá en los discursos la promoción de la inscripción automática y voto voluntario, sin embargo, mientras los jóvenes no se inscriban e introduzcan una variable de incertidumbre en el proceso eleccionario, esta ley no se va a aprobar.


A pesar de ser “políticamente correcto” promover dicha ley que profundiza la democracia,  para los políticos tradicionales no es conveniente hacerlo, porque introducen un nivel de incertidumbre en el padrón electoral.


Entonces ¿qué podemos hacer?


Soy un convencido de que no podemos quedarnos esperando que el poder legislativo promulgue inscripción automática y voto voluntario, porque simplemente no va a suceder. Soy un convencido también, que los cambios sociales profundos y duraderos parten desde la ciudadanía, parten desde la base de las sociedades.


Es por eso que ha llegado el momento que asumamos nuestra responsabilidad y produzcamos un cambio profundo en el sistema político. Para ello, tenemos que generar entre todos una campaña masiva  de inscripción. Una campaña sincera y motivadora dirigida a los jóvenes y a todos aquellos que no están inscritos.


Si logramos que se inscriban por lo menos un millón de personas, se reconfiguraría el padrón electoral y seríamos capaces de  exigir un cambio y renovación de la política y de los políticos.


Las próximas elecciones tienen que marcar la diferencia, tienen que marcar un antes y un después en la historia de nuestro país. Son las voces de los jóvenes los que tienen que mandar un mensaje claro y fuerte a todo Chile: no más de lo mismo, necesitamos un cambio.


Creo profundamente en la fuerza de la democracia y en la fuerza de las convicciones. Y estoy convencido que hoy es nuestro momento, hoy es nuestra oportunidad de comenzar a trabajar para construir un movimiento masivo de inscripción electoral para producir un remezón en la política.


Si la renovación de la política, la profundización de la democracia y la apertura de nuevos espacios de participación no lo hacen quienes hoy tienen la representación ciudadana, es decir Alianza y Concertación, surgirán ofertas populistas que capitalizarán el descontento.


Si la clase política en el poder no se da cuenta del grito de la ciudadanía por más democracia y más participación, no habrá nada que nos salvará del populismo.