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Hoy


Profundicemos la democracia y terminemos con la exclusión

01.08.2009 | 23 Comments

En los últimos días, ha surgido en la agenda pública la discusión respecto de un eventual pacto electoral entre la Concertación y el Partido Comunista. Comienzan a conocerse argumentos a favor y en contra, a realizarse cálculos electorales y  a evaluar las consecuencias para la Democracia Cristiana...

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Impulsar los cambios desde adentro

12.16.2008 | 8 Comments

El sábado 13 de diciembre se desarrolló la Junta Nacional de la Democracia Cristiana. Fue ahí, donde se proclamó como candidato presidencial del partido a Eduardo Frei Ruiz-Tagle y se eligió un nueva mesa.


Debo decir que sentí impotencia y un poco de rabia, porque más allá del resultado, quería profundamente plantear al partido y al país, los desafíos, que a mi juicio, tenemos por delante como nación. Como dijo Juan Pablo II “se trata no sólo de aliviar las necesidades más graves mediante acciones individuales y esporádicas, sino de poner de relieve las raíces del mal”.


Es necesaria una nueva carta fundamental que sea concebida mediante una asamblea constituyente. No basta con seguir haciendo reformas a la Constitución, tenemos que hacernos cargo de las raíces del mal, que son los enclaves autoritarios y económicos que aún permanecen en nuestra carta fundamental. La legitimidad constitucional nace de un gran consenso democrático.


Debemos quitarle el rango constitucional al modelo económico, para hacerle las correcciones necesarias y ponerlo al servicio de la persona humana. Concebir un modelo de desarrollo sustentable, lograr una participación ciudadana real y efectiva, terminar con la exclusión en política y abordar de manera decisiva las inmorales desigualdades que existen en nuestra sociedad.


Estas son algunos de los planteamientos que tenía preparado -y que representaban el sentir de muchos chilenos con los que compartí a lo largo de este año y medio-. Me fue imposible hacerlo.


En política uno puede ganar o perder, en eso consiste la democracia, pero lo que no puede seguir sucediendo, es que no exista un la posibilidad de discutir ideas y conocer las reglas del juego con anticipación.


Cuando un partido político es incapaz darse reglas del juego estables que den garantías a todos, se fomenta la creación de múltiples grupos que pugnan por acceder el poder. Sin reglas del juego claras, la única posibilidad de las minorías es transformarse en “francotiradores” de quienes ostentan el poder. Es la historia de las luchas internas que han hecho que la DC pierda más de un millón de votos en la última década.


Al parecer tocamos fondo y fue Juan Carlos Latorre, actual prtesidente, quien me ofreció integrarme a una mesa amplia de la DC con el fin de colaborar en los aspectos que estimara relevante para un nuevo comienzo del partido. Acepté el desafío y, junto a muchos que sostienen la misma visión, asumimos el compromiso de proponer, en el más breve plazo un proceso para reinstitucionalizar el partido.  Estatutos democráticos que deben facilitar la conducción de las mayorías y la protección y expresión de las minorías. Solo así podremos concentrarnos en dar respuesta política a los desafíos que nos imponen nuestros valores y principios.


Había muchas opciones, pero la consecuencia me aconsejó asumir el desafío de una vicepresidencia de la DC; para hacer los cambios desde adentro.

Unidad

11.21.2008 | 2 Comments

20 de Noviembre de 2008


En los últimos años, cada vez que la Concertación se enfrenta a un escenario de crisis o incertidumbre, surge con fuerza las voces que plantean la necesidad de unidad, unidad y más unidad. Creyendo tal vez, que por el solo hecho de decirlo –y repetirlo constantemente- va a cambiar en algo lo que está sucediendo o lo que está por suceder.


Hemos visto como la palabra unidad -en el lenguaje de los políticos tradicionales- muchas veces significa obediencia a la determinación autoritaria y antojadiza de un líder o partido político. En otras ocasiones, significa que por el bien de la unidad, es mejor no competir, sino tomar decisiones a puertas cerradas. Y en la mayoría de los casos, intentan convencernos de que el debate respetuoso de ideas a partir de los distintos puntos de vista, dañan la unidad.


