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Atrevámonos a discutir sobre el aborto terapéutico

03.17.2009 | 9 Comments

Eduardo Frei RT se abrió a discutir sobre el aborto terapéutico. Inmediatamente, personeros de la derecha –e incluso algunos militantes de la DC- han manifestado su enérgico rechazo a debatir sobre este crucial tema.


Bastó una conversación del presidenciable en una radio de Linares para encender la furia de quienes creen que negándose a discutir sobre un determinado tema, éste deja de existir. Basta de integrismos que niegan el derecho a dialogar e intercambiar ideas e información.


En Chile, se prohibió el aborto terapéutico en el año 1989, después de 58 años en los que estuvo permitido y, hoy, en el 98% de los países es considerado parte del tratamiento para salvar la vida de una mujer.


Es hora de que terminemos con la hipocresía, el aborto terapéutico se practica en Chile, ¿y cómo? Cada vez que se interrumpe un embarazo tubario -porque está en peligro la vida de la madre- estamos en presencia de un aborto terapéutico. Si se aplicara la ley tal como está escrita, muchos médicos y madres estarían cumpliendo condenas de prisión.


En este tema, los integristas se escudan en la desinformación de la ciudadanía y en polarizar la discusión entre quienes están por la vida y quienes están por la muerte. El tema es mucho más complejo que irse por un extremo u otro y pienso que debemos abrirnos a una discusión que nos haga crecer como sociedad. No podemos seguir imponiendo una verdad oficial. La gente está cansada de que se intente conducirles como borregos por las autoridades que se niegan al diálogo. Los temas determinantes para Chile deben debatirse de cara a la ciudadanía y debemos luchar por recuperar, también, el derecho a plebiscito donde toda la ciudadanía pueda participar directamente.


Chile está cambiando y las elites aún no se han dado cuenta. Un botón de muestra es lo sucedido en el plebiscito de Vitacura. Un alcalde bien evaluado, que gana su elección con 58% de los votos hace cuatro meses atrás, pierde un plebiscito de manera aplastante.  La ciudadanía está deseosa de participar y de contribuir a la construcción de un país que represente a la gran mayoría y no sólo a unos pocos que concentran el poder.


Tenemos un desafío para el bicentenario: preguntarnos qué tipo de sociedad queremos construir. Para ello, necesitamos que todos los chilenos y chilenas participen de este proceso mediante un plebiscito que convoque a todos y a cada uno de nosotros.

Unidad

11.21.2008 | 2 Comments

20 de Noviembre de 2008


En los últimos años, cada vez que la Concertación se enfrenta a un escenario de crisis o incertidumbre, surge con fuerza las voces que plantean la necesidad de unidad, unidad y más unidad. Creyendo tal vez, que por el solo hecho de decirlo –y repetirlo constantemente- va a cambiar en algo lo que está sucediendo o lo que está por suceder.


Hemos visto como la palabra unidad -en el lenguaje de los políticos tradicionales- muchas veces significa obediencia a la determinación autoritaria y antojadiza de un líder o partido político. En otras ocasiones, significa que por el bien de la unidad, es mejor no competir, sino tomar decisiones a puertas cerradas. Y en la mayoría de los casos, intentan convencernos de que el debate respetuoso de ideas a partir de los distintos puntos de vista, dañan la unidad.


Entonces uno se pregunta ¿Ayuda a la unidad imponer condiciones para ser candidatos presidenciales? ¿Sirve a la unidad no sincerar las verdaderas posiciones y moverse en la ambigüedad? ¿Qué unidad podemos construir sin un proyecto o valores comunes?


Ciertamente, en estos días, no estamos construyendo nada, sino dando un espectáculo patético sobre cómo ordenar a una coalición que carece de ideas y proyectos comunes, bajo la excusa de la unidad. Para peor, se intenta alinear a la Concertación para seguir favoreciendo a los intereses corporativos que no permiten que surjan nuevos liderazgos.


Si queremos construir una unidad que sea verdadera –y no un pacto electoral- necesitamos recuperar los valores comunes que nos llaman a actuar en política: la profundización de la democracia, la justicia social, la redistribución del poder y la solidaridad, valores que se ganaron el respeto de la ciudadanía hacia la Concertación de Partidos por la Democracia


Como Concertación, a partir de nuestros valores comunes, tenemos que trabajar fuertemente para lograr un acuerdo amplio entre todas las visiones, sin importar lo distintas que puedan aparecer hoy, para entregar a Chile un proyecto país distinto al actual, donde el centro de nuestro actuar sean las personas, sus problemas y sus sueños.


Con un programa común que establezca cuales son las metas y los objetivos que deseamos alcanzar como coalición podremos a hablar realmente de unidad.


Soy un convencido, que la unidad se construye en base a valores comunes y un proyecto compartido. Soy un convencido, que solo habrá unidad en la Concertación cuando se abran las puertas a la discusión y el debate de ideas. Cuando detrás de un proyecto inspirado en valores, unamos a la Concertación y a Chile por un fin mayor. La invitación, es para que construyamos un proyecto, para que Chile progrese con valores.

El cuento del lobo

11.14.2008 | 0 Comments

13 de Noviembre de 2008


Terminadas las elecciones municipales, nuevamente surgirá en los discursos la promoción de la inscripción automática y voto voluntario, sin embargo, mientras los jóvenes no se inscriban e introduzcan una variable de incertidumbre en el proceso eleccionario, esta ley no se va a aprobar.


A pesar de ser “políticamente correcto” promover dicha ley que profundiza la democracia,  para los políticos tradicionales no es conveniente hacerlo, porque introducen un nivel de incertidumbre en el padrón electoral.


Entonces ¿qué podemos hacer?


Soy un convencido de que no podemos quedarnos esperando que el poder legislativo promulgue inscripción automática y voto voluntario, porque simplemente no va a suceder. Soy un convencido también, que los cambios sociales profundos y duraderos parten desde la ciudadanía, parten desde la base de las sociedades.


Es por eso que ha llegado el momento que asumamos nuestra responsabilidad y produzcamos un cambio profundo en el sistema político. Para ello, tenemos que generar entre todos una campaña masiva  de inscripción. Una campaña sincera y motivadora dirigida a los jóvenes y a todos aquellos que no están inscritos.


Si logramos que se inscriban por lo menos un millón de personas, se reconfiguraría el padrón electoral y seríamos capaces de  exigir un cambio y renovación de la política y de los políticos.


Las próximas elecciones tienen que marcar la diferencia, tienen que marcar un antes y un después en la historia de nuestro país. Son las voces de los jóvenes los que tienen que mandar un mensaje claro y fuerte a todo Chile: no más de lo mismo, necesitamos un cambio.


Creo profundamente en la fuerza de la democracia y en la fuerza de las convicciones. Y estoy convencido que hoy es nuestro momento, hoy es nuestra oportunidad de comenzar a trabajar para construir un movimiento masivo de inscripción electoral para producir un remezón en la política.


Si la renovación de la política, la profundización de la democracia y la apertura de nuevos espacios de participación no lo hacen quienes hoy tienen la representación ciudadana, es decir Alianza y Concertación, surgirán ofertas populistas que capitalizarán el descontento.


Si la clase política en el poder no se da cuenta del grito de la ciudadanía por más democracia y más participación, no habrá nada que nos salvará del populismo.