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Maule: de agricultura tradicional a potencia agroalimentaria
03.13.2009 | 7 Comments
La Región del Maule se merece salir del fondo de todas las listas de indicadores nacionales. Es increíble que ocupe el último lugar en eficiencia del gasto del FNDR, cuente además con el mayor número de discapacitados y pobreza y con una tasa de analfabetismo que es el doble de la del país.
A lo anterior, se suma el estudio que dio a conocer la Superintendencia de Pensiones, que muestra que la Región del Maule es la que presenta el menor sueldo (promedio) imponible de Chile -$322.358- muy lejos de la región minera de Antofagasta -$607.636- que ocupa el primer lugar de la lista.
Estos indicadores demuestran una vez más cómo la Región del Maule se ha ido quedando atrás por la falta de liderazgo, innovación y coordinación entre el Estado, las Universidades y los privados. Es urgente implementar incentivos al emprendimiento, que se traduzcan en mayor productividad y también, en un mayor valor agregado a la producción realizada por los distintos sectores.
La principal actividad económica de la región del Maule es la agricultura. Si bien ha mejorado en los últimos años, aún estamos lejos de generar empleos de calidad que signifiquen alta productividad y mejores sueldos. Hoy tenemos el desafío de pasar de la agricultura tradicional a ser una potencia agroalimentaria.
Sólo a manera de ejemplo, en su visita a Chile, el príncipe Carlos, promovió la producción de productos orgánicos, por cuanto el crecimiento de su consumo en los mercados desarrollados va en aumento. De esta manera vemos cómo la reconversión de la agricultura tradicional es una oportunidad cierta para dar más y mejores empleos en la región.
La solución es conocida, pero no puede ser asumida sólo por los agricultores. Tenemos que ser capaces de mejorar la colaboración entre todos los actores de la región incluyendo también a las universidades regionales que deben asumir su liderazgo en estas materias.
La principal característica de la pobreza y del subdesarrollo son el trabajo poco colaborativo y la ausencia de confianzas entre actores relevantes. El progreso no llegará desde fuera de la región sino que dependerá de la capacidad del trabajo conjunto de los sectores productivos, políticos, académicos y laborales. Solo así seremos capaces de ampliar mercados, exportar productos con mayor valor agregado e ir saliendo de los últimos lugares de las estadísticas.
Soy un convencido que el Maule puede más. Necesitamos más decisión e innovación y por sobre todo, atrevernos a asumir el desafío de que el Maule sea el motor del proyecto “Chile Potencia Agroalimentaria” que planteara el ex rector de la Universidad de Talca, Alvaro Rojas. Solo así crearemos más oportunidades, generando nuevos puestos de trabajo que sean mejor pagados para todos los maulinos y permitan hacer crecer una región que tiene todo el potencial para ello.
Obama y el Estado de Derecho
11.13.2008 | 0 Comments
Barack Obama comenzó su discurso de celebración diciendo “Si todavía queda alguien por ahí que aún duda de que Estados Unidos es un lugar donde todo es posible (…) quien todavía cuestiona la fuerza de nuestra democracia, esta noche es su respuesta”.
Hace 21 meses atrás ningún analista político tradicional o los integrantes de la elite habrían apostado a que Barack Obama sería el presidente número 44 de Estados Unidos. Sin embargo, el pueblo estadounidense habló fuerte y claro, para un cambio y un liderazgo nuevo, que fuera capaz de inspirarlos a trabajar por un fin mayor a ellos mismos.
Obama logró ser electo Presidente, no sólo por sus capacidades personales, sino porque en EE.UU. las primarias internas de los partidos son un procedimiento establecido.
Ello, permitió la competencia de proyectos, ideas y sueños de los ocho candidatos demócratas que participaron en este proceso. Las primarias permitieron que la ciudadanía y no las cúpulas de los partidos, manifestara su preferencia de manera informada, libre y democrática.
Entonces, ¿qué lecciones podemos sacar para Chile?
En nuestro país la mayoría de los políticos toman sus decisiones únicamente en función de las encuestas. Ellos, no son capaces de entender que las encuestas son sinónimo de falta de renovación, porque miden hacia atrás, mirando el pasado y no dan ninguna posibilidad a quienes quieren entrar en competencia cuando vienen desde abajo.
Por eso son tan importantes las campañas y las elecciones: para que exista la posibilidad de que la gente conozca a los nuevos candidatos junto con sus propuestas y sueños. Sin competencia, no hay renovación posible.
La principal lección, es que en Chile no existe un Estado de Derecho que garantice la competencia. No existe institucionalidad que permita la posibilidad de renovación en la política.
Lo que tenemos, son partidos políticos que acomodan los mecanismos en función de los intereses de sus dirigentes. Es por eso, que lo más seguro es que el año 2009 compitan en la primaria de la Concertación los mismos dos candidatos de la primaria de 1993, cerrando oportunidades a nuevos liderazgos con renovadas ideas.