Entonces uno se pregunta ¿Ayuda a la unidad imponer condiciones para ser candidatos presidenciales? ¿Sirve a la unidad no sincerar las verdaderas posiciones y moverse en la ambigüedad? ¿Qué unidad podemos construir sin un proyecto o valores comunes?


Ciertamente, en estos días, no estamos construyendo nada, sino dando un espectáculo patético sobre cómo ordenar a una coalición que carece de ideas y proyectos comunes, bajo la excusa de la unidad. Para peor, se intenta alinear a la Concertación para seguir favoreciendo a los intereses corporativos que no permiten que surjan nuevos liderazgos.


Si queremos construir una unidad que sea verdadera –y no un pacto electoral- necesitamos recuperar los valores comunes que nos llaman a actuar en política: la profundización de la democracia, la justicia social, la redistribución del poder y la solidaridad, valores que se ganaron el respeto de la ciudadanía hacia la Concertación de Partidos por la Democracia


Como Concertación, a partir de nuestros valores comunes, tenemos que trabajar fuertemente para lograr un acuerdo amplio entre todas las visiones, sin importar lo distintas que puedan aparecer hoy, para entregar a Chile un proyecto país distinto al actual, donde el centro de nuestro actuar sean las personas, sus problemas y sus sueños.


Con un programa común que establezca cuales son las metas y los objetivos que deseamos alcanzar como coalición podremos a hablar realmente de unidad.


Soy un convencido, que la unidad se construye en base a valores comunes y un proyecto compartido. Soy un convencido, que solo habrá unidad en la Concertación cuando se abran las puertas a la discusión y el debate de ideas. Cuando detrás de un proyecto inspirado en valores, unamos a la Concertación y a Chile por un fin mayor. La invitación, es para que construyamos un proyecto, para que Chile progrese con valores.

El cuento del lobo

11.14.2008 | 0 Comments

13 de Noviembre de 2008


Terminadas las elecciones municipales, nuevamente surgirá en los discursos la promoción de la inscripción automática y voto voluntario, sin embargo, mientras los jóvenes no se inscriban e introduzcan una variable de incertidumbre en el proceso eleccionario, esta ley no se va a aprobar.


A pesar de ser “políticamente correcto” promover dicha ley que profundiza la democracia,  para los políticos tradicionales no es conveniente hacerlo, porque introducen un nivel de incertidumbre en el padrón electoral.


Entonces ¿qué podemos hacer?


Soy un convencido de que no podemos quedarnos esperando que el poder legislativo promulgue inscripción automática y voto voluntario, porque simplemente no va a suceder. Soy un convencido también, que los cambios sociales profundos y duraderos parten desde la ciudadanía, parten desde la base de las sociedades.


Es por eso que ha llegado el momento que asumamos nuestra responsabilidad y produzcamos un cambio profundo en el sistema político. Para ello, tenemos que generar entre todos una campaña masiva  de inscripción. Una campaña sincera y motivadora dirigida a los jóvenes y a todos aquellos que no están inscritos.


Si logramos que se inscriban por lo menos un millón de personas, se reconfiguraría el padrón electoral y seríamos capaces de  exigir un cambio y renovación de la política y de los políticos.


Las próximas elecciones tienen que marcar la diferencia, tienen que marcar un antes y un después en la historia de nuestro país. Son las voces de los jóvenes los que tienen que mandar un mensaje claro y fuerte a todo Chile: no más de lo mismo, necesitamos un cambio.


Creo profundamente en la fuerza de la democracia y en la fuerza de las convicciones. Y estoy convencido que hoy es nuestro momento, hoy es nuestra oportunidad de comenzar a trabajar para construir un movimiento masivo de inscripción electoral para producir un remezón en la política.


Si la renovación de la política, la profundización de la democracia y la apertura de nuevos espacios de participación no lo hacen quienes hoy tienen la representación ciudadana, es decir Alianza y Concertación, surgirán ofertas populistas que capitalizarán el descontento.


Si la clase política en el poder no se da cuenta del grito de la ciudadanía por más democracia y más participación, no habrá nada que nos salvará del populismo.