Las trampas y el fútbol
Sep. 26 , 2009
Hasta hace unos días, los diarios suecos se habían cansado de elogiar la labor de Kim Christensen, el arquero del IFK Gotemburgo, líder del torneo sueco. Christensen sumaba 27 fechas sin conocer goles, marca que subió a 28 tras la final de la Copa Suecia, hace algunos días. Sin embargo, lo que nadie sabía era que Christensen guardaba un secreto. Antes de los partidos y aprovechando que los suecos no utilizan arcos fijos, corría la base de los verticales a punta de patadas, reduciendo la distancia entre los postes en 10 centímetros. La trampa fue descubierta en el último partido del campeonato sueco, cuando una cámara grabó el instante en que Christensen ajustaba con sus pies el arco de turno.
El caso Christensen se instala en un territorio incierto, que deja abierto el fútbol para el ejercicio de la trampa, la que en ocasiones se ha ejercido con escándalo: Roberto Rojas en el Maracaná, la mano de Dios de Maradona, el bidón con somníferos que el banco argentino le "facilitó" a Branco para que se hidratara en México '86.
El problema parece ser que, además de estos hitos, el engaño diario es moneda corriente. Y es ahí donde el límite entre la trampa y la viveza comienza a ser difuso. Por ejemplo, el año pasado, en un partido por la serie A italiana, el Catania derrotó sobre la hora al Torino con un tiro libre muy particular. Uno de los jugadores del Catania, Gianvito Plasmati (siguiendo el consejo de su DT, ex seleccionado y portero Walter Zenga), se puso en la barrera prácticamente enfrente del arquero piamontés y, cuando su compañero iba a ejecutar el lanzamiento libre, se bajó los pantalones. El gesto desconcentró al cuidavallas, quien terminó más preocupado del desnudo del rival que del servicio de la falta. El balón entró manso al arco, decretando el triunfo del Catania por 3-2.
¿Eso es trampa o es viveza?
Los zagueros, menos hábiles que los artilleros, han debido armarse de un arsenal de mañas y recursos, unos no muy santos, para anular a los rivales. En un partido entre Boca Juniors y Banfield, el volante Fabián Santa Cruz, harto del baile que le estaba dando Riquelme, se abrió paso por las profundidades de Román con su dedo, en un episodio parecido al de Míchel tocando la virilidad de Valderrama. Ante tamaña afrenta, el 10 de Boca contestó con un gancho de derecha al mentón. La tarjeta roja (la primera en la carrera de Riquelme) llegó de inmediato.
¿Eso es trampa o es viveza?
El gran Carlos Reinoso recordaba de sus primeros años en México que llegaron a picarlo con alfileres. Para el ídolo del América, el más mañoso fue Luis "El Ruso" Estrada, quien una vez le partió la cara. "El Ruso" hizo fama porque se las ingeniaba para quitarse los dientes y simular agresiones. Cuando lo sacaban de sus casillas, siempre llevaba un chicle en la boca que enredaba en la cabellera del rival.
¿Eso es trampa o es viveza?
La lista podría estirarse hasta la eternidad. Desde el quiltro que algunos técnicos soltaban a la cancha para enfriar los partidos hasta la desaparición sorpresiva de las pelotas del juego (como ocurrió hace poco en la visita de Católica al Sausalito). Quizá aspirar a un fútbol sin trampas o con menos "vivezas" sea una ingenuidad.





estos periodistas, que ademas de malos, no saben nada...
Saludos,
Posted by Carlos on September 26, 2009 at 12:18 PM CLT #
Posted by ivan on September 26, 2009 at 12:58 PM CLT #
Posted by juan ortega on September 26, 2009 at 01:25 PM CLT #
Comprension lectora, nota 1 para usted.
Posted by El vigilante on September 26, 2009 at 02:08 PM CLT #
pd: es traVeZaño..
Posted by rorro on September 26, 2009 at 04:52 PM CLT #
Posted by Oscar E. herreros Rojas on September 26, 2009 at 05:58 PM CLT #
Saludos
Posted by Carozzi on September 26, 2009 at 08:56 PM CLT #
Posted by Ruperto on September 26, 2009 at 09:21 PM CLT #
Posted by andrés r on September 28, 2009 at 01:11 AM CLT #