La tierra nos recuerda donde vivimos
Feb. 28 , 2010
La tierra tiembla. Mas fuerte que nunca. Bajo uno de los dinteles del segundo piso, mi suegro, en pijamas, intenta mantener el equilibrio abrazando a su madre y a mi hijo Vicente. En el otro, mi suegra me espera con los brazos abiertos y cara de acabo de mundo, mientras yo asciendo por la escalera con postura de intrépido rescatista, como corresponde a un jefe de hogar, pero sin entender un carajo de lo que pasa. Mi mujer me sigue los pasos, de mal humor porque no ha terminado el capítulo de "Private Practice". Cuando el terremoto alcanza su clímax, ahí estamos los seis, abrazándonos de tres en tres para no caernos, con un Padre Nuestro de fondo que un agnóstico como yo escucha con dudas.
Es extraño estar ahí. Un terremoto no es algo que vivas a diario. Entonces, en mitad del sacudón te das cuenta que la vida ha cambiado, que ha pasado demasiada agua bajo el puente y que hace 25 años estabas viendo una película en un viejo cine de Valparaíso, con toda la vida por delante, un par de amigos, y que en el intermedio se apagaron las luces y sentiste un ruido subterráneo y miraste hacia la entrada y el acomodador pedía calma, mientras el prehistórico edificio se cimbraba con violencia y en un dos por tres salías a la calle y te abrazabas a tus amigos y echabas a correr cerro arriba por si el mar se salía de madre y arrasaba con todo como en 1906.
Ahora es distinto. Mis suegros y la abuela de mi mujer han venido de visita. Y Bruno, el mayor de mis hijos, ha ido con sus amigas a la casa de un amigo. Es increíble como te cambia la vida entre un terremoto y otro. Como tu cabeza opera en otro sentido y si antes el terremoto era una aventura a la que habrías de sobrevivir, ahora te preocupas por la suerte de los otros: de tus padres y de tu hermano que viven en Valparaíso, de tu hijo Bruno que debiera estar en la casa de Luciano, de tu hermana que vive cerca de la azotea en una torre de 20 pisos en Viña, de toda la familia de tu mujer esparcida por el puerto, de sus hermanos que están en Tocopilla y Quellón, de los parientes con los que tu suegra se ha reencontrado durante las últimas vacaciones en Frutillar.
Cuando la tierra deja de moverse y nos miramos la cara tratando de convencernos de que lo que acaba de ocurrir ha sido sólo un mal sueño, bajamos a reconocer el campo de batalla. Por fortuna, la casa soportaba estoica su primer terremoto. Mientras buscamos las linternas que nunca guardamos en el lugar indicado e iluminamos la casa con unos velones que nos regalaron para Navidad, lamentamos no tener una radio a pilas. La última oferta telefónica nos saca del apuro: un celular con radio nos va poniendo al tanto de la tragedia.
Hay casas en el suelo en Talca y Linares; una familia entera muerta en Melipilla por la caída de un silo; el campanario de la iglesia de la Divina Providencia se ha venido abajo; un jefe de bomberos dice que en Curanipe los muertos flotan en las aguas; en Talcahuano el mar ha entrado silenciosamente en las calles. Escuchamos a la alcaldesa de Concepción impactada por las escenas que ha visto. Dice que ni en las películas ha presenciado algo así y que pasarán semanas o meses antes de que la ciudad vuelva a la normalidad. Del asombro inicial pasamos a la revelación. Siempre ha sido así. Ocurrió después de Valdivia (1960), después de Valparaíso (1985) y pasará después de Concepción (2010).
Sale el sol, las réplicas se atenúan, el teléfono nos trae noticias de la familia, hasta un par de bromas ayudan a sobrellevar la desgracia. Bruno llega a casa sano y salvo cerca del mediodía. Todo lentamente vuelve a la rutina previa al terremoto. Volveremos a vivir como antes, nos volveremos a levantar y nos prepararemos para que en 25 años más la tierra nos recuerde que vivimos en Chile. Me pregunto qué será de nuestra vida cuando llegue ese momento y si mis hijos recordarán lo que les tocó vivir el 27 de febrero de 2010.





Posted by Pablo M. H. on February 28, 2010 at 11:03 AM CLST #
Posted by Rodrigo Ramirez on February 28, 2010 at 05:11 PM CLST #
Posted by nicolas on February 28, 2010 at 06:27 PM CLST #
En Chile esto ha ocurrido y lamentablemente seguira ocurriendo pero es lo que hay y no hay mas como dicen ahora por esos lados.
En todo caso vayan nuestros mejores deseos para cada uno de uds y esperamos que la calma llegue pronto.
Un gran saludo desde Australia
Posted by 58.172.52.184 on February 28, 2010 at 09:18 PM CLST #
Desde españa
Posted by Silvana Miranda on February 28, 2010 at 09:20 PM CLST #
saludos desde neuva zelanda
Posted by lorena figueroa on March 01, 2010 at 06:18 AM CLST #
Posted by Luis Enrique on March 01, 2010 at 10:41 AM CLST #
Estamos de paso, a préstamo sobre el planeta.
Respeto, cariño, humildad, en vez de soberbia y abuso es la práctica que debemos seguir "
Posted by victor arriagada on March 01, 2010 at 11:34 AM CLST #
Posted by Rodrigo Toro on March 01, 2010 at 12:40 PM CLST #
Posted by Andrés Gálvez on March 01, 2010 at 02:32 PM CLST #
Posted by marcelo on March 01, 2010 at 04:19 PM CLST #
Posted by Mario on March 01, 2010 at 04:54 PM CLST #
Posted by Francisco Ignacio Izurieta on March 04, 2010 at 02:38 AM CLST #
http://www.esc-web.org/papers/potsdam_2004/sce_venkatanathan.pdf
http://igu.in/9-4/5venkat.pdf
emails:physics16972@yahoo.com, physics16972@rediffmail.com & physics16972@gmail.com
Posted by Adolfo Rios Pita Giurfa on March 04, 2010 at 02:19 PM CLST #
No obstante, los sentimientos que evoca Marcelo son bien reales, y el hecho de estar preparados no quiere decir que no vamos a sentir nada desde el punto de vista socio-afectivo. Nos duele siempre.
En cuanto al vandalismo, un puñado de vándalos en 17 millones no quiere decir mucho, y si las autoridades anduvieran más rápidas con la ayuda muchos "vándalos" no necesitarían serlo.
Fuerza Chile.
Posted by Daniel Yovanovic on March 06, 2010 at 11:22 AM CLST #
Quisiera agregar que el dolor de la tragedia tiene un lugar en nuestras vidas, y que - eventualmnente - somos capaces de sobreponernos y seguir adelante.
Lo que quiero señalar es que nuestro dolor NECESITA UN TIEMPO SIN FARÁNDULA NI NADA QUE SE LE PAREZCA, y si es necesario aplazar partidos de fútbol o de Copa Davis, QUE SE APLACEN.
Si algún dirigente pierde plata, mala c.
Por ahora las prioridades son el dolor y la reconstrucción; lo demás puede esperar. ¡O no!
Posted by Daniel Yovanovic on March 06, 2010 at 11:34 AM CLST #
SEJAM BRAVOS TRATANDO OS NECESSITADOS E NA RECONSTURÇAO
ABRAÇOS
Posted by Américo Garcia ( Brasil ) on March 06, 2010 at 04:52 PM CLST #