Hoy, nos enfrentamos a una decisión histórica que marcará nuestro futuro: continuaremos siendo manejados por los mismos de siempre o cambiaremos la política, creando una legislación que establezca la obligatoriedad de primarias -en los partidos y en las coaliciones- para todos los cargos de elección popular.
En febrero de 2008 fui a La Moneda a entregarle a la Presidenta Bachelet mi propuesta de que las primarias abiertas fueran un derecho garantizado en la nueva Ley de Partidos Políticos. Soy un convencido que con reglas claras y permanentes que aseguren competencia y participación, podremos alcanzar una democracia fuerte que se renueve constantemente y que acerque la política a las personas.
Terrorismo Especulativo
11.13.2008 | 0 Comments
El domingo 26 de octubre terminará la campaña municipal y podremos como país, volver a centrar la atención en los temas que realmente afectan a las personas. Hoy, tenemos que preocuparnos de la economía, para analizar cómo podemos enfrentar la crisis mundial y cómo podemos prevenir que se generen otras.
A estas alturas, sabemos muy bien que la principal causa de la crisis económica, fue el terrorismo especulativo que predomina en el sistema financiero estadounidense. En otras palabras, esta crisis se debió a la irresponsabilidad de los especuladores financieros que intentaron generar ganancias millonarias a costa de poner en el mercado títulos financieros que estaban contaminados.
¿Qué podemos hacer para detener el terrorismo especulativo y así evitar este tipo de crisis?
La respuesta no está en el mercado, está en la política. Porque es mentira que el mercado se regula así mismo. Es mentira que el mercado por si solo es la base de un desarrollo sustentable. Y es mentira, que el mercado se comporta siempre de manera racional.
Entonces, el Estado y la política, deben ser los encargados de regular y poner límites al mercado. Es vital abordar un sistema agotado por una alta concentración del poder y una frágil participación pública si queremos evitar futuras crisis. Las medidas adoptados por el Primer Ministro de Inglaterra Gordon Brown, son una señal política de que el Estado se compromete con el sistema, pero que no están dispuestos a ser subsidiarios de los errores de los privados, sino que serán nuevamente actores sociales.
Objetivamente, si la crisis se quedara únicamente en el sector financiero, los efectos sociales serían menores. Sin embargo, estamos viendo en nuestro país como el sector privado ya está postergando decisiones de inversión; los compradores de vivienda están esperando ver qué pasa con las tasas de interés y el sector bancario ya ha restringido los créditos a pequeños y medianos empresarios, con la consiguiente disminución de la actividad económica y el posterior desempleo, donde los más perjudicados serán los trabajadores y asalariados
A grandes rasgos se estima que esta crisis financiera una vez que se traspase al mundo real, producirá alrededor de unos 20 millones de desempleados en todo el orbe.
Lo más importante ahora es bajar las tasas de interés, para que los más dañados no sean los mismos de siempre, o sea, la Pyme y los trabajadores. Tenemos que mantener activas y funcionando a las pequeñas y medianas empresas a través de acceso a créditos y el pronto pago del sector público a aquellas empresas que operan con el Estado.
Chile requiere de autoridades justas y diligentes, en lo público y en lo privado, en lo social y en lo político, en las que los chilenos podamos depositar nuestra confianza sin peligro de ser defraudados o abusados.
En estos días en que estamos frente a una recesión económica mundial, tenemos que hacer un doble esfuerzo por recuperar nuestros valores cívicos para construir las bases de una sociedad más justa y de un desarrollo económico, armónico y duradero. Al centrar nuestro actuar desde una perspectiva ética de la convivencia, podremos recuperar las confianzas que son tan necesarias a la hora de emprender, invertir y producir.
¿Donde están las propuestas?
11.13.2008 | 0 Comments
A largo de Chile se ha desplegado la campaña municipal. La principal crítica que se les ha hecho a los candidatos, es que en sus afiches no hacen referencia al partido político al cual representan. Esta crítica es muy válida, sin embargo, lo más preocupante, a mi juicio, es la falta de propuestas y de proyectos respecto del rol de los municipios en el desarrollo local.
La ciudadanía demanda la preocupación de las autoridades respecto de sus necesidades y problemas. Demandan, que aquellos que dicen “servirlos” sean capaces de asegurar un buen presente hoy, y un mejor futuro para sus hijos mañana.
Sabemos, que los países que no son capaces de entregar una educación pública de calidad, no serán capaces de integrarse al mundo globalizado porque el capital humano será insuficiente para competir en igualdad de condiciones con otras naciones.
Es por ello, que uno de los principales temas que deberían abordar los candidatos a Alcalde y Concejales, es la educación municipal. Hoy, querámoslo o no, la administración de la educación pública está en manos de las municipios, y por lo tanto, si queremos mejorar la educación es vital el compromiso y la dedicación de aquellos que aspiran a conducir los gobiernos locales.
