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Wal-Mart, el almacén y la ciudad
02.09.2009 | 13 Comments
Cuando irrumpieron las "grandes superficies" en Chile -los Lider, Jumbo y Homecenter que pueblan nuestro paisaje cotidiano- nunca tuvimos una discusión sobre cuál es el rol que juega el comercio en la vida urbana y qué tipo de tejido comercial queremos para nuestras ciudades. Ahora que aterriza Wal-Mart es el momento de abordar esa conversación.
Para eso habrá, primero, que poner al coloso Bentonville en perspectiva, tarea en la que la prensa local ha brillado por su ausencia. Los medios, por el contrario, han escrito sendos reportajes sobre el aterrizaje de Wal-Mart, celebrando la mística de la familia Walton, las innovaciones comerciales y los altos estándares de calidad del coloso del retail. Ante tanta efervescencia, impresiona lo poco y nada que se ha escrito sobre las intensas críticas que enfrenta la firma en el resto del mundo. En EE.UU. las noticias que llegan sobre Wal-Mart no se refieren a sus éxitos financieros o a sus avanzados sistemas logísticos, sino a las movilizaciones ciudadanas que se alzan cada vez que uno de estos complejos comerciales aterriza sobre una comunidad o sobre las controvertidas prácticas laborales. Y, por supuesto, sobre los desastrosos efectos que tiene sobre los pequeños comerciantes locales.
Comercio: espacio público
Este último hecho es central para nuestras ciudades. El comercio enriquece las relaciones sociales. Ir a comprar, vitrinear y el acto urbano-comercial por antonomasia -el regateo- son micromomentos en los que lo social se reproduce y fortalece. No por nada las imágenes paradigmáticas de la modernidad urbana están indisolublemente asociadas al consumo y el comercio (véase por ejemplo las arcadias de Benjamin o el flaneur de Baudelaire). El consumo se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad, y el comercio, por lo tanto, un elemento insustituible del espacio público urbano.
No es raro que hoy, después de décadas de malls, queramos recuperar el almacén de barrio, la feria libre y la "caserita". En el fondo, lo que añoramos es una vida de barrio -que parece haberse disuelto- rica en vínculos primarios, redes de confianza y espacios públicos, y entendemos que para este tipo de cotidianidad el almacén de barrio es una pieza fundamental.
Todas las zonas de Santiago en las que se comprueba esta vuelta a la vida de barrio (Parque Bustamante, barrio Lastarria, Ñuñoa, Vitacura baja) se caracterizan por una textura comercial -el quiosco de flores, la panadería amiga, el café del barrio, el bazar- en la que se llega a pie, se compra para el día y la gente -sean compradores o vendedores- se saluda por el nombre. El auge del "emporio" es el resultado más visible de esta búsqueda por el "comercio perdido". Algunos han capitalizado la nostalgia en clave retro-cool reviviendo la gráfica "Troncal Negrete", las pizarras escritas con tiza y los frascos llenos de kojaks. Pero detrás está la misma pulsión: volver al barrio en su forma más pura.
Wal-Mart no hará nada que nuestras propias "big boxes" no hayan hecho. Si hubo un atentado contra nuestros almacenes de barrio, éste ya fue realizado hace unas décadas por los hipermercados. Pero la llegada del gigante norteamericano debería hacernos pensar sobre cómo preservar la vida comercial de barrio que muchos estamos buscando. Por ejemplo, el comercio podría ser declarado parte del patrimonio urbano. Se podrían diseñar incentivos para crear más diversidad comercial, proteger al pequeño comerciante y preservar, finalmente, la vida de vecindario.




Posted by nicolas on February 09, 2009 at 09:30 AM CLST #
me gustaría comentar p q la prensa se esfuerza en omitir el impacto negativo que recibimos, ante los atropellos de las grandes empresas. a la inversa siempre ensalza a las nuevas embestidas de los empresarios ricos como "maravillas" progreso y otras mentiras múltiples... desgraciamente la prensa ES una industria POLITICA y que le trabaja solo a sus cliente: las empresas q les compran publicidades. hay q olvidares de la prensa, una ind corrupta, solo el blog tiene futu
Posted by hec on February 09, 2009 at 09:33 AM CLST #
Posted by erica on February 09, 2009 at 09:36 AM CLST #
Posted by Felipe on February 09, 2009 at 10:11 AM CLST #
Posted by Alamiro on February 09, 2009 at 10:50 AM CLST #
Posted by David on February 09, 2009 at 03:27 PM CLST #
Posted by John Adams on February 09, 2009 at 03:44 PM CLST #
1. no llega derretida a la casa
2. me ahorro tiempo - y últimamente plata - en estacionamiento
3. me evita el riesgo de caerme en la escalera con un coche
4. me ahorra bencina, tag, emanaciones, etc... del auto.
En todo caso concuerdo: bienvenido Wal-Mart, tienen buenos precios y artículos grosos.
Algo he aprendido del Mena. Saludos Manuel.
Posted by 201.223.167.188 on February 09, 2009 at 04:35 PM CLST #
Sin embargo, si realmente existe una opción ciudadana por conservar cierto tipo de comercio minorista, esa opción debe ser respetada y debe servir de orientación a las políticas urbanas. Pero dudo sinceramente que esa sea la opción prevaleciente hoy en día.
Posted by Mario on February 09, 2009 at 11:12 PM CLST #
Temo también que el columnista cae en una idealización exagerada del pequeño comercio. Yo al menos me siento más cómodo con la variedad de productos de un supermercado cualquiera, que con la pequeñez, suciedad y mediocre servicio de los pequeños comerciantes. No siento nostalgia por una época que no conocí.
Posted by Mario on February 09, 2009 at 11:18 PM CLST #
Posted by Mario on February 09, 2009 at 11:22 PM CLST #
Posted by José Ramón on February 10, 2009 at 01:11 PM CLST #
Posted by Oscar on February 27, 2009 at 12:22 AM CLST #