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Santiago, ¿una ciudad para niños?
09.16.2009 | 5 Comments
"¿Qué hacemos hoy con los niños?". Qué madre y padre no se hace esa pregunta cada fin de semana. Y los que tenemos hijos sabemos que la respuesta no es fácil. La "inventiva" del apoderado juega un papel importante, pero aun así, hasta los padres más creativos se dan cuenta que el entusiasmo de la demanda muchas veces choca con la escasez de la oferta. Porque lo que está en juego, finalmente, es la capacidad de las ciudades para ofrecer espacios y actividades diseñados para la población infantil, un grupo que parece haber pasado al olvido con el boom de la tercera edad, al menos en políticas urbanas.
Hoy, cuando tan en boga está la idea de las ciudades como motores de la integración social, también deberíamos reflexionar sobre qué significa tener una ciudad "children-friendly".
¿Es Santiago una ciudad amistosa con los niños? Una respuesta contundente exigiría indagar en variables socioeconómicas, culturales, educacionales y de salud pública. Pero siguiendo con las disyuntivas que miles de familias deben enfrentar cada fin de semana ante ese fatídico "y qué hacemos con los niños", tomemos una en particular: el tiempo libre. Pero vamos por parte.
El 19% de la población de Santiago son niños, o sea tiene entre cero y 11 años. Ahora, no todas las comunas de la capital tienen la misma concentración de infantes. Quilicura, Puente Alto y La Pintana son las comunas con más niños, mientras que Providencia, Santiago y Ñuñoa son las con menos. No hay que ser demógrafo experto para intuir que las comunas con más niños tienden a ser comunas más pobres, y viceversa. Y efectivamente, si analizamos cómo se distribuye el ingreso mensual promedio por hogar en Santiago, veremos que en las comunas más pobres el 21% de la población tiene entre cero y 11 años, mientras que en las de mayor ingreso esta proporción baja al 16%. Primera conclusión: niños y pobreza parecen ir de la mano en Santiago.
Si las comunas con más niños tienden a ser más pobres (viviendas más pequeñas, menor acceso a espacios pagados), deberíamos esperar, entonces, que en éstas hubiese un mayor uso de espacios infantiles públicos, o sea de parques y plazas. Y, efectivamente, en las comunas con más población infantil de Santiago las plazas se usan con mayor intensidad que en aquellas con menos población infantil: si el 41% de las familias de comunas con menos infantes usa las plazas y parques de su barrio, esta proporción sube al 52% en las comunas más densas en niños. Segunda conclusión: niños + pobreza = más uso de plazas.
Pero mayor uso no va aparejado con mayor calidad. O mejor dicho, con mayor cercanía. El 76% de las familias de comunas con más niños tiene la percepción de tener una plaza cerca, mientras que esta proporción sube al 81% en las comunas con menos infantes. O dicho de otra manera, si bien los niños de comunas pobres -que es donde hay más niños- usan más las plazas y parques de su barrio que los niños de comunas más acomodadas, también les cuesta más llegar a ellas. Tercera conclusión: los niños que más necesitan plazas, porque son más y más pobres, tienen menos acceso a ellas.
No existe información sistemática y de acceso público sobre la calidad de las plazas, pero no sería de extrañar que siguiese el mismo patrón: las buenas plazas, aquellas limpias y con mobiliario infantil de calidad, concentradas donde menos se usan y necesitan. Porque los que tenemos niños sabemos que tan importante como tener una plaza es sentir que ésta y su entorno son seguros y adecuados. Por el contrario, las familias de comunas con más niños tienen una satisfacción con la limpieza y la seguridad del barrio muy por debajo de las comunas con menos niños: mientras en las primeras la satisfacción es del 52% y 30%, respectivamente, en las segundas ésta sube al 65% y 45%. Cuarta conclusión: las comunas donde hay más niños están caracterizadas por ambientes urbanos menos acogedores.
¿Qué hacer? Evidentemente, hacer más y mejores espacios infantiles en los sectores más pobres de la ciudad e incluir a los niños como un grupo de relevancia dentro de la planificación urbana. Pero lo más importante de todo es que los propios ciudadanos tomen cartas en el asunto. ¿Cómo? Haciendo uso de su legítimo derecho a la denuncia. En España, donde el 13% de los accidentes de los niños entre uno y cuatro años ocurre en plazas, la organización Save The Children ha puesto en marcha una iniciativa, a través de la cual los padres van denunciando la falta de espacios de juego o su deterioro. Con un poco de presión ciudadana, puede que para el Bicentenario tengamos mejores espacios para nuestros niños.




Posted by Andrea on September 15, 2009 at 01:35 PM CLT #
Posted by Sergio on September 16, 2009 at 01:50 PM CLT #
"El Bavaro" de Bilbao, tenia juegos para niños, lamentablemente fueron eliminados por espacio para estacionamientos.
Posted by Carlos Darrouy E on September 16, 2009 at 02:27 PM CLT #
Lo que si se ha hecho acá, es aprovechar los espacios naturales, y potenciarlos como centros de esparcimiento y deporte, para el acceso de todos, eso es rescatable, y son Megaparques preciosos para pasear, con ciclovias y gratis!
Posted by San Pedrina on September 16, 2009 at 05:10 PM CLT #
De antemano muchísimas gracias
Carolina V
Posted by Carolina on October 18, 2009 at 02:31 PM CLST #