Se requiere que los alcaldes implementen un cambio de paradigma para poder afrontar los desafíos que tiene las municipalidades y el Estado para mejorar la educación ahora y no en una o dos generaciones más.
Lo primero que debemos hacer es introducir una ética de la responsabilidad en la sala de clases. La educación debe basarse en los valores del respeto, la disciplina, la honestidad y por sobre todo, el valor del esfuerzo. Así, estaremos formando personas y no simplemente repetidores de contenido. Lo que incentivará una actitud participativa y reflexiva de los estudiantes respecto de sus deberes y responsabilidades.
Para esto, necesitamos educadores con vocación. Si nuestros profesores no están motivados, jamás vamos a lograr tener una educación de calidad. Entonces, tenemos que entregar los incentivos correctos (valoración social del rol del profesor y que esta carrera sea una de las tres mejores pagadas del país), para poder tener un ejército de nuevos y buenos profesores a lo largo de todo el territorio nacional.
Es importante también que las escuelas, liceos y colegios abran sus puertas a las comunidades después del horario de clases. Para que sean un espacio público donde se pueda compartir, convivir y desarrollarse. Así, las familias podrán involucrarse y participar de la educación de sus hijos.
Soy un convencido, que las familias tienen un rol muy importante. De nada sirve la mejor educación, la mejor infraestructura, los mejores computadores, si los padres no apagan la tele a sus hijos y los incentivan y ayudan a hacer las tareas. No hay educación que remplace a las familias y las escuelas deben de hacer el esfuerzo por integrarlas en el proceso educativo de sus hijos.
Hoy es tiempo de que los candidatos asuman el compromiso de mejorar la educación municipal. Hago un llamado a todos aquellos que hoy compiten por un cargo, a que se atrevan a innovar y a buscar soluciones creativas y participativas para que todos (alcaldes, concejales, directivos, profesores, estudiantes y las familias) nos hagamos responsable de la educación de nuestros niños y jóvenes. Así, construiremos un país que progresa con valores para todos y cada uno de los chilenos
40.000 kilómetros
11.13.2008 | 0 Comments
En nuestra última gira a la Región del Maule, alcanzamos la marca de 40000 Km. recorridos por tierra en los últimos 12 meses de campaña. Ha sido una travesía donde he tenido la oportunidad de compartir con muchas personas y aprender de cada una de ellas.
Siempre he tenido una visión de Chile fundada en valores que se expresan en una conducta de honradez, esfuerzo, disciplina y vida en familia, donde cada uno de nosotros nos relacionamos y nos respetamos entre todos.
La inmensa mayoría de las personas que he conocido a lo largo de nuestra Patria, son responsables, trabajadoras, honestas, amables y solidarias. Sin embargo, han ido acumulando frustraciones y resentimiento al ver que el fresco, el patudo, el apitutado y el que se salta la fila les va mejor que a ellos.
A pesar de esto, siguen viviendo de acuerdo a sus valores y mantienen la esperanza de que se puede construir entre todos un país mejor. Son estos dos rasgos fundamentales, los que me motivan y me nutren de fuerza para seguir trabajando por un cambio para Chile y su gente.
Hay que ser realista, producir un cambio de verdad, uno que beneficie a los chilenos no es fácil. Vamos a requerir un esfuerzo de cada uno de nosotros trabajando duro todos los días, porque nos enfrentamos a los que hoy están cómodos y protegen sus posiciones de poder en el ámbito político, económico y cultural.
Esta es una tarea tremendamente difícil, pero estoy en política porque creo profundamente que es posible un cambio de rumbo. Porque soy un convencido que es necesario transformar la manera de hacer política, y esto se logra, siendo consecuentes con nuestros valores, principios y sueños de un país mejor.
Podría haber elegido quedarme en la comodidad de la casa, trabajando en la oficina y viendo todo lo que sucede en nuestro país como un simple espectador. Podría haber decidido no preocuparme de la violencia de género y los femicidios, no haber denunciado la escandalosa concentración del poder, haber hecho oídos sordos por la inaceptable destrucción que producirían las represas en Aysén y quedarme callado respecto de la nula participación ciudadana que existe en Chile.
Sin embargo, tomé la decisión de no caer en la comodidad, sino recorrer el país compartiendo con las personas para trabajar por Chile y su gente.
Hoy, no podemos permitirnos perder la oportunidad de buscar soluciones innovadoras y creativas que aseguren calidad en la educación, una atención digna en salud, el desarrollo de ciudades inclusivas, la protección del medioambiente, una lucha eficaz contra el narcotráfico y poner término a la violencia social, que la gran mayoría de los casos, comienza en el mismo hogar.
Estos problemas están en todo Chile. Pero me he dado cuenta, que las soluciones están en nosotros mismos, en nuestros valores, en nuestros principios, en nuestra esperanza de que podemos y debemos trabajar para que Chile progrese con valores.
La invitación, es a que se atrevan a soñar y que confíen, en que juntos, con trabajo y compromiso tenemos más fuerza para lograr los objetivos que nos proponemos.